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Pistolas en la frontera

Western Año 1880. Sam Brassfield (Robert Taylor) es un honrado ranchero de Wyoming que debe enfrentarse con Clay Mathews, un especulador que planea arrebatarle sus tierras. (FILMAFFINITY)
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6
20 de marzo de 2016
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues no acabo de comprender el desinterés suscitado por esta cinta que no me parece tan mala como se dice. Y digo desinterés porque no se han escrito mas que dos críticas (hasta la fecha) y no la han votado mas que 74 aficionados otorgándole escaso mérito.

Sin embargo estuvo dirigida por Tay Garnett muy al final de su vida profesional cuando ya había hecho "El cartero siempre llama dos veces" ¿recuerdan?.

Con un argumento muy visto se elaboró un guión muy digno que no necesitó de diálogos demasiado sesudos ni aún en escenas protagonizadas por el presidente de los EEUU, pero en el que se deja nada a la imaginación ni a la interpretación personal ni se cuenta con retorcidos personajes psicológicos. Es todo muy sencillo pero muy inteligible.

En la interpretación contamos con un Taylor para un papel sencillo y sin recovecos que está bien tanto en las escenas románticas como en las dramáticas que requieren de su mirada de acero.

Joan Caulfield tiene un papel breve que interpreta con dignidad en las tres escenas en que aparece.

De entre los secundarios los hay estupendos: un joven Loggia en un simpático y fiel papel de capataz del rancho. El siempre orondo y consistente "malo" interpretado por el omnipresente Middleton en tantos y tantos westerns. Todo el resto ... en su papel.

Bonita fotografía para ya el año 63 del pasado siglo y con un color que realza los abundantes paisajes exteriores. También unos decorados adecuados tanto del rancho como de los locales de Cheyenne donde se ruedan algunas escenas.

La música, sin embargo, es lo menos destacable... casi ... que brilla por su ausencia.

En fin... tal vez solo sea mi afición al género pero yo la considero recomendable para una tarde de invierno de TV.
7
9 de julio de 2021 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wyoming, 1883. Estamos ante una de tantas cintas de vaqueros que gustan de delimitar sus posesiones con alambre de espino.
Esta vez no se enfrentan con ovejeros, ni se disputan los límites de las tierra, sino que los adversarios son los partidarios de crear una amplia Cañada Nacional que permita el paso libre de grandes masas ganado. Las 265.000 reses que transportaban cada año de Texas aspiraban a multiplicarla por dos, por tres, etc., con la consiguiente esquilmación de los pastos. O sea, un western que casi podemos llamar ecológico.
Como propietario del rancho Teton, Sam Braslfield (Taylor) es partidario de limitar el paso de los ganados por este motivo, pero también por que transmiten la fiebre de Texas con sus garrapatas que dejan las reses escuálidas.
No le falta razón, como oportunamente estudió Theobald Smith la fiebre de Texas es una enfermedad que debilita al ganado. Más tarde, en 1889, junto con el veterinario F. L. Kilbourne, descubrió la Babesia bigemina, el protozoo parásito transmitido por la garrapata responsable de esta enfermedad del ganado.
No es ciertamente una película de tema original, sin embargo si que lo son algunos aspectos de la misma. Por ejemplo la relativa armonía entre ovejeros y vaqueros frente al enemigo común que conforman los especuladores del ganado con Clay Matthews (Middleton) a la cabeza, que se dedican a cortar las alambradas pistola en mano, las diferencias en el seno de las asociaciones de ganaderos o la presencia activa del 21º presidente de los EEUU, Chester A. Arthur de paso por la zona tras la creación oficial del vecino Parque Nacional de Yellowstone.
Cinta de acción continua, bien trabada, con destacadas interpretaciones, personajes bien trazados con fuertes personalidades, cabalgadas, tiroteos y peleas tabernarias. Una buena película que recomendamos.
6
14 de marzo de 2015 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mi me pareció interesante y entretenida. Discrepo con los que opinan de Robert Taylor como única cara conocida. Recuerdo claramente a Robert Loggia como un mafioso en "Caracortada" ó "El Precio del poder" , Robert Middleton, un gordo habitual en películas de género Western. Y así, William Windom también conocido por mi. Ahora bien, si me centro en la película propiamente tal, señalo que se aparta de las películas de vaqueros con indios y flechas por doquier, Sin embargo, el tema de los rancheros que son víctimas de abusos de los poderosos me pareció interesante y que nos demuestra que desde siempre, la ambición del ser humano no tiene límites. Las locaciones son bastante acertadas, y nos dan una idea clara de lo que era un rancho en el Lejano oeste.-
6
19 de marzo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
El eterno enfrentamiento entre ganaderos y rancheros por el terreno que hasta poco antes era virgen y libre, ahora codiciado por ambos para sus intereses. Uno de los conflictos clásicos del western, como lo puede ser también el de los colonos y el ejército frente a los indios, siempre con el territorio salvaje en el foco del problema. El mapa sobre el que expandirse, que chocaba con los intereses del otro, y que solía resolverse a favor del más fuerte, o el mejor armado, ante la poca probabilidad de resolver el asunto por la vía del entendimiento pacífico.

Sam Brassfield (Robert Taylor) es un prominente ranchero de Wyoming, que ve cómo la asociación de ganaderos intenta impulsar la creación de una cañada nacional, para unas 250.000 reses, que pasaría por sus tierras, derivando posiblemente en un conflicto armado entre unos uy otros. Clay Matthews (Robert Middleton), líder de los ganaderos, y antiguo conocido de Brassfield, comenzará a presionar con malas artes, abriendo distintos focos conflictivos.

Llama la atención la poca acción presente en un relato de confrontación, pero no supone ningún impedimento para que siempre se perciba una sensación de crispación que condiciona las acciones de cada uno. Brassfield procura no caer en las provocaciones para no ser él quien encienda la mecha de la violencia, lo cual no entienden algunos de sus hombres. "Si esto hubiera pasado en la época en la que nosotros cabalgábamos...", le insinúa Johnny Quatro (Robert Loggia), a lo que responde "en los viejos tiempos habría cabalgado hasta al infierno para atraparlos".

La aparición de la figura del presidente de los Estados Unidos, Chester A. Arthur, dará un curioso marco histórico a los sucesos. Aprovechando una visita a Cheyenne, escuchará a la asociación de ganaderos, en la cual irrumpirá Brassfield para dar su versión. El presidente quedará intrigado por sus palabras, decidiendo ahondar más en el tema.

La cinta posee algunos diálogos bien escritos, que compensan la falta de acción, basando su apuesta en el desarrollo de la escalada de tensión con difícil solución a la vista. A cada provocación de los ganaderos, Brassfield hace un ejercicio de contención para no entrar en la gresca. "Un tonto puede pelear, pero un hombre listo sólo pelea cuando sabe que no hay otro camino".

La inexpresividad de Taylor es contrarrestada por las magníficas presencias de Robert Loggia y Robert Middleton. El primero es un extrovertido pistolero mejicano que trabaja para Brassfield, y el segundo compone un villano característico en él, capaz de camuflar a un tipo despreciable y egoísta tras una fachada cordial y respetable.

En el debe del argumento se sitúan los personajes femeninos, que obtienen muy poca atención, y casi nula importancia en el conflicto. La relación que Sam mantiene con su prometida, Sharleen Travers (Joan Caulfiled), se muestra de forma superficial, y es utilizada de forma arbitraria para crear un momento de gran dramatismo. A pesar de eso, deja una bonita frase en una declaración romántica, "¿Sabes qué he decidido que es el amor?, tener a alguien con quien se pueda hablar sin necesidad de escoger ni medir las palabras."

Un filme correcto, sin grandes escenas a recordar, con carencias en las relaciones entre personajes. Resulta más acertado como relato de intriga en tiempos de alambres de espinos, que como película de acción.
3
18 de octubre de 2022 2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esto es lo que le dice Robert Taylor a "la chica" cuando a ella se le cae la silla de montar que acarreaba.
-Nunca me has dicho nada tan bonito. Contesta ella.
-Creo que te he alabado una vez como cocinera. Le replica el galán.

Sí, esta es la mejor parte de los diálogos. A ver qué productor / director se atreve hoy a algo así.

Para los que, muy jóvenes, disfrutábamos con los episodios de "Bonanza", este film sigue la misma trayectoria de historias con poca enjundia que, abusando de la falta de opciones del espectador, acaparaba nuestra atención.

No lo vale. Los personajes, buenos y malos, son todos malos -los malos, peores aún-. Planos y previsibles. Gente de buen fondo que se ve hostigada por granujas que no dan miedo.
Si una vez vió "Bonanza", ya sabe lo que puede esperar, si no, pruebe suerte. Como ahora sí tengo otras opciones, he descabalgado a los veinte minutos y por eso ignoro si su guión ofrecerá más sospresas como la que he comentado al principio.

Para los menos jóvenes:
Veo en F.A. que Tay Garnett, el prolífico director, dirigió series bien conocidas del mismo corte, "Bonanza", "Caravana", "La llamada del Oeste" -en la que intervenía un tal Ronald Reagan-, además de algún campanazo como "El cartero siempre llama dos veces" (1946) o la célebre serie "Los intocables". Así que, bueno, hombre de su tiempo que no es justo comparar con producciones posteriores.
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