Martin Eden
6,8
3.867
Drama. Romance
Martin Eden es un chico humilde de pueblo que se gana la vida trabajando como marinero. Un día, Martin defiende de una agresión a Arturo, un joven de clase alta. Como agradecimiento, éste invita a Martin a su hogar y poco a poco le va introduciendo en su estilo de vida. El joven conoce así las ventajas de la educación, y ve esto como una oportunidad para progresar y convertirse en el escritor que ha decidido que quiere ser, mientras ... [+]
22 de diciembre de 2020
22 de diciembre de 2020
63 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
Marcello después de varios documentales y un primer film, poco apreciado por la crítica, “Bella e perduta”, que no conozco, realiza su ópera prima para la que toma como pretexto la obra de Jack London “Martin Eden”.
Tanto en la sinopsis de filmaffinity, que narra el argumento de la obra de London, no el film, como en las críticas oficiales se desprende un desconcierto además de una fascinación por el relato.
La pregunta es por qué la utilización de la obra de London y la respuesta sería , “Martin Eden”, es la “bildungsroman” (novela de iniciación) de un escritor al igual que “Martin Eden” film, será el “bildungsfilm” de Marcello-
Al principio el film desconcierta ya que uno se da cuenta de que o hay un déficit narrativo o una experimentación formal sobre el proceso de la adquisición de la identidad y el proceso de la escritura tanto literaria como fílmica.
Me recuerda a Resnais y su experimentación con el tiempo en films como “Providence” o “Vous n’avez encore rien vu”, e incluso “Mariembaad”, según la utilización del futuro anterior en la narrativa francesa: El futuro anterior se utiliza para describir una acción que se va desarrollar en el futuro, pero que se describe como una acción ya terminada.
Tanto en la sinopsis de filmaffinity, que narra el argumento de la obra de London, no el film, como en las críticas oficiales se desprende un desconcierto además de una fascinación por el relato.
La pregunta es por qué la utilización de la obra de London y la respuesta sería , “Martin Eden”, es la “bildungsroman” (novela de iniciación) de un escritor al igual que “Martin Eden” film, será el “bildungsfilm” de Marcello-
Al principio el film desconcierta ya que uno se da cuenta de que o hay un déficit narrativo o una experimentación formal sobre el proceso de la adquisición de la identidad y el proceso de la escritura tanto literaria como fílmica.
Me recuerda a Resnais y su experimentación con el tiempo en films como “Providence” o “Vous n’avez encore rien vu”, e incluso “Mariembaad”, según la utilización del futuro anterior en la narrativa francesa: El futuro anterior se utiliza para describir una acción que se va desarrollar en el futuro, pero que se describe como una acción ya terminada.

Luca Marinelli
"El Futuro Anterior, es en castellano el Futuro Perfecto, tiempo verbal que enuncia una acción venidera anterior a otra que también se cumplirá en el futuro. , puede ocurrir en el futuro, estar ocurriendo en el presente o haber ocurrido ya´"
Lo que Lacan describe cuando el niño, antes de la coordinación de sus movimientos, sintiéndose fragmentado en el presente puede anticipar su futuro al verse en el espejo.
Todo el film es una experimentación formal de algo que ocurrirá cuando vuelva de su viaje. La escena final es su marcha no como Martin Eden escritor sino como ese marinero que accederá a ese lugar de su futuro.
La primeras imágenes del film son de Martín grabando en una cinta un texto. Después de los títulos aparece en el barco escribiendo. El resto del film es el proceso en el que en “el futuro anterior” se convertirá en escritor, de ahí que los personajes se desdoblen en distintas identidades: el capataz de la fundición/editor de su obra o la muchacha con la que se acuesta al principio, con quien marchará a América. Será su amada Elena a quien dejará en la última escena, viéndose el mismo desde la ventana, marchar a encontrar su identidad, que deberá atravesar por la experiencia del mundo del lujo y el dinero para llegar a su destino; pero eso nos lo cuenta en pasado/presente durante el film. La última secuencia del film es el suicidio de Eden. No marcha a América, porque ya ha vuelto.
Lo que Lacan describe cuando el niño, antes de la coordinación de sus movimientos, sintiéndose fragmentado en el presente puede anticipar su futuro al verse en el espejo.
Todo el film es una experimentación formal de algo que ocurrirá cuando vuelva de su viaje. La escena final es su marcha no como Martin Eden escritor sino como ese marinero que accederá a ese lugar de su futuro.
La primeras imágenes del film son de Martín grabando en una cinta un texto. Después de los títulos aparece en el barco escribiendo. El resto del film es el proceso en el que en “el futuro anterior” se convertirá en escritor, de ahí que los personajes se desdoblen en distintas identidades: el capataz de la fundición/editor de su obra o la muchacha con la que se acuesta al principio, con quien marchará a América. Será su amada Elena a quien dejará en la última escena, viéndose el mismo desde la ventana, marchar a encontrar su identidad, que deberá atravesar por la experiencia del mundo del lujo y el dinero para llegar a su destino; pero eso nos lo cuenta en pasado/presente durante el film. La última secuencia del film es el suicidio de Eden. No marcha a América, porque ya ha vuelto.

Luca Marinelli & Denise Sardisco
Ante un experimento formal de este tipo, en el film hay momentos en que parece perder el diseño por la ambición de contar en imágenes descoloridas o en blanco y negro, la trayectoria de las ideas del siglo XX: socialismo, nazismo, fascismo, liberalismo, guerra..
London, como todo viajero, no acepta las formas identitarias que te determinan y que supondrán el naufragio de Europa, como Martin/Marcello parece no aceptar el mundo presente en sus esquemas ideológico-destructivos.
La novela de Jack London es el pretexto para iniciar su camino en el cine.
Hay una escena enigmática después de la muerte de Briss, que es clave en el film: “La comedia del arte” en la que se representa un duelo con máscaras frente a los espectadores que aplauden y que fijará un pivote que hará que la historia cambie y muestre la “representación teatral” como el proceso de la creación literaria o fílmica.
Es importante el personaje de “Briss”, el poeta anarquista quien plagia en su poema a Martin quien después publicará el poema de “Briss” y que todos tomarán como un seudónimo. Las facetas de la identidad están sobrepuestas por múltiples fragmentos que al modo de “Kane” no pueden ser narrados linealmente. La muerte de Briss es la muerte del mundo de Eden, de él mismo y el nacimiento de su éxito. “Voy a decirles un secreto… Martin Eden, no existe”
Dentro del cine actual no hay duda de que es un film atípico y muy interesante a pesar de la dificultad narrativa y los problemas que conlleva.
London, como todo viajero, no acepta las formas identitarias que te determinan y que supondrán el naufragio de Europa, como Martin/Marcello parece no aceptar el mundo presente en sus esquemas ideológico-destructivos.
La novela de Jack London es el pretexto para iniciar su camino en el cine.
Hay una escena enigmática después de la muerte de Briss, que es clave en el film: “La comedia del arte” en la que se representa un duelo con máscaras frente a los espectadores que aplauden y que fijará un pivote que hará que la historia cambie y muestre la “representación teatral” como el proceso de la creación literaria o fílmica.
Es importante el personaje de “Briss”, el poeta anarquista quien plagia en su poema a Martin quien después publicará el poema de “Briss” y que todos tomarán como un seudónimo. Las facetas de la identidad están sobrepuestas por múltiples fragmentos que al modo de “Kane” no pueden ser narrados linealmente. La muerte de Briss es la muerte del mundo de Eden, de él mismo y el nacimiento de su éxito. “Voy a decirles un secreto… Martin Eden, no existe”
Dentro del cine actual no hay duda de que es un film atípico y muy interesante a pesar de la dificultad narrativa y los problemas que conlleva.
4 de enero de 2021
4 de enero de 2021
41 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película está narrada de forma original, se interponen en la narración retazos de lo que parece grabaciones reales de origen documental. Un tanto arriesgado, pero no me chirría, ilustran las aventuras y desventuras de Martin Eden de forma original y elegante. Desconcierta también la atemporalidad de los hechos, no es posible fijar una época concreta a los mismos, a veces parecen los años 70 o incluso 80 (se ve a los sobrinos delante de la tele), a veces los 50 o los 60. Una cosa es que no se defina una época concreta y otra que se incurra en incoherencias que no aportan nada, a mí me molestan.
La fuerza del personaje principal es lo mejor de la película, marinero humilde hambriento de libros y que decide ser escritor, su relación con la joven de clase acomodada y con el anciano que se convierte en su amigo/tutor, su pasión a la hora de expresar sus ideas, todo muy interesante, una auténtica fuerza de la naturaleza Martin Eden.
La última media hora la película se pierde, desde la escena burlesca de los espadachines hasta el bufón grotesco en que se ha convertido Martin, sin realmente una explicación coherente, y el final en la playa, me parece todo una rayada pretenciosa.
Una pena, partiendo de un personaje poderoso, una historia interesante, un estilo original, al final yo no entiendo bien qué quiere contar la película.
La fuerza del personaje principal es lo mejor de la película, marinero humilde hambriento de libros y que decide ser escritor, su relación con la joven de clase acomodada y con el anciano que se convierte en su amigo/tutor, su pasión a la hora de expresar sus ideas, todo muy interesante, una auténtica fuerza de la naturaleza Martin Eden.
La última media hora la película se pierde, desde la escena burlesca de los espadachines hasta el bufón grotesco en que se ha convertido Martin, sin realmente una explicación coherente, y el final en la playa, me parece todo una rayada pretenciosa.
Una pena, partiendo de un personaje poderoso, una historia interesante, un estilo original, al final yo no entiendo bien qué quiere contar la película.
11 de mayo de 2021
11 de mayo de 2021
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
No encuentro la razón por la que no me interesó esta historia tan bien valorada en filmaffinity. Encontré a sus personajes poco integrados en la trama, con un punto artificioso, del que no consiguieron librarse, debido a lo cual no logré introducirme en lo que allí se contaba.
Cuando leí el argumento, me pareció interesante; a los pocos minutos descubrí que tanto su desarrollo como la evolución de sus protagonistas alejaban, por inverosímil y sin destino.
Cuando leí el argumento, me pareció interesante; a los pocos minutos descubrí que tanto su desarrollo como la evolución de sus protagonistas alejaban, por inverosímil y sin destino.
4 de enero de 2021
4 de enero de 2021
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
La indeseable pandemia y los permanentes titubeos de las distribuidoras a la hora de emprender la incierta aventura con sus títulos en las salas de cine ha dilatado aún más el habitualmente amplio lapso temporal entre la presentación de las películas en festivales de cine ante la crítica y la cinefilia más apasionada y su llegada a la gran pantalla para el consumo del gran público. Es un debate más abierto cada día al respecto de hasta que punto tiene ya sentido luchar por esa llegada a salas que servidor ansía que permanezca, en tanto su público potencial la ha visto hará meses en Torrentes o festivales, y la opción de las plataformas de suscripción parece cada vez la más clara para llegar al público. Sin embargo, no será esta web la que abandone la lucha por preservar las salas, donde vemos la mayoría de las películas y donde estamos dispuestos a esperar para encontrarnos con la obra deseada por muchas tentaciones paralelas que nos surjan. Tal es el caso de la que es de largo mi película favorita de este 2020, y una de las que considero mejores de este lustro. Un filme que me impactó como muy pocos en tiempos recientes en el Festival de Sevilla del 2019, dónde se hizo con el Giraldillo de Oro, compensando el ignominioso ninguneo en Venecia, en los Óscar, en los David di Donatello y en los Premios de Cine Europeo. Los que seguís el canal de Youtube sabéis a que título me refiero: Martin Eden, dirigida por Pietro Marcello. Un filme que degusté en dos ocasiones en un sólo mes, y el cual revisité por tercera vez hará unos días. Una adaptación literaria eminentemente cinematográfica, un drama pasional y atemporal con voz estilística propia. Un filme extraordinario, quizás una obra maestra.
Martin Eden es un joven, apuesto y humilde marinero. Tras ayudar a un muchacho en un muelle, entrará en contacto con la muchacha de clase alta Elena Orsini, de la que caerá inmediatamente prendada, así como de sus ilustradas costumbres. Deseoso de acercarse a ella, empezará a leer ávidamente y a escribir poemas y relatos, con el sueño de llegar a ser escritor algún día. Durante este proceso deberá enfrentarse al rechazo, desavenencias políticas y un cambio irreversible de su modo de vida y del mundo que le rodea. Una historia de superación personal que muestra en paralelo el tejido cultural de la Europa del Siglo XX y los cambios sociales que experimentaría la ciudadanía. Un biopic alejado de estereotipos, una adaptación como ninguna otra, un mosaico tan humano en su núcleo como titánico en sus ambiciones artísticas. Una de esas películas a las que rara vez un texto hará justicia. Un trabajo atemporal, con atmósfera y estilo que bien podrían haber encajado en los años 80. Otra obra más deudora de la tradición e imaginario del cine italiano. Un drama romántico excelentemente ambientado y producido, beneficiado en grado suma por las texturas del fotoquímico y la cercanía de la cámara a los rostros de sus personajes. Un filme que hace las veces de convencido acto político, de furibundo alegato vital cargado de filosofía y reflexión cultural. Odisea de un hombre que por dar vida a su sueño se pierde a sí mismo, protagonizada por un excelente Luca Marinelli. Filme de extrema emotividad, apoyado en su efectivo uso de la música y las conmovedores y poderosas declamaciones en off de Marinelli. Pero lo que hace brillar al filme y ascender al Olimpo del séptimo arte es su poderoso dispositivo: la ambigüedad temporal. Son constantes los anacronismos, tanto en la música como en espacios o objetos (coches, salas de cine), y para retratar las emociones que atraviesa Martin y el espíritu de esta Italia trufa el metraje de permanentes y estupendas imágenes de archivo, que no guardan estrecha relación espacio temporal con lo narrado pero son fundamentales para establecer el tono y atmósfera de esta gran película. El diálogo entre el archivo y los planos de la historia ofrecen secuencias de una emotividad extraordinaria. Un archivo del cual no está claro cuánto es genuino y cuánto está falseado, habiendo sido realmente recreada por el propio Marcello. Cómo podéis percibir, una película de una fuerza demoledora.
Si algo no puedo negar es que Martin Eden es un filme enfrascado en sus juegos intelectuales y en su dispositivo, por lo que si estos no suscitan el suficiente interés el espectador puede sentir una desconexión con el filme, que sin duda reconocerá que está bien dirigido pero no entroncará emocionalmente con el relato. En base al ritmo propuesto por los primeros 70 minutos de la película, quizás lo mas orgánico habría sido otorgarle un metraje de casi cuatro horas. No es el caso, de modo que antes de su crepuscular media hora final se produce un gran lapso temporal y cambio tonal que para algunos resultará algo brusco. Y a la hora de retratar al nuevo Martin embebido de su éxito, Marinelli se entrega a una sobreactuación algo excesiva. Por contra, todo conduce a un par de secuencias de conclusión magistrales. Es baladí para este crítico afanarse por encontrarle fallas de relevancia a tan sublime obra.
Elegante, libre, triste, volcánica e inabarcable, Martin Eden es una obra ambiciosa y única, de enjundia literaria y arrolladora personalidad cinematográfica, aunadas en una película monumental.
Martin Eden es un joven, apuesto y humilde marinero. Tras ayudar a un muchacho en un muelle, entrará en contacto con la muchacha de clase alta Elena Orsini, de la que caerá inmediatamente prendada, así como de sus ilustradas costumbres. Deseoso de acercarse a ella, empezará a leer ávidamente y a escribir poemas y relatos, con el sueño de llegar a ser escritor algún día. Durante este proceso deberá enfrentarse al rechazo, desavenencias políticas y un cambio irreversible de su modo de vida y del mundo que le rodea. Una historia de superación personal que muestra en paralelo el tejido cultural de la Europa del Siglo XX y los cambios sociales que experimentaría la ciudadanía. Un biopic alejado de estereotipos, una adaptación como ninguna otra, un mosaico tan humano en su núcleo como titánico en sus ambiciones artísticas. Una de esas películas a las que rara vez un texto hará justicia. Un trabajo atemporal, con atmósfera y estilo que bien podrían haber encajado en los años 80. Otra obra más deudora de la tradición e imaginario del cine italiano. Un drama romántico excelentemente ambientado y producido, beneficiado en grado suma por las texturas del fotoquímico y la cercanía de la cámara a los rostros de sus personajes. Un filme que hace las veces de convencido acto político, de furibundo alegato vital cargado de filosofía y reflexión cultural. Odisea de un hombre que por dar vida a su sueño se pierde a sí mismo, protagonizada por un excelente Luca Marinelli. Filme de extrema emotividad, apoyado en su efectivo uso de la música y las conmovedores y poderosas declamaciones en off de Marinelli. Pero lo que hace brillar al filme y ascender al Olimpo del séptimo arte es su poderoso dispositivo: la ambigüedad temporal. Son constantes los anacronismos, tanto en la música como en espacios o objetos (coches, salas de cine), y para retratar las emociones que atraviesa Martin y el espíritu de esta Italia trufa el metraje de permanentes y estupendas imágenes de archivo, que no guardan estrecha relación espacio temporal con lo narrado pero son fundamentales para establecer el tono y atmósfera de esta gran película. El diálogo entre el archivo y los planos de la historia ofrecen secuencias de una emotividad extraordinaria. Un archivo del cual no está claro cuánto es genuino y cuánto está falseado, habiendo sido realmente recreada por el propio Marcello. Cómo podéis percibir, una película de una fuerza demoledora.
Si algo no puedo negar es que Martin Eden es un filme enfrascado en sus juegos intelectuales y en su dispositivo, por lo que si estos no suscitan el suficiente interés el espectador puede sentir una desconexión con el filme, que sin duda reconocerá que está bien dirigido pero no entroncará emocionalmente con el relato. En base al ritmo propuesto por los primeros 70 minutos de la película, quizás lo mas orgánico habría sido otorgarle un metraje de casi cuatro horas. No es el caso, de modo que antes de su crepuscular media hora final se produce un gran lapso temporal y cambio tonal que para algunos resultará algo brusco. Y a la hora de retratar al nuevo Martin embebido de su éxito, Marinelli se entrega a una sobreactuación algo excesiva. Por contra, todo conduce a un par de secuencias de conclusión magistrales. Es baladí para este crítico afanarse por encontrarle fallas de relevancia a tan sublime obra.
Elegante, libre, triste, volcánica e inabarcable, Martin Eden es una obra ambiciosa y única, de enjundia literaria y arrolladora personalidad cinematográfica, aunadas en una película monumental.
13 de diciembre de 2020
13 de diciembre de 2020
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacia el tercio de la película que nos ocupa, el humilde protagonista mantiene una discusión en el seno de una familia de clase alta sobre la naturaleza del poder. Para Martin Eden (Luca Marinelli), el poder es una estructura que nunca cambia, con independencia de la persona o la ideología que esté al frente. La conversación es sucedida por una hermosa escena a la salida de un cine que parece desafiar, a través de los gestos del chico y su novia, el discurso feminista actual, justo antes de verbalizar una crítica a cualquier tipo de creación que esquive hacer cuentas con la VERDAD.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Porque, para el protagonista, el discurso oficial, ya sea capitalista o socialista, está alejado de las personas. Su amor, pues, no entiende de ideologías; sólo se debe a la VERDAD, a sus amigos, a Ruth (Jessica Cressy) y a una literatura donde hallará lo que su amada no puede ni siquiera intuir: una herramienta imprescindible para alcanzar la LIBERTAD.
Sí, Martin Eden es un hombre libre desde sus orígenes, tan significativamente humildes. Su corazón sencillo es, quizás, lo que enamora a una mujer atrapada en una jaula de oro. Pero ella tiene miedo al cambio y, asustada, conmina a su novio a aceptar el relato oficial tras comprobar la capacidad que un hombre libre tiene para desestabilizar todo su universo.
Esta fuerza subversiva prende de forma notable hacia la mitad del metraje, cuando el protagonista, empujado por un literato mayor, viejo, acaso cansado de las viejas promesas de izquierdas, opina en una reunión socialista sobre lo inútil que resulta tratar de cambiar un peón por otro dentro de una construcción de poder. El instante es crucial, pues coloca al personaje, por primera vez, en el foco de una sociedad que, más tarde, tratará de moldearlo.
Link a la crítica: https://hombreblandengue.wordpress.com/2020/12/13/dopo-la-rivoluzione/
Sí, Martin Eden es un hombre libre desde sus orígenes, tan significativamente humildes. Su corazón sencillo es, quizás, lo que enamora a una mujer atrapada en una jaula de oro. Pero ella tiene miedo al cambio y, asustada, conmina a su novio a aceptar el relato oficial tras comprobar la capacidad que un hombre libre tiene para desestabilizar todo su universo.
Esta fuerza subversiva prende de forma notable hacia la mitad del metraje, cuando el protagonista, empujado por un literato mayor, viejo, acaso cansado de las viejas promesas de izquierdas, opina en una reunión socialista sobre lo inútil que resulta tratar de cambiar un peón por otro dentro de una construcción de poder. El instante es crucial, pues coloca al personaje, por primera vez, en el foco de una sociedad que, más tarde, tratará de moldearlo.
Link a la crítica: https://hombreblandengue.wordpress.com/2020/12/13/dopo-la-rivoluzione/
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