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Voto de Fulanito de tal:
5
Voto de Fulanito de tal:
5
Comedia El norteamericano Barney Lincoln (Warren Beatty) es un hombre que reúne todas las cualidades: es rico, joven, atractivo y elegante y sabe tratar a las mujeres. Un día conoce en Londres a Angela (Susannah York) una joven diseñadora de modas; simpatizan al instante y Barney le promete visitarla cuando regrese de Ginebra. Lo que no le cuenta es el motivo de su viaje: introducirse en la fábrica de naipes que surte a todos los casinos de ... [+]
12 de enero de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
La cinta tiene dos partes bien diferenciadas, con la primera de ellas ocupando los primeros 40 minutos de metraje, y suponiendo los cien minutos de la segunda una muy libre adaptación (otra más), o si se quiere, una especie de variación sobre el núcleo de la trama de la novela "Casino Royale", con el yanqui Warren Beatty, en una de sus interpretaciones más acartonadas (y ya es decir) haciendo del muy británico James Bond en sus esfuerzos (bajo coacción de un tal inspector McGinnis) por buscarle la ruina, aprovechando sus "habilidades" en los juegos de naipes, a Harry Dominion, el malo de la película, un traficante de drogas para quien dichos juegos representan su mayor debilidad, punto flaco del que en Scotland Yard quieren aprovecharse para atraparle en sus redes.

No acaban ahí los puntos de contacto con las aventuras del superagente del MI6, sino que también se nos presenta algo así como un consejo de ministros de la banda organizada que Dominion dirige en la que este desenmascara a un traidor para inmediatamente darle su merecido, en una secuencia que recuerda muy mucho a una similar en "Operación Trueno", con la única diferencia de que aquí el judas no es despachado a la vista de los demás fieles servidores.
Pero yendo al meollo de la cuestión, se trata de una película de poca enjundia, en la que la primera de las partes mencionadas se hace algo pesada para levantar un poco más el vuelo durante la segunda. Siempre resulta sorprendente encontrarse con un producto tan poco atractivo de la mano de un equipo de cierta categoría, con un Jack Smight que venía de firmar un interesante "Harper" o un reparto compuesto de importantes figuras del cine y la televisión de más allá del canal de la Mancha como Susannah York, Clive Revill (que inverosímilmente hace de padre de la anterior) y Eric Porter, de todos los cuales uno guarda en la memoria labores de mucho mayor calado.

Uno de los problemas reside precisamente en que estos últimos no se muestran apropiados para sus roles, en los que tal vez habrían encajado de ser una película seria, pero al tratarse de una comedia poco más que mediocre ninguno de ellos termina de resultar convincente, y menos que ninguno la York, con un peinado que parece que se lo ha hecho un enemigo y un papel de jovencita descocada en el que habría encajado alguien como, por ejemplo, Goldie Hawn, la cual ya hizo algo por el estilo en la posterior "Dólares", una pieza también endeble, también con apuntes psicodélicos y también protagonizada por Beatty, la cual parece en esas y en otras cosas una nueva versión de la aquí reseñada.
En cualquier caso la mayor parte del tiempo la historia, más que desarrollarse, se arrastra sin pena ni gloria, víctima de un guion de escasa chispa, y solo alcanza a adquirir un cierto empaque en su penúltimo tramo, con el casi silencioso enfrentamiento entre los dos rivales que sí logra generar una emoción dramática que por desgracia vuelve a perderse en la persecución típica, tópica y mal realizada que remata el producto, dejando al espectador tirando a insatisfecho.

En definitiva, un pasatiempo sin mayor relevancia, entretenido a ratos y a ratos algo espeso, pero que al menos sirve para constatar lo fatal que le quedaba el flequillo a Eric Porter.
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