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La condesa descalza

Drama. Romance. Intriga Tres cineastas estadounidenses descubren a una extraordinaria bailarina llamada María Vargas. Sin perder ni un minuto, se trasladan a Hollywood y lanzan a la desconocida al estrellato. Kirk, el productor de sus películas, corteja en vano a María. Ella, para humillarle, accede a acompañar al multimillonario Bravano en un crucero por la Riviera. (FILMAFFINITY)
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8
31 de agosto de 2010
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Andar descalzo, puede simbolizar el deseo de vivir ligero de equipaje o echar raíces sobre la tierra con el propio ser y con el alma desnuda de atavismos. Andar descalza, puede significar también la transparencia, el compromiso con la autenticidad y con la original naturaleza humana. María Vargas, sabe de todo ésto. Lo lleva en la sangre aunque se crio en un pueblecillo español lleno de carencias y en un hogar donde, sólo su padre y su hermano le daban afecto, porque su madrastra les hizo difícil la existencia.

María baila en un club nocturno, pero conoce al dedillo los límites de su actividad y no cede a propuesta alguna donde su integridad pueda comprometerse en lo más mínimo. Sumado su fuerte carácter a su esplendorosa belleza, ella resulta la clase de mujer de la que se enamoraría cualquier hombre. El director y guionista, Joseph L. Mankiewicz, define su carácter con rasgos muy precisos y con el más pleno conocimiento de lo que es la mujer ideal. Creo que nadie, pero, en especial ninguna chica, debería perderse la oportunidad de conocer a éste magnífico ejemplar.
Humphrey Bogart & Ava Gardner
Después, a esta cenicienta se la relaciona con varios hombres que definirán su destino. El primero, un director de cine, Harry Dawes (impecable, Humphrey Bogart) quien se convertirá en su guía y su mejor amigo, en su camino hacia el estrellato. Kirk Edwards, es el arrogante productor que servirá de base para una acerba crítica contra el mundo hollywoodense y el cual hará de, Dawes, un pequeño Fausto ante su afán de triunfo en la profesión; y entre otros, Vincenzo, Conde de Torlato-Favrini, quien hará de la cenicienta una condesa y la llevará hasta la definición de su destino; y cabe mencionar a aquel humilde guitarrista medio fantasmal que, mientras María es asediada en vano por “poderosos” hombres, es el único que disfruta de los favores afectivos y económicos de su amiga.

Contada en un largo flashback -en un estilo que se asemeja a, "The Miracle of the Bells" (Irving Pichel, 1948)- con una brillante y eficaz narración por parte de aquellos que determinaron el rumbo de María, <<LA CONDESA DESCALZA>>, es una apreciación muy íntima de lo vivido en el mundo del cine por su director, Joseph L. Mankiewicz, y como es habitual en los guiones escritos por él, la historia se enriquece con su enorme fluidez en esos diálogos donde aplica todo su bagaje psicológico y su rico conocimiento de las relaciones interpersonales.
Ava Gardner
Parece haber también una clara remembranza de la vida de la actriz, Rita Hayworth y sus amores con Howard Hughes, el rey Faruk y otros, pero, siento que, lo más apreciable de la película, es ese bello perfilamiento de la dignidad, que se sobrepone a todo lo material con que la gente comúnmente se obnubila.

María Vargas, la auténtica, conocida como, María D’Amata, en el afán despersonalizador del cine; o como, María Condesa de Torlato-Favrini, en la aparente recompensa por su lucha, es la clase de mujer que se guarda para siempre en la memoria.
9
6 de junio de 2011
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El film está articulado entorno a un personaje que acaba de morir. El film tiene lugar durante en un cementerio durante el entierro de una actriz llamada Maria Vargas, en el que los principales personajes que la conocieron nos van ilustrando a base de "flash-backs" las circunstancias de su vida. De esta forma, y tomando el punto de vista de los que estuvieron cerca de ella, el realizador nos va ofreciendo unos pocos episodios significativos de su vida personal y profesional. A través de los testimonios de, Harry Dawes, el escritor que la conoció (Humphrey Bogart), el director (Edmond O’Brien) y su marido (Marious Goring), va reconstruyendo a Maria Vargas (sin palabras la caracterización de Ava Gardner), quien desde unos orígenes humildes se erige en una estrela del cine.

Sin embargo, pese a la deslumbrante fama, Maria no acaba nunca de ser más feliz en plena cima de su fama que cuando bailaba en una mísera taberna española, ya que pese a todo, nadie ha conseguido trascender a la estrella y ha llegado realmente a la persona. Nadie excepto Dawes, cuya relación será estrictamente paterno-filial. De esta forma Mankiewicz se aprovecha de esta historia para hablarnos de diferentes cosas como el precio de la fama, pero también de la hipocresia y superficialidad, no sólo de una profesión como la del espectáculo, sino que en esta ocasión Mankiewicz la hace extensible a toda la sociedad en general donde lo que parece importar son las apariencias.
Ava Gardner & Humphrey Bogart
El director mantiene el tiempo presente en el entierro, mientras los personajes nos ofrecen sus recuerdos, unos recuerdos que pese a estar relacionados con el meteórico ascenso de una actriz, tienen un punto amargo. Con esto, el director nos recuerda contínuamente la presencia de la muerte. Al mismo tiempo todas las secuencias finales de los "flash-backs", dejan una sensación agridulce, sensación que a medida que avanza el film se acaba convirtiendo en pesimismo. De esta forma, vamos reconstruyendo un retrato en clave trágica de una mujer, cuya fama y estrellato no le sirvieron para alcanzar la felicidad prometida.

Aunque en realidad, el verdadero protagonista del film es el personaje de Harry Dawes. De hecho es un mero observador, un narrador de los hechos, y aunque su postura es pasiva, su mirada es aguda y amargada, y sus comentarios (llenos de cinismo e incluso de pesimismo) dejan bien claro lo que piensa sobre el mundo que le rodea, y es el que nos proporcionándonos las claves de la historia, y sin duda alguna es el narrador más subjetivo de todos los que emplea, destilando, a través de él la oscura y pesimista visión del mundo que nos ofrece Mankiewicz.
6
9 de abril de 2018
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Drama del gran autor Joseph L. Mankievicz, ( Eva al desnudo, Julio César, La huella...), acerca de la vida de María Vargas, una pobre muchacha de los suburbios de Madrid, que es descubierta por los potentados de Hollywood y lanzada al estrellato.
Nos cuentan los entresijos del cine y al igual que en Eva al desnudo, nos hablaban de lo que sucedía entre las bambalinas del teatro, aquí, Mankievicz, tampoco duda en cercenar la cabeza de todos los que trabajan en esa industria, desde el productor, el director, sus ayudantes y demás compañeros de profesión.
Es aquí, donde más he disfrutado de la película, ya que los diálogos son estupendos. Incisivos, secos, cortantes y sarcásticos, Mankievicz, desmenuza a todos, retratando las miserias humanas y dejando poco sitio para la nobleza o la integridad.
Sin embargo, cierto es que el guión pronto se revela artificioso y lo que en Eva al desnudo fluía de forma natural, aquí parece inflado y así como se disfruta mucho de las conversaciones, el desarrollo de la trama se va haciendo más y más inverosímil, a medida que avanza el metraje. Finalmente resuelve de forma melodramática y poco acorde con la mentalidad de nuestros días, como luego explicaré en el spoiler y no te deja totalmente satisfecho.
De todos modos, es una película que se disfruta y sin ser una de las grandes de su director, siempre merece la pena verla o más bien, sobre todo escucharla. INTERESANTE
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo que me chirría de está película, o más bien, lo que creo que ha envejecido mal, es la relación que mantiene María con el conde. Se enamora de él apasionadamente, lo entiendo, es el primer verdadero caballero que conoce, sin embargo, él, la engaña y la utiliza sin compasión al no revelarle antes de la boda su situación de impotencia,
( la ocultación de la verdad es también un engaño), pero ella parece perdonárselo y no se lo reprocha y él, tiene los santos cojones ( con perdón), de dejarse llevar por los celos y pegarle un tiro. No me cuadra esta María sumisa, resignada y comprensiva con la que nos muestran al principio que era inteligente, cauta y totalmente insobornable y no manipulable.
5
23 de febrero de 2023
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Joseph L. Mankiewicz tirando de sus característicos flashbacks para contarnos una de sus historias menos logradas, en este caso con ambientación en la industria del cine.

La película posee causticidad y el texto es de primer nivel como siempre en Mankiewicz, pero la obra en su conjunto resulta pretenciosa con un tono demasiado almibarado.

Los personajes adolecen de profundidad y la trama avanza de forma lánguida, lenta.
Lo mejor, aparte de la buena labor como secundario de Edmond O'Brien (Oscar incluido) y del protagonismo estelar de Humphrey Bogart y Ava Gardner, es la fotografía de Jack Cardiff, aportando a la historia un colorido espléndido en Technicolor.

Profundizando en el universo de Hollywood fue mucho más incisivo y brillante Vincente Minnelli con su magnífica "Cautivos Del Mal".
8
22 de marzo de 2008
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es una de esas películas que, si nos preguntasen:

- ¿De qué va?

Contestaríamos:

- Sale Bogart y Ava Gardner.

Y poco más.

¿Pero que pasa?:

- Bueno, pues...

No sabe no contesta.

Quizás con un poco de suerte atinaríamos a decir:

- Ella lo tiene todo pero no es feliz.

Es que en realidad la película tiene de todo pero no pasa nada. O muy poco. La parte final esconde un semi secreto muy predecible. Eso es todo. El resto, retrato de vacíos. Mírenlo como gusten pero así es.

No se confundan. La cosa tiene su interés sobre todo si lo que se pretende es darle forma humana a la muy diversa tipología de los manuales de psicología freudiana. No falta nadie: La Cenicienta, reina por un día, el príncipe-conde que esconde porque carece, el pelota lame traseros de turno, el director frustrado que pone la única nota de cabalidad y toda una fauna de personajes de la jet costa azul que no tiene nada que envidiar a la marbellí. ¡Camarero...más de lo mismo para el duque clown!

Por ponerle nombres: Ava Gardner y Humphrey Bogart. Lo único coherente junto con la frase de Edmond O,Brien: A partir de ahora se limpia usted sus ceniceros. La condesa, materialmente descalza, apegándose a sus raices, a su verdad. El director, con la espiritualidad descalza y la cartera necesariamente calzada, que de integridades no se come.

Productores y dinero: Mas vacíos. El conde y sus antepasados: Un salto al vacío más absoluto. ¿Che sará sará? El destino vestido de fatalidad. La lluvia empapando la tierra fúnebre... Pero ¿saben una cosa? Recordaré el sol que resplandece tras la tormenta. Ese mismo sol al que se tumbó, magistralmente, Ava Gardner después de arrojar lejos de si el albornoz para ser admirada por los hombres. ¡Genial!
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