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Voto de Cronocrímenes:
10
Voto de Cronocrímenes:
10
Drama Nina (Natalie Portman), una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La presión de su controladora madre (Barbara Hershey), la rivalidad con su compañera Lily (Mila Kunis) y las exigencias del severo director (Vincent Cassel) se irán incrementando a medida que se acerca el día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión ... [+]
20 de febrero de 2011 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Darren Aronofsky consigue una película en la que se aúnan magistralmente los conceptos de tradición y originalidad. Heredera a la vez de Polanski, Lynch y Hitchcock, reverso oscuro de Billy Elliot y de El patito feo, Cisne negro es un apasionante viaje por la locura, la esquizofrenia, la búsqueda de la perfección y de la belleza, que, como en La muerte en Venecia, acaba por destruir al protagonista.

Es una película polanskiana, heredera directa del claustrofóbico universo de Repulsión (con ese apartamento que casi tiene vida propia) y de El quimérico inquilino pero también lynchiana en ese juego de proyecciones del inconsciente más salvaje y de esa crónica de bajada a los infiernos que hace recordar por momentos al viaje oscuro de personajes como Laura Palmer o la Diane-Betty de Mulholland Drive.
Es el reverso de Billy Elliot. Aquí va un spoiler. Cisne Negro tiene mucho también de cuento de los hermanos Grimm. No hay príncipe azul sino un director de compañía sádico y cruel. Hay una bruja mala representada por su obsesiva y posesiva madre, digna heredera de las madres hitchkosianas de películas como Los pájaros y Marnie la ladrona. Y hay una protagonista continuamente infantilizada por sus mentores, llamada por su madre niñita y por el director de la compañía princesita. Como bailarina no debe crecer, no debe ser mujer, debe ser una Peter Pan en contra de su voluntad para seguir siendo pura, cándida y virginal, en una habitación rosada llena de peluches. Sus temores infantiles darán paso a una sexualidad masoquista y salvaje, y a la exploración de una identidad oculta a través de un juego de espejos deformantes. Espejos avejentados y ajados de la propia protagonista (en las figuras de la madre y de Beth, la antigua bailarina principal de la compañía), pero también espejos perversos como Lilly (su rival por el papel de cisne negro.
Una de las grandes películas de la temporada a la que sólo cabe reprochar el uso a veces excesivo de la cámara subjetiva. Sabemos que vemos lo que sucede a través de los ojos de la protagonista pero la insistencia por marcárselo al espectador puede ser a veces un poco cargante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
(se pueden comparar los dos finales con la banda sonora de Tchaikovski) pero también inversión directa del cuento de El patito feo. Aquí el patito es rechazado no por su fealdad sino por su belleza y perfección y su transformación en cisne es la antítesis del happy end. Esa transformación que debe también mucho al baile de Mia Sara en el castillo de Legend en el que la joven inocente y virginal princesa, tentada por el señor de las tinieblas se acaba convirtiendo en una cortesana.
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