Blade Runner
8.1
138,960
Ciencia ficción. Acción
Noviembre de 2019. A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron ... [+]
30 de diciembre de 2007
30 de diciembre de 2007
325 de 483 usuarios han encontrado esta crítica útil
148 críticas. Me lo ponéis difícil, vaya.
Hace poco pude ver por fin, en pantalla grande Blade Runner. O una de las muchas versiones que hay. En total he contado 6, con la coña de que si tiene voz en off o no, o voz en off con final abierto, o que queda claramente demostrado que es un replicante, o con la posibilidad de que lo sea (primeras versiones). Mi favorita es aquella con final abierto, con voz en off y que sí es replicante. En fin, la nueva versión de efectos digitales añadidos me parece una excusa para los 25 años de una película que al parecer fue un fracaso en el 82. Pero yo contento.
Sesión golfa. Una bolsa de la FNAC con una caja de coronitas bien frías en su interior, dos hamburguesas de queso y patatas medianas. 4,50 la entrada. Sin compañía. Espero nula presencia de personas, pero no soy el único, media docena entran en la sala conmigo. Se apagan las luces. Se les ha olvidado darme kepchup. Comienza.
INTRODUZA AQUÍ ALGÚN COMENTARIO DE LOS 148 ANTERIORES.
FIN. Se enciende las luces. Nunca soporte la canción final, me salgo el primero, traicionando el mandamiento de mirar como un tonto los créditos finales (suelo hacerlo). Salgo del cine. La vida sigue igual. Sigo solo y el alquiler la hostia de alto. No me pongo a pensar en la muerte ni en sí la chica que se sentaba a mi derecha es una replicante (no pude ver bien si sus ojos eran claros o si guardaba compulsivamente fotos de su pasado).
...
Es jodido llegar el nº 148 y ponerse a hacer una crítica de una película donde casi todos os ponéis las gafas de crítico especializado de cine y empezáis a diseccionar cada escena. Blade runner en el filmaffinity se parece al Cahiers du cinema (para lo bueno y para lo malo). En serio, ¿es una maldita competición de conocimiento del filme o que? Disfrutad más. La mayoría de vuestras críticas (de las que he leído) me han gustado, pero algunas han tratado de convencerme de la teoría de la cienciología, vaya. Eso sí, tranquilos, que algunos se alteran mucho últimamente, casi nunca he pulsado el botón del no.
Yo disfrute como pocas películas he disfrutado en pantalla grande. Poco puedo añadir ante todo lo anterior mencionado. Me gusta mucho. Volveré al cine a verla este miércoles. Esta vez acompañado.
Hace poco pude ver por fin, en pantalla grande Blade Runner. O una de las muchas versiones que hay. En total he contado 6, con la coña de que si tiene voz en off o no, o voz en off con final abierto, o que queda claramente demostrado que es un replicante, o con la posibilidad de que lo sea (primeras versiones). Mi favorita es aquella con final abierto, con voz en off y que sí es replicante. En fin, la nueva versión de efectos digitales añadidos me parece una excusa para los 25 años de una película que al parecer fue un fracaso en el 82. Pero yo contento.
Sesión golfa. Una bolsa de la FNAC con una caja de coronitas bien frías en su interior, dos hamburguesas de queso y patatas medianas. 4,50 la entrada. Sin compañía. Espero nula presencia de personas, pero no soy el único, media docena entran en la sala conmigo. Se apagan las luces. Se les ha olvidado darme kepchup. Comienza.
INTRODUZA AQUÍ ALGÚN COMENTARIO DE LOS 148 ANTERIORES.
FIN. Se enciende las luces. Nunca soporte la canción final, me salgo el primero, traicionando el mandamiento de mirar como un tonto los créditos finales (suelo hacerlo). Salgo del cine. La vida sigue igual. Sigo solo y el alquiler la hostia de alto. No me pongo a pensar en la muerte ni en sí la chica que se sentaba a mi derecha es una replicante (no pude ver bien si sus ojos eran claros o si guardaba compulsivamente fotos de su pasado).
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Es jodido llegar el nº 148 y ponerse a hacer una crítica de una película donde casi todos os ponéis las gafas de crítico especializado de cine y empezáis a diseccionar cada escena. Blade runner en el filmaffinity se parece al Cahiers du cinema (para lo bueno y para lo malo). En serio, ¿es una maldita competición de conocimiento del filme o que? Disfrutad más. La mayoría de vuestras críticas (de las que he leído) me han gustado, pero algunas han tratado de convencerme de la teoría de la cienciología, vaya. Eso sí, tranquilos, que algunos se alteran mucho últimamente, casi nunca he pulsado el botón del no.
Yo disfrute como pocas películas he disfrutado en pantalla grande. Poco puedo añadir ante todo lo anterior mencionado. Me gusta mucho. Volveré al cine a verla este miércoles. Esta vez acompañado.
26 de diciembre de 2007
26 de diciembre de 2007
190 de 235 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es fácil recrear un mundo hipotético, ya sea futurista, del presente o del pasado o de cualquier dimensión espacio-temporal. La dificultad de inventar un mundo paralelo, que tal vez existió alguna vez, que podría haber existido o que pudiera ser una posibilidad futura... Siempre me ha parecido fascinante. Me atrapa buena parte de la literatura dedicada a esos temas, como "1984" de Orwell, "Un mundo feliz" de Huxley, "Temblor" de Rosa Montero, la trilogía de la Tierra de Jordi Sierra i Fabra, "El Señor de los Anillos", incluso "Harry Potter" (sí, no se burlen, incluso la historia de Harry), aunque no he tenido el placer de leer la que inspira esta película... Cada cual con sus matices, pero todas abrumadoras y tan complejas como puede ser nuestra propia existencia en el mundo conocido. Y tal vez el nexo de unión entre todas ellas es que son historias sobre nosotros mismos. Sobre la esencia de la Humanidad. No importan los escenarios, los seres, las circunstancias. Todas realizan un sobresaliente análisis de la condición humana.
También en el cine, si algún director es lo suficientemente creativo e intuitivo para plasmar con maestría y naturalidad en la pantalla lo que los artistas de la pluma son capaces de desplegar en sus libros, entonces a buen seguro se ganarán en mí una seguidora leal.
Ante todo tengo que alabar la ingente labor de colocar ante mis retinas una ciudad del futuro cercano, con esa antológica y apabullante arquitectura que llega al máximo extremo en cuanto a la masificación y mezcolanza se refiere. La agobiante sucesión de construcciones gigantescas y complejas que reflejan lo que podría ser la vida en las ciudades: excesiva, repleta de personas de toda condición y nacionalidad, con calles oscuras y tenebrosas que se pierden bajo la inmensidad de los edificios, la gente atestando calles infectas, ruidosas, carteles publicitarios por todas partes destellando sus mensajes consumistas, luces discordantes, todo el mundo afanándose en medio del caos, humos, malos olores, lluvias ácidas incesantes, un cielo casi siempre crepuscular cuya luz solar nunca llega lo bastante abajo para eliminar las sombras perpetuas...
Y con esa atrayente y variopinta ambientación como escenario, un planteamiento brillante sobre el hecho de ser humanos, sobre nuestra capacidad creadora y destructiva, y sobre la ruptura de los límites de la ética cuando entra en juego la creación de criaturas artificiales que sin embargo viven y son similares a nosotros.
Un enfrentamiento verdaderamente lírico, amargo, dulce y peligroso entre creadores y criaturas. Cuando los seres artificiales pero que están tan vivos como los humanos (¿quién es más humano, o menos, en realidad?) se rebelan contra el yugo para el que fueron creados y buscan la libertad a la que tienen derecho, ¿basta una simple orden de arriba que indique a los blade runners que deben tirar a matar a los replicantes, a los "no humanos"? ¿Es tan sencillo como matar a una cucaracha?
También en el cine, si algún director es lo suficientemente creativo e intuitivo para plasmar con maestría y naturalidad en la pantalla lo que los artistas de la pluma son capaces de desplegar en sus libros, entonces a buen seguro se ganarán en mí una seguidora leal.
Ante todo tengo que alabar la ingente labor de colocar ante mis retinas una ciudad del futuro cercano, con esa antológica y apabullante arquitectura que llega al máximo extremo en cuanto a la masificación y mezcolanza se refiere. La agobiante sucesión de construcciones gigantescas y complejas que reflejan lo que podría ser la vida en las ciudades: excesiva, repleta de personas de toda condición y nacionalidad, con calles oscuras y tenebrosas que se pierden bajo la inmensidad de los edificios, la gente atestando calles infectas, ruidosas, carteles publicitarios por todas partes destellando sus mensajes consumistas, luces discordantes, todo el mundo afanándose en medio del caos, humos, malos olores, lluvias ácidas incesantes, un cielo casi siempre crepuscular cuya luz solar nunca llega lo bastante abajo para eliminar las sombras perpetuas...
Y con esa atrayente y variopinta ambientación como escenario, un planteamiento brillante sobre el hecho de ser humanos, sobre nuestra capacidad creadora y destructiva, y sobre la ruptura de los límites de la ética cuando entra en juego la creación de criaturas artificiales que sin embargo viven y son similares a nosotros.
Un enfrentamiento verdaderamente lírico, amargo, dulce y peligroso entre creadores y criaturas. Cuando los seres artificiales pero que están tan vivos como los humanos (¿quién es más humano, o menos, en realidad?) se rebelan contra el yugo para el que fueron creados y buscan la libertad a la que tienen derecho, ¿basta una simple orden de arriba que indique a los blade runners que deben tirar a matar a los replicantes, a los "no humanos"? ¿Es tan sencillo como matar a una cucaracha?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Diálogos cargados de bella introspección y poesía, dudas existenciales acerca de la vida y la muerte, de la longevidad, de disfrutar del tiempo que nos queda (¿cómo se siente alguien sabiendo el tiempo que le queda?), acerca de lo que implica ser quienes somos, seres cargados de sentimientos, de temores, de esperanzas... Aunque seas un replicante. ¿Eso te convierte acaso en un ser menos complejo, con menos derecho a vivir?
A veces nuestras invenciones escapan a nuestro arrogante control y no podemos pretender someter a seres que son tan inteligentes y racionales como nosotros.
Y, por supuesto, aunque ya sobren los halagos, mis aplausos a Vangelis.
A veces nuestras invenciones escapan a nuestro arrogante control y no podemos pretender someter a seres que son tan inteligentes y racionales como nosotros.
Y, por supuesto, aunque ya sobren los halagos, mis aplausos a Vangelis.
16 de octubre de 2008
16 de octubre de 2008
131 de 146 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces ocurre que uno se topa con una película que marca su vida. Porque aunque obras maestras hay muchísimas en la historia del séptimo arte, seguramente podemos contar con los dedos de una mano aquellas que supusieron un punto de inflexión en nuestra forma de entender el cine, o incluso la vida misma. Por eso tenía miedo de escribir una crítica a Blade Runner: porque es demasiado importante para mí y me gustaría estar a la altura de lo que representa.
Quizás la diversidad de lecturas es lo que convierte a esta película en una obra maestra de carácter universal. Cuando mi padre me enseñó por primera vez Blade Runner, yo tendría unos trece o catorce años. Recuerdo que se acercaba el vigésimo aniversario del film. Y ya entonces vi en ella una aventura excitante e inolvidable, de hipnótica, embriagadora y decadente atmósfera. No entendía muy bien por qué me había cautivado tanto, pero lo cierto es que me dejó una huella imborrable. Desde entonces no he podido dejar de verla una y otra vez, y en cada revisión he ido descubriendo nuevos matices y trasfondos que la hacen aún más grande.
Poco a poco fui entendiendo que ese asombroso discurso final de Rutger Hauer es, además de fascinantemente poético, una reflexión brillante sobre la fugacidad de la vida y la insoportable levedad del ser. Que Nietszche se esconde tras la escena en que Roy “mata a Dios”, su Dios particular: el de la biomecánica, y él, reflejo del superhombre, ocupa su lugar. Que vislumbramos a Descartes cuando Pris le contesta a J. F. Sebastian “Pienso, luego existo”, demostrando irrefutablemente que tiene tanta entidad y valor como cualquier ser humano y dando a la vez el argumento definitivo por el cual todo replicante tiene derecho a la vida. Y que hasta Platón y su Mito de la Caverna subyacen en el personaje de Rachel, quien se halla prisionera de falsos conocimientos, ajena a la verdadera realidad - pues sus recuerdos, que ella cree propios, no son sino implantes -. Etc.
Y vuelvo a ver la película, porque nunca me canso, y me doy cuenta de que además de todo ese sustrato filosófico se tratan temas tan accesibles y universales como la soledad – que acecha, sobre todo, a J. F. -, la libertad arrebatada, la identidad del ser – extrapolemos interrogantes del caso de Rachel: ¿vivimos nuestras propias vidas o estamos sujetos a los moldes que otros han creado? -, la irracionalidad de la discriminación – puede que, después de todo, uno esté hecho de la misma madera que aquello que odia (Deckard --> El unicornio, el brillo en los ojos, ‘kinship’…) -, la ética frente al avance genético… y, por qué no, el amor, inherente a la naturaleza de cualquier ser vivo – humano, o replicante -.
Y es que pienso que nunca acabaré de exprimirle todo el jugo a Blade Runner. Porque esta película, cuya genialidad emana en cada segundo y por cada fotograma, trasciende el celuloide para pasar a ser una parte más de mí mismo. Una parte sin la cual yo sería, sencillamente, una persona distinta.
Quizás la diversidad de lecturas es lo que convierte a esta película en una obra maestra de carácter universal. Cuando mi padre me enseñó por primera vez Blade Runner, yo tendría unos trece o catorce años. Recuerdo que se acercaba el vigésimo aniversario del film. Y ya entonces vi en ella una aventura excitante e inolvidable, de hipnótica, embriagadora y decadente atmósfera. No entendía muy bien por qué me había cautivado tanto, pero lo cierto es que me dejó una huella imborrable. Desde entonces no he podido dejar de verla una y otra vez, y en cada revisión he ido descubriendo nuevos matices y trasfondos que la hacen aún más grande.
Poco a poco fui entendiendo que ese asombroso discurso final de Rutger Hauer es, además de fascinantemente poético, una reflexión brillante sobre la fugacidad de la vida y la insoportable levedad del ser. Que Nietszche se esconde tras la escena en que Roy “mata a Dios”, su Dios particular: el de la biomecánica, y él, reflejo del superhombre, ocupa su lugar. Que vislumbramos a Descartes cuando Pris le contesta a J. F. Sebastian “Pienso, luego existo”, demostrando irrefutablemente que tiene tanta entidad y valor como cualquier ser humano y dando a la vez el argumento definitivo por el cual todo replicante tiene derecho a la vida. Y que hasta Platón y su Mito de la Caverna subyacen en el personaje de Rachel, quien se halla prisionera de falsos conocimientos, ajena a la verdadera realidad - pues sus recuerdos, que ella cree propios, no son sino implantes -. Etc.
Y vuelvo a ver la película, porque nunca me canso, y me doy cuenta de que además de todo ese sustrato filosófico se tratan temas tan accesibles y universales como la soledad – que acecha, sobre todo, a J. F. -, la libertad arrebatada, la identidad del ser – extrapolemos interrogantes del caso de Rachel: ¿vivimos nuestras propias vidas o estamos sujetos a los moldes que otros han creado? -, la irracionalidad de la discriminación – puede que, después de todo, uno esté hecho de la misma madera que aquello que odia (Deckard --> El unicornio, el brillo en los ojos, ‘kinship’…) -, la ética frente al avance genético… y, por qué no, el amor, inherente a la naturaleza de cualquier ser vivo – humano, o replicante -.
Y es que pienso que nunca acabaré de exprimirle todo el jugo a Blade Runner. Porque esta película, cuya genialidad emana en cada segundo y por cada fotograma, trasciende el celuloide para pasar a ser una parte más de mí mismo. Una parte sin la cual yo sería, sencillamente, una persona distinta.
16 de febrero de 2009
16 de febrero de 2009
161 de 248 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace unas semanas ví esta película y desde entonces he pensado mucho mi crítica. He de decir que me la he tragado dos veces. Por un motivo: muchas críticas de las que he leído acá eran muy, muy favorables. Pues creo que no está sobrevalorada, simplemente opino que está excesivamente sobrevalorada. Lenta, aburrida, ¿ciencia ficción? (Alien era ciencia ficción... y es de su época). En fin, tremendamente aburrida para mí. Una pregunta: ¿es mejor que Matrix?, o ¿es mejor que Minority Report? he puesto dos ejemplos de films actuales de ciencia ficción que son, a mi parecer, muy superiores a Blade Runner. A veces, en esto del cine, siempre creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nada más lejos de la realidad. Sin acritud.
31 de diciembre de 2006
31 de diciembre de 2006
85 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
De entrada la película promete: un famoso actor, un reputado director y un atractivo cartel, pero no es solo eso. Aun pudiendo parecer a primera vista que no es más que una banal película de ciencia ficción, no lo es.
La película extrae la idea de la novela de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", que más bien tiene poco que ver con la adaptación cinematográfica, mejora mucho más en la gran pantalla, gracias a un guión más apuesto, una banda sonora deslumbrante y coherente, una fotografía espectacular, unas actuaciones memorables y por supuesto, una excelente dirección.
La película, aparte de ser un estupendo entretenimiento, trata temas profundos y recurrentes como la vida, la libertad, el amor, la condición humana e incluso la filosofía nietzscheana, por ello no está sujeta a pasar de moda en el tiempo. Las actuaciones son bastante buenas, destacando por clase al magnífico Rutger Hauer, muy metido en el personaje de Roy Batty y desbordando al final con un discurso que él mismo escribió.
La banda sonora de Vangelis cumple todos los objetivos, concordando perfectamente con las escenas, haciendo la película mucho más lírica.
Un clásico con mayúsculas, por su complejidad, belleza y por supuesto por su entretenimiento.
Como curiosidades:
- La partida de ajedrez es la que jugaron Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky, en 1851 y considerada como una de las mejores de la historia.
- La máquina de Voight-Kampff está basada en la idea del test de Turing.
- La fotografía se basa en la pintura de Edward Hopper "Nighthawks" para crear el ambiente lúgubre del futuro.
La película extrae la idea de la novela de Philip K. Dick "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", que más bien tiene poco que ver con la adaptación cinematográfica, mejora mucho más en la gran pantalla, gracias a un guión más apuesto, una banda sonora deslumbrante y coherente, una fotografía espectacular, unas actuaciones memorables y por supuesto, una excelente dirección.
La película, aparte de ser un estupendo entretenimiento, trata temas profundos y recurrentes como la vida, la libertad, el amor, la condición humana e incluso la filosofía nietzscheana, por ello no está sujeta a pasar de moda en el tiempo. Las actuaciones son bastante buenas, destacando por clase al magnífico Rutger Hauer, muy metido en el personaje de Roy Batty y desbordando al final con un discurso que él mismo escribió.
La banda sonora de Vangelis cumple todos los objetivos, concordando perfectamente con las escenas, haciendo la película mucho más lírica.
Un clásico con mayúsculas, por su complejidad, belleza y por supuesto por su entretenimiento.
Como curiosidades:
- La partida de ajedrez es la que jugaron Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky, en 1851 y considerada como una de las mejores de la historia.
- La máquina de Voight-Kampff está basada en la idea del test de Turing.
- La fotografía se basa en la pintura de Edward Hopper "Nighthawks" para crear el ambiente lúgubre del futuro.
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