arrow

Los perros de Dios

Drama La joven Laura, que de niña estuvo apunto de morir ahogada, convive en cuatro estratos sociales con cuatro nombres distintos y gusta de pasear en panteones. Está obsesionada con la idea de que la misericordia de Dios es infinita, y nadie puede condenarse y comete e insita a la gente a hacer actos pecaminosos pensando en que Dios es padre comprensivo y todo perdona a sus hijos. (FILMAFFINITY)
Críticas 1
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
7
12 de enero de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
“Un devoto puro no desea ser promovido a los planetas celestiales, ni busca la unidad con el creador; tampoco la salvación o la liberación del enredo material. Un devoto perfecto no tiene otro deseo que complacer a la Suprema Personalidad de Dios”. Bhagavad-Gita

Cuando una persona va a misa esperando que Dios piense que es buena persona, sólo está vendiendo una imagen que quizás no ratifica con sus acciones. Cuando das una limosna, o un diezmo, porque te creíste el cuento pastoril de que, “lo que das, Dios te lo multiplica”, estás haciendo un trueque y no un acto de solidaridad; es lo que llamamos “caridad con uñas”. Cuando rezas un rosario confiando en que así Dios te perdonará el maltrato que día a día das a tus seres “queridos” y a otros más, estás jugando a engañarlo; pero Dios juzgará tus acciones antes que tus palabras.

Para que Dios esté de tu lado, no necesitas pregonar que crees en Él; no te hace falta rezar ni frecuentar las iglesias, ni llevar una cruz en el cuello como hacen los hipócritas. Si haces el bien, si cada persona que llega a tu vida siente complacencia de estar a tu lado; y si hay dignidad y respeto en tu trato con los demás seres vivos, Todo el amor de Dios te pertenece. Como bien se ha dicho en, ‘Un Curso de Milagros’: “Liberarlo de todo ataque y hacerlo sentir que está a salvo, es lo que se te pide con respecto a tu hermano. Haz esto y todo se te dará”.

De figura delgada y muy atractiva, Laura, es una joven que, por estudios o por puro discernimiento quizás, siente que la “religión” que se ejerce en sociedad es, en mucho, una tremenda farsa, y con su familia y sus amigos se dedica a pregonar sus creencias, las cuales tienen mucho de cierto, aunque algunas frases pueden lucir un tanto extremas e incluso blasfemas, pero sólo dan cuenta de su fe incondicional y de que no tiene la menor duda de que “la misericordia de Dios es infinita”. Una extraña frase dicha con firmeza, es redundante sobre lo que Laura siente: “Yo no quiero a Dios. Él me quiere aunque yo no lo quiera”. “¿Y por qué no lo quieres?” -Le pregunta su amiga Lupe- A lo que ella responde: “Porque a él no le gusta el cambalache. No es como nosotros: dando y dando, pajarito volando”.

Laura tiene capacidades mediúmnicas y, acostándose en una tumba es capaz de entrar en contacto con los muertos, lo que la ratifica de que la muerte no existe y que todos seguimos en otro estado y en otra dimensión… y así como esto, pasan muchas cosas que -con marcado realismo mágico- nos demuestran que estamos ante una chica rara, pero muy especial… y el llamado a la reflexión y a comprender que hay otras formas de ver la vida, es bien interesante.

Para, <<LOS PERROS DE DIOS>>, (referencia a la predilección que el Creador debe sentir por los perros), el director, Francisco del Villar, partió de un guion escrito por, Josefina Vicens (1911-1988), escritora que fuera presidenta de la Asociación Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, y que, antojada de escribir algunos guiones, el segundo que hizo fue este con el que ganó el premio Ariel. La fotografía es una vez más de Gabriel Figueroa; y el reparto lo encabezan: Helena Rojo (Laura); Mercedes Carreño (Lupe); Gloria Marín (Doña Carmen); Anita Blanch (Ecuyere); y Luis Lucena como Gabriel Pineda.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow