La viuda negra
1977 

6.5
168
Drama
Tadea ha sido educada en un convento y ha conocido bien la pedagogía del castigo. Ya adulta, es enviada a un pueblo para trabajar como ama de llaves en la residencia del cura Feliciano. Su tarea es cuidar el orden de la casa, que se ha debilitado con la partida de su predecesora. Sin embargo, las consecuencias de su arribo son justamente las contrarias: desarreglo y desarreglo. La viuda negra es un episodio más en la larga historia del ... [+]
6 de diciembre de 2017
6 de diciembre de 2017
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es increíble que una obra maestra como esta no tenga una sola reseña.
Este film da una lección dura y contundente sobre lo que es la doble moral en la sociedad mexicana, donde el catolicismo es un dogma aún vigente.
Arturo Ripstein nos demuestra toda una maestría a la hora de exponer a todas esas gentes que uno ve por la calle y que se jactan de tener una reputación intachable, que van a misa todos los domingos, se confiesan, toma su “comunión”, se sientan y en plena misa se la pasan criticando a cuanta persona se les ponga encima.
Esa clase de personas me da asco, es lo escoria de la sociedad y la manifestación más vil del género humano. Ocultarse bajo el velo de ser “católicos”, como si eso significase ser “santo” o “puro”, cuando en realidad son una basura.
Así pues, esta película barre con toda esa hipocresía, recorre cada centímetro de la moral de esos sujetos y los muestra como son realmente: como bestias.
El film, creado desde una perspectiva elegante y poética conjuga todas las piezas del ajedrez; lo prohibido y lo público, lo amoral y lo moral, el deseo con la represión.
¿Es que acaso un hombre tiene prohibido enamorarse sólo por ser sacerdote? ¿Acaso una mujer no puede enamorase de otra persona sólo porque una profesión (absurda) dice que es pecado? ¿Acaso tú y yo somos alguien para juzgar las vidas ajenas? ¿Cómo puede una adultera reclamar fidelidad? ¿Cómo puede una ninfómana pedir recato? ¿Cómo o por qué razón un enfermo sexual pederasta demanda respeto? ¿Con qué bases un cerdo explotador puede exigir justica?
Lo dicho al principio; una obra maestra de incio al fin, valiente y dura como pocas en México, que claro, sufrió la censura en su momento, por algo sería….
Y tú, ¿De qué lado vives?
Este film da una lección dura y contundente sobre lo que es la doble moral en la sociedad mexicana, donde el catolicismo es un dogma aún vigente.
Arturo Ripstein nos demuestra toda una maestría a la hora de exponer a todas esas gentes que uno ve por la calle y que se jactan de tener una reputación intachable, que van a misa todos los domingos, se confiesan, toma su “comunión”, se sientan y en plena misa se la pasan criticando a cuanta persona se les ponga encima.
Esa clase de personas me da asco, es lo escoria de la sociedad y la manifestación más vil del género humano. Ocultarse bajo el velo de ser “católicos”, como si eso significase ser “santo” o “puro”, cuando en realidad son una basura.
Así pues, esta película barre con toda esa hipocresía, recorre cada centímetro de la moral de esos sujetos y los muestra como son realmente: como bestias.
El film, creado desde una perspectiva elegante y poética conjuga todas las piezas del ajedrez; lo prohibido y lo público, lo amoral y lo moral, el deseo con la represión.
¿Es que acaso un hombre tiene prohibido enamorarse sólo por ser sacerdote? ¿Acaso una mujer no puede enamorase de otra persona sólo porque una profesión (absurda) dice que es pecado? ¿Acaso tú y yo somos alguien para juzgar las vidas ajenas? ¿Cómo puede una adultera reclamar fidelidad? ¿Cómo puede una ninfómana pedir recato? ¿Cómo o por qué razón un enfermo sexual pederasta demanda respeto? ¿Con qué bases un cerdo explotador puede exigir justica?
Lo dicho al principio; una obra maestra de incio al fin, valiente y dura como pocas en México, que claro, sufrió la censura en su momento, por algo sería….
Y tú, ¿De qué lado vives?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mateo 7:5 "¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano."
7 de septiembre de 2022
7 de septiembre de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo digo en particular por esta película y unas pocas más de su filmografía. Ripstein tiene bastante influencia de Buñuel en su cine, siempre y cuando con su cuota de originalidad y por eso bienvenido sea.
La viuda negra es una crítica a la religión y la represión sexual que representa, un guión sorprendentemente crítico y funcional para la cerrada cultura mexicana de aquel entonces, la relación del sacerdote y la ama de llaves es muy buena, pero me quedo con la ardua crítica de los cerrados pueblos en los paises latinoamericanos.
Ripstein al momento de criticar no se guarda nada, los diálogos, las necesarias escenas eróticas y los escenarios, es digno de una película que pone en evidencia los tapujos de la religión y el sexo. Esta obra de Ripstein debería ser mejor reconocida, una lástima.
La viuda negra es una crítica a la religión y la represión sexual que representa, un guión sorprendentemente crítico y funcional para la cerrada cultura mexicana de aquel entonces, la relación del sacerdote y la ama de llaves es muy buena, pero me quedo con la ardua crítica de los cerrados pueblos en los paises latinoamericanos.
Ripstein al momento de criticar no se guarda nada, los diálogos, las necesarias escenas eróticas y los escenarios, es digno de una película que pone en evidencia los tapujos de la religión y el sexo. Esta obra de Ripstein debería ser mejor reconocida, una lástima.
15 de enero de 2026
15 de enero de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras haber coproducido la película, “El Lugar sin Límites” (Arturo Ripstein,1977), el éxito logrado con este filme llevó a que, de nuevo, Francisco del Villar decidiera producir la adaptación de la obra “Debiera haber obispas”, escrita por Rafael Solana, en 1954. El mismo, del Villar, se ocupó del guion en compañía de Vicente Armendáriz y Ramón Obón, e inicialmente se asignó a Felipe Cazals para que dirigiera la película, pero, al pretender, este, modificar el guion, de inmediato fue despedido y sería de nuevo, Arturo Ripstein, quien, felizmente, se ocuparía de rodarla, pues, el resultado -no obstante los cortes de la junta de censura que, ahora, se han reincorporado- es una excelente radiografía de la hipocresía social y la falsa religiosidad, además de que se demuestra, una vez más, que el celibato es un ultraje contra la naturaleza humana.
Por todo esto, la película no pudo exhibirse hasta seis años después de realizada y fue, entonces, nominada a siete premios Ariel, habiéndolo ganado, muy merecidamente, por Mejor Actriz (Isela Vega) ¡Qué soberbia interpretación!; y Mejor Música (Miguel Pous).
Claramente emparentada con, “El Festín de la Loba”, una de las películas de Francisco del Villar de las que mejor recuerdo guardamos, <<LA VIUDA NEGRA>> (este título nos hace presentir que, en algún momento, Francisco del Villar pensó en dirigirla), pues, se hace referencia a la araña llamada viuda negra, porque, tras el apareamiento la hembra devora al macho, demostrando que, en estos casos, también la naturaleza prescinde de la ética y la moral.
Se trata, aquí, de una niña llamada, Matea Gutiérrez, que, recién nacida es entregada a una comunidad religiosa, y tras una infancia contenida donde aflora la picardía explorando la sexualidad, al convertirse en mujer se emplea como ama de llaves del cura Feliciano, párroco de un pueblo -cuyo nombre no se nombra porque se asemeja a muchos otros- y tras cierta prevención con él porque se refiere en términos bromistas al cura Cornides (recientemente fallecido y benefactor de Matea), ella termina por reconocer en el sacerdote a un hombre sensible y autocrítico que, como él mismo admite: “(a mis feligreses) los engaño, les digo lo que quieren oír y les doy por su lado”.
Tras rechazar, el cura Feliciano, los afanes de seducirlo de Úrsula Díaz, presidenta de las Hijas de María; y luego de que, Matea, consiga defenderse del intento de violación de, Leonardo Saldívar, el médico del pueblo, estos se encargarán de propagar la idea (falsa hasta entonces) de que Matea es una mujer mala, y que, el cura y ella, vienen sosteniendo una relación pecaminosa.
Devendrá entonces un impactante crescendo donde conoceremos las debilidades y también las fortalezas del cura; aflorarán las dobleces de la gente bien que no falta a la iglesia; y se solidificará el carácter de Matea, quien, haciendo siempre lo que le dicta el corazón y sus principios, va a demostrar que es una mujer para respetar… y para temer.
¡Vaya si habrá gente que sentirá que se mira ante el espejo! No queda títere con cabeza… y uno comprueba que está viendo a esa sociedad que ya tanto conoce, fielmente recreada y merecidamente zarandeada… ¡y hasta queda con ganas de que un día hayan obispas!
Junto a la estupenda, Isela Vega (Matea), aparecen: Mario Almada (el cura Feliciano); Sergio Jiménez (Dr. Saldívar); Hilda Aguirre (Úrsula); Leonor Llausás (Doña Enedina) y Eduardo Alcaráz, como don Cosme.
Por todo esto, la película no pudo exhibirse hasta seis años después de realizada y fue, entonces, nominada a siete premios Ariel, habiéndolo ganado, muy merecidamente, por Mejor Actriz (Isela Vega) ¡Qué soberbia interpretación!; y Mejor Música (Miguel Pous).
Claramente emparentada con, “El Festín de la Loba”, una de las películas de Francisco del Villar de las que mejor recuerdo guardamos, <<LA VIUDA NEGRA>> (este título nos hace presentir que, en algún momento, Francisco del Villar pensó en dirigirla), pues, se hace referencia a la araña llamada viuda negra, porque, tras el apareamiento la hembra devora al macho, demostrando que, en estos casos, también la naturaleza prescinde de la ética y la moral.
Se trata, aquí, de una niña llamada, Matea Gutiérrez, que, recién nacida es entregada a una comunidad religiosa, y tras una infancia contenida donde aflora la picardía explorando la sexualidad, al convertirse en mujer se emplea como ama de llaves del cura Feliciano, párroco de un pueblo -cuyo nombre no se nombra porque se asemeja a muchos otros- y tras cierta prevención con él porque se refiere en términos bromistas al cura Cornides (recientemente fallecido y benefactor de Matea), ella termina por reconocer en el sacerdote a un hombre sensible y autocrítico que, como él mismo admite: “(a mis feligreses) los engaño, les digo lo que quieren oír y les doy por su lado”.
Tras rechazar, el cura Feliciano, los afanes de seducirlo de Úrsula Díaz, presidenta de las Hijas de María; y luego de que, Matea, consiga defenderse del intento de violación de, Leonardo Saldívar, el médico del pueblo, estos se encargarán de propagar la idea (falsa hasta entonces) de que Matea es una mujer mala, y que, el cura y ella, vienen sosteniendo una relación pecaminosa.
Devendrá entonces un impactante crescendo donde conoceremos las debilidades y también las fortalezas del cura; aflorarán las dobleces de la gente bien que no falta a la iglesia; y se solidificará el carácter de Matea, quien, haciendo siempre lo que le dicta el corazón y sus principios, va a demostrar que es una mujer para respetar… y para temer.
¡Vaya si habrá gente que sentirá que se mira ante el espejo! No queda títere con cabeza… y uno comprueba que está viendo a esa sociedad que ya tanto conoce, fielmente recreada y merecidamente zarandeada… ¡y hasta queda con ganas de que un día hayan obispas!
Junto a la estupenda, Isela Vega (Matea), aparecen: Mario Almada (el cura Feliciano); Sergio Jiménez (Dr. Saldívar); Hilda Aguirre (Úrsula); Leonor Llausás (Doña Enedina) y Eduardo Alcaráz, como don Cosme.
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