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Hinterland

Drama Cuando un exprisionero de la Primera Guerra Mundial vuelve a casa y se encuentra con que sus camaradas han sido brutalmente asesinados, está decidido a conseguir que se haga justicia con el asesino en serie. (FILMAFFINITY)
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6
16 de noviembre de 2021
21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras volver a casa con su unidad, al finalizar La Primera Guerra Mundial, un soldado que había sido hecho prisionero, antiguo inspector de policía, deberá hacer frente a un asesino en serie que actúa con total impunidad en las calles de la Viena de posguerra.

Como país vecino, antigua parte indivisible del Imperio germano , el cine austriaco debe pulsar, por mera afinidad geográfica e idiomática, muchos de los resortes fílmicos expuestos por la industria alemana, mucho más asentada, y consciente de una mayor repercusión a nivel internacional.

En la búsqueda expresionista, uno de los valores más reconocibles del cine alemán, el realizador Stephan Ruzowitzky, responsable de películas notables como la oscarizada 'Los Falsificadores' (2007), o la más reciente 'Cold Hell' (2017), de las que reincide con temas como la ambientación de época, en este caso situada en la primera Gran Guerra, o la presencia de una figura criminal contundente, que siempre parece ir un paso por delante, con extrema crueldad en sus formas.

Con un esforzado fondo estético, que contiene un diseño de producción escorado y anguloso en sus formas arquitectónicas, mezclado con un trabajo de fotografía predominantemente nocturno, incluso en las escenas que se suceden a plena luz del día, cabe preguntarse porque los responsables del film, no han decidido culminar el homenaje rodándola en glorioso blanco y negro, sin duda un formato mucho más adecuado, con el que sin duda habrían obtenido mejores resultados en la parte técnica y visual.

Pese a todo, el relato criminal de Ruzowitzky, a partir de su propio guión original, se muestra creativo y con oficio, explotando las fórmulas del thriller con dinamismo, al tiempo que ejecuta su particular ejercicio de estilo, y presta atención a los juguetes rotos de la posguerra, mientras una nueva forma de gobierno y los inevitables cambios sociales de un país derrotado, convierte a los antaño patriotas en meros apestados.

Del reparto, que vuelve a mostrar la habilidad del realizador para encontrar perfiles rotundos, destaca el protagonismo de Murathan Muslu, que ya dejó buena muestra de su talento en 'Cold Hell', carga sobre sus hombros todo el peso de la maldición, cuya visión deformada por las heridas de guerra, compone por convincente, uno de los hallazgos del film.

Finalmente, 'Hinterland' es un film enérgico, cuya ambición acaba devorando algunas de sus virtudes, pero que igualmente acaba conectado con el público con habilidad, gracias a una narración relativamente eficaz, que incluso arriesga con algún exceso en los criminal, conectando con un concepto más moderno del thriller, en esa búsqueda por no resultar convencional o tedioso, por el hecho de portar ese traje de época tan propenso a lo contemplativo, lo cual justifica, aunque solo en parte, algunos sus defectos de forma y contenido.


[Películas del 31 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga]

<Lee ésta crítica, y muchas más, en Fusion-Freak.com>
6
7 de septiembre de 2022
17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida por Stefan Ruzowitzky, Hinterland (2021) se trata de una producción austríaca, supuestamente ambientada justo después de la finalización de la Primera Guerra Mundial y que nos cuenta la historia de un excombatiente, interpretado por Stipe Erceg, quien se encuentra con que muchos de sus camaradas de guerra están siendo asesinados, con lo que se pondrá a investigar el auténtico criminal detrás de los hechos. La película puede verse en Movistar Plus.

Lo que más va a chocar al espectador que se ponga a ver Hinterland es sin duda su estética. Ruzowitzky, un director que cuenta con una extensa cinematografía (y que no destaca precisamente por realizar demasiados experimentos cinematográficos) nos presenta una película que en ningún momento tiene la intención de recrear a la Viena de 1919. En realidad, la película, que emplea unos efectos especiales muy característicos, es una suerte de visión del propio cineasta de lo que debió ser aquella ciudad. Como ver Viena bajo un filtro.

Para ello, el filme se sirve de muchos trucos, en especial unos fondos que parecen totalmente artificiales, creados mediante un croma. En ocasiones por cierto, no siempre funcionan, y a la película, se le ve,  hablando en términos populares, el cartón. El caso es que esta recreación, tiene como gran referente a las películas expresionistas alemanas (que eran más o menos coetáneas al tiempo de la acción). Las luces y sombras de la película remiten inevitablemente a obras de Murnau, Lang y otros genios del prolífico cine mudo alemán. De todas maneras, el resultado final deja una sensación más bien de experimento o de juguete que no de una obra maestra.

A lo estético hay que añadir un guion sin chispa, que no sabe muy bien como recrear la Viena de entreguerras. Una ciudad en la que recordemos, llegó a albergar en cierto momento, a Freud, Trotski o Hitler. Para poner en contexto al espectador, la película recurre a diálogos que son demasiado simples y parecen de película barata, como citas a comunistas o anarquistas, pero son tan de brocha gorda que se siente la película como una gran oportunidad perdida. Y los díalogos entre los protagonistas son igual de insustanciales, sin que podamos decir que tal o cual personaje resulta más destacable. En este sentido, del guion, la película parece ciertamente descuidada. 

Quizá, como recreación destaca esa mezcla que se hace del arte de pintores como Otto Dix o George Grosz, que precisamente se dedicaron a retratar esa amarga realidad de la posguerra, como fueron los inválidos de guerra (millares de soldados acabaron mutilados en la contienda), los mendigos e incluso la opulencia burguesa como contraparte. En eso sí se le puede conceder a la película un acierto. 

Y en este pastiche, sin que esta palabra sea tomada de manera negativa, nos encontramos de paso con una trama que recuerda a uno de los mejores cómics de la historia, como es From Hell, escrito por Alan Moore. En esta ocasión eso sí, se puede decir que los ecos que resuenan de la novela gráfica son algo mejores que la pésima adaptación en la que Johny Deep intervino como protagonista principal. 

En todo caso, es sin duda la fotografía la que llama la atención en todo momento. Desde luego creará polémica la película, porque habrá quien la deteste, mientras que a otros les encantará este estilo tan parecido por momentos a un cruce de novela gráfica con novela distópica. 

Conclusión

Hinterland es una película curiosa. Lo mejor es mirar sus diez primeros minutos para saber si te convence tan curiosa propuesta estética. Sí la respuesta es positiva, puede seguir viéndola, aunque no esperes más de la trama. Si en cambio esos efectos visuales te parecen un horror, lo mejor será que no pierdas el tiempo.

Crítica escrita para Cinemagavia.es
7
7 de octubre de 2022
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ambientada en Viena de 1920, Hinterland es un drama, un policial de intriga, que deja entrever, además de la historia central, las miserias en Austria de postguerra.

Su director, Stefan Ruzowitzky, el mismo que en 2007 dirigió la multipremiada Die Fälscher (Los falsificadores) y que no se caracterizó nunca por salirse de la "norma" del cine institucional - industrial, se atreve en esta película a experimentar con formas y narrativas poco comunes aunque no nuevas, fotografiando al estilo expresionista alemán y narrando lento, pausado y contundente como lo podría hacer cualquier director que se precie de no seguir las normas del cine comercial.

El resultado es una película visualmente impresionante, que además cuenta con un guión inteligente y elaborado en donde hay más historias veladas que las evidentes.

Innegablemente Hinterland, se caracteriza más por la introspección que por acción. Trabajando las penurias de un sobreviviente que, aunque héroe, sufre tanto las penas de la guerra como las de su propia vida.

Por supuesto que NO es una película para los espectadores acostumbrados (adoctrinados) al cine yankie en donde todo parece ser acción y evidente. Para ellos no es esta película que necesita de un público más amante del cine de arte que el de mero espectáculo.

Hinterland no ganará el Oscar como hizo "Los Falsificadores" pero bien se merece un Oso de Berlín y varios premios más por el mérito de su arte.
8
16 de julio de 2023
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo que más me ha gustado de esta película es sin lugar a dudas la forma en la que esta rodada, casi por completo por fondos recreados con efectos especiales donde se manejan abundantes planos inclinados y una predominancia de claro oscuros con tintes tenebrosos (como en la portada), que dan un aspecto al film verdaderamente atrayente por lo original y bien hecho que está.
La trama no es nada del otro mundo pero tampoco es que esté mal, se investigan una serie de asesinatos de especial crueldad en cuyos cuerpos se incluye un mensaje a través del cual el asesino intenta reivindicarse.
Queda anotada para volverla a disfrutar.
Espero que les haya resultado útil mi critica.
Un saludo
8
6 de diciembre de 2023 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
La sombra de Alfred Hitchcock sobrevuela la capital austriaca en un periodo gris, el que sigue a la derrota y la desmembración de un imperio.

Austria, como Alemania, como España, tuvo su 98. La melancolía por las glorias perdidas, arrebatadas en el campo de batalla, arrastra a amplias capas sociales a la depresión.

Ese estado de ánimo colectivo se traduce en la autocrítica en las capas burguesas e intelectuales. Puede que felizmente nos lleve a una república. Pero en las clases marginadas significa pobreza, derrota, angustia, mutilación.

Esas heridas sin cicatrizar, esos albergues llenos de piojos, esa humillación, son el verdadero protagonista de 'Hinterland', un magnífico retrato de una nación en sentido amplio germana que ha mordido el polvo, que pierde territorios, que deberá pagar deudas inasumibles.

Con la excusa de una serie de asesinatos, Stefan Ruzowitzky despliega ante nosotros el humus en el que florecerá la mayor locura de la historia.

No perdamos de vista que el escenario que se nos presenta de forma magnífica es la misma Viena que rechazó a Adolf Hitler antes de la Gran Guerra, la misma que generará un nacionalismo pangermánico al mismo tiempo que la hidra da golpes de estado en cervecerías muniquesas.

Hinterland nos cuenta una pequeña historia de venganzas, con alguna sorpresa y algún dilema, pero sobre todo con un gran trauma: el de aquellos que regresan.

Por encima de ello, nos describe la atrocidad de los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, pero también nos anticipa los horrores de la Segunda, como amargo recordatorio de que, en el fondo, se trata de la misma contienda.

Mención aparte merece el 'decorado', con esos planos descuadrados, con esas torres inclinadas que reflejan el estado de ánimo de una nación, como un espejo al que se asoma la psique trastornada del antiguo inspector de policía.

Es la locura de una nación entera.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hay dos historias de amor paralelas, con la médica y con la mujer, o quien lo fue antes de la guerra.

Hay un dilema, una elección entre la familia y la patria. "Corriste como un idiota detrás de la bandera del emperador".

Hay una caja al final de la película, como en Seven, a la que también nos remiten los asesinatos rituales. Y un nuevo dilema.

Hay música de Psicosis cada vez que actúa el asesino vengador; y escaleras de Vértigo cuando el protagonista debe ascender hacia su destino, como en la cinta protagonizada por James Stewart.

Hay dos películas policiacas: la de los palos de ciego en busca de un asesino desconocido e inaprehensible, y la que arranca cuando el protagonista se percata de que forma parte del guion escrito por el psicópata, o el loco, o el trastornado.

También hay un enlace subliminal a Rambo: te dejas la piel por la que crees tu nación y cuando regresas eres un estorbo, un paria. Nadie te quiere a su lado. Un Rambo sin el ramalazo fascista. Más bien descreído, quizá nihilista, que no se detiene ante el mismísimo dios de los católicos.

En el último tramo, y pese a unas escenas finales de peli de superhéroes, Hinterland nos sorprende con la identidad del asesino.

Caso cerrado en el apartado policial, final abierto en la historia romántica.
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