The Verve: Bitter Sweet SymphonyVídeo musical
1997 

6.9
485
7 de agosto de 2020
7 de agosto de 2020
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
No soy que digamos un oyente asiduo de The Verve, no habré escuchado más que unas pocas canciones y alguna de su cantante, Richard Ashcroft, como solista. A lo mejor estoy cometiendo un delito contra el buen gusto, pero es lo que hay; en mi defensa diré que mis gustos abarcan de todo salvo el reggaeton (solo cuando estoy festivo). Eso sí, cuando escucho 'Bitter Sweet Symphony' y veo su videoclip siempre me maravilla.
El video promocional es más simple que el mecanismo de un chupete. En él, Richard Ashcroft va andando por una calle en línea recta rodeado de gente. Lo especial del videoclip es la actitud de "me la pela todo" del propio Ashcroft dándole igual lo que le pase a la gente con la que choca y ver las reacciones de dichas personas, todo acompañado por (y creo que no exagero) una de las mejores canciones de los años 90. Así, sin vaselina.
Creativamente lo superan bastantes videoclips; no obstante, la obra maestra que es 'Bitter Sweet Symphony', junto con un video que sin ser espectacular es bastante curioso y hasta cómico hace del mismo uno de los mejores que haya visto en mi vida.
El video promocional es más simple que el mecanismo de un chupete. En él, Richard Ashcroft va andando por una calle en línea recta rodeado de gente. Lo especial del videoclip es la actitud de "me la pela todo" del propio Ashcroft dándole igual lo que le pase a la gente con la que choca y ver las reacciones de dichas personas, todo acompañado por (y creo que no exagero) una de las mejores canciones de los años 90. Así, sin vaselina.
Creativamente lo superan bastantes videoclips; no obstante, la obra maestra que es 'Bitter Sweet Symphony', junto con un video que sin ser espectacular es bastante curioso y hasta cómico hace del mismo uno de los mejores que haya visto en mi vida.
30 de octubre de 2020
30 de octubre de 2020
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puede que The Verve no hayan sido un grupo de grandes éxitos (de hecho, encajan bastante con la categoría de "one-hit wonders"), pero no cabe duda de que su Bittersweet Symphony ha pasado a la historia, por su calidad como canción y también por ese videoclip tan aclamado, un plano secuencia de Richard Ashcroft andando por Londres mientras pasa de todo, arrasando con lo que se le ponga por delante, ya sea una pobre señora o un coche al que salta por encima. Situaciones bastante cómicas que contrastan con el carácter innegablemente melancólico de la propuesta en lo musical. Y qué maravilla escuchar esa sección de cuerda...
17 de enero de 2026
17 de enero de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bitter Sweet Symphony" de The Verve es una obra maestra agridulce que encapsula la lucha existencial, visualizada en el icónico video donde Richard Ashcroft se pasea desafiante pero perdido por una calle de Londres, una metáfora de la vida como un baile sin control, envuelto en una melodía de rock alternativo, Britpop y guitarras emotivas, liderada por esa línea de cuerdas samples del clásico de los Stones.
Creando un himno atemporal sobre sentirse atrapado en un molde pero buscando la libertad, lo sublime de su sencillez y la controversia del sample la elevan, aunque algunos la tildan de repetitiva, su esencia resuena en la frase "Trying to make ends meet, you're a slave to money then you die", un grito universal de nuestra condición humana.
"Bitter Sweet Symphony" de The Verve no es solo una canción, es un manifiesto existencial que, en pleno 2026, sigue golpeándome con la misma fuerza que hace décadas. Al ver el video, me sumerjo en esa trama lineal pero profundamente simbólica: Richard Ashcroft camina por una acera de Londres, y su avance es imparable, casi violento en su indiferencia. No esquiva a nadie; choca con peatones, salta sobre capós de coches y derriba a quien se cruza en su camino.
Para mí, este trayecto representa la determinación ciega del individuo frente a una sociedad que intenta moldearnos o detenernos. Es una metáfora visual de la vida misma: esa "sinfonía agridulce" donde intentas llegar a algún lado mientras el entorno parece ser un obstáculo constante.
A nivel visual, me fascina su cruda simplicidad; ese plano secuencia (aunque técnicamente editado para parecerlo) captura una estética britpop tardía que se siente real y visceral. Musicalmente, estamos ante una obra maestra del rock alternativo y el barroco pop.
El uso del sampler de cuerdas (basado en una versión orquestal de los Rolling Stones) crea una tensión épica que eleva la canción a algo casi religioso. Los violines no son solo acompañamiento, son el motor emocional que contrasta con la base rítmica constante y la voz lánguida de Ashcroft.
Lo bueno es, sin duda, su atemporalidad; es un himno que encapsula la frustración de ser un "esclavo del dinero" hasta morir. La genialidad del sample, la atmósfera, la letra profunda, la actitud rebelde pero vulnerable de Ashcroft, su capacidad de convertirse en un himno generacional, el video es puro cine.
Lo malo es la controversia legal por el sample, que para algunos puede sonar repetitivo o demasiado "obvio" por el préstamo musical, pero para mí es su mayor fortaleza. Es la trágica historia legal detrás de sus derechos de autor que persiguió a la banda por años, aunque afortunadamente se resolvió a favor de Ashcroft recientemente.
Yo soy el protagonista, caminando sin rumbo, sintiéndome superior e invisible, esquivando a la gente como si no existieran, pero por dentro, sé que soy solo uno más, un peón en este gran juego urbano; cada paso es una afirmación de mi individualidad, pero también un recordatorio de que todos seguimos el mismo guion, un baile coreografiado por la rutina, la monotonía y las ganas de escapar, sintiendo la música como mi única verdad, mi voz en medio del caos.
Es la representación visual de la letra: la lucha contra el destino, la ilusión de control frente a la realidad de estar atrapado en un "molde", una metáfora del conformismo social y la esclavitud económica; el caminante representa al individuo que se rebela, pero es parte del sistema que critica, un antihéroe que se niega a ser uno más, aunque termine siendo igual.
Visual: Sencillo, icónico, el paseo por la calle de Londres, la cámara fija, la falta de edición compleja, todo enfocado en la figura de Ashcroft y su movimiento hipnótico, transmitiendo una elegancia desafiante y melancolía.
Musical: Género: Britpop, Rock Alternativo, Rock Sinfónico. Instrumentos: Cuerdas (el famoso sample), guitarra eléctrica, bajo, batería, voz melancólica. Es una melodía que te atrapa, épica y a la vez íntima, con ese sample de cuerdas que es pura nostalgia y poder.
Creando un himno atemporal sobre sentirse atrapado en un molde pero buscando la libertad, lo sublime de su sencillez y la controversia del sample la elevan, aunque algunos la tildan de repetitiva, su esencia resuena en la frase "Trying to make ends meet, you're a slave to money then you die", un grito universal de nuestra condición humana.
"Bitter Sweet Symphony" de The Verve no es solo una canción, es un manifiesto existencial que, en pleno 2026, sigue golpeándome con la misma fuerza que hace décadas. Al ver el video, me sumerjo en esa trama lineal pero profundamente simbólica: Richard Ashcroft camina por una acera de Londres, y su avance es imparable, casi violento en su indiferencia. No esquiva a nadie; choca con peatones, salta sobre capós de coches y derriba a quien se cruza en su camino.
Para mí, este trayecto representa la determinación ciega del individuo frente a una sociedad que intenta moldearnos o detenernos. Es una metáfora visual de la vida misma: esa "sinfonía agridulce" donde intentas llegar a algún lado mientras el entorno parece ser un obstáculo constante.
A nivel visual, me fascina su cruda simplicidad; ese plano secuencia (aunque técnicamente editado para parecerlo) captura una estética britpop tardía que se siente real y visceral. Musicalmente, estamos ante una obra maestra del rock alternativo y el barroco pop.
El uso del sampler de cuerdas (basado en una versión orquestal de los Rolling Stones) crea una tensión épica que eleva la canción a algo casi religioso. Los violines no son solo acompañamiento, son el motor emocional que contrasta con la base rítmica constante y la voz lánguida de Ashcroft.
Lo bueno es, sin duda, su atemporalidad; es un himno que encapsula la frustración de ser un "esclavo del dinero" hasta morir. La genialidad del sample, la atmósfera, la letra profunda, la actitud rebelde pero vulnerable de Ashcroft, su capacidad de convertirse en un himno generacional, el video es puro cine.
Lo malo es la controversia legal por el sample, que para algunos puede sonar repetitivo o demasiado "obvio" por el préstamo musical, pero para mí es su mayor fortaleza. Es la trágica historia legal detrás de sus derechos de autor que persiguió a la banda por años, aunque afortunadamente se resolvió a favor de Ashcroft recientemente.
Yo soy el protagonista, caminando sin rumbo, sintiéndome superior e invisible, esquivando a la gente como si no existieran, pero por dentro, sé que soy solo uno más, un peón en este gran juego urbano; cada paso es una afirmación de mi individualidad, pero también un recordatorio de que todos seguimos el mismo guion, un baile coreografiado por la rutina, la monotonía y las ganas de escapar, sintiendo la música como mi única verdad, mi voz en medio del caos.
Es la representación visual de la letra: la lucha contra el destino, la ilusión de control frente a la realidad de estar atrapado en un "molde", una metáfora del conformismo social y la esclavitud económica; el caminante representa al individuo que se rebela, pero es parte del sistema que critica, un antihéroe que se niega a ser uno más, aunque termine siendo igual.
Visual: Sencillo, icónico, el paseo por la calle de Londres, la cámara fija, la falta de edición compleja, todo enfocado en la figura de Ashcroft y su movimiento hipnótico, transmitiendo una elegancia desafiante y melancolía.
Musical: Género: Britpop, Rock Alternativo, Rock Sinfónico. Instrumentos: Cuerdas (el famoso sample), guitarra eléctrica, bajo, batería, voz melancólica. Es una melodía que te atrapa, épica y a la vez íntima, con ese sample de cuerdas que es pura nostalgia y poder.
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