Reino animal
6,6
12.848
Thriller. Drama. Cine negro
Tras la muerte de su madre, Joshua “J” Cody, tiene que trasladarse a casa de su abuela Janine, que vive en Melbourne con sus tres hijos, Andrew, Darren y Craig, todos implicados en negocios ilegales. Inevitablemente, el chico se verá envuelto en los turbios asuntos de sus tíos, sobre todo cuando se produzca un enfrentamiento entre sus familiares y las autoridades locales, situación que provocará una serie de asesinatos a sangre fría. El ... [+]
18 de enero de 2011
18 de enero de 2011
25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Malcom Gladwell, en su libro la clave del éxito, considera los cambios misteriosos que rodean nuestra vida cotidiana, fruto de detalles sin importancia, pequeñas causas que tienen grandes efectos y que sin darnos cuenta provocan un cambio, que no es nunca gradual sino drástico cuando se sobrepasa el punto de inflexión. Las ideas, los productos, los mensajes y las conductas se extienden entre nosotros como un virus y tiene sus características: un único elemento causante con gran capacidad de contagio. Gaetan Dugas un asistente de vuelo, aseguraba haber mantenido relaciones sexuales con 2500 mujeres. No tendríamos por menos que felicitarle si no fuera porque se le relaciona directamente con al menos 40 de los primeros casos de sida en California y Nueva York. ¿Un ligón el propagador del sida? Quién lo iba a pensar.
La teoría de las ventanas rotas afirma que el crimen es el resultado inevitable del desorden. Si se rompe una ventana y se deja sin arreglar, la gente que pase por delante deducirá que a nadie le importa y que nadie va arreglarla. Al poco aparecerán mas ventanas con cristales rotos y pronto el edificio trasmitirá la consiga de que todo vale y que reina la anarquía. En breve será la vivienda de okupas. El virus encuentra caldo de cultivo y se convierte en epidemia. Para mi Animal kingdom es el claro ejemplo de la epidemia que asola nuestra sociedad, todo vale, nada importa que no sea el dinero, no hay valores, no hay principios, tan solo supervivencia, hedonismo y fiesta.
La teoría de las ventanas rotas afirma que el crimen es el resultado inevitable del desorden. Si se rompe una ventana y se deja sin arreglar, la gente que pase por delante deducirá que a nadie le importa y que nadie va arreglarla. Al poco aparecerán mas ventanas con cristales rotos y pronto el edificio trasmitirá la consiga de que todo vale y que reina la anarquía. En breve será la vivienda de okupas. El virus encuentra caldo de cultivo y se convierte en epidemia. Para mi Animal kingdom es el claro ejemplo de la epidemia que asola nuestra sociedad, todo vale, nada importa que no sea el dinero, no hay valores, no hay principios, tan solo supervivencia, hedonismo y fiesta.

El director con la primera escena, nos provoca un chute de hiperrrealidad herreriana para después mantenernos drogados y a la expectativa durante 100 minutos en los que no hay nada. El espectador asiste con una sonrisa idiota a la desazón de un protagonista insulso y su cotidianidad tremenda que asume con una naturalidad que espanta. Lo mejor que puedo decir de la película son las elipsis del juicio y de los múltiples entierros para llegar a un final inesperado y dejarte con la sensación de mal cuerpo, de síndrome de abstinencia, de preguntarte si ha merecido la pena, si la película es buena o mala.
A mí no me satisface en absoluto, aunque como dice un buen amigo, la cuestión no es tanto si te gusta o no, sino el efecto que causa: nihilismo en vena que se contagia.
A mí no me satisface en absoluto, aunque como dice un buen amigo, la cuestión no es tanto si te gusta o no, sino el efecto que causa: nihilismo en vena que se contagia.
31 de enero de 2011
31 de enero de 2011
26 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante la opera prima de David Michod. Al ver esta película te queda la sensación de que se ha intentado volar demasiado alto para obtener un resultado exasperante, pesado, poco creíble, tramposo e inconexo.
Exasperante y pesado porque la lentitud y las pausas, lejos de alcanzar su propósito, ofrecen como resultado un metraje aburrido y con un ritmo poco acorde a los momentos que estamos visionando, excediéndose en su uso y en la forma.
Poco creíble y tramposo porque intenta mostrarnos una familia cruel, sin escrúpulos e inteligente pero después caen en los clásicos tópicos para que el guión siga adelante. Añadir que todas las familias, en especial la protagonista, están cargadas de estereotipos. Además se acumulan una serie de trampas en dicho guión para construir la historia.
Inconexa porque utiliza varias situaciones para a continuación concluirlas sin poder observar lo que le suceden a las victimas residuales de lo ocurrido.
Exasperante y pesado porque la lentitud y las pausas, lejos de alcanzar su propósito, ofrecen como resultado un metraje aburrido y con un ritmo poco acorde a los momentos que estamos visionando, excediéndose en su uso y en la forma.
Poco creíble y tramposo porque intenta mostrarnos una familia cruel, sin escrúpulos e inteligente pero después caen en los clásicos tópicos para que el guión siga adelante. Añadir que todas las familias, en especial la protagonista, están cargadas de estereotipos. Además se acumulan una serie de trampas en dicho guión para construir la historia.
Inconexa porque utiliza varias situaciones para a continuación concluirlas sin poder observar lo que le suceden a las victimas residuales de lo ocurrido.

Joel Edgerton
Las actuaciones muy normalitas, no logrando en la mayoría de los casos su objetivo, salvándose únicamente Sullivan Stapleton (el tío Craig Codi) y en especial la nominada al Oscar Jacki Weaver que es de lo más destacable de la película.
3 de enero de 2011
3 de enero de 2011
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Solo por los primeros planos de esta película ya merece pagar la entrada para verla. Solo con los primeros segundos te estas introduciendo en un sitio muy chungo, muy oscuro, solo para gente con buen corazón, porque te vas a encontrar con la familia de mayor hijos de p... de la historia del cine.
Esta historia es cine negro de verdad, con gente desarraigada y muy primitiva, con instintos animales a flor de piel. De esta cinta destacaría su fascinante guión, siempre esta pasando cosas y siempre coherentes, aquí no hay nadie ni bueno ni malo, son todos absoluta gentuza.
Los personajes están francamente bien interpretados y trabajados pero el personaje de Jacki Weaver roza lo genial. Esta actriz esta para premio, siempre te mira a los ojos y mientras te sonríe te esta clavando un cuchillo sin ninguna compasión.
Por favor vayan a verla porque es bueno ver el lado oscuro y animal de la sociedad.
Esta historia es cine negro de verdad, con gente desarraigada y muy primitiva, con instintos animales a flor de piel. De esta cinta destacaría su fascinante guión, siempre esta pasando cosas y siempre coherentes, aquí no hay nadie ni bueno ni malo, son todos absoluta gentuza.
Los personajes están francamente bien interpretados y trabajados pero el personaje de Jacki Weaver roza lo genial. Esta actriz esta para premio, siempre te mira a los ojos y mientras te sonríe te esta clavando un cuchillo sin ninguna compasión.
Por favor vayan a verla porque es bueno ver el lado oscuro y animal de la sociedad.
13 de enero de 2011
13 de enero de 2011
16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine australiano del siglo XXI, sin hacer demasiado ruido, se está revelando como una de las cinematografías más interesantes del panorama internacional, merced sobre todo a una hornada de directores relativamente jóvenes, que con pretensiones tan alejadas las unas de las otras (de la comercialidad de los hermanos Spierig hasta los arrebatos más artísticos de Jonathan auf der Heide, por citar algunos ejemplos), cubren un amplísimo espectro de inquietudes, ideal para mantener satisfechas las cada vez más dispares preferencias del gran público. Desde las antípodas nos llega pues una oferta fílmica rica, cuya heterogeneidad formal no oculta un patrón que en mayor o menor grado se repite en los productos más remarcables.
Hablamos de una clara voluntad adaptadora, típica de una cultura que a pesar de sus particularidades y sus numerosísimas señas de identidad, a la hora de venderse a través del celuloide, parece querer seguir buscando su reflejo en lugares geográficamente muy lejanos, pero culturalmente muy próximos. Se hace muy evidente la influencia norteamericana, especialmente en la elección de temas y en la manera de abordarlos, pero no menos cierto es que detrás de este déjà vu conceptual se esconde un filtro autoral lo suficientemente potente como para dejar claro que en este país/continente, quizás no se hallen nuevos sabores, pero sí pueden percibirse aromas que merecen la pena ser descubiertos.
Hablamos de una clara voluntad adaptadora, típica de una cultura que a pesar de sus particularidades y sus numerosísimas señas de identidad, a la hora de venderse a través del celuloide, parece querer seguir buscando su reflejo en lugares geográficamente muy lejanos, pero culturalmente muy próximos. Se hace muy evidente la influencia norteamericana, especialmente en la elección de temas y en la manera de abordarlos, pero no menos cierto es que detrás de este déjà vu conceptual se esconde un filtro autoral lo suficientemente potente como para dejar claro que en este país/continente, quizás no se hallen nuevos sabores, pero sí pueden percibirse aromas que merecen la pena ser descubiertos.

Era el caso del interesante western con aires de Joseph Conrad 'La propuesta', de John Hillcoat, o el ejemplo de la vertiente más ''neo'' del mismo género, 'Red Hill', de Patrick Hughes. Eran también los casos tanto de la escalofriante 'Wolf Creek', de Greg McLean y del sorprendente y sanguinario debut de Sean Byrne, 'The Loved Ones', delirante splatter, mezcla explosiva entre survival-horror y date-movie, dos géneros genuinamente yankees que se veían sensiblemente endurecidos en las áridas llanuras aussies. En el fondo, nada que no hubiéramos visto antes, pero al mismo tiempo eran todas ellas propuestas que, a través de un cambio de escenario físico, pretendían aportar nuevos enfoques y perspectivas a unos entornos que al final resultaba que no conocíamos tanto.
De cambios de escenario demostró saber mucho Rian Johnson en su ópera prima, 'Brick', joya genuinamente Sundance que venía a demostrarnos que bien entendidos y aplicados, los postulados del film noir más clásico hasta tenían cabida entre los pasillos de un instituto. Precisamente del festival de cine indie apadrinado por Robert Redford nos llega 'Aniaml Kingdom', primer largometraje de David Michôd, cuyo principal encanto a simple vista consiste en ver la enésima historia de familias criminales... llevada a las calles de la conocida como ''la gran dama de Australia'', es decir, Melbourne. Una traslación que, al igual que la que nos ofreciera en su día Rian Johnson, pretende hacerse suyo un modelo, sin perder el respeto a los grandes maestros que ayudaron a modelarlo.
De cambios de escenario demostró saber mucho Rian Johnson en su ópera prima, 'Brick', joya genuinamente Sundance que venía a demostrarnos que bien entendidos y aplicados, los postulados del film noir más clásico hasta tenían cabida entre los pasillos de un instituto. Precisamente del festival de cine indie apadrinado por Robert Redford nos llega 'Aniaml Kingdom', primer largometraje de David Michôd, cuyo principal encanto a simple vista consiste en ver la enésima historia de familias criminales... llevada a las calles de la conocida como ''la gran dama de Australia'', es decir, Melbourne. Una traslación que, al igual que la que nos ofreciera en su día Rian Johnson, pretende hacerse suyo un modelo, sin perder el respeto a los grandes maestros que ayudaron a modelarlo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hablando de maestros, no son pocos los que han remarcado lo próxima que está esta película de los mejores trabajos de cineastas de la altura de Michael Mann, Martin Scorsese o Francis Ford Coppola. Una carta de presentación más que atractiva, que parece confirmarse en los primeros compases del filme, pero que a medida que éste avanza, se va mostrando más como una descabelladísima barbaridad. Así es, Michôd levanta con elegancia el telón para presentarnos a su particular ''reino animal''. La primera escena, en la que se ejecuta de forma brillante un macabro juego de falsas apariencias, o los títulos de crédito, en los que se nos muestran fotografías en blanco y negro de diversas escenas de crimen (y que nos remiten ligeramente a los mejores trabajos de James Gray o Curtis Hanson, dos de los directores que recientemente han mostrado un mayor control de las reglas del juego), muestran que de esta cinta puede esperarse algo muy grande.
La lástima es que la firma del autor, que en este caso no es otra que una extrema frialdad a la hora de enfocar las vicisitudes de esta violenta familia, acabe perjudicando el producto. Hay muertos, corre la sangre, el acoso de la policía es cada vez mayor... y las traiciones entre hermanos se disparan. No obstante, los protagonistas deambulan por los oscuros parajes australianos cual muertos vivientes, en un estado de aletargamiento que acaba contagiándose en el espectador. Esto produce un incómodo efecto de contradicción, ya que se muestra más interés por parte de los ocupantes del patio de butacas, que no por los personajes que viven en primera persona la historia.
La lástima es que la firma del autor, que en este caso no es otra que una extrema frialdad a la hora de enfocar las vicisitudes de esta violenta familia, acabe perjudicando el producto. Hay muertos, corre la sangre, el acoso de la policía es cada vez mayor... y las traiciones entre hermanos se disparan. No obstante, los protagonistas deambulan por los oscuros parajes australianos cual muertos vivientes, en un estado de aletargamiento que acaba contagiándose en el espectador. Esto produce un incómodo efecto de contradicción, ya que se muestra más interés por parte de los ocupantes del patio de butacas, que no por los personajes que viven en primera persona la historia.

Se ve en determinadas escenas un muy buen e innegable saber hacer (la manera como se juega con la banda sonora, la complicidad con el paisaje marca de la casa, la evolución de la trama en términos generales...), pero no hay emoción, no hay empatía. La rabia, la furia, y el carácter intrigante/inquietante que deberían mostrar los animales de la función se concentran exclusivamente en una genial Jacki Weaver, que sin quererlo, ejemplifica a la perfección las luces y las sombras de un ejercicio de cine negro original y que a ratos hace gala de un impactante hipnotismo, pero que desgraciadamente no ofrece todo lo que prometía en un principio.
27 de octubre de 2010
27 de octubre de 2010
21 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las sorpresas del 2010 llega desde Australia con este drama lleno de delincuencia, drogas y venganza. Un joven llamado Josh queda huérfano y se va a vivir con su abuela y sus tíos, a los que no veía desde hacía mucho porque su madre se llevaba mal con la abuela. Sin embargo en la familia hay problemas con la autoridad. Es entonces cuando empieza la historia. El joven está muy bien interpretado por James Frecheville y sobre él cae el peso de la película (siendo además de lo más destacable de la misma).
En el film se muestra la relación que posee Josh con su familia, así como sus tribulaciones sobre a quién es leal después de algunos sucesos ocurridos en el seno de la misma.
Si bien globalmente se puede considerar como un producto sobrio, "Animal Kingdom" parece más de lo que es. El ritmo, sin caer en el tedio, decae por momentos y en general se hace un poco larga debido al estirado (e impactante) final. Algunas escenas carecen de la suficiente tensión para atrapar al espectador, lo que puede invitar a muchos a desconectar de la película. Además tampoco consta de una gran banda sonora por lo que acentúa la ya mencionada carencia de tensión y falta de ritmo. Pero no llega al nivel de bostezar por lo que se hace soportable.
Entre los protagonistas nos encontramos a Guy Pearce (Memento), que hasta prácticamente la mitad de la película no hace acto de presencia, como sargento de polícia. Destacable también la actuación de Luke Ford (La Momia 3) así como de Ben Mendelsohn, como tíos de Josh.
Resumiendo, se deja ver pero podría haber sido una obra mucho más completa.
En el film se muestra la relación que posee Josh con su familia, así como sus tribulaciones sobre a quién es leal después de algunos sucesos ocurridos en el seno de la misma.
Si bien globalmente se puede considerar como un producto sobrio, "Animal Kingdom" parece más de lo que es. El ritmo, sin caer en el tedio, decae por momentos y en general se hace un poco larga debido al estirado (e impactante) final. Algunas escenas carecen de la suficiente tensión para atrapar al espectador, lo que puede invitar a muchos a desconectar de la película. Además tampoco consta de una gran banda sonora por lo que acentúa la ya mencionada carencia de tensión y falta de ritmo. Pero no llega al nivel de bostezar por lo que se hace soportable.
Entre los protagonistas nos encontramos a Guy Pearce (Memento), que hasta prácticamente la mitad de la película no hace acto de presencia, como sargento de polícia. Destacable también la actuación de Luke Ford (La Momia 3) así como de Ben Mendelsohn, como tíos de Josh.
Resumiendo, se deja ver pero podría haber sido una obra mucho más completa.
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