Los Roses
5.6
2,874
Comedia
La vida parece fácil para la pareja perfecta que forman Ivy y Theo: carreras de éxito, un matrimonio feliz y unos hijos estupendos. Pero detrás de la fachada de su supuesta vida ideal, se avecina una tormenta: la carrera de Theo se desploma mientras que las ambiciones de Ivy despegan, lo que desencadena una caja de Pandora de competitividad y resentimiento ocultos... Reinterpretación del clásico de 1989 "La guerra de los Rose", basada en la novela de Warren Adler. [+]
28 de agosto de 2025
28 de agosto de 2025
65 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este mismo mes de agosto Chris Columbus aseguró que sería un error hacer un remake de 'Sólo en casa' porque la película fue hecha "en un momento muy especial que no se puede recuperar". Un argumento que sirve para prácticamente todos los posibles remakes, por más que Hollywood se empeñe en lo contrario. Y es que toda película, incluyendo 'Solo en casa', es, mayormente, fruto de su momento y de su circunstancia. Para bien y para mal.
Otra cosa que también solemos escuchar de vez en cuando es que según qué películas "no se hubieran podido hacer tal cual hoy en día", una afimación que sí puede ser más cuestionable... aunque no lo sea en el caso de 'La guerra de los Rose', como bien prueba su remake, adaptación y/o reconducción a los tiempos actuales. Un detalle que parece anecdótico pero que resulta muy elocuente: en 'Los Rose' ha desaparecido "la guerra" del título original.
Como también han desaparecido la mala leche, la acidez y el humor negro, mucho me temo que irrecuperables e inimitables del filme original. No más de diez minutos para que surja la palabra "patriarcado", en lo que se erige en ese error que advertía Colombus. Y es que 'La guerra de los Rose' es una de tantas otras películas que "no se pueden hacer tal cual hoy en día" porque se hicieron "en un momento muy especial que no se quierepuede recuperar".
Otra cosa que también solemos escuchar de vez en cuando es que según qué películas "no se hubieran podido hacer tal cual hoy en día", una afimación que sí puede ser más cuestionable... aunque no lo sea en el caso de 'La guerra de los Rose', como bien prueba su remake, adaptación y/o reconducción a los tiempos actuales. Un detalle que parece anecdótico pero que resulta muy elocuente: en 'Los Rose' ha desaparecido "la guerra" del título original.
Como también han desaparecido la mala leche, la acidez y el humor negro, mucho me temo que irrecuperables e inimitables del filme original. No más de diez minutos para que surja la palabra "patriarcado", en lo que se erige en ese error que advertía Colombus. Y es que 'La guerra de los Rose' es una de tantas otras películas que "no se pueden hacer tal cual hoy en día" porque se hicieron "en un momento muy especial que no se quierepuede recuperar".

Ni el propio Danny DeVito pudo mantener el tipo después de 'Matilda', con títulos tan agridulces y fallidos como 'Smoochy' y 'Duplex' que reincidian en esa sátira negrísima que hoy en día, tan progresistas como somos, puede ser vista fácilmente como una ofensa. ¿Para quién? Para alguien, aunque luego ese alguien sea lo de menos. Porque el humor sí tiene límites: El cinismo bienqueda, el postureo pusilánime y la moral neofacha ambivalente.
Siendo un remake, lo único bueno que tiene 'Los Rose' es que no es un calco de 'La guerra de los Rose'; lo malo, que al no serlo se desprende prácticamente de cualquier atisbo provocador. El recuerdo del filme de 1989 es tan abrumador, que el de 2025 resulta aún más molestamente plano, estéril y obvio de lo que es de por sí. Cine comercial blando, impersonal, apocado y condenadamente rancio y aborregado, con un miedo atroz a la mínima subversión.
'Los Rose' es una versión desnutrida y deshidratada, no ya solo de 'La guerra de los Rose' sino de cualquier 'Secretos de un matrimonio' que termina además cuando, 100 sosos minutos después, apenas se ha decidido a arrancar. Al final uno no sabe si es una comedia sin gracia, un drama sin colmillo o un thriller sin suspense, en una clara y autocensurada víctima de lo políticamente correcto e insustancial que carece de alma, chispa o picardía.
Siendo un remake, lo único bueno que tiene 'Los Rose' es que no es un calco de 'La guerra de los Rose'; lo malo, que al no serlo se desprende prácticamente de cualquier atisbo provocador. El recuerdo del filme de 1989 es tan abrumador, que el de 2025 resulta aún más molestamente plano, estéril y obvio de lo que es de por sí. Cine comercial blando, impersonal, apocado y condenadamente rancio y aborregado, con un miedo atroz a la mínima subversión.
'Los Rose' es una versión desnutrida y deshidratada, no ya solo de 'La guerra de los Rose' sino de cualquier 'Secretos de un matrimonio' que termina además cuando, 100 sosos minutos después, apenas se ha decidido a arrancar. Al final uno no sabe si es una comedia sin gracia, un drama sin colmillo o un thriller sin suspense, en una clara y autocensurada víctima de lo políticamente correcto e insustancial que carece de alma, chispa o picardía.
Del alma, la chispa o la picardía de títulos como 'La acompañante', película que viene a sacarle los colores a 'Los Rose' en su propio terreno de juego.
1 de septiembre de 2025
1 de septiembre de 2025
19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde mi percepción, la química entre los protagonistas brilló… por su ausencia. Lo cual es un pequeño problema si el eje central es, digamos, *la pareja*. Me esforcé en conectar, lo juro, pero fue en vano. La actriz, Olivia Colman por momentos, parecía interpretarse a sí misma, una especie de déjà vu actoral que ya hemos visto en varios de sus papeles.
Y claro, el director no ayudó: los diálogos sonaban forzados, como si salieran más del apuro que del alma de la historia. La parte del “desquite” carecía de malicia, como si la venganza fuera un trámite. Y con las secuencias tan apresuradas, al espectador apenas le da tiempo de parpadear, mucho menos de asombrarse —algo que sí logró la primera versión.
Una lástima, porque hasta el cliché merecía un poco más de respeto.
Y claro, el director no ayudó: los diálogos sonaban forzados, como si salieran más del apuro que del alma de la historia. La parte del “desquite” carecía de malicia, como si la venganza fuera un trámite. Y con las secuencias tan apresuradas, al espectador apenas le da tiempo de parpadear, mucho menos de asombrarse —algo que sí logró la primera versión.
Una lástima, porque hasta el cliché merecía un poco más de respeto.
30 de agosto de 2025
30 de agosto de 2025
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
En todo momento sobrevuela la sensación de que algo no encaja. Sin ir más lejos, se supone que al principio deberían ser la pareja ideal, y nunca lo parecen, los conflictos de calado están ahí desde el minuto uno.
Cumberbatch y Colman tienen una química especial que sostiene el film. Sus diálogos funcionan muy bien, con inteligencia, sarcasmo e ironía. El guion, igual que la propia película, alterna destellos brillantes con otros pasajes en los que no termina de encontrar la tecla.
El tono es de comedia amable, pero no ligera. Amable en las formas, aunque con suficiente punch como para poner sobre la mesa el éxito, el fracaso, el ego, la maternidad, la paternidad, las renuncias, los roles, la vulnerabilidad...
Hay al menos un par de momentos donde los personajes alcanzan esa extraña y cruda lucidez de quien ya ha asumido una realidad amarga y ha dejado de luchar contra ella.
Yo llegaba sin expectativas, sin conocer la novela en la que se basa ni haber visto La guerra de los Rose. Y pese a disfrutar mucho de las dos interpretaciones principales y de algunos diálogos realmente afilados, hay algo (que aún no sé definir) que impide que la película termine de resultar redonda.
Cumberbatch y Colman tienen una química especial que sostiene el film. Sus diálogos funcionan muy bien, con inteligencia, sarcasmo e ironía. El guion, igual que la propia película, alterna destellos brillantes con otros pasajes en los que no termina de encontrar la tecla.
El tono es de comedia amable, pero no ligera. Amable en las formas, aunque con suficiente punch como para poner sobre la mesa el éxito, el fracaso, el ego, la maternidad, la paternidad, las renuncias, los roles, la vulnerabilidad...
Hay al menos un par de momentos donde los personajes alcanzan esa extraña y cruda lucidez de quien ya ha asumido una realidad amarga y ha dejado de luchar contra ella.
Yo llegaba sin expectativas, sin conocer la novela en la que se basa ni haber visto La guerra de los Rose. Y pese a disfrutar mucho de las dos interpretaciones principales y de algunos diálogos realmente afilados, hay algo (que aún no sé definir) que impide que la película termine de resultar redonda.
29 de octubre de 2025
29 de octubre de 2025
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ese es justo el problema de esta película, entre Benedict y Olivia no hay la más minia química, en este tipo de películas es esencial, vital, sin eso no hay película. O sobra él o sobra ella.
La dirección es errática y el guion por momento parece que no le importa nada de nada, que simplemente se limitaron a juntar palabras.
Una película innecesaria y sobre todo aburrida, gracias a todos sus defectos, que no son pocos.
La dirección es errática y el guion por momento parece que no le importa nada de nada, que simplemente se limitaron a juntar palabras.
Una película innecesaria y sobre todo aburrida, gracias a todos sus defectos, que no son pocos.
7 de septiembre de 2025
7 de septiembre de 2025
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Roses es una sorpresiva comedia satírica, teatral y desbordada, sostenida por Benedict Cumberbatch y Olivia Colman. Para disfrutarla, lo primero que hay que entender es que la película nunca busca ser naturalista: es autoconsciente y artificiosa, siempre recordándonos que estamos viendo cine. Desde la primera escena queda claro que el pacto con el espectador es aceptar la exageración como regla. Si entras en ese código, la recompensa es una montaña rusa de diversión.
La dinámica recuerda a Years and Years, miniserie británica, por su ritmo acelerado e implacable: la trama avanza a saltos, sin tiempo de digerir y con la energía de una comedia que pide simplemente seguirle el paso. Y funciona.
El retrato del matrimonio es ácido: un enamoramiento fulgurante, crecimiento familiar (él como proveedor, ella como cuidadora), seguido de una inversión de roles (ella triunfando profesionalmente como chef y empresaria, él como gran padre). Las frustraciones se proyectan en el otro y las indirectas se convierten en dardos personales. La película no huye de la ternura )como en el rescate de la ballena o las confesiones íntimas sobre la pérdida del amor), pero su centro está en el caos.
La dinámica recuerda a Years and Years, miniserie británica, por su ritmo acelerado e implacable: la trama avanza a saltos, sin tiempo de digerir y con la energía de una comedia que pide simplemente seguirle el paso. Y funciona.
El retrato del matrimonio es ácido: un enamoramiento fulgurante, crecimiento familiar (él como proveedor, ella como cuidadora), seguido de una inversión de roles (ella triunfando profesionalmente como chef y empresaria, él como gran padre). Las frustraciones se proyectan en el otro y las indirectas se convierten en dardos personales. La película no huye de la ternura )como en el rescate de la ballena o las confesiones íntimas sobre la pérdida del amor), pero su centro está en el caos.

Cumberbatch y Colman brillan. Se percibe lo mucho que disfrutan interpretar a Theo e Ivy, dando vida a una relación que oscila entre la ternura y la destrucción. Su química sostiene incluso los estallidos más absurdos del relato.
Hay escenas memorables, como la cena con otros matrimonios: lo que parece un juego cómico se convierte en un espejo de agresiones disfrazadas, hasta que un invitado reconoce que los “chistes” son insultos. O la pareja de amigos: Amy, que busca escapes (un respiro, un one night stand) para sostener su matrimonio; y Barry, que oculta su fracaso bajo capas de ironía, pero que al final encuentra en su relación imperfecta un refugio.
Jay Roach filma con estilo y humor, consciente de estar construyendo espectáculo más que realismo: la caída del edificio que diseña Theo lo confirma desde el inicio. Y, como remate, los créditos iniciales y finales, refuerzan la sensación de estar ante un cine juguetón que valora la forma tanto como el fondo.
Hay escenas memorables, como la cena con otros matrimonios: lo que parece un juego cómico se convierte en un espejo de agresiones disfrazadas, hasta que un invitado reconoce que los “chistes” son insultos. O la pareja de amigos: Amy, que busca escapes (un respiro, un one night stand) para sostener su matrimonio; y Barry, que oculta su fracaso bajo capas de ironía, pero que al final encuentra en su relación imperfecta un refugio.
Jay Roach filma con estilo y humor, consciente de estar construyendo espectáculo más que realismo: la caída del edificio que diseña Theo lo confirma desde el inicio. Y, como remate, los créditos iniciales y finales, refuerzan la sensación de estar ante un cine juguetón que valora la forma tanto como el fondo.

The Roses es exagerada pero también lúcida y divertida: un retrato del matrimonio como escenario teatral donde amor y caos se alimentan mutuamente. Se suma a la lista de películas contemporáneas que exploran matrimonios disfuncionales como Marriage Story, Anatomy of a Fall o Black Bag.
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