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Voto de buyinski:
3
Voto de buyinski:
3
5.2
14,875
Thriller. Drama
En Bangkok, el joven Julian, un fugitivo de la justicia estadounidense, dirige un club de boxeo tailandés que actúa como tapadera para tráfico de drogas. Su madre, jefa de una poderosa organización criminal, desembarca procedente de Estados Unidos para repatriar el cuerpo de su hijo favorito, Billy: el hermano de Julian ha sido asesinado tras haber violado y matado salvajemente a una joven prostituta. Llena de odio y deseo de venganza, ... [+]
4 de agosto de 2013
4 de agosto de 2013
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para quienes tuvieron la fortuna de ver hace un tiempo “Drive” (2011), con la misma firma del danés Nicolas Winding Refn, presenciar este film puede ser como aquellas bandas musicales cuyas canciones suenan todas parecidas. Y si bien el sello de cada autor es un plus y una distinción particular, abusar de ello resta sorpresa y atractivo a las obras que presenta.
Todo lo alabable en su anterior producción termina sucumbiendo para el espectador que aún sin saber mayores detalles puede comparar a la baja, esta película con su predecesora. Además, sin ser parte de una saga ambos films parecen hermanados de modo triste, de hecho para el nuevo público, “Only God Forgives” se presenta como una cinta lenta, plana, sin climax y preocupada más del ‘cómo’ que de otras premisas tales como el ‘quién’ o ‘por qué’.
El déjá vú con “Drive” por si fuera poco se ve acentuado con la presencia estelar de un Ryan Gosling, impávido, repetido y que aún ensuciándose las manos sale limpio. Estructuralmente una gran falencia es también su falta de definición en los perfiles de algunos de los protagonistas, ya que estos no se expresan de modo claro.
El empeño en presentar una estética que hable por los personajes puede hacerse agotador e inaguantable para parte de los espectadores. Los juegos cromáticos y sus respectivas atmósferas abusan reemplazando los casi inexistentes diálogos y donde las insinuaciones se pierden como una más de las inconsistencias del montaje.
Con todo lo descrito, este clima de parsimonia yanguidez que se queda en los ladridos pero no muerde, dura apenas cerca de una hora y media, no obstante, la narración de la historia entre surrealismo, violencia insinuada y atmósferas de colores, hace que este tiempo sicológicamente se multiplique para el espectador. Un atentado a las esperanzas de ver un buen film, más aun con un título tan pretencioso.
Aunque el director danés Winding Refn repite la cábala dedicándole el film a Alejandro Jodorowsky -de quien es fanático-, lo cierto es que el gesto y todas las lecturas que se puedan hacer con ello no salen airosos. La película carece de un norte, algo a lo cual quien ve pueda asirse y que lamentablemente espera por ello sin resultados, cansando y haciendo de esta una cinta olvidable, más allá de los simbolismos a favor.
Recomendación:
Débil. Un fallo en las expectativas creadas, tan engañosas como las ampolletas de colores que utiliza.
Todo lo alabable en su anterior producción termina sucumbiendo para el espectador que aún sin saber mayores detalles puede comparar a la baja, esta película con su predecesora. Además, sin ser parte de una saga ambos films parecen hermanados de modo triste, de hecho para el nuevo público, “Only God Forgives” se presenta como una cinta lenta, plana, sin climax y preocupada más del ‘cómo’ que de otras premisas tales como el ‘quién’ o ‘por qué’.
El déjá vú con “Drive” por si fuera poco se ve acentuado con la presencia estelar de un Ryan Gosling, impávido, repetido y que aún ensuciándose las manos sale limpio. Estructuralmente una gran falencia es también su falta de definición en los perfiles de algunos de los protagonistas, ya que estos no se expresan de modo claro.
El empeño en presentar una estética que hable por los personajes puede hacerse agotador e inaguantable para parte de los espectadores. Los juegos cromáticos y sus respectivas atmósferas abusan reemplazando los casi inexistentes diálogos y donde las insinuaciones se pierden como una más de las inconsistencias del montaje.
Con todo lo descrito, este clima de parsimonia yanguidez que se queda en los ladridos pero no muerde, dura apenas cerca de una hora y media, no obstante, la narración de la historia entre surrealismo, violencia insinuada y atmósferas de colores, hace que este tiempo sicológicamente se multiplique para el espectador. Un atentado a las esperanzas de ver un buen film, más aun con un título tan pretencioso.
Aunque el director danés Winding Refn repite la cábala dedicándole el film a Alejandro Jodorowsky -de quien es fanático-, lo cierto es que el gesto y todas las lecturas que se puedan hacer con ello no salen airosos. La película carece de un norte, algo a lo cual quien ve pueda asirse y que lamentablemente espera por ello sin resultados, cansando y haciendo de esta una cinta olvidable, más allá de los simbolismos a favor.
Recomendación:
Débil. Un fallo en las expectativas creadas, tan engañosas como las ampolletas de colores que utiliza.