La cuna vacía
Drama
La película comienza con algunas secuencias relativas a la juventud del doctor Gutiérrez, su llegada a Buenos Aires desde su Arrecifes natal, sus estudios de Derecho y una doble frustración, como escritor y en su enamoramiento de una joven que quería a otro. El accidente que presencia con la muerte de un niño cambia su vocación y pasa a estudiar Medicina. (FILMAFFINITY)
25 de febrero de 2020
25 de febrero de 2020
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
inspiradora a mas no poder "la cuna vacía" cuenta la historia de un medico que dio todo por su profesión y por su patria, poniendo el pecho a la gran cantidad de obstáculos que se le presentaron en el camino y enfrentándolos exitosamente a la mayoría de ellos. La mitad de los laureles se los lleva Ángel Magaña por su buena actuación y el resto la trama por no decaer nunca y mantener un ritmo mas que llevadero durante todo el film que a mi parecer es muy recomendable.
28 de julio de 2017
28 de julio de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película argentina. Refiere la biografía de Ricardo Gutiérrez, estudiante de Derecho que, en el contexto de la fiebre amarilla que azotó la ciudad de Buenos Aires hacia 1871, concibe la idea de fundar un centro de atención exclusivamente destinado a la infancia, lo que en aquellos momentos no existía. Con una voluntad inquebrantable, removiendo todos los obstáculos el protagonista va logrando generar una conciencia social, progresivamente, en pro de la instalación de un ámbito médico de esas características. Para ello, por ejemplo, deberá lograr contribuciones de gente de dinero, convencer a políticos, etcétera. No le será nada fácil conseguir ese objetivo, pero paulatinamente logrará crear el embrión de lo que, con los años, se convertirá en el Hospital que lleva su nombre. Con una convincente actuación del actor Angel Magaña, la película sin excesos de sentimentalismo con sobriedad pero al mismo tiempo cierto tono vibrante, va desarrollando con un atinado guión esta historia real, mereciendo por mi parte una recomendación.
15 de octubre de 2024
15 de octubre de 2024
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Aceptable film sobre la vida del médico argentino Ricardo Gutierrez, precursor de los hospitales infantiles en Argentina. La película tiene las características de su época, como su música y la forma del relato. Es un prototipo de buen film de esos tiempos.
En su haber cuenta con la muy buena actuación de varios grandes actores de la época, donde sobresalen el siempre rendidor Angel Magaña, y Orestes Caviglia; una escenografía muy verosímil, como así también el vestuario, dado que la historia se remonta a 1870; recreaciones impactantes de la Guerra del Paraguay y del campamento argentino, como así también la Bs. As. que todavía era la 'gran aldea'.
En el debe, la larga introducción de media hora con las ansias juveniles y los enamoramientos del protagonista, que hace que la película tarde en tomar vuelo; y en el final, donde se dilata todo un poco con la suma de las penurias de la guerra con las del cólera, y en donde nuestro protagonista ya toma ribetes exagerados de héroe proverbial. En una palabra, la película se extiende demasiado y se repite con lo mismo.
Con cierta suspicacia, podemos encontrar una lectura subterránea sobre el accionar pusilánime de la Sociedad de Beneficencia en la construcción del Hospital, y el clima político de la filmación de la época (1949), en donde la Fundación Eva Perón se 'apropió' de la misma. También pone en el protagonista palabras sobre el futuro de la medicina, que parecen estar dirigidas al accionar en materia de salud del primer gobierno justicialista.
Y por último, si bien en toda biografía novelada se espera que se tomen algunas licencias, si profundizamos en las biografías del Dr. Ricardo Gutiérrez, encontraremos muchos saltos cronológicos y desorden en los acontecimientos, varios anacronismos, personajes inexistentes, situaciones que no sucedieron, en fin, demasiadas libertades del guión.
Pero esto estaba al servicio de mostrar a los espectadores, en especial a niños y jóvenes, ejemplos dignos de imitar al alcance de la mano, como también lo hacían los libros de lecturas, obras de teatro y las colecciones de libros juveniles de esos tiempos. Si bien alguno puede acusarlas de cierto didactismo y algo de moralina, no cabe duda que este tipo de películas que daban a conocer estas vidas de entrega y dedicación, quizás ayudaban a hacer una comunidad más comprometida. Hoy, adaptándolas a nuestro lenguaje de siglo XXI, podrían ser un buen remedio a cierto espíritu escéptico, incrédulo y egocéntrico que viven nuestras sociedades.
Nota: 6 (seis)
En su haber cuenta con la muy buena actuación de varios grandes actores de la época, donde sobresalen el siempre rendidor Angel Magaña, y Orestes Caviglia; una escenografía muy verosímil, como así también el vestuario, dado que la historia se remonta a 1870; recreaciones impactantes de la Guerra del Paraguay y del campamento argentino, como así también la Bs. As. que todavía era la 'gran aldea'.
En el debe, la larga introducción de media hora con las ansias juveniles y los enamoramientos del protagonista, que hace que la película tarde en tomar vuelo; y en el final, donde se dilata todo un poco con la suma de las penurias de la guerra con las del cólera, y en donde nuestro protagonista ya toma ribetes exagerados de héroe proverbial. En una palabra, la película se extiende demasiado y se repite con lo mismo.
Con cierta suspicacia, podemos encontrar una lectura subterránea sobre el accionar pusilánime de la Sociedad de Beneficencia en la construcción del Hospital, y el clima político de la filmación de la época (1949), en donde la Fundación Eva Perón se 'apropió' de la misma. También pone en el protagonista palabras sobre el futuro de la medicina, que parecen estar dirigidas al accionar en materia de salud del primer gobierno justicialista.
Y por último, si bien en toda biografía novelada se espera que se tomen algunas licencias, si profundizamos en las biografías del Dr. Ricardo Gutiérrez, encontraremos muchos saltos cronológicos y desorden en los acontecimientos, varios anacronismos, personajes inexistentes, situaciones que no sucedieron, en fin, demasiadas libertades del guión.
Pero esto estaba al servicio de mostrar a los espectadores, en especial a niños y jóvenes, ejemplos dignos de imitar al alcance de la mano, como también lo hacían los libros de lecturas, obras de teatro y las colecciones de libros juveniles de esos tiempos. Si bien alguno puede acusarlas de cierto didactismo y algo de moralina, no cabe duda que este tipo de películas que daban a conocer estas vidas de entrega y dedicación, quizás ayudaban a hacer una comunidad más comprometida. Hoy, adaptándolas a nuestro lenguaje de siglo XXI, podrían ser un buen remedio a cierto espíritu escéptico, incrédulo y egocéntrico que viven nuestras sociedades.
Nota: 6 (seis)
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