Un varón
Drama
Carlos vive en un internado en el centro de Bogotá y anhela pasar la Navidad con su familia. Las circunstancias a su alrededor le obligan a asumir el estereotipo de macho, en abierta contradicción con su ser. En la intimidad reconoce su sensibilidad, su fragilidad y se acerca a otras formas de masculinidad. A sus 16 años Carlos explora su identidad sexual, descubre sus miedos, sus deseos y todo aquello que ocultan los "verdaderos hombres". (FILMAFFINITY) [+]
23 de noviembre de 2022
23 de noviembre de 2022
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Parece un documental... La mayoría de los diálogos no se entienden, por la jerga empleada. La historia resulta oscura y desarrollada de una manera inestable. No he conectado con lo que allí se contaba, pero tal vez se deba a lo que ya expliqué antes: El lenguaje empleado.
Los actores no lo parecen, sus actuaciones me recordaron al cine Kinki de finales de los 70. En los últimos tiempos, han surgido algunas películas cercanas a aquella realidad, aunque actualizadas a los tiempos.
Dureza, inmersión en la delincuencia, marginalidad y tristeza, al mostrar una dicotomía segmentada entre lo que su protagonista siente y lo que ha de expresar.
Gonorrea, el título de mi reseña, lo extraje del apodo que emplea uno de los interpretes para llamar al protagonista.
Los actores no lo parecen, sus actuaciones me recordaron al cine Kinki de finales de los 70. En los últimos tiempos, han surgido algunas películas cercanas a aquella realidad, aunque actualizadas a los tiempos.
Dureza, inmersión en la delincuencia, marginalidad y tristeza, al mostrar una dicotomía segmentada entre lo que su protagonista siente y lo que ha de expresar.
Gonorrea, el título de mi reseña, lo extraje del apodo que emplea uno de los interpretes para llamar al protagonista.
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
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Definitivamente creo que, entre el personal técnico de una película, debería haber alguien, ojalá un psicólogo independiente que entienda el lenguaje de gestos y con muy buena vocalización (ya que esto le da oído sobre el hablar de los demás), el cual debe oficiar como observador de diálogos durante el rodaje, de tal manera que pueda juzgar si estos fueron clara y debidamente expresados, y si son acordes con la emocionalidad de la situación.
Hay muchísimas buenas películas empantanadas por la falta de conexión emocional de los actores (diálogos recitados sin interioridad alguna) o porque sencillamente no vocalizan y el director pasa la toma por estrechez de presupuesto o porque le pareció escuchar de tanto repetir un mismo diálogo… y aquí es donde se precisa un oyente calificado que escuche y observe por primera vez.
En la preproducción, una exhaustiva dirección de actores es esencial, de tal manera que se evite al máximo el desgaste de material durante el rodaje y más exigente se debe ser cuando se trabaja con actores naturales que, por inexperiencia y nerviosismo, implican un mayor ejercicio de actuación.
Hay muchísimas buenas películas empantanadas por la falta de conexión emocional de los actores (diálogos recitados sin interioridad alguna) o porque sencillamente no vocalizan y el director pasa la toma por estrechez de presupuesto o porque le pareció escuchar de tanto repetir un mismo diálogo… y aquí es donde se precisa un oyente calificado que escuche y observe por primera vez.
En la preproducción, una exhaustiva dirección de actores es esencial, de tal manera que se evite al máximo el desgaste de material durante el rodaje y más exigente se debe ser cuando se trabaja con actores naturales que, por inexperiencia y nerviosismo, implican un mayor ejercicio de actuación.

<<UN VARÓN>>, es un documento esencial para comprender a los olvidados de Latinoamérica: cientos, miles, millones de jóvenes que nacen excluidos de todo (o de casi todo): Tienen progenitores (y a veces ni los tienen porque ni su madre sabe quién es), pero no tienen Padres, porque estos los abandonan o les hacen la vida imposible, y tienen que irse a vivir con una tía, una abuela, un grupo de amigos(as)… o a la calle. Se maleducan o medio educan a golpes porque, desde niños, tuvieron que meterse al rebusque para llevar un pan a la casa (y muchos terminan robando porque los trabajos informales no resuelven sus carencias básicas… o son tentados a vender drogas porque esto ofrece una muy riesgosa, pero aceptable ganancia. El afecto brilla por su ausencia, y lo más que reciben es un cuarto sucio y una mala comida en el lugar a donde van; el saludo ocasionalmente afable de otros malandrines cuando ofrecen buenos resultados en el negocio… y el trato comprensible de alguna prostituta a donde van a desfogar sus represiones.
En el caso de la película que, con mucha valentía dirigió el colombiano, Fabián Hernández, rodando en el peligroso Bronx de Bogotá, además de todo esto, se cuenta el caso de Carlos, un joven que se encuentra en un correccional, y quien tiene un gran conflicto con su personalidad ya que reprime débiles inclinaciones porque, el entorno delincuencial, machista y violento en el que se mueve, lo obliga a ser duro, arriesgado, y todo Un Varón si quiere sobrevivir. A nivel de comunicación interior, el protagonista, Dilan Felipe Ramírez, es muy creíble (retraído, reprimido, ambiguo…) y, de manera muy efectiva, consigue conmovernos; incluso, podríamos acoger -en beneficio de su personaje- que ese, no vocalizar, es característico de los marginados por su propia inseguridad (no olvidar que es un actor natural extraído, seguramente, de ese mismo entorno).
La película funciona como un perfecto alegato contra la exclusión; demuestra claramente la suerte de existencias condenadas, casi indefectiblemente, a la delincuencia por la falta de opciones y de recursos básicos; y reclama el derecho a ser con alguna diferencia, ya que, en muchos casos, son impulsos del ‘ello’ que no pueden reprimirse.
La película funciona como un perfecto alegato contra la exclusión; demuestra claramente la suerte de existencias condenadas, casi indefectiblemente, a la delincuencia por la falta de opciones y de recursos básicos; y reclama el derecho a ser con alguna diferencia, ya que, en muchos casos, son impulsos del ‘ello’ que no pueden reprimirse.
Creo que, entre las tareas de Patrimonio Fílmico, debería incluirse el restaurar valiosas películas como esta y hacerles un doblaje, o incluirles subtítulos en español, que las hagan mucho más comprensibles. Filmes como, <<UN VARÓN>>, son materiales de incuestionable valor que no pueden malograrse.
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