El club de los divorciados
2020 

4.5
367
Comedia
Después de cinco años de matrimonio, Ben todavía está locamente enamorado, hasta el día en que descubre que su esposa le está engañando. Humillado, Ben lucha para seguir adelante, hasta que se cruza con Patrick, un ex amigo también divorciado que le ofrece mudarse con él. Patrick, a diferencia de Ben, tiene la intención de aprovechar su celibato recuperado y todos los placeres a los que había renunciado durante su matrimonio. Pronto se ... [+]
23 de octubre de 2020
23 de octubre de 2020
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La comedia francesa es una de las más importantes a nivel europeo y por la tanto puede presumir de ello, es más cada año nos llegan mucho título de comedia del país vecino. Este año debido a la pandemia hemos notado que han llegado menos, pero aun así de vez en cuando se va colando alguno. En esta ocasión se estrena “El club de los divorciados”. Se trata de la tercera película como director del actor y humorista Michaël Youn. La película ha sido todo un éxito en taquilla en Francia.
Nos cuenta la historia de Ben, un hombre que después de cinco años de matrimonio todavía sigue perdidamente enamorado de su mujer. Cuando se da cuenta que ella le engaña su mundo se viene abajo y más todavía cuando le pide el divorcio. En una terapia para gente separada se reencontrará con un amigo de juventud, que justamente también acaba de divorciarse.
El amigo le ofrecerá la oportunidad de que vuelvan a vivir juntos en una lujosa mansión, para así recordar viejos tiempos y ayudarse mutuamente. Pero está claro que cada uno lleva de manera muy diferente su propio divorcio. Mientras Ben no para de recordar a su ex, Patrick aprovecha su libertad para recuperar todo el tiempo perdido. A medida que va pasando el tiempo se irán reuniendo en torno a la casa más personas divorciadas, hasta que en un momento dado deciden hacer su propio club. El problema viene cuando Ben conoce a una nueva mujer y se vuelve a enamorar. A partir de esta circunstancia veremos los momentos más divertidos de la película.
Ya solo viendo el póster sabemos un poco lo que vamos a ver, así que ningún espectador se puede sentir engañado. Está claro que los chistes y clichés típicos de este tipo de cine van a aparecer. Pero aun así el guion tiene sorpresas. Yo siempre he comentado que el humor es muy particular en cada persona y que no todo el mundo disfruta igual. A mí me ha gustado mucho la película y sobre todo me lo he pasado muy bien. Me he reído en muchas ocasiones y eso tal y como están en este momento las cosas es muy importante.
Destaca sobre todo las actuaciones de los dos protagonistas principales, tanto Arnaud Ducret como François-Xavier Demaison realizan unas interpretaciones más que correctas y se ve que hay buen rollo entre ellos. La cinta también pretende ensalzar el valor de la amistad en los momentos difíciles de la vida. Lo dicho para algunos será una comedia más sin gracia, pero para un servidor es una comedia muy divertida (que se olvida enseguida) pero que durante su visionado se disfruta mucho.
Lo mejor: Las escenas donde al actor principal le ocurre de todo.
Lo peor: Que, aunque pases un buen rato, se olvida enseguida.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
Nos cuenta la historia de Ben, un hombre que después de cinco años de matrimonio todavía sigue perdidamente enamorado de su mujer. Cuando se da cuenta que ella le engaña su mundo se viene abajo y más todavía cuando le pide el divorcio. En una terapia para gente separada se reencontrará con un amigo de juventud, que justamente también acaba de divorciarse.
El amigo le ofrecerá la oportunidad de que vuelvan a vivir juntos en una lujosa mansión, para así recordar viejos tiempos y ayudarse mutuamente. Pero está claro que cada uno lleva de manera muy diferente su propio divorcio. Mientras Ben no para de recordar a su ex, Patrick aprovecha su libertad para recuperar todo el tiempo perdido. A medida que va pasando el tiempo se irán reuniendo en torno a la casa más personas divorciadas, hasta que en un momento dado deciden hacer su propio club. El problema viene cuando Ben conoce a una nueva mujer y se vuelve a enamorar. A partir de esta circunstancia veremos los momentos más divertidos de la película.
Ya solo viendo el póster sabemos un poco lo que vamos a ver, así que ningún espectador se puede sentir engañado. Está claro que los chistes y clichés típicos de este tipo de cine van a aparecer. Pero aun así el guion tiene sorpresas. Yo siempre he comentado que el humor es muy particular en cada persona y que no todo el mundo disfruta igual. A mí me ha gustado mucho la película y sobre todo me lo he pasado muy bien. Me he reído en muchas ocasiones y eso tal y como están en este momento las cosas es muy importante.
Destaca sobre todo las actuaciones de los dos protagonistas principales, tanto Arnaud Ducret como François-Xavier Demaison realizan unas interpretaciones más que correctas y se ve que hay buen rollo entre ellos. La cinta también pretende ensalzar el valor de la amistad en los momentos difíciles de la vida. Lo dicho para algunos será una comedia más sin gracia, pero para un servidor es una comedia muy divertida (que se olvida enseguida) pero que durante su visionado se disfruta mucho.
Lo mejor: Las escenas donde al actor principal le ocurre de todo.
Lo peor: Que, aunque pases un buen rato, se olvida enseguida.
Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
22 de octubre de 2020
22 de octubre de 2020
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras cinco años de matrimonio Ben se entera de que su mujer le pone los cuernos, tras la separación se muda a vivir con un amigo de la infancia rico que ha hecho de su mansión un refugio para corazones rotos. Pronto comenzará el desmadre...
Michaël Youn firma una comedia burda y a la vez delirante en la que se reserva también el papel de Titi, el dueño rico de la villa. Las bromas y situaciones se suceden a buen ritmo, y aunque a veces resulten excesivas consiguen divertirte.
Arnaud Ducret interpreta a Ben, cornudo y humillado en público que para intentar olvidar el amor se deja llevar por la vida loca de su amigo. En la casa comienzan a venir todo tipo de mujeres y hombres que pasan por situaciones parecidas donde consiguen desinhibirse.
Estrenada en verano en Francia ha sido récord de taquilla al no haber superproducciones, un caso parecido al de Santiago Segura con su "Padre no hay más que uno 2, la llegada de la suegra"
El film no pretende nada siendo un humor algo zafio que, o te gusta o lo odias.
Destino Arrakis.com
Michaël Youn firma una comedia burda y a la vez delirante en la que se reserva también el papel de Titi, el dueño rico de la villa. Las bromas y situaciones se suceden a buen ritmo, y aunque a veces resulten excesivas consiguen divertirte.
Arnaud Ducret interpreta a Ben, cornudo y humillado en público que para intentar olvidar el amor se deja llevar por la vida loca de su amigo. En la casa comienzan a venir todo tipo de mujeres y hombres que pasan por situaciones parecidas donde consiguen desinhibirse.
Estrenada en verano en Francia ha sido récord de taquilla al no haber superproducciones, un caso parecido al de Santiago Segura con su "Padre no hay más que uno 2, la llegada de la suegra"
El film no pretende nada siendo un humor algo zafio que, o te gusta o lo odias.
Destino Arrakis.com
14 de febrero de 2022
14 de febrero de 2022
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Parodia francesa, tiene algunos tramos buenos de echarte las risas, pero hay otras escenas que lo absurdo se apodera de la pantalla y se acerca más al ridículo que a la risa.
Pero bueno, en general no está mal la comedia, la película es llevadera, amena y aunque es predecible lleva buen ritmo y no decae en exceso.
Pero bueno, en general no está mal la comedia, la película es llevadera, amena y aunque es predecible lleva buen ritmo y no decae en exceso.
23 de octubre de 2020
23 de octubre de 2020
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El club de los divorciados es la tercera propuesta de Michaël Youn como director en solitario, después de su penúltimo largometraje, Vive la France, rodado hace ya unos años con desigual fortuna.
El título que hoy nos ocupa tiene algo que ver con las propias circunstancias afectivas del realizador, motivando en parte la iniciativa de su rodaje, que ha utilizado para cerrar este triste acontecimiento en su vida.
Youn justifica, con el argumento de su cinta, el hecho de confiarse en un amigo… o en un club en el que sus socios pasen por similares circunstancias, absteniéndose de cualquier otro lenitivo que ayuda a disminuir los efectos inmediatos de tan triste solución sentimental.
Evidentemente, el producto no tiene otro objetivo que provocar la risa del espectador, ante un hecho dramático en el que las coincidencias personales no sueles ser tan risibles, ni mucho menos, como en la película. Pero, el cine es cine… y, evidentemente, en este caso, solo busca un estado desenfadado sin que su proceso sea equiparable a la misma realidad.
El rodaje ha tenido lugar en un palacete estilo «belle époque» cercano a Tolón, en el que se reúnen todos los personajes con idéntico problema emocional.
Un dato curioso en el film: así como los personajes masculinos derivan su fracaso en un constante desenfreno vital, ellas recomponen su vida con una nueva visión de futuro.
www.contraste.info
El título que hoy nos ocupa tiene algo que ver con las propias circunstancias afectivas del realizador, motivando en parte la iniciativa de su rodaje, que ha utilizado para cerrar este triste acontecimiento en su vida.
Youn justifica, con el argumento de su cinta, el hecho de confiarse en un amigo… o en un club en el que sus socios pasen por similares circunstancias, absteniéndose de cualquier otro lenitivo que ayuda a disminuir los efectos inmediatos de tan triste solución sentimental.
Evidentemente, el producto no tiene otro objetivo que provocar la risa del espectador, ante un hecho dramático en el que las coincidencias personales no sueles ser tan risibles, ni mucho menos, como en la película. Pero, el cine es cine… y, evidentemente, en este caso, solo busca un estado desenfadado sin que su proceso sea equiparable a la misma realidad.
El rodaje ha tenido lugar en un palacete estilo «belle époque» cercano a Tolón, en el que se reúnen todos los personajes con idéntico problema emocional.
Un dato curioso en el film: así como los personajes masculinos derivan su fracaso en un constante desenfreno vital, ellas recomponen su vida con una nueva visión de futuro.
www.contraste.info
7 de marzo de 2021
7 de marzo de 2021
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al poco de comenzar, vemos al protagonista pelearse con un lémur sin motivo aparente, y es entonces cuando se entiende por dónde va a ir el nivel de comedia de la película, una declaración de intenciones que se sitúa en un nivel muy bajo.
“El club de los divorciados” pretende alejarse de los estereotipos con un moderno club de divorciados cuyos miembros deberían ayudarse entre sí, pero sus prácticas resultan rancias y fuera de lugar casi siempre, por no decir todas las veces.
Su manera de afrontar el divorcio es irregular y normalmente poco graciosa, queriendo sacar una sonrisa con gags trasnochados y desfasados incluso para aquellos que sean aficionados al humor tosco. Apenas hay alguna secuencia que se pueda reseñar dentro de un argumento básico y mal desarrollado.
Este desarrollo es responsabilidad de Youn sobre el guion de Gilcreast, un director con poca experiencia que también se reserva un pequeño papel en la película. La dirección mantiene un ritmo alto, con momentos de desenfreno en los que la cámara se mueve sin control, siempre manteniendo el tono cómico. Ducret sostiene el peso de la historia como personaje al que le pasa de todo, y ciertamente tiene mucho trabajo porque le ocurren muchas cosas. Su trabajo es excesivo rozando la caricatura. A su alrededor unos cuantos personajes desdibujados y accesorios de los que la película no cuenta detalle.
Después de todo, y como no podía ser de otra forma, “El club de los divorciados” desfasa mucho, pero tiene un alma romántica que permanece escondida durante todo su metraje. Después de haber creado todo tipo de malentendidos para el protagonista, la conclusión está en la misma línea que el resto de la narración, encajando las piezas y siendo, quizás, lo mejor de la película.
“El club de los divorciados” pretende alejarse de los estereotipos con un moderno club de divorciados cuyos miembros deberían ayudarse entre sí, pero sus prácticas resultan rancias y fuera de lugar casi siempre, por no decir todas las veces.
Su manera de afrontar el divorcio es irregular y normalmente poco graciosa, queriendo sacar una sonrisa con gags trasnochados y desfasados incluso para aquellos que sean aficionados al humor tosco. Apenas hay alguna secuencia que se pueda reseñar dentro de un argumento básico y mal desarrollado.
Este desarrollo es responsabilidad de Youn sobre el guion de Gilcreast, un director con poca experiencia que también se reserva un pequeño papel en la película. La dirección mantiene un ritmo alto, con momentos de desenfreno en los que la cámara se mueve sin control, siempre manteniendo el tono cómico. Ducret sostiene el peso de la historia como personaje al que le pasa de todo, y ciertamente tiene mucho trabajo porque le ocurren muchas cosas. Su trabajo es excesivo rozando la caricatura. A su alrededor unos cuantos personajes desdibujados y accesorios de los que la película no cuenta detalle.
Después de todo, y como no podía ser de otra forma, “El club de los divorciados” desfasa mucho, pero tiene un alma romántica que permanece escondida durante todo su metraje. Después de haber creado todo tipo de malentendidos para el protagonista, la conclusión está en la misma línea que el resto de la narración, encajando las piezas y siendo, quizás, lo mejor de la película.
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