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6.8
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Drama. Ciencia ficción
Justine (Kirsten Dunst) y su prometido Michael (Alexander Skarsgård) celebran su boda con una suntuosa fiesta en casa de su hermana (Charlotte Gainsbourg) y su cuñado (Kiefer Sutherland). Mientras tanto, el planeta Melancolía se dirige hacia la Tierra... (FILMAFFINITY)
3 de agosto de 2012
3 de agosto de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siento que mi análisis sobre Melancolía se vaya por derroteros esquizofrénicos, pero no he encontrado otra manera mejor.
Empiezo.
Lars Von Trier se carga su propia película, igual que hace Justine con su boda. Y para ello utiliza idéntica fórmula: llevar las situaciones al límite. Es por cierto la actitud en la que también se sitúa determinado arte postmoderno.
Empiezo.
Lars Von Trier se carga su propia película, igual que hace Justine con su boda. Y para ello utiliza idéntica fórmula: llevar las situaciones al límite. Es por cierto la actitud en la que también se sitúa determinado arte postmoderno.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
En Melancolía asistimos a una ruptura del respeto habitual entre director y personajes. La inclusión forzada y premeditada del planeta Melancolía y del apocalipsis final termina de demostrar que las fronteras entre sus respectivos mundos quieren ser rotas.
En la primera parte de la película se nota que el director hace dejación de sus funciones, y todo porque ya tiene claro el callejón sin salida que les va aplantear a sus criaturas en la segunda. "Total, ¿para qué esforzarse?, si es una farsa de boda".
Justine, que parece ser el enlace escogido por el director, se hincha a darse paseos en el cochecito de golf, yo creo que para buscarle. "¡Lars! ¡Lars! ¿Dónde te has metido? Nos has montado un tinglado que te cagas y te has largado. Bueno, pues si a tí te da lo mismo, a mí también. Me vuelvo con el carrito y verás la que lío". Lars mira con gusto cómo le buscan, pero de momento no responde.
¿Os acordáis de El jefe de todo esto? ¿Dónde narices estaba? Pues lo mismo.
Al final de la película Lars reaparece y toma el mando. "Ya esta bien de jugar. Os he dejado solos a ver qué hacíais y me he aburrido. Ahora os estrello el planeta. Que empiece el movimiento". Bajo esta posición de abuso (ha pasado de un extremo a otro) consigue lo que en el fondo quiere: que Justine se le entregue. Ale, toda suya, aunque sea para nada.
Por el camino, otro de los personajes, el cuñado, se dará cuenta de qué va la cosa y decidirá hacer mutis por el foro. Eso sí, su renuncia es muy profesional, porque lo hará sin abandonar su papel. Sus palabras en la primera parte cobran entonces mayor sentido: "¿para esto nos gastamos una millonada?"
El apocalipsis a manos de un planeta llamado Melancolía representa aquí la aniquilación que Lars Von Trier ejerce sobre su propia película. El autor intenta situarse por encima de su obra y de su público. Una expresión contemporánea y desesperada del narcisismo humano. Interesante.
En la primera parte de la película se nota que el director hace dejación de sus funciones, y todo porque ya tiene claro el callejón sin salida que les va aplantear a sus criaturas en la segunda. "Total, ¿para qué esforzarse?, si es una farsa de boda".
Justine, que parece ser el enlace escogido por el director, se hincha a darse paseos en el cochecito de golf, yo creo que para buscarle. "¡Lars! ¡Lars! ¿Dónde te has metido? Nos has montado un tinglado que te cagas y te has largado. Bueno, pues si a tí te da lo mismo, a mí también. Me vuelvo con el carrito y verás la que lío". Lars mira con gusto cómo le buscan, pero de momento no responde.
¿Os acordáis de El jefe de todo esto? ¿Dónde narices estaba? Pues lo mismo.
Al final de la película Lars reaparece y toma el mando. "Ya esta bien de jugar. Os he dejado solos a ver qué hacíais y me he aburrido. Ahora os estrello el planeta. Que empiece el movimiento". Bajo esta posición de abuso (ha pasado de un extremo a otro) consigue lo que en el fondo quiere: que Justine se le entregue. Ale, toda suya, aunque sea para nada.
Por el camino, otro de los personajes, el cuñado, se dará cuenta de qué va la cosa y decidirá hacer mutis por el foro. Eso sí, su renuncia es muy profesional, porque lo hará sin abandonar su papel. Sus palabras en la primera parte cobran entonces mayor sentido: "¿para esto nos gastamos una millonada?"
El apocalipsis a manos de un planeta llamado Melancolía representa aquí la aniquilación que Lars Von Trier ejerce sobre su propia película. El autor intenta situarse por encima de su obra y de su público. Una expresión contemporánea y desesperada del narcisismo humano. Interesante.