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Sonrisas de una noche de verano

Comedia. Romance El abogado Fredrik Egerman (Gunnar Björnstrand) es un hombre maduro que vive una relación platónica con Anne (Ulla Jacobsson), su joven y virginal esposa. Henrik, hijo de un matrimonio anterior, persigue a Petra (Harriet Andersson), la doncella de la familia. Una actriz llamada Desiree (Eva Dahlbeck), antigua amante de Fredrik, está en la ciudad y él la visita, pero ahora ella tiene un nuevo amante, el Conde Malcom, casado con ... [+]
Críticas 29
Críticas ordenadas por utilidad
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8
19 de octubre de 2005
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acostumbrados a las complejas, psico-filosóficas o freudianas películas de Ingmar Bergman, lo primero que llama la atención de ésta es su aproximación al género de la comedia, amena y entretenida, con una chispeante y enrevesada trama donde cuatro hombres y cuatro mujeres (incluídos dos sirvientes) juguetean y coquetean desordenamente, hasta que al final encaja cada uno con su pareja más afin. Con tan simple planteamiento cualquier otro director habría realizado, a lo más, una historia entretenida. Pero Bergman es un genio, y se las arregla para consumar otra obra maestra, con diálogos mordaces e inteligentes (que hubiera suscrito el mismo Oscar Wilde); cuenta, además, con el añadido de una espléndida fotografía, por supuesto, en blanco y negro.
8
7 de diciembre de 2011 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda estamos ante un Bergman poco frecuente pero a su vez estamos ante el Bergman conocedor del género humano y de sus virtudes y sobre todo de sus debilidades, un Bergman entre dos caminos.
Sonrisas de una noche de verano es una película bella, sobre todo bonita, una película al más puro estilo clásico, Bergman nos demuestra con esta película que domina a la perfección el género y es capaz de contar sus historias sobre el ser humano, pues en eso consisten sus historias principalmente.

Un Bergman un tanto extraño ya que se siente en la película ese toque un tanto cómico, la comedia no era algo característico de él y menos cuando se trata del amor y de las debilidades de la carne.
Bergman parece Shakespeare, lleva sus problemas de amor, entre lo real y teatral a un entorno bello, unos paisajes campestres poco característicos de su cine posterior, un cine que será agobiante y tenebroso.
Sonrisas de una noche de verano es una película sobre todo bonita, una preciosa y deliciosa fotografía además de unas agradables historias, diferentes personajes bien analizados que presentan de una manera u otra los diferentes lados del mundo del amor y sexo dentro del ser humano.
Gunnar Björnstrand, Ulla Jacobsson & Björn Bjelvenstam
No podía faltar la infidelidad, el puro amor, el sentimiento de culpabilidad impuesto por la religión, el amor joven, el amor maduro, el amor descuidado...cientos de amor y cientos de historias concentradas en estos personajes.

Más tarde este tipo de historias y su esencia serán iguales en su cine posterior pero simplemente cambiará su estética, sus valores serán los mismos pero el lenguajes utilizado parecerá ser el de otro director.
A pesar de su preciosa fotografía y su enmarcado clásico, Bergman tiene momentos que ya anuncian su cine posterior, ciertos planos largos de rostros que hablan en un monólogo largo, anuncian ya su cine posterior.

Una preciosa película, en la mayoría de los cosas casi perfecta y en otras es una encantadora historia.
7
14 de agosto de 2014 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sonrisas de una noche de verano (1955) de Ingmar Bergman es una comedia romántica sobre líos amorosos de principios del siglo XX. Dirigida con un ritmo apacible y con un estilo cómico de historias cruzadas e idilios amorosos que dista, y mucho, del género más habitual del director, es una obra divertida por los juegos pasionales entre los protagonistas, siendo una película que no profundiza en las personalidades del intérprete como suele hacer el cineasta sueco, sino que más bien nada en lo superficial. Realizada de modo ingenioso tiene un resultado perspicaz que cumple notablemente dentro de un cine que no fue su fuerte.
La fotografía en blanco y negro es alusiva en detalles y tiene imágenes hermosas que hacen buen uso de los claroscuros completando un trabajo visualmente atractivo. La música es clásica y tiene sonidos agradables en sus melodías que dan una sensación alegre al film, cumpliendo en el acompañamiento de la trama. Los planos y movimientos de cámara consuman un magnífico trabajo técnico a través del uso de los detalles, travellings, avanti, retroceso y primeros planos.
Jarl Kulle & Margit Carlqvist
Las actuaciones son genuinas. Como principales Gunnar Björnstrand está seductor en un estupendo papel, siendo también muy apropiadas las interpretaciones de Ulla Jacobsson, Harriet Andersson, Margit Carlqvist y Bibi Andersson entre muchos otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones distinguidos y bien cuidados en detalles, señalando junto con unos oportunos decorados la alta clase social a la que pertenecen los protagonistas.
El guion, escrito por el director, es ocurrente en amores y tiene un argumento agradable por los embrollos de pareja y constantes infidelidades en un buen trabajo repleto de un fino humor muy acertado, que es totalmente distinto al resto de la filmografía del singular director sueco. Esto es llevado a cabo con una narrativa clásica y lírica que cumple de manera impoluta con un sugestivo trabajo lleno de cordialidad e insidias ocultas, que gusta escuchar y ameniza su visionado.
Para finalizar, la considero una obra magnífica y alejada de su género más habitual, que está repleta de humor y líos amorosos que nada en el exterior de los personajes en lugar de penetrar en ellos como suele hacer Bergman con el resto de sus películas. Recomendable por su dirección, guion, interpretaciones, fotografía, música, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que convierten a Sonrisas de una noche de verano, en una comedia bien trabajada por un director cuyo reconocimiento cinematográfico es más bien de un género totalmente distinto.
7
7 de agosto de 2019 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El buen cine puede ser o no atemporal. El gran cine siempre lo es. Y es en esta obra, cuya frescura sigue vigente en pleno siglo XXI, donde queda demostrado. Bergman realiza una comedia dramática de enredos en la que todo queda perfectamente definido, estudiado... en la que todo es comprensible apenas sin esfuerzo (la narrativa de Bergman nunca defrauda). Con mensaje filosófico incluido, Bergman nos hace reflexionar acerca de las relaciones humanas y, sobre todo, respecto al egoísmo, del cual esta película vertebra una disertación.
7
13 de junio de 2020 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sorprendente cambio de registro de Bergman en una de sus pocas comedias, y además de época. Inspirado en “Sueños de una noche de verano”, de William Shakespeare, Bergman abandona su género, sin dejar de lado alguno de sus temas recurrentes como la vida en pareja, la infidelidad o el sexo.

Todo ello ambientado en una pequeña localidad sueca a finales del siglo XIX, con unos deliciosos personajes de clase alta. La trama principal gira sobre una pareja de mediana desigual: Fredik, (un abogado veterano casado en segundas nupcias con una adorable joven virginal ), y su antigua amante Desiree, (una prestigiosa y atractiva actriz de teatro), que no han encontrado en sus respectivas parejas el amor que sentían el uno por el otro.
Bergman recluta nada menos que a su inseparable Gunnar Björstrand y Eva Dahlbeck, actor y actriz impresionantes, que ese mismo año rodaron también con él “Sueños”, una notable película de amores imposibles, próxima al melodrama, con un papelón de Eva Dahlbeck.
Ulla Jacobsson & Margit Carlqvist
Alrededor de esta pareja giran otras dos: el hijo de Fredik, estudiante de teología, al que Bergman retrata de manera irrisoria por su denodada lucha moral, y la sirvienta, un coqueta y divertida Harriet Anderson, más la pareja del infiel perdonavidas conde Malcom, casado con la bellísima Charlotte ( Margit Carlqvist) .

Los enredos amorosos, los celos, y las punzadas verbales, irónicas y divertidas, se distribuyen a lo largo del ingenioso guión. La planificación de las escenas, la escenografía, el ritmo y las interpretaciones hacen un conjunto más que estimable. No es la mejor película de Bergman, pero no es nada desdeñable, y desde luego funciona muy bien como comedia.

Sorprende la naturaleza con que se trata el tema del sexo para el año 1955, aunque viniendo de Bergman, director atrevido y rompedor como pocos, es menos sorpresa. La película se estrenó tardíamente en España, lógicamente, por la censura franquista.

Fue además, la primera película de Ingmar Bergman en recibir un galardón internacional, en el Festival de Cannes de 1956, aumentando su prestigio tras “Un verano con Mónica”(1953).
Margit Carlqvist & Gunnar Björnstrand
Ciertamente me ha sorprendido, no imaginaba yo a un Bergman con esa capacidad de hilvanar una comedia romántica de enredo, en una época en que, según él, le asaltaba la idea del suicidio. Doblemente sorprendente.

P.D: El propio Bergman tiempo después renegó profundamente de esta película. Sin embargo, Woody Allen rodó en 1982 “La comedia sexual de una noche de verano”, un especie de remake en homenaje a su idolatrado Ingmar Bergman.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Cualquiera en que aparezca Eva Dahlbeck, actriz inconmensurable
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