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Charlot conserjeCortometraje

Comedia El héroe, un conserje encarnado por Chaplin, es despedido del trabajo por haber tirado accidentalmente por la ventana un balde de agua sobre el Presidente del Banco. En tanto uno de los gerentes está siendo amenazado por su corredor de apuestas debido a sus deudas impagas, por lo que decide robar a la compañía. Es sorprendido en el momento de robar el tesoro del Banco por una secretaria, que oprime el timbre de alarma. Charlot va en su ... [+]
Críticas 3
Críticas ordenadas por utilidad
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18 de junio de 2011
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
En muchas de las cintas de ET él se lleva el marrón y el negro si hace falta. En Charlot conserje es un fregona y se lleva de todos los colores oscuros. Y además es un botones. Cuando llaman al timbre del botones lo coge ET. ¿Por qué pensará el jefe que ET ha sido el culpable del robo?. Lo más que hace Charlot es robar el corazón de la secretaria. En las cintas de Chaplin no deja muy bien parados a los de arriba. La policía nunca deja bien parado al del bombín.
6
19 de febrero de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
47/17(16/02/25) Interesante corto silente de humor, sobre todo por significar un salto adelante del mayor icono del Séptimo Arte, Charles Chaplin. Sigo con mi particular ciclo de verme todos los cortos del londinense Chaplin, estando ahora inmerso en sus comienzos en la Keystone en 1914, año este de su debut en cine en que Chaplin realizó nada 36 cortometrajes mudos de comedia, este es el número 27. Esta compañía de Mack Sennett era famosa por sus cortos silentes de humor realizados casi en plan de guerrilla, casi improvisados, teniendo muchísimos de ellos como marco el Echo Park cerca de la sede de la Keystone. Obras estas de poca calidad, basadas en la sal gorda del humor físico, los golpes, caídas, patadas, donde la historia solía tener varios elementos mezclados, como es el alcohol, alguna pugna por una mujer, algún malentendido, aderezado con alguna necesidad de dinero, amén de haber algún policía urbano de por medio, ello como elemento chaplinesco agitprop contra la autoridad. Doirige, escribe, edita y protagoniza Chaplin este film de un carrete que me ocupa rompe en cierta medida con esa estructura improvisada, tanta huella dejó en Chaplin que un año después, en los Essanay Studios hizo un remake titulado “The Bank”. Chaplin demuestra capacidad de síntesis en cómo hay una ágil presentación de personajes, un nudo con todo lo referente al robo de la caja fuere y un trepidante desenlace. Protagonizada entre los actores secundarios de Sennett Jess Dandy, Al St. John, John T. Dillon y Helen Carruthers.

Charlot, portero en esta película, es despedido del trabajo por tirar accidentalmente su cubo de agua por la ventana y sobre su jefe, el jefe de banca (Dandy). Mientras tanto, uno de los gerentes junior (Dillon) está siendo amenazado con denunciarlo por su corredor de apuestas por sus deudas de juego impagas, y por eso decide robar a la empresa. Es sorprendido en el acto de asaltar la bóveda por el secretario del banco (Carruthers), quien es amenazado con una pistola y por eso presiona el botón del portero para pedir ayuda.

Chaplin juega hábilmente a hacer a su personaje empático al espectador, algo que había ocurrido anteriormente, pues en anteriores cortos era un gañán. Ello expuesto desde el principio cuando lo vemos vejado por el operario del ascensor del edificio (Al St. John) que el impide subir en elevador y debe ascender por las escaleras. Luego vemos a Chaplin en su trabajo hacerlo alegremente, aunque metiendo la apta una y otra vez, cuando juega a darle patadas a una papelera, hace que un libro caiga dentro y un ejecutivo le ataca, y al contrario que en pretéritos cortos, Chaplin no contraataca, acepta estoico la reprimenda y continua con su trabajo. Esta mansedumbre hace nos sea simpático, y con ello, cuando es despedido sintamos lástima por él. También sirve esta intro para nos sea antipático el ejecutivo. Tras ello vemos a una dulce mujer llegar por el pasillo y coge un sombrero de paja del perchero (de Dillon?) y se lo toca en el pecho antes de dirigirse a la oficina del presidente, con lo que en una escena queda reflejada la personalidad cálida de la chica.

Los gags resultan poco sofisticados, ello depositado en la personalidad vitalista de Charlot, de como juega con la papelera, como lo hace con la escoba, como patea un cigarrillo, o como juega con la emoción de caerse de una ventana que limpia a gran altura. Hay un gag que entronca con como Charlot demuestra estar atraído por la chica en su nerviosismo trabajando, y comienza a limpiar con un plumero, y en su agitación, por accidente limpia el trasero de la chica, aunque ella no se da cuenta.

Llega el clímax, cuando Charlot es requerido por la chica tras estar ella en peligro, él no sabe si acudir, pues ha sido despedido, aún así lo hace y con ello debe subir las escaleras en vez del ascensor que le es vetado, con lo que hay cierta tensión en como asciende los pisos mientras la chica es acosada pro el criminal. Y llega la batalla entre el jovial Charlot y el ladrón armado, ello derivando en un gag que años después recuperaría Chaplin, como es cuando apunta al malo con la pistola por debajo de sus piernas, esto lo repetiría en “Charlot emigrante” (1917). Teniendo un final adecuado, aunque previsible.

Queda un entretenidillo corto, marcando un antes y después en como Chaplin abordaría sus trabajos posteriores. Gloria Ucrania!!!
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Spoiler: La chica atrapada con el villano, se las arregla para llamar a Charlie, él, sin saber lo que está sucediendo, debe subir lentamente las escaleras para responder a la llamada. Una vez llega, actúa de manera instantánea y casi casual de una manera valiente y heroica, le quita el arma de la mano al villano y rescata a la chica. En la confusión que sigue, tanto el jefe como la policía asumen que Charlie es el culpable, pero, para nuestro alivio, la secretaria sale en su defensa y su heroísmo es reconocido.
7
31 de mayo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Aquí, Charlot es conserje en un edificio de oficinas. Los gags humorísticos consisten en las torpezas de Charlot, algunas bastante graciosas, aunque la mayor parte previsibles (caídas, golpes, bromas sobre los culos, de verdad que es un tema a analizar).

Pero lo interesante del corto es que se construye con una trama en paralelo que no tiene nada de cómico: un empleado, para saldar una deuda de juego, intenta robar en la caja fuerte de su jefe, le pillan, reacciona con violencia...

Lo ingenioso es hacer confluir esta trama casi de cine negro con la introducción de Charlot, al que llama el ladrón por error al pulsar un timbre.

Esta vez no es más de lo mismo (de hecho, no acaban en el agua...).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A pesar de (o gracias a) las torpezas de Charlot, logra detenerle y se convierte en un héroe, recompensado económicamente por su jefe y conquistando el corazón de la secretaria.
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