Cowboys de ciudadCortometraje
4.9
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7 de marzo de 2025
7 de marzo de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
59/01(01/03/25) Pobre cortometraje silente de un carrete (13 minutos) dirigido y protagonizado por el que se convirtió en el mayor icono del Séptimo Arte, Charles Chaplin. Nos encontramos aun en su época en los Keystone Studios, y estaba en su época de aprendizaje del medio, aun daba vaivenes en su cine. Y aquí patina de modo horrendo con un caótico corto de supuesto humor, un reato en que Chaplin da vida a un gañán antipático, un ‘Don Juan’ que en vez de su mítico bombín lleva sombrero de paja a lo Harold Lloyd (este fue posterior).
Comienza especie de in media res, pues vemos a Chaplin coqueteando con una oronda mujer que se nota a la legua es un hombre travestido, no sabemos de dónde vienen. Entran en una vivienda y allí continua el flirteo aparatoso, hasta que aparece el padre (acicalado con una barba mormona; el gusto de Chaplin por barbas y bigotes esperpénticos), y al parecer estamos en una pensión. Chaplin se toma una copa con el padre. Aparece un tipo con barba alargada de chivo y lleva pepitas de oro para que el padre se las pague, Chaplin huele el negocio. Chaplin y la ‘mujer’ salen a dar un paseo, continua el singular coqueteo, ella le lanza una flor y él le tira un ladrillo que le da en la cabeza. Y es que lo del humor ingenioso ni está ni se le espera. Ella le devuelve el ladrillo justo cuando pasa el padre, Chaplin se agacha y le da al progenitor. El padre ataca a la hija, Chaplin se interpone y termina recibiendo unas clásicas patadas en el trasero. Huye la ‘parejita’ y Chaplin la anima a que huyan juntos, pero que antes coja todo el dinero del padre para su vida juntos, cosa que ella acepta, aunque no le da el dinero, aunque se lo pide, pues le dice que solo se lo da si se casan. Para la huida ella se pone un sombrerito con un pajarito (puaj!). Hay una elipsis y estamos en la ciudad, hay un gag alargado de ambos entre los coches haciendo el panoli sin saber ir hacia un lado u otro, atrapados cual idiotas en el tráfico. Hasta que aparece Mabel Normand haciendo de la antigua cómplice de Chaplin en sus fechorías (eso pone en el intertítulo), ella ve a Chaplin que entra en un restaurante, allí se juntará a él para intentar robar a la gorda.
Son gags sin gracia, sin chispa alguna, encarnando Chaplin a un personaje despreciable. He visto cortos de la Keystone con Chaplin anárquicos, improvisados, mediocres, pero este tiene su hilo conductor, tiene su guión, no es improvisado, pero este esfuerzo, por desgracia, está destinado a un metraje bastante fallido.
Comienza especie de in media res, pues vemos a Chaplin coqueteando con una oronda mujer que se nota a la legua es un hombre travestido, no sabemos de dónde vienen. Entran en una vivienda y allí continua el flirteo aparatoso, hasta que aparece el padre (acicalado con una barba mormona; el gusto de Chaplin por barbas y bigotes esperpénticos), y al parecer estamos en una pensión. Chaplin se toma una copa con el padre. Aparece un tipo con barba alargada de chivo y lleva pepitas de oro para que el padre se las pague, Chaplin huele el negocio. Chaplin y la ‘mujer’ salen a dar un paseo, continua el singular coqueteo, ella le lanza una flor y él le tira un ladrillo que le da en la cabeza. Y es que lo del humor ingenioso ni está ni se le espera. Ella le devuelve el ladrillo justo cuando pasa el padre, Chaplin se agacha y le da al progenitor. El padre ataca a la hija, Chaplin se interpone y termina recibiendo unas clásicas patadas en el trasero. Huye la ‘parejita’ y Chaplin la anima a que huyan juntos, pero que antes coja todo el dinero del padre para su vida juntos, cosa que ella acepta, aunque no le da el dinero, aunque se lo pide, pues le dice que solo se lo da si se casan. Para la huida ella se pone un sombrerito con un pajarito (puaj!). Hay una elipsis y estamos en la ciudad, hay un gag alargado de ambos entre los coches haciendo el panoli sin saber ir hacia un lado u otro, atrapados cual idiotas en el tráfico. Hasta que aparece Mabel Normand haciendo de la antigua cómplice de Chaplin en sus fechorías (eso pone en el intertítulo), ella ve a Chaplin que entra en un restaurante, allí se juntará a él para intentar robar a la gorda.
Son gags sin gracia, sin chispa alguna, encarnando Chaplin a un personaje despreciable. He visto cortos de la Keystone con Chaplin anárquicos, improvisados, mediocres, pero este tiene su hilo conductor, tiene su guión, no es improvisado, pero este esfuerzo, por desgracia, está destinado a un metraje bastante fallido.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Todo aderezado con un final anticlimático y plano. Gloria Ucrania!!!
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