Romeo, Julieta y las tinieblas
1960 

7.0
278
8 de septiembre de 2009
8 de septiembre de 2009
20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Único film del realizador checo Jurí Weiss (1913-2004), doblado al español y exhibido, con numerosos cortes de la censura, en el circuito comercial de salas de cine. El guión, de Jan Otcemasek y Jurí Weiss, adapta la novela “Romeo, Julia a tma” (1958) de Jan Otcemasek (1924-1979), inspirada libremente en el drama “Romeo y Julieta” (1597), de W. Shakespeare, y en el relato “The Diary of Anne Frank” (1947), de Anne Frank. Se rueda en escenarios reales de Praga y alrededores y en estudio. Gana la Concha de oro del Festival de San Sebastián. Producido por CBK, Ceskoslovensky Státní Film y Filmové Barranatov, se estrena en 1960 (Checoeslovaquia). No consta la fecha de estreno.
La acción dramática tiene lugar en Praga y alrededores a lo largo de unas pocas semanas de junio de 1942. Los personajes principales son Pavel (Histrik), estudiante de bachillerato, de unos 16/17 años; Hanka Würm (Smutná), hija de una familia vecina deportada, de unos 15/16 años; la madre de Pavel (Sejbalová), modista; el abuelo (Smolik), relojero jubilado; la muchacha rubia Alena (Mrazova), antigua novia de Pavel; Kubiassova (Bohdanová), vecina colaboracionista, de pocas luces y amante de un oficial nazi; Jirka, hermano menor de Hanka; y otros.
El film suma drama, guerra y romance. Está narrado por Pavel a partir de sus recueros y desde su propio punto de vista. Cuenta lo que ha vivido, las emociones que ha sentido, lo que ha intuido, las opiniones que se ha formado. Es un relato de apariencia objetiva, fragmentado en escenas y secuencias que reflejan el atormentado mundo interior del muchacho, su subjetividad saturada de acontecimientos, experiencias y descubrimientos que desbordan su capacidad de asimilación. El realismo socialista que inspira la obra se presenta definido en función de la subjetividad de Pavel, no de la objetividad de los hechos. El plano con el que da comienzo el film explica este extremo y otros complementarios. El sentido circular de la obra cierra el relato con un emotivo fragmento del mismo plano. Pavel ha recordado por primera vez su historia, en su interior la recordará una y otra vez.
El film explica de modo contenido y con naturalidad, la monstruosidad de la guerra, la barbarie de la ocupación nazi, los temores de todos los ciudadanos sencillos ante las represalias caprichosas de la Gestapo; el horror de las detenciones y deportaciones de vecinos y amigos; la atrocidad de las separaciones familiares; el sobresalto permanente por eventuales delaciones de personas movidas por afanes de venganza, envidia, enemistad, antipatía, malentendidos o locura. La exposición de los hechos trasmite al espectador un dibujo de la situación del país (inaudita y espantosa), que penetra en el ánimo y conmueve.
La acción dramática tiene lugar en Praga y alrededores a lo largo de unas pocas semanas de junio de 1942. Los personajes principales son Pavel (Histrik), estudiante de bachillerato, de unos 16/17 años; Hanka Würm (Smutná), hija de una familia vecina deportada, de unos 15/16 años; la madre de Pavel (Sejbalová), modista; el abuelo (Smolik), relojero jubilado; la muchacha rubia Alena (Mrazova), antigua novia de Pavel; Kubiassova (Bohdanová), vecina colaboracionista, de pocas luces y amante de un oficial nazi; Jirka, hermano menor de Hanka; y otros.
El film suma drama, guerra y romance. Está narrado por Pavel a partir de sus recueros y desde su propio punto de vista. Cuenta lo que ha vivido, las emociones que ha sentido, lo que ha intuido, las opiniones que se ha formado. Es un relato de apariencia objetiva, fragmentado en escenas y secuencias que reflejan el atormentado mundo interior del muchacho, su subjetividad saturada de acontecimientos, experiencias y descubrimientos que desbordan su capacidad de asimilación. El realismo socialista que inspira la obra se presenta definido en función de la subjetividad de Pavel, no de la objetividad de los hechos. El plano con el que da comienzo el film explica este extremo y otros complementarios. El sentido circular de la obra cierra el relato con un emotivo fragmento del mismo plano. Pavel ha recordado por primera vez su historia, en su interior la recordará una y otra vez.
El film explica de modo contenido y con naturalidad, la monstruosidad de la guerra, la barbarie de la ocupación nazi, los temores de todos los ciudadanos sencillos ante las represalias caprichosas de la Gestapo; el horror de las detenciones y deportaciones de vecinos y amigos; la atrocidad de las separaciones familiares; el sobresalto permanente por eventuales delaciones de personas movidas por afanes de venganza, envidia, enemistad, antipatía, malentendidos o locura. La exposición de los hechos trasmite al espectador un dibujo de la situación del país (inaudita y espantosa), que penetra en el ánimo y conmueve.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Otro tema de análisis es el de la soledad: la del muchacho, la del abuelo, la de la madre, la de la colaboracionista, etc. Individualmente y colectivamente, un sentimiento de abandono y soledad recorre el ánimo de los ciudadanos. La imagen de las calles y grandes avenidas desiertas simboliza la percepción de una realidad inhumana y brutal. La ocupación de Checoeslovaquia por Hitler el 15-III-1939, no provoca ninguna reacción por parte de las democracias occidentales, atemorizadas y débiles, deseosas de evitar una guerra que pueden perder y que da comienzo 5 meses después (1-IX-1939). La opresión nazi funciona discretamente como denuncia de la que la URSS ejerce entonces sobre el mismo país y los mismos ciudadanos.
A diferencia de la mayoría de los films bélicos, éste presta poca atención a los hechos políticos (asesinato del general Reinhard Heydrich, “el carnicero de Praga”) y a la lucha de la Resistencia, para explorar el mundo íntimo e individual de las personas que viven la tragedia desde su casa, la escuela, el trabajo, la jubilación, las labores agrícolas, etc. El punto de vista del film es uno de sus grandes aciertos y, tal vez, el principal factor de que la historia atrape la atención y penetre en el ánimo del público.
El enamoramiento de Pavel y Hanka se desarrolla de modo gradual y natural. No hay gestos exagerados, ni estridencias, ni sentimentalismos vanos. Weiss demuestra sus dotes de narrador y su notable capacidad de ser didáctico y convincente. Construye una historia de personas corrientes, enfrentadas a una situación monstruosa. Sin perder la compostura ilustra los crímenes contra la humanidad de los nazis, los crímenes de guerra, el fanatismo y despotismo de sus funcionarios, el desprecio por la vida humana que practican y el régimen de terror que imponen.
El film forma parte de las obras que se producen en la URSS y países satélites al amparo de los aires de distensión de la “desestalinización”. Forman parte del conjunto de películas de esta época “Cuando vuelan las cigüeñas” (URSS, 1957), “La balada del soldado” (URSS, 1959) y otras.
La banda sonora, de Jirí Srnka, ofrece una partitura de composiciones sencillas y melodías simples, con acompañamientos de pocos instrumentos. Combina lirismo, pasajes inquietantes y cortes trágicos. La fotografía, de Vaclav Hanus, en B/N, adopta una estética realista, de inspiración neorrealista, que prescinde de las soluciones expresionistas y neoexpresionistas de etapas anteriores. Trata el dibujo con esmero, pulcritud y atención al detalle. Compone los encuadres con equilibrio clasicista y sentido poético. La cámara capta con delectación detalles personales (enfado del abuelo), domésticos (trino del gorrión enjaulado) y vecinales (hueco de la escalera comunitaria).
Bibliografía
Ramón ALONSO, “Romeo, Julieta y las tinieblas”, ‘Miradas de cine’, nº 66, septiembre 2007.
Mirito TORREIRO, “Tragedia en sordina”, “El País”, 8-I-1992.
A diferencia de la mayoría de los films bélicos, éste presta poca atención a los hechos políticos (asesinato del general Reinhard Heydrich, “el carnicero de Praga”) y a la lucha de la Resistencia, para explorar el mundo íntimo e individual de las personas que viven la tragedia desde su casa, la escuela, el trabajo, la jubilación, las labores agrícolas, etc. El punto de vista del film es uno de sus grandes aciertos y, tal vez, el principal factor de que la historia atrape la atención y penetre en el ánimo del público.
El enamoramiento de Pavel y Hanka se desarrolla de modo gradual y natural. No hay gestos exagerados, ni estridencias, ni sentimentalismos vanos. Weiss demuestra sus dotes de narrador y su notable capacidad de ser didáctico y convincente. Construye una historia de personas corrientes, enfrentadas a una situación monstruosa. Sin perder la compostura ilustra los crímenes contra la humanidad de los nazis, los crímenes de guerra, el fanatismo y despotismo de sus funcionarios, el desprecio por la vida humana que practican y el régimen de terror que imponen.
El film forma parte de las obras que se producen en la URSS y países satélites al amparo de los aires de distensión de la “desestalinización”. Forman parte del conjunto de películas de esta época “Cuando vuelan las cigüeñas” (URSS, 1957), “La balada del soldado” (URSS, 1959) y otras.
La banda sonora, de Jirí Srnka, ofrece una partitura de composiciones sencillas y melodías simples, con acompañamientos de pocos instrumentos. Combina lirismo, pasajes inquietantes y cortes trágicos. La fotografía, de Vaclav Hanus, en B/N, adopta una estética realista, de inspiración neorrealista, que prescinde de las soluciones expresionistas y neoexpresionistas de etapas anteriores. Trata el dibujo con esmero, pulcritud y atención al detalle. Compone los encuadres con equilibrio clasicista y sentido poético. La cámara capta con delectación detalles personales (enfado del abuelo), domésticos (trino del gorrión enjaulado) y vecinales (hueco de la escalera comunitaria).
Bibliografía
Ramón ALONSO, “Romeo, Julieta y las tinieblas”, ‘Miradas de cine’, nº 66, septiembre 2007.
Mirito TORREIRO, “Tragedia en sordina”, “El País”, 8-I-1992.
18 de abril de 2020
18 de abril de 2020
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
100/20(17/04/20) Notable y conmovedor drama checo, de los que recuerdas estremeciéndote, en su punzante mezcla de romance trágico (no es spoiler, el título lo lleva implícito), y acerada denuncia de los totalitarismos, el marco de fondo es la ocupación nazi de Praga, se puede extrapolar a la ocupación soviética del país bohemio, con la cantidad de subcapas que contiene el film lo hacen una obra a reivindicar. Dirigida por el combativo Jiří Weiss, guión de Jan Otcemasek y Jurí Weiss, adapta la novela “Romeo, Julia a tma” (1958) del primero, inspirada libremente en el drama “Romeo y Julieta” (1597), de W. Shakespeare, y en el relato “The Diary of Anne Frank” (1947), de Anne Frank. Versa sobre un joven que ayuda a esconderse a una chica judía en el ático de un edificio de pisos durante 1942, con la ocupación nazi del país, cruzándose en la historia el asesinato (27 de mayo) y la muerte posterior (4 de junio) del Reichsprotektor Reinhard Heydrich (arquitecto de la Solución Final), el sádico nazi gobernante vicioso de Checoslovaquia.
Weiss muestra el horror del Holocausto con sutileza, sin violencia, en medio de detalles, con una familia que sale de su casa y apila los enseres en un carro dirección a coger un tren con su niños preguntando ingenuamente por si pueden llevar juguetes donde van, con un alumno que es arrastrado de clase porque su familia es sospechosa de albergar a un ‘ilegal’, o con esa otra familia que es sacada de su casa, todo con penetración, edificando la opresión y asfixia mental mediante noticiarios de radio, amenazas por altavoces, carteles en paredes o periódicos. Un retrato costumbrista en que se muestra con crudeza una atmósfera claustrofóbica de miedo y dolor latente, donde cada personaje representa un modo de enfrentar esta Avernal situación. Una visión desprovista de épica, donde se mira con pesimismo a la individualista Naturaleza Humana. En el centro queda una entrañable y trémula historia de amor, mostrada por Weiss con gran sentido emocional, con momentos preciosos (como ese baile, esos abrazos, esas miradas al cosmos,…), y es que la dirección resulta maravillosa en el modo en que utiliza las imagen es para provocar sensaciones, como esa escalera en caracol que se muestra en picado como alegoría de nuestro retorcido mundo, o esas calles vacías surcadas por el ejército teutón, ejemplificando la soledad frente al invasor, o el contraste entre el triste ático cerrado y la piscina en que gente disfruta en medio de una guerra, y más en un alarde de maestría que te hace estremecer en su neurálgico final. Ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián. En 1997, Karel Smyczek dirigió una adaptación televisiva del mismo nombre.
Tiene un inicio intrigante, una toma de un ático frugal con el primer plano de un libro (también cierra la película) abierto con el aire pasando las hojas, llega un joven visiblemente afectado, respira con dificultad, tras unos segundos de mirar el lugar se abraza al libro, entonces retrocedemos al flash-back que será la historia, y se desvelará el misterio del arranque. El protagonista es un joven idealista, tolerante y anti nazi, simpatizante de los judíos. Entramos en un mundo de temor constante, donde el terror nazi espera en cada esquina, en un edificio de pisos lo representa una joven colaboradora nazi que es amante de un militar alemán. Es el miedo de la población civil, reflejado en la madre del protagonista Pavel, mujer sencilla que solo quiere pasar desapercibida a ojos de los nazis, no quiere exponerse al peligro mínimo, ese que te puede hacer detener, deportar o fusilar, ese donde cualquiera puede convertirse en un delator, donde las envidias, egoísmos, venganzas, o el mencionado recelo en condiciones extremas nos hace convertirnos en lo peor. Conformando Weiss un estado de ánimo pesaroso, solo roto en esos bellos encuentros entre Hanka y Pavel, o en la salida a la granja del segundo, haciéndonos partícipes de este clima insano, donde cualquier ruido supone un sobresalto.
El director radiografía esta peculiar sociedad desde una mirada naturalista, vemos la vida con la gente intentando hacer ver que nada malo ocurre a su alrededor, en el colegio, en una piscina, en una granja, no hay nada epopéyico en el relato, haciéndonos llegar con suavidad incisiva este mundo hastiado. Y en este ambiente se desarrolla un profundo romance, evolucionado con fluidez, no sintiéndose ni forzado, ni edulcorado, con naturalidad, haciéndonos ver su amor con veracidad, con dosis de poesía sugestiva. Se apoya en un edificio que proporciona todo un sinfín de elementos manejados de modo dramático, las escaleras, las ventanas con rejas, las puertas, la ventana que da al cosmos, el piso vacío de la familia judía que luego es ‘ocupado’ por una colaboracionista checa, la gran puerta de la finca que se erige en protagonista del clímax. Con inteligente uso del sonido, prácticamente sin música, oímos al jilguero (símbolo de la pareja enjaulada) y al perro de la colaboracionista como epítome de los pastores alemanes.
Todo lo mencionado potenciado por la fenomenal cinematografía en glorioso b/n de Václav Hanus (“Krakatit), jugando en una hermosa miscelánea entre el neorrealismo y el expresionismo, con marcados contrastes de grises, con encuadres cuidados con mimo, con tomas subjetivas excelentes como las que se dan en el baile en el ático, donde el objetivo gira haciendo las paredes desaparezcan subliminalmente, pareciendo que el reducido espacio es infinito, con la cámara enamorada de la melancólica Hanka (Dana Smutní), atomizando el idealismo del amor puro de Pavel, mujer de la que solo sabe que es perseguida por ser judía.
Pavel y Hanka con la ayuda de la dirección de Weiss crean un lugar en medio de la nada en esta habitación del ático con conexión a las estrellas, donde Pavel (aficionado a la astronomía, no podía ser de otro modo para un soñador romántico) le habla de la estrella Próxima Centauri (la estrella más cercana al Sol),... (sigo en spoiler)
Weiss muestra el horror del Holocausto con sutileza, sin violencia, en medio de detalles, con una familia que sale de su casa y apila los enseres en un carro dirección a coger un tren con su niños preguntando ingenuamente por si pueden llevar juguetes donde van, con un alumno que es arrastrado de clase porque su familia es sospechosa de albergar a un ‘ilegal’, o con esa otra familia que es sacada de su casa, todo con penetración, edificando la opresión y asfixia mental mediante noticiarios de radio, amenazas por altavoces, carteles en paredes o periódicos. Un retrato costumbrista en que se muestra con crudeza una atmósfera claustrofóbica de miedo y dolor latente, donde cada personaje representa un modo de enfrentar esta Avernal situación. Una visión desprovista de épica, donde se mira con pesimismo a la individualista Naturaleza Humana. En el centro queda una entrañable y trémula historia de amor, mostrada por Weiss con gran sentido emocional, con momentos preciosos (como ese baile, esos abrazos, esas miradas al cosmos,…), y es que la dirección resulta maravillosa en el modo en que utiliza las imagen es para provocar sensaciones, como esa escalera en caracol que se muestra en picado como alegoría de nuestro retorcido mundo, o esas calles vacías surcadas por el ejército teutón, ejemplificando la soledad frente al invasor, o el contraste entre el triste ático cerrado y la piscina en que gente disfruta en medio de una guerra, y más en un alarde de maestría que te hace estremecer en su neurálgico final. Ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián. En 1997, Karel Smyczek dirigió una adaptación televisiva del mismo nombre.
Tiene un inicio intrigante, una toma de un ático frugal con el primer plano de un libro (también cierra la película) abierto con el aire pasando las hojas, llega un joven visiblemente afectado, respira con dificultad, tras unos segundos de mirar el lugar se abraza al libro, entonces retrocedemos al flash-back que será la historia, y se desvelará el misterio del arranque. El protagonista es un joven idealista, tolerante y anti nazi, simpatizante de los judíos. Entramos en un mundo de temor constante, donde el terror nazi espera en cada esquina, en un edificio de pisos lo representa una joven colaboradora nazi que es amante de un militar alemán. Es el miedo de la población civil, reflejado en la madre del protagonista Pavel, mujer sencilla que solo quiere pasar desapercibida a ojos de los nazis, no quiere exponerse al peligro mínimo, ese que te puede hacer detener, deportar o fusilar, ese donde cualquiera puede convertirse en un delator, donde las envidias, egoísmos, venganzas, o el mencionado recelo en condiciones extremas nos hace convertirnos en lo peor. Conformando Weiss un estado de ánimo pesaroso, solo roto en esos bellos encuentros entre Hanka y Pavel, o en la salida a la granja del segundo, haciéndonos partícipes de este clima insano, donde cualquier ruido supone un sobresalto.
El director radiografía esta peculiar sociedad desde una mirada naturalista, vemos la vida con la gente intentando hacer ver que nada malo ocurre a su alrededor, en el colegio, en una piscina, en una granja, no hay nada epopéyico en el relato, haciéndonos llegar con suavidad incisiva este mundo hastiado. Y en este ambiente se desarrolla un profundo romance, evolucionado con fluidez, no sintiéndose ni forzado, ni edulcorado, con naturalidad, haciéndonos ver su amor con veracidad, con dosis de poesía sugestiva. Se apoya en un edificio que proporciona todo un sinfín de elementos manejados de modo dramático, las escaleras, las ventanas con rejas, las puertas, la ventana que da al cosmos, el piso vacío de la familia judía que luego es ‘ocupado’ por una colaboracionista checa, la gran puerta de la finca que se erige en protagonista del clímax. Con inteligente uso del sonido, prácticamente sin música, oímos al jilguero (símbolo de la pareja enjaulada) y al perro de la colaboracionista como epítome de los pastores alemanes.
Todo lo mencionado potenciado por la fenomenal cinematografía en glorioso b/n de Václav Hanus (“Krakatit), jugando en una hermosa miscelánea entre el neorrealismo y el expresionismo, con marcados contrastes de grises, con encuadres cuidados con mimo, con tomas subjetivas excelentes como las que se dan en el baile en el ático, donde el objetivo gira haciendo las paredes desaparezcan subliminalmente, pareciendo que el reducido espacio es infinito, con la cámara enamorada de la melancólica Hanka (Dana Smutní), atomizando el idealismo del amor puro de Pavel, mujer de la que solo sabe que es perseguida por ser judía.
Pavel y Hanka con la ayuda de la dirección de Weiss crean un lugar en medio de la nada en esta habitación del ático con conexión a las estrellas, donde Pavel (aficionado a la astronomía, no podía ser de otro modo para un soñador romántico) le habla de la estrella Próxima Centauri (la estrella más cercana al Sol),... (sigo en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
…"dos estrellas que giran alrededor del mismo centro de gravedad", una metáfora sobre sí mismos, lo macro filtrado a lo micro. Desese habitáculo los sueños de libertad se deslizan hacia un futuro feliz los dos juntos tras la guerra, si es posible junto a un rio (lo que a Hanka le gustaría). Pero desgraciadamente todo esto está en un halo de inherente tragedia que nos pone el vello de punto (por lo menos a mí).
Ivan Mistrík como el idealista Pavel resulta magnífico, derrocha dignidad, nobleza, energía, vitalidad, manteniendo una química epidérmica con Daniela Smutná, que encarna a esta particular Julieta con una ternura y delicadeza deslumbrante, teniendo un arco de desarrollo fascinante, o dejando seducir ante no saber las motivaciones de Pavel, se resiste, pero al final los dos se enamoran y con ello derrochando un clima de amor puro, virginal, como el brillo delas estrellas.
Jirina Sejbalová da vida a la madre de Pavel, lo hace en un complejo rol de mujer superviviente que no es capaz de mirar en global, ejemplo de cómo los nazis sometían con el miedo a la gente, la actriz lo borda con gran expresividad; Frantisek Smolíkes el abuelo de Pavel, durante la mayor parte de tiempo solo lo vemos queriendo apañar un reloj antiguo, pero su verdadera personalidad termina explotando en un rush final que lo embiste de heroísmo; Blanka Bohdanová encarna a Kubiasová, amante de un oficial nazi que ha ocupado el apartamento de una familia judía. Ejemplo de los que se adaptaron a la ocupación, deja claro al principio su indolente carácter cuando lleva a la madre de Pavel (modista) un abrigo que había pertenecido a la familia de la casa ocupada y le espeta a la mujer "No lo necesitará en Theresienstadt (famoso campo de concentración checo)".
Spoiler:
Rush final doloroso. Afuera de la finca el ejército nazi asalta la Iglesia de san Cirilo donde se escondía el comando que asesinó a Heydrich. En el edificio de pisos Kubiasová ha descubierto que una mujer se esconde en el ático, furiosa por las represalias que los nazis pudieran cometer contra ellos y por los celos la acosa para echarla de allí, resite el ataque abrazada a Pavel. Hasta que Hanka decide huir, por el camino el abuelo de Pavel la asiste y le pide se esconda en su casa, pero Hanka no quiere causar más dolor y huye a la calle, sale fuera con su chaquetón con la estrella de davidy el encargado de la finca cierra la puerta, Pavel corre a ayudar a Hanka, pero la puerta permanece clausurada, entonces escucha unos disparos cercanos, y todos sabemos y él también que Hanka ha sido matada. Pavel llora contra la puerta, entonces hay un corte al ático, donde volvemos a la imagen inicial con el libro abierto.
Jiří Weiss, nacido en la comunidad judía de habla alemana de Praga, se vio obligado dos veces a huir de su tierra natal. Weiss ya era documentalista antes de la Segunda Guerra Mundial, y continuó haciendo documentales en el exilio durante la guerra antes de regresar a Checoslovaquia en su conclusión. Toda su familia, incluidos sus padres, murieron en el Holocausto. Hizo su primer largometraje The Stolen Frontier en 1947. Weiss, era comunista devoto, se alejó de la política durante las persecuciones comunistas a principios de la década de 1950. Hizo sus películas más exitosas a fines de los años 50 y 60. Después de la invasión del Pacto de Varsovia, abandonó Checoslovaquia y vivió en Berlín Occidental, donde enseñó en la escuela de cine. Más tarde se mudó a USA. Allí enseñó cine en Hunter College, Nueva York y UCSB, Santa Bárbara. Se convirtió en ciudadano estadounidense en 1986. Continuó escribiendo guiones, pero ninguno de ellos fue producido. En 1991 hizo su última película Martha y yo. Se casó tres veces y tuvo dos hijos. Murió en Santa Mónica en 2004.
Me queda una película a reivindicar, pequeñita en medios pero estupenda en su resultado de un sugestivo romance, y por ponernos ante el dilema de que haríamos nosotros en la situación de los protagonistas. Fuerza y honor!!!
Ivan Mistrík como el idealista Pavel resulta magnífico, derrocha dignidad, nobleza, energía, vitalidad, manteniendo una química epidérmica con Daniela Smutná, que encarna a esta particular Julieta con una ternura y delicadeza deslumbrante, teniendo un arco de desarrollo fascinante, o dejando seducir ante no saber las motivaciones de Pavel, se resiste, pero al final los dos se enamoran y con ello derrochando un clima de amor puro, virginal, como el brillo delas estrellas.
Jirina Sejbalová da vida a la madre de Pavel, lo hace en un complejo rol de mujer superviviente que no es capaz de mirar en global, ejemplo de cómo los nazis sometían con el miedo a la gente, la actriz lo borda con gran expresividad; Frantisek Smolíkes el abuelo de Pavel, durante la mayor parte de tiempo solo lo vemos queriendo apañar un reloj antiguo, pero su verdadera personalidad termina explotando en un rush final que lo embiste de heroísmo; Blanka Bohdanová encarna a Kubiasová, amante de un oficial nazi que ha ocupado el apartamento de una familia judía. Ejemplo de los que se adaptaron a la ocupación, deja claro al principio su indolente carácter cuando lleva a la madre de Pavel (modista) un abrigo que había pertenecido a la familia de la casa ocupada y le espeta a la mujer "No lo necesitará en Theresienstadt (famoso campo de concentración checo)".
Spoiler:
Rush final doloroso. Afuera de la finca el ejército nazi asalta la Iglesia de san Cirilo donde se escondía el comando que asesinó a Heydrich. En el edificio de pisos Kubiasová ha descubierto que una mujer se esconde en el ático, furiosa por las represalias que los nazis pudieran cometer contra ellos y por los celos la acosa para echarla de allí, resite el ataque abrazada a Pavel. Hasta que Hanka decide huir, por el camino el abuelo de Pavel la asiste y le pide se esconda en su casa, pero Hanka no quiere causar más dolor y huye a la calle, sale fuera con su chaquetón con la estrella de davidy el encargado de la finca cierra la puerta, Pavel corre a ayudar a Hanka, pero la puerta permanece clausurada, entonces escucha unos disparos cercanos, y todos sabemos y él también que Hanka ha sido matada. Pavel llora contra la puerta, entonces hay un corte al ático, donde volvemos a la imagen inicial con el libro abierto.
Jiří Weiss, nacido en la comunidad judía de habla alemana de Praga, se vio obligado dos veces a huir de su tierra natal. Weiss ya era documentalista antes de la Segunda Guerra Mundial, y continuó haciendo documentales en el exilio durante la guerra antes de regresar a Checoslovaquia en su conclusión. Toda su familia, incluidos sus padres, murieron en el Holocausto. Hizo su primer largometraje The Stolen Frontier en 1947. Weiss, era comunista devoto, se alejó de la política durante las persecuciones comunistas a principios de la década de 1950. Hizo sus películas más exitosas a fines de los años 50 y 60. Después de la invasión del Pacto de Varsovia, abandonó Checoslovaquia y vivió en Berlín Occidental, donde enseñó en la escuela de cine. Más tarde se mudó a USA. Allí enseñó cine en Hunter College, Nueva York y UCSB, Santa Bárbara. Se convirtió en ciudadano estadounidense en 1986. Continuó escribiendo guiones, pero ninguno de ellos fue producido. En 1991 hizo su última película Martha y yo. Se casó tres veces y tuvo dos hijos. Murió en Santa Mónica en 2004.
Me queda una película a reivindicar, pequeñita en medios pero estupenda en su resultado de un sugestivo romance, y por ponernos ante el dilema de que haríamos nosotros en la situación de los protagonistas. Fuerza y honor!!!
19 de septiembre de 2025
19 de septiembre de 2025
Sé el primero en valorar esta crítica
Buena película perteneciente al cine de la Nueva Ola que se inició en Checoslovaquia en los comienzos de la década de los sesenta y que supuso un antes y un después en la filmografía del país centroeuropeo.
Desde el final de la II Guerra Mundial, el cine checoslovaco se había caracterizado por el realismo social que imperaba en Polonia y Hungría como consecuencia de la influencia Soviética. Pero a partir de la muerte de Stalin, surgieron en el país una nueva generación de artistas en los que la libertad de expresión era fundamental. Todos estaban influidos por la obra del genial Franz Kafka, entre ellos cineastas como Milos Forman, Frantisek Vlacil o Jiri Menzel, entre otros. Aunque no formaban parte de un movimiento, tenían características comunes, como la utilización de la sátira, la ironía, el surrealismo, el desencanto ideológico o una continua búsqueda por comprender la realidad.
El film que nos ocupa, fue el primero o de los primeros que se pueden catalogar dentro de este movimiento, siendo un film neorrealista que narra las barbaridades de la invasión nazi de Praga. Aunque, en realidad, el film no se centra en la invasión en sí, sino en las consecuencias que tiene para la gente de a pie, para la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas.
En este caso se cuenta la historia de Pavel, un estudiante que vive con su madre, que es modista, y con su abuelo, que está trabajando en un invento de lo mas extraño. En estas se encuentra con una chica judía, que huye de las fuerzas alemanas. Pavel decide esconderla en el ático de su comunidad, movido por su bondad y curiosidad.
Pavel es un chico bondadoso, valiente, rebelde e idealista. No entiende que haya diferencias entre las personas, de ahí que cuando conoce a Hancka, decida esconderla y librarla de la barbarie nazi. Durante este periodo, la película narra el lento y gradual enamoramiento de la pareja, reflejando muy bien los miedos e inseguridades propias de una situación tan difícil, ya que están poniendo en riesgo sus vidas. Paralelamente se narra la vida de Pavel con su madre y su abuelo. La madre es protectora, compasiva y buena con él, aunque no entiende el idealismo de su hijo. Por contra, el abuelo de Pavel llega a ser más comprensivo con su nieto. La gente de la comunidad es gente humilde y trabajadora, pero llama poderosamente la atención de la llegada de una mujer de una clase social más elevada, y que desde el comienzo perturba la vida de la comunidad con su salidas, borracheras y malos modales.
Romeo, Julieta y las tinieblas no solo es un buen drama romántico, sino que supone un gran ejercicio antibelicista sin mostrar bombas, tiroteos y muertes. Es un film duro y necesario que muestra el horror de la guerra de una manera sencilla y sin florituras.
Una pequeña joya a redescubrir.
Desde el final de la II Guerra Mundial, el cine checoslovaco se había caracterizado por el realismo social que imperaba en Polonia y Hungría como consecuencia de la influencia Soviética. Pero a partir de la muerte de Stalin, surgieron en el país una nueva generación de artistas en los que la libertad de expresión era fundamental. Todos estaban influidos por la obra del genial Franz Kafka, entre ellos cineastas como Milos Forman, Frantisek Vlacil o Jiri Menzel, entre otros. Aunque no formaban parte de un movimiento, tenían características comunes, como la utilización de la sátira, la ironía, el surrealismo, el desencanto ideológico o una continua búsqueda por comprender la realidad.
El film que nos ocupa, fue el primero o de los primeros que se pueden catalogar dentro de este movimiento, siendo un film neorrealista que narra las barbaridades de la invasión nazi de Praga. Aunque, en realidad, el film no se centra en la invasión en sí, sino en las consecuencias que tiene para la gente de a pie, para la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas.
En este caso se cuenta la historia de Pavel, un estudiante que vive con su madre, que es modista, y con su abuelo, que está trabajando en un invento de lo mas extraño. En estas se encuentra con una chica judía, que huye de las fuerzas alemanas. Pavel decide esconderla en el ático de su comunidad, movido por su bondad y curiosidad.
Pavel es un chico bondadoso, valiente, rebelde e idealista. No entiende que haya diferencias entre las personas, de ahí que cuando conoce a Hancka, decida esconderla y librarla de la barbarie nazi. Durante este periodo, la película narra el lento y gradual enamoramiento de la pareja, reflejando muy bien los miedos e inseguridades propias de una situación tan difícil, ya que están poniendo en riesgo sus vidas. Paralelamente se narra la vida de Pavel con su madre y su abuelo. La madre es protectora, compasiva y buena con él, aunque no entiende el idealismo de su hijo. Por contra, el abuelo de Pavel llega a ser más comprensivo con su nieto. La gente de la comunidad es gente humilde y trabajadora, pero llama poderosamente la atención de la llegada de una mujer de una clase social más elevada, y que desde el comienzo perturba la vida de la comunidad con su salidas, borracheras y malos modales.
Romeo, Julieta y las tinieblas no solo es un buen drama romántico, sino que supone un gran ejercicio antibelicista sin mostrar bombas, tiroteos y muertes. Es un film duro y necesario que muestra el horror de la guerra de una manera sencilla y sin florituras.
Una pequeña joya a redescubrir.
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