Érase una vez... pero ya noSerie
2022 

Manolo Caro (Creador), Manolo Caro
4,0
633
Serie de TV. Musical. Comedia. Fantástico. Romance
Serie de TV (2022). 1 temporada. 6 episodios. Cuenta la historia de dos amantes que fueron separados trágicamente y que deben encontrarse en otra vida para romper el hechizo que cayó sobre el excéntrico pueblo que habitan. Ahora, en el presente, la llegada de dos turistas pondrá en riesgo la única posibilidad que tienen de romper el hechizo. (FILMAFFINITY)
13 de marzo de 2022
13 de marzo de 2022
16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
La gente se ha tomado esta serie como si fuese algo muy serio y a mi me ha hecho mucha gracia porque se nota que lo que busca es ser un despropósito y como tal hay que verla, sin expectativas de que sea la serie del año. ¿Buscas entretenerte un domingo por la tarde? Es tu serie, podrás reirte del acento cambiante de Yatra o de las actuaciones musicales relativamente absurdas. No le busques tres pies al gato, no te va a cambiar la vida, pero es entretenida.
13 de marzo de 2022
13 de marzo de 2022
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las producciones de Manolo Caro en España defraudan a los que fuimos atrapados por sus frescas comedias mexicanas.
Al contrario que otras series hispano-americanas de Netflix, "Érase una vez... pero ya no" no tiene ningún aliciente para recordarla. Ni localizaciones (¿Quién mató a Sara?), ni actuación (La casa de papel), ni temática (Club de Cuervos), ni historia (Narcos), etc. No obstante, como muchas opciones de la plataforma es para para el rato, no pensar en nada, y ya.
"Erase una vez, pero ya no" parte de una premisa original, pero su ejecución se queda a medio camino entre lo peor de un Burton o Almodovar.
Jugar con el anacronismo o la parodia no es tarea fácil. En clave burlesca se introducen temáticas de actualidad (ecologismo, feminismo, elección de pronombre, desmitificación de roles tradicionales, explotación turística...) pero pecan de ser tratadas superficialmente. Tampoco ayuda, que el guión mezcla buenos trozos con trozos muy tontos.
Los números musicales están introducidos con calzador y ninguna letra es memorable.
Lo más destacable de la serie es la estética, siendo la versión más kitsch del rey del kitsch, Caro. También, una estructura líneal en la narración, sin giros rocambulescos o parecidos, siguiendo así la estructura del cuento tradicional.
Lo más criticable es la elección del trio protagonista. Tres actores más potentes hubieran contrarrestado el plano guión o la superficialidad temática. Como siempre, Rossy de Palma está estupenda y Mariana Treviño aporta su chispa habitual.
Conclusión, Caro me ha decepcionado, pero no produce la vergüenza ajena que he leído de algunos críticos. Lo que sucede es que cuando un supuesto buen director hace una serie/peli defraudante se lo abuchea como si hubiese cometido un sacrilegio. En fin, no para volverla a ver como “Casa de las Flores” pero tampoco para catalogarla como lo peor de lo peor.
Al contrario que otras series hispano-americanas de Netflix, "Érase una vez... pero ya no" no tiene ningún aliciente para recordarla. Ni localizaciones (¿Quién mató a Sara?), ni actuación (La casa de papel), ni temática (Club de Cuervos), ni historia (Narcos), etc. No obstante, como muchas opciones de la plataforma es para para el rato, no pensar en nada, y ya.
"Erase una vez, pero ya no" parte de una premisa original, pero su ejecución se queda a medio camino entre lo peor de un Burton o Almodovar.
Jugar con el anacronismo o la parodia no es tarea fácil. En clave burlesca se introducen temáticas de actualidad (ecologismo, feminismo, elección de pronombre, desmitificación de roles tradicionales, explotación turística...) pero pecan de ser tratadas superficialmente. Tampoco ayuda, que el guión mezcla buenos trozos con trozos muy tontos.
Los números musicales están introducidos con calzador y ninguna letra es memorable.
Lo más destacable de la serie es la estética, siendo la versión más kitsch del rey del kitsch, Caro. También, una estructura líneal en la narración, sin giros rocambulescos o parecidos, siguiendo así la estructura del cuento tradicional.
Lo más criticable es la elección del trio protagonista. Tres actores más potentes hubieran contrarrestado el plano guión o la superficialidad temática. Como siempre, Rossy de Palma está estupenda y Mariana Treviño aporta su chispa habitual.
Conclusión, Caro me ha decepcionado, pero no produce la vergüenza ajena que he leído de algunos críticos. Lo que sucede es que cuando un supuesto buen director hace una serie/peli defraudante se lo abuchea como si hubiese cometido un sacrilegio. En fin, no para volverla a ver como “Casa de las Flores” pero tampoco para catalogarla como lo peor de lo peor.
23 de marzo de 2022
23 de marzo de 2022
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras su éxito con “La Casa de las Flores” llegó su primer batacazo de la mano de “Alguien tiene que morir”, pudo haberse quedado ahí, como la excepción que confirma la regla, pero llegó “Érase una vez... pero ya no” para sacarnos de dudas y darle la puntilla a Manolo Caro.
Y es que “Érase una vez... pero ya no” es un completo despropósito de principio a fin. Nefasto, podría ser uno de los múltiples adjetivos que describieran a la perfección el guión de esta serie. Arrojan muchas pistas sobre las carencias que presenta esta 'comedia musical', un texto carente de estructura, sin demasiado acierto a la hora de incorporar los “gags” y en el qué, diferentes hits nacionales salen al rescate de unos temas propios, bastante mediocres.
La serie resiste gracias a sus secundarios, entre los que destacamos a una siempre genial Itziar Castro, a un grandioso Asier Etxeandia y a unas graciosas e histrionicas Rossy de Palma y Mariana Treviño. La mención especial esta vez recae sobre Daniela Vega con mucho acierto en su papel y Julián Villagrán dupla perfecta de Castro.
En cuanto a la factura, no se entiende cómo un producto de tan alto presupuesto puede llegar a tal nivel de cutrez. Las localizaciones, que no son nada del otro mundo, no restan, pero tampoco aportan gran cosa. Sus sets y vestuario huelen a precario, su fotografía carece de equilibrio y composición y su paleta de colores saturada, elegida sin ton ni son, consigue finalmente, elevarlo todo a la categoría de horterada.
Érase una vez... una serie que intentó ser demasiadas cosas. Intento ser comedia y fracasó. Intentó ser musical y volvió a fracasar. Intentó reescribir los cuentos de hadas, incluyéndoles de la forma más ortopédica el feminismo y también fracasó estrepitosamente. Aún así, esta historia se dejaba ver, porque gracias a lo disparatada y absurda que era, te hacía pensar estar hecha así a propósito.
...pero ya no tenía ningún otro encanto. Por lo que, como nunca antes, esperábamos con ansias, el colorín colorado definitivo, que pusiese fin a este dislate de cuento.
Puntuación: 1y media sobre 5.
Y es que “Érase una vez... pero ya no” es un completo despropósito de principio a fin. Nefasto, podría ser uno de los múltiples adjetivos que describieran a la perfección el guión de esta serie. Arrojan muchas pistas sobre las carencias que presenta esta 'comedia musical', un texto carente de estructura, sin demasiado acierto a la hora de incorporar los “gags” y en el qué, diferentes hits nacionales salen al rescate de unos temas propios, bastante mediocres.
La serie resiste gracias a sus secundarios, entre los que destacamos a una siempre genial Itziar Castro, a un grandioso Asier Etxeandia y a unas graciosas e histrionicas Rossy de Palma y Mariana Treviño. La mención especial esta vez recae sobre Daniela Vega con mucho acierto en su papel y Julián Villagrán dupla perfecta de Castro.
En cuanto a la factura, no se entiende cómo un producto de tan alto presupuesto puede llegar a tal nivel de cutrez. Las localizaciones, que no son nada del otro mundo, no restan, pero tampoco aportan gran cosa. Sus sets y vestuario huelen a precario, su fotografía carece de equilibrio y composición y su paleta de colores saturada, elegida sin ton ni son, consigue finalmente, elevarlo todo a la categoría de horterada.
Érase una vez... una serie que intentó ser demasiadas cosas. Intento ser comedia y fracasó. Intentó ser musical y volvió a fracasar. Intentó reescribir los cuentos de hadas, incluyéndoles de la forma más ortopédica el feminismo y también fracasó estrepitosamente. Aún así, esta historia se dejaba ver, porque gracias a lo disparatada y absurda que era, te hacía pensar estar hecha así a propósito.
...pero ya no tenía ningún otro encanto. Por lo que, como nunca antes, esperábamos con ansias, el colorín colorado definitivo, que pusiese fin a este dislate de cuento.
Puntuación: 1y media sobre 5.
17 de marzo de 2022
17 de marzo de 2022
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tiene todos los ingredientes para gustar (la idea, los actores, el dinero...), pero no llega a gustar. Se queda a medio gas. Tiene ideas buenas, pero es todo tan cutrongo que no funcionan. La elección de los temas musicales y sus ejecuciones son muy pobres.
Se salvan Rossy de Palma e Itziar Castro, lo mejor sin duda. Bueno, y lo mono que es Sebastián Yatra.
Se salvan Rossy de Palma e Itziar Castro, lo mejor sin duda. Bueno, y lo mono que es Sebastián Yatra.
18 de marzo de 2022
18 de marzo de 2022
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es verdad, no es un producto para pseudointelectuales. Si analizas el guion, obvio que no es el mejor del mundo. La actuación de Nia es horrible, la de Sebastián tampoco es buena aunque da buena sensación de iluso. La historia además es muy ñoña.
Vale, seguro que si fuera un amargado no le hubiera dado más que un 2 pero como un tontorrón romántico, me ha encantado.
Vale, seguro que si fuera un amargado no le hubiera dado más que un 2 pero como un tontorrón romántico, me ha encantado.
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