Soundtrack para un golpe de EstadoDocumental
2024 

7.7
783
Documental
El jazz y la descolonización se entrelazan en esta montaña rusa histórica que reescribe el episodio de la Guerra Fría que llevó a los músicos Abbey Lincoln y Max Roach a colarse en el Consejo de Seguridad de la ONU en protesta por el asesinato de Patrice Lumumba. (FILMAFFINITY)
26 de mayo de 2025
26 de mayo de 2025
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
#41. Soundtrack to a Coup d’Etat. 2024. Johan Grimonprez.
Año 1960. Las naciones de África inician su etapa de descolonización. Empieza primero con las nuevas repúblicas de Ghana y Guinea, que querían lograr un nexo de unión entre sus hermanos africanos y conformar los Estados Unidos de África. Dentro de estos paises el Congo (uno de los paises más grandes de Africa) desea liberarse de uno de los yugos más salvajes en la historia de la humanidad: El colonialismo belga; y formarse como una república independiente. Al mismo tiempo que pasa esto dentro de los Estados Unidos, los afroamericanos defienden su derecho a la ciudadanía al tiempo que salen voces de protesta, que a través de la música representa la propia insatisfacción de estas comunidades y el rompimiento de los esquemas morales rígidos propios de la música de blancos.
El protagonista de nuestra historia es Patrice Lumumba uno de los líderes que lucharon por la independencia de su país y que dedicará su vida a construir ese sueño, un sueño en el que no se discrimine y se trate a todas las personas por igual, un sueño en el que a los pueblos africanos se los deje de tratar como animales y empiecen a ser vistos como seres humanos, el mismo sueño que tenía el activista Martin Luther King.
Año 1960. Las naciones de África inician su etapa de descolonización. Empieza primero con las nuevas repúblicas de Ghana y Guinea, que querían lograr un nexo de unión entre sus hermanos africanos y conformar los Estados Unidos de África. Dentro de estos paises el Congo (uno de los paises más grandes de Africa) desea liberarse de uno de los yugos más salvajes en la historia de la humanidad: El colonialismo belga; y formarse como una república independiente. Al mismo tiempo que pasa esto dentro de los Estados Unidos, los afroamericanos defienden su derecho a la ciudadanía al tiempo que salen voces de protesta, que a través de la música representa la propia insatisfacción de estas comunidades y el rompimiento de los esquemas morales rígidos propios de la música de blancos.
El protagonista de nuestra historia es Patrice Lumumba uno de los líderes que lucharon por la independencia de su país y que dedicará su vida a construir ese sueño, un sueño en el que no se discrimine y se trate a todas las personas por igual, un sueño en el que a los pueblos africanos se los deje de tratar como animales y empiecen a ser vistos como seres humanos, el mismo sueño que tenía el activista Martin Luther King.

Junto a Patrice se encontrara la valiente activista Andrée Blouin, quien arriesgará la vida por conseguir este sueño conjunto de toda la nación africana. Y también diversos activistas y músicos estadounidenses como Malcom X (quien para mostrar su apoyo les recuerda a todos que ellos vienen de África y deben defender su patria espiritual), también el distrito de Harlem y diversos músicos. Me llamo la atención cuando Dizzy Gillespie se lanzó como candidato a la presidencia de los Estados Unidos con un gabinete de ensueño con: Miles Davis, John Coltrane, Malcom X, Art Blakey, Nina Simone, Aretha Franklin. Y que su propuesta de campaña era que a través de la música iban a generar un cambio profundo en la población.
Esto se encontraba en un contexto bastante dinámico propio de los años 60. Primero en el aspecto histórico, donde muestran el colonialismo al que fue sometido el Congo y posteriormente la oposición de los belgas a aceptar abandonar su colonia, dado la gran cantidad de recursos naturales que contenía el país. Segundo la discriminación racial que se observaba para esa época y la instrumentalización a la que se vieron sometidos los congoleses donde no se les apreciaba su vida y no se los trataba como personas.
Esto se encontraba en un contexto bastante dinámico propio de los años 60. Primero en el aspecto histórico, donde muestran el colonialismo al que fue sometido el Congo y posteriormente la oposición de los belgas a aceptar abandonar su colonia, dado la gran cantidad de recursos naturales que contenía el país. Segundo la discriminación racial que se observaba para esa época y la instrumentalización a la que se vieron sometidos los congoleses donde no se les apreciaba su vida y no se los trataba como personas.
También el escenario de la guerra fría donde se enfrentan los Estados Unidos y la Unión Soviética para repartirse el mundo. Estados Unidos bajo el gobierno de Eisenhower, quien acá tomaría una postura que yo consideraría indignante, básicamente absteniéndose para votar en contra del colonialismo belga, como si siguieran siendo esclavistas muy internamente. Y por otro el de Khrushchev de la Unión Soviética que por intereses políticos apoya la independencia total de la republica del Congo, la defensa de los derechos humanos y la reintegración de Lumumba (oponiendose al golpe de estado). Al Congo lo apoyaran también otros paises recién independizados de África y Asia, así como también el propio Fidel Castro y Josip Broz Tito (sinceramente no me causan ni la más mínima gracia estos personajes, pero es que acá curiosamente los terminé apoyando, de pronto por la forma en que los muestra el documental).
Y por último tenemos el ascenso de los activistas sociales con personajes como Malcolm X quien buscaba un sistema que fuera igualitario para sus ciudadanos, además de grupos feministas; es bastante memorable cuando un grupo de mujeres afros se instalan en el gabinete de las Naciones Unidas y llaman asesino al secretario de la ONU de ese entonces: Dag Hammarskjöld, demostrando la inutilidad y complicidad de esta organización con lo que ocurría (creo que es interesante investigar más sobre este tema). Aunque también me gusta los debates que se generan dentro de la ONU y las verdades que se dicen.
Y por último tenemos el ascenso de los activistas sociales con personajes como Malcolm X quien buscaba un sistema que fuera igualitario para sus ciudadanos, además de grupos feministas; es bastante memorable cuando un grupo de mujeres afros se instalan en el gabinete de las Naciones Unidas y llaman asesino al secretario de la ONU de ese entonces: Dag Hammarskjöld, demostrando la inutilidad y complicidad de esta organización con lo que ocurría (creo que es interesante investigar más sobre este tema). Aunque también me gusta los debates que se generan dentro de la ONU y las verdades que se dicen.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Una de las cosas que más me pusieron triste y que para mi casi me hace perder la fe en la humanidad, es cuando Estados Unidos utilizó a Nina Simone en Nigeria como método de propaganda cultural, así como también a Dizzy Gillespie y Duke Ellington. Y aún peor, uno de los eventos más lamentables que he mirado, que fue cuando Louis Armstrong fue utilizado como cortina de humo para que el derrocamiento de Lumumba pasara desapercibido. Al final, Armstrong quería abandonar su ciudadanía americana e irse a vivir a Ghana por el desencanto que sentía de su país de origen y que sentía que en África era mejor recibido que en su propio país de origen.
El documental tiene unas imágenes históricas que son muy interesantes por lo que representan en la historia de la humanidad, estas son imágenes reales de lo que sucedió además que los entrevistados son los mismos protagonistas, a veces, entrevistan a mercenarios y da miedo como hablan con sangre fría cuando mataban a otros seres humanos. Tiene además una banda sonora exquisita con parte de los músicos más grandiosos que existieron en esa época y el ritmo del documental avanza de manera adecuada, aunque a veces es bastante repetitivo cuando toca ciertas cuestiones y uno se pierde cuando están hablando del Congo y repentinamente se colocan a hablar de los Estados Unidos y la reclamación de los derechos civiles de los afroamericanos, por lo que toca prestar atención para no perderse.
Para concluir, recomiendo el documental porque nos muestra una realidad bastante dolorosa de lo que sucede hasta en nuestros días, con el esclavismo moderno y nuestro afán de comprar cosas sin saber que hay detrás de estas. Ahora el Congo enfrenta una nueva guerra por la extracción del coltán, que se utiliza para la fabricación de nuestros celulares y otros electrodomésticos, por lo que pienso que seguimos siendo cómplices de los asesinatos y las muertes que ahora ocurren, además que pienso que como tal el racismo aún no ha terminado. Por lo que espero que si miramos este documental podamos abrir los ojos de una vez y nos propongamos a hacer algo, porque como decía Lumumba: a través de la explotación del Congo es que el mundo progresa y se vive en una situación de confort, gracias a los recursos naturales que se han explotado de esta parte del mundo durante toda su historia, por lo que el Congo y cualquier país del mundo debería importarnos y no solo mirar nuestro propio ombligo.
Bueno esa fue mi interpretación del documental, en cuanto a lo que me generó: me dio mucha tristeza, al final no pude contener las lágrimas y me quedé llorando un tiempo. La sala era pequeña y estaba llena por lo que no sabía como disimular las lágrimas al final XD. Fue un público más bien random y se presentó en la Cinemateca en el marco de la Muestra Itinerante de Cine Africano MUICA.
El documental tiene unas imágenes históricas que son muy interesantes por lo que representan en la historia de la humanidad, estas son imágenes reales de lo que sucedió además que los entrevistados son los mismos protagonistas, a veces, entrevistan a mercenarios y da miedo como hablan con sangre fría cuando mataban a otros seres humanos. Tiene además una banda sonora exquisita con parte de los músicos más grandiosos que existieron en esa época y el ritmo del documental avanza de manera adecuada, aunque a veces es bastante repetitivo cuando toca ciertas cuestiones y uno se pierde cuando están hablando del Congo y repentinamente se colocan a hablar de los Estados Unidos y la reclamación de los derechos civiles de los afroamericanos, por lo que toca prestar atención para no perderse.
Para concluir, recomiendo el documental porque nos muestra una realidad bastante dolorosa de lo que sucede hasta en nuestros días, con el esclavismo moderno y nuestro afán de comprar cosas sin saber que hay detrás de estas. Ahora el Congo enfrenta una nueva guerra por la extracción del coltán, que se utiliza para la fabricación de nuestros celulares y otros electrodomésticos, por lo que pienso que seguimos siendo cómplices de los asesinatos y las muertes que ahora ocurren, además que pienso que como tal el racismo aún no ha terminado. Por lo que espero que si miramos este documental podamos abrir los ojos de una vez y nos propongamos a hacer algo, porque como decía Lumumba: a través de la explotación del Congo es que el mundo progresa y se vive en una situación de confort, gracias a los recursos naturales que se han explotado de esta parte del mundo durante toda su historia, por lo que el Congo y cualquier país del mundo debería importarnos y no solo mirar nuestro propio ombligo.
Bueno esa fue mi interpretación del documental, en cuanto a lo que me generó: me dio mucha tristeza, al final no pude contener las lágrimas y me quedé llorando un tiempo. La sala era pequeña y estaba llena por lo que no sabía como disimular las lágrimas al final XD. Fue un público más bien random y se presentó en la Cinemateca en el marco de la Muestra Itinerante de Cine Africano MUICA.
2 de abril de 2026
2 de abril de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La Historia es dinámica, cambiante e incluso frenética. Nunca nos bañaremos en la misma agua, decía Heráclito. Pero no es sólo que la historia surca siempre un nuevo río, sino que depende mucho de quién la relate, de quién la escuche y del medio a través del cual se cuente.
Para este su último trabajo, nuestro director usa como método y manera de presentación un efecto vertiginoso que combina películas caseras, textos oficiales, material de archivo, documentos desclasificados, testimonios de agentes secretos, imágenes históricas y discursos de Lumumba (recuperados).
La obra marca el momento en que el jazz americano y la política africana chocaron en la conciencia. En 1961 la cantante Abbey Lincoln y el baterista Max Roach para protestaron airadamente por el asesinato de Patrice Lumumba.
Un apasionante documento
El eje vertebrador de las conmovedoras y sincopadas dos horas y media del filme es la maquinación internacional (incluida la CIA) para derrocar primero y asesinar poco después a Patrice Lumumba, el primer ministro electo tras la independencia congoleña.
Está por medio el acercamiento de éste al bloque soviético y a otros gobiernos africanos que estaban contra la presencia europea y estadounidense, tal el caso del líder egipcio Gamal Abdel Nasser o del presidente cubano Fidel Castro.
Fue la coartada para un intervencionismo que incluyó la contratación de centenares de mercenarios, el apoyo al gobierno títere de Joseph Kasa-Vubu y al coronel Joseph-Désiré Mobutu, quien sería luego un dictador que manejó la República del Zaire (hoy República Democrática del Congo) durante décadas.
Y el uso de la música (la figura de Louis Armstrong es la más controvertida) y Dizzy Gillespie, Nina Simone, Miriam Makeba, John Coltrane, Duke Ellington, Miles Davis, y otros.
Muchos dirigentes
Vemos personajes como como Dwight David «Ike» Eisenhower (presidente USA de 1953-1961); Nikita Khrushchev, dirigente de la URSS de 1965-1961; Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto de 1954 a 1970; o Balduino de Bélgica desde 1951 a 1993, rey santito que casó con Fabiola.
Y tantos otros personajes que salen en esta cinta: Jawaharlal Nehru (independencia India), Josip B. Tito (artífice la ex-Yugoeslavia), Maurice Harold Macmillan (Primer Ministro GB), Sékou-Touré (Presidente de Guinea), Kuame Nkrumah (Presidente Ghana), Mao Zedong (China), Sukarno (Presidente de Indonesia), Fidel Castro (Presidente de Cuba) o Malcolm X orador, ministro religioso y activista estadounidense.
Vemos también a Joseph Kasa-Vubu, Presidente marioneta de Congo, al Cornel Mobutu, militar y político congoleño, primer y último presidente de la República de Zaire (antiguo Congo) desde 1971 hasta su derrocamiento en 1997, a Tshombe, Presidente secesionista del antiguo Estado de Katanga, en fin, van desfilando todos y corre una historia de codicia y sangre.
Esta cinta está acompañada de manera principal con la música de jazz de Luis Armstrong, cuyo concierto sirvió de caballo de Troya para evitar que 1.500 TM de uranio fueran a manos de la URSS; después de Katanga fue a dar un concierto a Leopoldville.
La pujante fuerza afroasiática, el poder hegemónico de Bélgica como perversa colonizadora de Congo, EE. UU. con Eisenhower versus Khrushchev dando puñetazos y zapatazos sobre su lugar en la asamblea de la ONU, interés: el uranio y otros (hoy son las tierras raras).
Lumumba: qué pasa en el Congo
El nuevo Primer Ministro Lumumba fue un dirigente independiente pero firme y contra los occidentales que querían expoliar las riquezas de su país. El documental confirma que Lumumba tuvo que ser sacado del país por su asesora de discursos, Madame Andrée Blouin.
Lumumba sería asesinado en Katanga, a unos 120 km de las ricas minas de Shinkolobwe (radio y uranio), con la complicidad del gobierno belga y de la administración USA.
Jazz y sangre
Como parte de la campaña estadounidense para consolidar su influencia en África, los embajadores negros del jazz se ven obligados a actuar en varios países africanos y ganarse los corazones de la gente (con la CIA utilizándolos).
El uso de la música (músicos de jazz estadounidenses y otros congoleños) es crucial para el éxito de la película: los frenéticos ritmos de jazz dan forma al montaje y los saltos libres entre temas e ideas. La historia política nunca me ha parecido tan energizante y dinámica como aquí.
Con motivo del sonado asesinato de Lumumba, a Grimonprez no le tiembla el pulso y explora el papel de su país natal, del gobierno belga y de la administración Eisenhower, en el asesinato de Lumumba.
Hábilmente nos presenta el contexto más amplio con la música de leyendas del jazz: Armstrong, Nina Simone y Dizzy Gillespie, utilizados como señuelos para ocultar la interferencia de la CIA en África. «El arma de los Estados Unidos era una nota de blues en tono menor», se leía en el New York Times mediados los ’50.
Es una película notable: exhaustiva, informativa y rigurosamente investigada, pero también chispeante de energía, ideas y audacia formal.
Desde luego merece la pena ver esta cinta y estar muy atento a cuanto aparece en pantalla. Así podremos entender mejor que las desgracias y la sangre vertida hoy en el actual Congo, sigue siendo la historia de la codicia y la sinrazón: la crisis humanitaria, los asesinatos en masa, la guerra del Coltán. De aquellos polvos, estos lodos.
Por acabar
Muchos años después las cosas siguen siendo terribles en esa parte del mundo. Prácticamente iguales. El colonialismo nunca desapareció por completo, meramente cambió de nombre y apariencia.
Pero siempre hay algo nuevo que descubrir, una nueva perspectiva de lo poco que cambia todo. Es fascinante ver al director Johan Grimonprez buscar la verdad, especialmente cuando resucita voces de protesta como Miriam Makeba y por supuesto a Lumumba, cuyo mensaje sigue teniendo elementos actuales.
Así eran las cosas. No veo que hayan cambiado sustancialmente.
Para este su último trabajo, nuestro director usa como método y manera de presentación un efecto vertiginoso que combina películas caseras, textos oficiales, material de archivo, documentos desclasificados, testimonios de agentes secretos, imágenes históricas y discursos de Lumumba (recuperados).
La obra marca el momento en que el jazz americano y la política africana chocaron en la conciencia. En 1961 la cantante Abbey Lincoln y el baterista Max Roach para protestaron airadamente por el asesinato de Patrice Lumumba.
Un apasionante documento
El eje vertebrador de las conmovedoras y sincopadas dos horas y media del filme es la maquinación internacional (incluida la CIA) para derrocar primero y asesinar poco después a Patrice Lumumba, el primer ministro electo tras la independencia congoleña.
Está por medio el acercamiento de éste al bloque soviético y a otros gobiernos africanos que estaban contra la presencia europea y estadounidense, tal el caso del líder egipcio Gamal Abdel Nasser o del presidente cubano Fidel Castro.
Fue la coartada para un intervencionismo que incluyó la contratación de centenares de mercenarios, el apoyo al gobierno títere de Joseph Kasa-Vubu y al coronel Joseph-Désiré Mobutu, quien sería luego un dictador que manejó la República del Zaire (hoy República Democrática del Congo) durante décadas.
Y el uso de la música (la figura de Louis Armstrong es la más controvertida) y Dizzy Gillespie, Nina Simone, Miriam Makeba, John Coltrane, Duke Ellington, Miles Davis, y otros.
Muchos dirigentes
Vemos personajes como como Dwight David «Ike» Eisenhower (presidente USA de 1953-1961); Nikita Khrushchev, dirigente de la URSS de 1965-1961; Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto de 1954 a 1970; o Balduino de Bélgica desde 1951 a 1993, rey santito que casó con Fabiola.
Y tantos otros personajes que salen en esta cinta: Jawaharlal Nehru (independencia India), Josip B. Tito (artífice la ex-Yugoeslavia), Maurice Harold Macmillan (Primer Ministro GB), Sékou-Touré (Presidente de Guinea), Kuame Nkrumah (Presidente Ghana), Mao Zedong (China), Sukarno (Presidente de Indonesia), Fidel Castro (Presidente de Cuba) o Malcolm X orador, ministro religioso y activista estadounidense.
Vemos también a Joseph Kasa-Vubu, Presidente marioneta de Congo, al Cornel Mobutu, militar y político congoleño, primer y último presidente de la República de Zaire (antiguo Congo) desde 1971 hasta su derrocamiento en 1997, a Tshombe, Presidente secesionista del antiguo Estado de Katanga, en fin, van desfilando todos y corre una historia de codicia y sangre.
Esta cinta está acompañada de manera principal con la música de jazz de Luis Armstrong, cuyo concierto sirvió de caballo de Troya para evitar que 1.500 TM de uranio fueran a manos de la URSS; después de Katanga fue a dar un concierto a Leopoldville.
La pujante fuerza afroasiática, el poder hegemónico de Bélgica como perversa colonizadora de Congo, EE. UU. con Eisenhower versus Khrushchev dando puñetazos y zapatazos sobre su lugar en la asamblea de la ONU, interés: el uranio y otros (hoy son las tierras raras).
Lumumba: qué pasa en el Congo
El nuevo Primer Ministro Lumumba fue un dirigente independiente pero firme y contra los occidentales que querían expoliar las riquezas de su país. El documental confirma que Lumumba tuvo que ser sacado del país por su asesora de discursos, Madame Andrée Blouin.
Lumumba sería asesinado en Katanga, a unos 120 km de las ricas minas de Shinkolobwe (radio y uranio), con la complicidad del gobierno belga y de la administración USA.
Jazz y sangre
Como parte de la campaña estadounidense para consolidar su influencia en África, los embajadores negros del jazz se ven obligados a actuar en varios países africanos y ganarse los corazones de la gente (con la CIA utilizándolos).
El uso de la música (músicos de jazz estadounidenses y otros congoleños) es crucial para el éxito de la película: los frenéticos ritmos de jazz dan forma al montaje y los saltos libres entre temas e ideas. La historia política nunca me ha parecido tan energizante y dinámica como aquí.
Con motivo del sonado asesinato de Lumumba, a Grimonprez no le tiembla el pulso y explora el papel de su país natal, del gobierno belga y de la administración Eisenhower, en el asesinato de Lumumba.
Hábilmente nos presenta el contexto más amplio con la música de leyendas del jazz: Armstrong, Nina Simone y Dizzy Gillespie, utilizados como señuelos para ocultar la interferencia de la CIA en África. «El arma de los Estados Unidos era una nota de blues en tono menor», se leía en el New York Times mediados los ’50.
Es una película notable: exhaustiva, informativa y rigurosamente investigada, pero también chispeante de energía, ideas y audacia formal.
Desde luego merece la pena ver esta cinta y estar muy atento a cuanto aparece en pantalla. Así podremos entender mejor que las desgracias y la sangre vertida hoy en el actual Congo, sigue siendo la historia de la codicia y la sinrazón: la crisis humanitaria, los asesinatos en masa, la guerra del Coltán. De aquellos polvos, estos lodos.
Por acabar
Muchos años después las cosas siguen siendo terribles en esa parte del mundo. Prácticamente iguales. El colonialismo nunca desapareció por completo, meramente cambió de nombre y apariencia.
Pero siempre hay algo nuevo que descubrir, una nueva perspectiva de lo poco que cambia todo. Es fascinante ver al director Johan Grimonprez buscar la verdad, especialmente cuando resucita voces de protesta como Miriam Makeba y por supuesto a Lumumba, cuyo mensaje sigue teniendo elementos actuales.
Así eran las cosas. No veo que hayan cambiado sustancialmente.
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