Liberté
4,8
809
Drama
1774, unos años antes de la Revolución Francesa, entre Potsdam y Berlín. Madame de Dumeval, el Conde de Tesis y el Duque de Wand, libertinos expulsados de la corte puritana de Luis XVI, van en busca del legendario Duque de Walchen, un seductor y libre pensador alemán, solos en un país donde reina la hipocresía y las falsas virtudes. Su misión: exportar el libertinaje en Alemania. Pero antes deben encontrar un lugar seguro donde ... [+]
10 de noviembre de 2019
10 de noviembre de 2019
39 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película provocadora e irritante en la que durante dos horas y diez minutos asistimos a continuas escenas de sexo en un bosque durante una noche.
El interés del film se pierde a los diez minutos de visionado, siendo una proeza aguantar hasta el final. El publico abandona el cine en manada ya que no cuenta ninguna historia o hilo argumental que pueda engancharte, con la clara idea de que te acaban de tomar el pelo.
Expulsados de la corte en la Francia del siglo XVIII por sus creencias peligrosas, se entregan a una noche de violenta carnalidad. Acampados en un bosque, los muchachos y las muchachas empolvados se tocan, acarician, miran, tantean, frotan, abofetean, lamen, azotan, penetran y mean.
Todo un despropósito de película de Albert Serra, que para mi no tiene ningún valor cinematográfico, mas allá del tedio o el escándalo que pueda provocar.
Destino Arrakis.com
El interés del film se pierde a los diez minutos de visionado, siendo una proeza aguantar hasta el final. El publico abandona el cine en manada ya que no cuenta ninguna historia o hilo argumental que pueda engancharte, con la clara idea de que te acaban de tomar el pelo.
Expulsados de la corte en la Francia del siglo XVIII por sus creencias peligrosas, se entregan a una noche de violenta carnalidad. Acampados en un bosque, los muchachos y las muchachas empolvados se tocan, acarician, miran, tantean, frotan, abofetean, lamen, azotan, penetran y mean.
Todo un despropósito de película de Albert Serra, que para mi no tiene ningún valor cinematográfico, mas allá del tedio o el escándalo que pueda provocar.
Destino Arrakis.com
18 de noviembre de 2019
18 de noviembre de 2019
19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es que estéticamente sea buena, es que carece de todo tipo de trama, intensidad y hasta de finalidad. La secuenciación, con sus intensos, largos y cansinos planos, su falta de diálogos, su carencia de potencia, magnitud o fuerza de contenido nos mantiene alejados de toda empatía hacia el argumento. No hace más que sumirnos en un hartazgo sin fin de cada supuesta libertad actoral, de cada libre sentimiento expuesto en un vacuo 'in crescendo' de atonales secuencias sin ton ni son. Eternos y desanimados quedan los espectadores por mucho que entendamos que la libertad de elección de visionado es una libertad de rodaje. Nada más allá de ausencia y carencia de vitalidad dramática y visceral.
9 de enero de 2021
9 de enero de 2021
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que este bodrio infumable haya ganado algún premio, solo es posible si hay más obsesos sexuales y pervertidos aparte del director. No se me ocurre nada bueno que poner No pierdas dos horas de tu precioso tiempo con este catálogo de perversiones sexuales. Un guión, bueno, ¿hay guión?. Es una completa boutade.
9 de agosto de 2021
9 de agosto de 2021
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
He visto la película objetivamente, es decir, sin pensar en quién la dirige y, para mí, no cumple con el requisito que pido a cualquier película (de cualquier época): cierto entretenimiento. Conseguir no adormecer es algo que valoro, sobre todo porque la vida, en algunas ocasiones, ya contiene esa característica (en especial la rutina). Cuando surge el cine, lo hace para que la gente se evada. Albert Serra tiene otro concepto, y crea este maravilloso producto, casi como si nos dejase mirar a través de una rendija el libertinaje y los excesos de la época. Pero a mí no me basta, no la considero una obra incomprendida, sino con falta de talento. Serra no sabe crear tensión alguna, no consigue provocar interés en ningún momento, pues todo es una sucesión de escenas parecidas. Este tipo de cine tiene su público, pero después de unas cuantas películas vistas (y todas soporíferas), puedo afirmar y subrayar que yo no pertenezco a él. No estoy al nivel intelectual de Serra, seguramente estoy por debajo, así pues, quizás en alguna reencarnación futura (si avanzo espiritualmente) podré degustar su cine y deleitarme.
Párrafo aparte diré que plásticamente es una película con muchos matices e imágenes importantes., aunque esta forma tampoco consigue aplacar las carencias.
19 de mayo de 2023
19 de mayo de 2023
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La incomodidad tiene cabida en la creación artística, y un ejemplo es la categoría de lo sublime: la terrorífica inmensidad de los paisajes representados por los pintores adscritos al Romanticismo. Pero hay cierta incomodidad, cierto desagrado, que de ningún modo puede constituir un motivo para el arte.
En una obra de arte pueden representarse como hermosos muchos motivos desagradables, dice Immanuel Kant en su «Crítica del juicio»; ahora bien, no ocurre lo mismo en el caso de los motivos asquerosos porque, nos advierte, no hay modo de representar tales motivos y, al mismo tiempo, suscitar placer estético. El asco es incompatible con la belleza, la destruye, y sin belleza, da igual el tipo, no hay arte. Es decir, el asco es un límite para el arte, una prohibición, un “no”. Podemos definir la libertad como el acto de ir más allá de los límites; sin embargo, si consideramos el ámbito artístico, una vez traspasados, el resultado obtenido dista mucho de ser algo a lo cual pueda llamarse obra artística. Exposición ficticia de estrafalarias parafilias, de interés indudable aunque un tanto escabroso; pero no obra artística.
En una obra de arte pueden representarse como hermosos muchos motivos desagradables, dice Immanuel Kant en su «Crítica del juicio»; ahora bien, no ocurre lo mismo en el caso de los motivos asquerosos porque, nos advierte, no hay modo de representar tales motivos y, al mismo tiempo, suscitar placer estético. El asco es incompatible con la belleza, la destruye, y sin belleza, da igual el tipo, no hay arte. Es decir, el asco es un límite para el arte, una prohibición, un “no”. Podemos definir la libertad como el acto de ir más allá de los límites; sin embargo, si consideramos el ámbito artístico, una vez traspasados, el resultado obtenido dista mucho de ser algo a lo cual pueda llamarse obra artística. Exposición ficticia de estrafalarias parafilias, de interés indudable aunque un tanto escabroso; pero no obra artística.

Albert Serra
Si bien Albert Serra no se excede en «Liberté», su película contiene y también sugiere los suficientes motivos asquerosos como para causar una incomodidad incompatible con cualquier sentimiento de agrado. Lo sublime nos desagrada, pero a la vez nos atrae; lo asqueroso solo nos repele. El interés de la película estriba precisamente en mostrar personas capaces de excitarse con prácticas escatológicas (y también sádicas y masoquistas, pero este es otro asunto).
Por cierto, sucede lo mismo en algunas películas, no en todas, de David Cronenberg; a pesar de que emplea motivos asquerosos distintos y de que, a diferencia de Serra, su espíritu tiende sin duda a la poesía —a la metáfora—, su concepción es en algunos aspectos similar, la de desvelar aquello que causa asco, y, por lo tanto, en mi opinión también se trata de una cuestionable forma de entender el arte. Siento ciertas simpatías hacia Cronenberg; por eso he tardado en aceptarlo y confesarlo.
Por cierto, sucede lo mismo en algunas películas, no en todas, de David Cronenberg; a pesar de que emplea motivos asquerosos distintos y de que, a diferencia de Serra, su espíritu tiende sin duda a la poesía —a la metáfora—, su concepción es en algunos aspectos similar, la de desvelar aquello que causa asco, y, por lo tanto, en mi opinión también se trata de una cuestionable forma de entender el arte. Siento ciertas simpatías hacia Cronenberg; por eso he tardado en aceptarlo y confesarlo.

Este tipo de películas me sirve en la tarea de definir de la manera más consciente posible mi ideología artística, algo últimamente obsesivo para mí. Eso sí, no pretendo ser original, sino más bien adscribirme a una corriente, o a varias: nuestra personalidad nunca es homogénea, y tomamos cosas de aquí y de allá. Saber lo que no nos gusta es útil para ir delimitando los contornos de nuestras personalidades como receptores de arte y como modestos ensayistas y críticos: lo siento, pero mi camino no es el camino recorrido por Serra en esta película. Veremos en otras.
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