Odio y orgullo
1951 

6,2
362
23 de septiembre de 2008
23 de septiembre de 2008
27 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Semi-noir de principio de los cincuenta que destaca ante todo por su reparto. Es lo primero que llama la atención en este tipo de películas. El espectacular reparto. Ava Gadner y Robert Mitchum. Y de secundario uno de los mejores: Melvyn Douglas. De duración escasa, apenas una hora, "My Forbiden Past" es una historia de orgullo, celos, venganza, amores fatales, envidia y crimen, alicientes más que suficientes para pasar un rato intenso de buen cine.
La historia en sí es sencilla: una increible señorita de New Orleans, Barbara Beaurevel (Ava Gadner) se enamora perdidamente de un profesor de universidad de medicina Mark Lucas (Robert Mitchum) quien tras un viaje por sudamérica, al que debía acompañarle Barbara, vuelve casado con otra mujer. A partir de aquí lo relatado anteriormente. Una explosión de sentimientos y pasiones desatadas hasta el límite humano.
Sin embargo e inevitablemente hay que hablar de la pareja protagonista. Desprenden un magnetismo tanto entre ellos como con el espectador superlativo. Hasta límites casi eróticos. En un momento dado le dice Mitchum: "Reconozco que tu decadencia todavía no ha empezado. Tu pelo es precioso, tu cutis sonrosado y tu figura excitante. Se adivina bajo esa ropa. Pero has utilizado tu sexo conmigo. ¿Por qué lo has hecho?". Y con unos primeros planos demoledores. Como diría el otro esto sí es un momentazo.
Bueno pues nada espero que hayan leido estas líneas y eso será que te has encontrado esta pequeña joya, difícil de descubrir y precisamente por ello aún más genial.
La historia en sí es sencilla: una increible señorita de New Orleans, Barbara Beaurevel (Ava Gadner) se enamora perdidamente de un profesor de universidad de medicina Mark Lucas (Robert Mitchum) quien tras un viaje por sudamérica, al que debía acompañarle Barbara, vuelve casado con otra mujer. A partir de aquí lo relatado anteriormente. Una explosión de sentimientos y pasiones desatadas hasta el límite humano.
Sin embargo e inevitablemente hay que hablar de la pareja protagonista. Desprenden un magnetismo tanto entre ellos como con el espectador superlativo. Hasta límites casi eróticos. En un momento dado le dice Mitchum: "Reconozco que tu decadencia todavía no ha empezado. Tu pelo es precioso, tu cutis sonrosado y tu figura excitante. Se adivina bajo esa ropa. Pero has utilizado tu sexo conmigo. ¿Por qué lo has hecho?". Y con unos primeros planos demoledores. Como diría el otro esto sí es un momentazo.
Bueno pues nada espero que hayan leido estas líneas y eso será que te has encontrado esta pequeña joya, difícil de descubrir y precisamente por ello aún más genial.
29 de agosto de 2009
29 de agosto de 2009
21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Film del realizador británico Robert Stevenson (1905-1986), conocido sobre todo por sus trabajos para la Disney (“Los hijos del capitán Grant”, “Mary Poppins”...). El guión, de Marion Parsonnet (“Gilda”, Vidor, 1946), se basa en la adaptación de Leopoldo Atlas de la novela “Carriage Entrance” (1947), de Polan Banks. Se rueda en los RKO Studios (Hollywood, CA). Producido por Polan Banks y Robert Sparks (“Nacida para el mal”, Ray, 1950) para la RKO, se proyecta por primera vez en público, en sesión de preestreno, el 14-IV-1951 (EEUU).
La acción dramática tiene lugar en Nueva Orleans (Luisiana) hacia el final de la década de 1890. Bárbara Beaurevel (Gardner) es una muchacha de buena familia, de orígenes aristocráticos, que se enamora del médico Mark Lucas (Mitchum), investigador contratado por la Universidad de Tulane (Nueva Orleans), nacido en NY en el seno de una familia modesta. Bárbara vive en la casa de su abuela paterna, Eula Beaurevel (Watson), dominante, clasista y autoritaria, que también acoge en la casa a su sobrino Paul (Douglas), primo de Bárbara, personaje vago, cínico, astuto y manipulador. Mark es un buen investigador, vive dedicado a su trabajo, es de espíritu cosmopolita y no comparte los prejuicios sudistas, que no entiende. Bárbara es altiva, egocéntrica e insidiosa.
El film suma drama, romance y crítica social. Sobre la base de un guión breve, pero ajustado, equilibrado y bien elaborado, Stevenson construye un retrato suficientemente complejo, y de notable intensidad, sobre las características de la sociedad sudista, sus prejuicios, comportamientos y ambiciones, de finales del XIX. La abuela Eula es la figura sobre la que pivota el análisis de una sociedad, que profesa una concepción clasista anacrónica e insostenible, fuente de comportamientos intolerantes, excluyentes y marginadores respecto de las personas que no forman parte de la élite social y de su mundo cerrado y excluyente. Se añade un componente de prejuicios racistas, arraigados e inflexibles, y de prejuicios morales, que imponen conductas públicas intachables (so pena de exclusión social), y toleran licencias privadas reprobables.
El film denuncia la rigidez de las normas de conducta que limitan las relaciones de amistad, camaradería, afecto y amor a las personas de la misma clase social. Muestra en qué medida las normas restrictivas perjudican a los propios miembros de la élite, su felicidad, su futuro, su prosperidad, su progreso y lo que es más importante, la evitación de caer en procesos de decadencia y degradación en el seno de un mundo que anda por otros caminos. Los trazos rotundos con los que el realizador define el mundo aristocrático y las dinámicas que se mueven en torno al mismo, le permite componer una crítica sugestiva y convincente de las viejas costumbres, ajenas a la emergencia inexorable de los cambios sociales dependientes de nuevas necesidades colectivas y de distintas prioridades sociales.
La acción dramática tiene lugar en Nueva Orleans (Luisiana) hacia el final de la década de 1890. Bárbara Beaurevel (Gardner) es una muchacha de buena familia, de orígenes aristocráticos, que se enamora del médico Mark Lucas (Mitchum), investigador contratado por la Universidad de Tulane (Nueva Orleans), nacido en NY en el seno de una familia modesta. Bárbara vive en la casa de su abuela paterna, Eula Beaurevel (Watson), dominante, clasista y autoritaria, que también acoge en la casa a su sobrino Paul (Douglas), primo de Bárbara, personaje vago, cínico, astuto y manipulador. Mark es un buen investigador, vive dedicado a su trabajo, es de espíritu cosmopolita y no comparte los prejuicios sudistas, que no entiende. Bárbara es altiva, egocéntrica e insidiosa.
El film suma drama, romance y crítica social. Sobre la base de un guión breve, pero ajustado, equilibrado y bien elaborado, Stevenson construye un retrato suficientemente complejo, y de notable intensidad, sobre las características de la sociedad sudista, sus prejuicios, comportamientos y ambiciones, de finales del XIX. La abuela Eula es la figura sobre la que pivota el análisis de una sociedad, que profesa una concepción clasista anacrónica e insostenible, fuente de comportamientos intolerantes, excluyentes y marginadores respecto de las personas que no forman parte de la élite social y de su mundo cerrado y excluyente. Se añade un componente de prejuicios racistas, arraigados e inflexibles, y de prejuicios morales, que imponen conductas públicas intachables (so pena de exclusión social), y toleran licencias privadas reprobables.
El film denuncia la rigidez de las normas de conducta que limitan las relaciones de amistad, camaradería, afecto y amor a las personas de la misma clase social. Muestra en qué medida las normas restrictivas perjudican a los propios miembros de la élite, su felicidad, su futuro, su prosperidad, su progreso y lo que es más importante, la evitación de caer en procesos de decadencia y degradación en el seno de un mundo que anda por otros caminos. Los trazos rotundos con los que el realizador define el mundo aristocrático y las dinámicas que se mueven en torno al mismo, le permite componer una crítica sugestiva y convincente de las viejas costumbres, ajenas a la emergencia inexorable de los cambios sociales dependientes de nuevas necesidades colectivas y de distintas prioridades sociales.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La contraposición de lo viejo y lo nuevo, el inmovilismo y el progreso, los prejuicios y la adaptación al cambio, deviene medio de reflexión, aviso y consejo en los inicios de la etapa de cambios de los años 50 del siglo pasado.
Otra parte del drama se apoya en la presencia de la maldad, vestida de codicia, egoísmo, manipulación de personas, cinismo, hipocresía y conspiraciones. Más que una guerra entre personajes, que es lo que el espectador espera en principio, el relato focaliza la atención en el análisis en profundidad de la capacidad de seducción, engaño, manipulación y corrupción humana. Por lo demás, muestra las dimensiones de hipocresías y contradicciones que justifican en ambientes puritanos e intransigentes la recepción de legados procedentes de oscuros negocios de tráfico y explotación de personas.
Ava Gardner compone un personaje complejo, que interpreta con credibilidad, energía y encanto personal. Menos acertado está Mitchum, que entrega una interpretación poco convencida, rígida e inexpresiva. Melvyn Douglas cumple con corrección su papel de persona sin prejuicios y pocos escrúpulos. Corinne (Carter), la oponente de Bárbara, aporta un papel de cara joven y simpática, sin elementos de contraste, que resuelve con notable brevedad. La película es entretenida, interesante, correcta, breve y disfrutable. Trata algunos temas que cuentan con numerosos antecedentes y similitudes en el cine anterior, como “El cartero siempre llama dos veces” (Garnet, 1946), “La heredera” (Wylder, 1949) y otros.
La banda sonora, de Frederick Hollander (“Sabrina”, Wilder, 1954), ofrece una partitura orquestal enérgica, que tiende a emerger sólo en los momentos culminantes, para permanecer como fondo tenue la mayor parte del tiempo. Con motivo del baile, añade un vals vienés de Johan Strauss. La fotografía, de Harry J. Wild (“Los caballeros las prefieren rubias”, Hawks, 1953), rinde pleitesía a la figura y al rostro de una Ava Gardner en el mejor momento de su carrera. Se beneficia de unos decorados de época elegantes y de un vestuario magnífico. Evita el juego de plano/contraplano al situar a los interlocutores en el mismo plano de modo variado e imaginativo.
Bibliografía
David Felipe ARRANZ, “Odio y orgullo”, Manga Films, Notorious Ediciones, Madrid, 2009.
Dennis SCHWARTZ, “My Forbidden Past”, ‘Rotten Tomatoes’, revisión 26-VIII-2008. www.rottentomatoes.com.
Otra parte del drama se apoya en la presencia de la maldad, vestida de codicia, egoísmo, manipulación de personas, cinismo, hipocresía y conspiraciones. Más que una guerra entre personajes, que es lo que el espectador espera en principio, el relato focaliza la atención en el análisis en profundidad de la capacidad de seducción, engaño, manipulación y corrupción humana. Por lo demás, muestra las dimensiones de hipocresías y contradicciones que justifican en ambientes puritanos e intransigentes la recepción de legados procedentes de oscuros negocios de tráfico y explotación de personas.
Ava Gardner compone un personaje complejo, que interpreta con credibilidad, energía y encanto personal. Menos acertado está Mitchum, que entrega una interpretación poco convencida, rígida e inexpresiva. Melvyn Douglas cumple con corrección su papel de persona sin prejuicios y pocos escrúpulos. Corinne (Carter), la oponente de Bárbara, aporta un papel de cara joven y simpática, sin elementos de contraste, que resuelve con notable brevedad. La película es entretenida, interesante, correcta, breve y disfrutable. Trata algunos temas que cuentan con numerosos antecedentes y similitudes en el cine anterior, como “El cartero siempre llama dos veces” (Garnet, 1946), “La heredera” (Wylder, 1949) y otros.
La banda sonora, de Frederick Hollander (“Sabrina”, Wilder, 1954), ofrece una partitura orquestal enérgica, que tiende a emerger sólo en los momentos culminantes, para permanecer como fondo tenue la mayor parte del tiempo. Con motivo del baile, añade un vals vienés de Johan Strauss. La fotografía, de Harry J. Wild (“Los caballeros las prefieren rubias”, Hawks, 1953), rinde pleitesía a la figura y al rostro de una Ava Gardner en el mejor momento de su carrera. Se beneficia de unos decorados de época elegantes y de un vestuario magnífico. Evita el juego de plano/contraplano al situar a los interlocutores en el mismo plano de modo variado e imaginativo.
Bibliografía
David Felipe ARRANZ, “Odio y orgullo”, Manga Films, Notorious Ediciones, Madrid, 2009.
Dennis SCHWARTZ, “My Forbidden Past”, ‘Rotten Tomatoes’, revisión 26-VIII-2008. www.rottentomatoes.com.
7 de diciembre de 2014
7 de diciembre de 2014
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
No entiendo como un melodrama tan intenso, tan bien ambientado y con los protagonistas que tiene, puede tener tan baja nota.
A mi me ha encantado y no soy fan de este estilo de cine. El sur contra el norte, la apariencia contra la rectitud. El idealismo contra la realidad.
No se dejen influir por la nota media de filmaffinity, veanla con el corazón, no podran apartar los ojos de la pantalla.
No suelo hacer críticas, pero como ya dije en alguna que he hecho, para mí, una buena película es la que me sumerje de lleno en la trama, me hace evadir de la realidad y me deja con un buen sabor de boca.
No entiendo (ni quiero entender) de los factores "técnicos" de un film, sólo me interesa el guión, la trama y el desenlace. Del trabajo de dirección y de las actuaciones de los actores así como de la música, aterezo, decorados etc, ya hablan los que entienden de cine.
A mi me ha encantado y no soy fan de este estilo de cine. El sur contra el norte, la apariencia contra la rectitud. El idealismo contra la realidad.
No se dejen influir por la nota media de filmaffinity, veanla con el corazón, no podran apartar los ojos de la pantalla.
No suelo hacer críticas, pero como ya dije en alguna que he hecho, para mí, una buena película es la que me sumerje de lleno en la trama, me hace evadir de la realidad y me deja con un buen sabor de boca.
No entiendo (ni quiero entender) de los factores "técnicos" de un film, sólo me interesa el guión, la trama y el desenlace. Del trabajo de dirección y de las actuaciones de los actores así como de la música, aterezo, decorados etc, ya hablan los que entienden de cine.
13 de mayo de 2016
13 de mayo de 2016
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Odio y orgullo" cuyo título original es "My Forbidden Past", es una película de 1951 dirigida por Robert Stevenson en la que Ava Gardner interpreta el papel de Barbara, una chica de familia modesta de Nueva Orleans que vive con su orgullosa tía y su cínico primo Paul (Melvyn Douglas) al que no lo considera como pretendiente aunque él lo intenta. Está enamorada de un médico, Mark (Robert Mitchum), pero éste tiene que salir de viaje un par de meses y Barbara no puede acudir a la última cita para despedirse de Mark antes de la partida y le pide a su primo que le lleve una carta diciéndole que lo ama y que le esperará. Pero Paul, no sólo no le entrega la carta a Mark sino que le dice que su prima ya no le ama.
Se trata de una película corta ya que dura 70 minutos en la que hay todo tipo de pasiones, si bien hay que reconocer que Robert Mitchun no las expresa demasiado bien pues siempre tiene la misma cara pese a su gran presencia física. Las mejores actuaciones son las de Ava Gardner y la de su maléfico primo Melvin Douglas que es el que realiza todas las maldades y equívocos, pero en definitiva, es agradable de ver y se pasa volando.
Ava Gardner se enamoró de Robert Mitchum que hizo la película para pagar gastos de abogados pues estuvo en prisión por posesión de marihuana. Según declara la propia Ava en sus memorias, con mucho gusto se lo hubiera llevado a la cama, pero Mitchum, que era asediado por varias mujeres, siempre que se encontraba en un apuro llamaba a su esposa que acudía en su ayuda. Más adelante estando en una fiesta se entero de que llegaba Ava Gardner y preguntó dónde estaba la puerta de atrás para salir corriendo.
Se trata de una película corta ya que dura 70 minutos en la que hay todo tipo de pasiones, si bien hay que reconocer que Robert Mitchun no las expresa demasiado bien pues siempre tiene la misma cara pese a su gran presencia física. Las mejores actuaciones son las de Ava Gardner y la de su maléfico primo Melvin Douglas que es el que realiza todas las maldades y equívocos, pero en definitiva, es agradable de ver y se pasa volando.
Ava Gardner se enamoró de Robert Mitchum que hizo la película para pagar gastos de abogados pues estuvo en prisión por posesión de marihuana. Según declara la propia Ava en sus memorias, con mucho gusto se lo hubiera llevado a la cama, pero Mitchum, que era asediado por varias mujeres, siempre que se encontraba en un apuro llamaba a su esposa que acudía en su ayuda. Más adelante estando en una fiesta se entero de que llegaba Ava Gardner y preguntó dónde estaba la puerta de atrás para salir corriendo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando Paul regresa de su viaje lo hace casado con una mujer muy bella llamada Corinne (Janis Carter). Barbara que se siente traicionada decide aceptar una herencia de su abuela que era considerada una mujer de mala reputación y con el dinero se quiere vengar y soborna a su primo que es muy ambicioso para que seduzaca a Corinne, pero en una discusión Paul mata accidentalmente a Corinne huyendo del lugar y apareciendo Mark al que la policía detiene acusado de asesinato. Barbara está en el lugar tras unos árboles y lo ha visto todo y aunque al principio se calla, al final, en el juicio, no puede resistirlo y declara la verdad de lo sucedido consiguiendo que su amor quede libre.
18 de diciembre de 2018
18 de diciembre de 2018
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director británico, prontamente asentado en EEUU, Robert Stevenson gustaba de realizar melodramas en los que el azar o una mala elección conducían a sus protagonistas al destino equivocado y en el que el fatalismo maneja a sus personajes como marionetas. De esta concepción del melodrama como una suerte de “Deus ex machina” en la que sus personajes están obligados a elegir entre la fortuna o el amor, a veces salieron verdaderos engendros –caso de “Back Street” (1941), remake de la película de 1932 dirigida por John M. Stahl- pero también productos razonablemente atractivos como el que nos ocupa, una historia de ambiente sureño desarrollada en un Nueva Orleans finisecular en parte una venenosa crítica al hipócrita mundo de la aristocracia criolla de origen francés.
Barbara Beaurevel vive con su tía y primo, un par de víboras en Nueva Orleans a finales del siglo XIX. Enamorada de Mark Lucas, un doctor investigador de la Universidad de Tulane, sus planes para casarse con él se ven frustrados. La familia de Bárbara es de la alta sociedad, pero su difunta abuela no lo era. Cuando Bárbara hereda una fortuna la usa para tratar de recuperar a Mark.
Nos encontramos con un buen melodrama que va directo al grano y que en sus 70 apretados minutos exhibe algunos atractivos de mayor cuantía. El mayor de todos es disfrutar de la plenitud de Ava Gardner, maravillosamente fotografiada por Harry J. Wild, con una excelente actuación llena de ironía y pasión, dando vida al muy interesante personaje de Barbara. Toda la película está recorrida de un sutil humor que ennoblece el fatalismo argumental tan caro a Stevenson. Igualmente, Melvyn Douglas lo borda con su cínico personaje de Paul, el malísimo primo de Barbara, con una autoirónica actuación al borde de la caricatura, pero de gran efecto. Robert Mitchum no aporta gran cosa, pero sobresale con su imponente presencia
Muy disfrutable.
Barbara Beaurevel vive con su tía y primo, un par de víboras en Nueva Orleans a finales del siglo XIX. Enamorada de Mark Lucas, un doctor investigador de la Universidad de Tulane, sus planes para casarse con él se ven frustrados. La familia de Bárbara es de la alta sociedad, pero su difunta abuela no lo era. Cuando Bárbara hereda una fortuna la usa para tratar de recuperar a Mark.
Nos encontramos con un buen melodrama que va directo al grano y que en sus 70 apretados minutos exhibe algunos atractivos de mayor cuantía. El mayor de todos es disfrutar de la plenitud de Ava Gardner, maravillosamente fotografiada por Harry J. Wild, con una excelente actuación llena de ironía y pasión, dando vida al muy interesante personaje de Barbara. Toda la película está recorrida de un sutil humor que ennoblece el fatalismo argumental tan caro a Stevenson. Igualmente, Melvyn Douglas lo borda con su cínico personaje de Paul, el malísimo primo de Barbara, con una autoirónica actuación al borde de la caricatura, pero de gran efecto. Robert Mitchum no aporta gran cosa, pero sobresale con su imponente presencia
Muy disfrutable.
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