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Chagolate con churros rating:
5
Language of the review:
  • es
May 4, 2011
15 of 17 users found this review helpful
Potentes los primeros minutos, de iluminación fantasmal, con un zoom que acerca progresivamente el cuadrilátero entre la bruma de la derrota. La voz en off no molesta, porque su protagonista, Michael Maudet (Jean-Paul Belmondo), se confiesa a tuba abierta. ¡Sí!, la derrota se observa y casi si huele. Se oye desde luego, por boca de su protagonista.

La siguiente escena cambia de tercio. Presenta al oponente de Maudet: Dieudonné Ferchaux (Charles Vanel). No lleva guantes ni viste calza grande. Su cuadrilátero son las finanzas y sus puños la arrogancia.

Presentados ambos rivales, Melville los junta casi por destino, de casualidad y en una escena que merecía mejor tratamiento por parte del director. Primera brecha abierta en la ceja.

La pelea continúa de manera acelerada, deslavazada y con momentos de homenajes sobrantes a la civilización estadounidense. Melville queda obcecado por su amor a la cultura sureña. La película que en sus primeros compases montaba sobre caballos crepusculares se transforma en una road movie conducida por Cadillac y demás clichés. Los personajes secundarios, nada perfilados, entorpecen o crean situaciones inverosímiles que rompen todavía más la unidad formal de la película (las dos amantes de Maudet e incluso los policías de inmigración).

Ferchaux acaba convertido en un alfeñique. Drástico cambio para uno de los pugilistas. Los puñetazos se dispersan. Esto, señores, acabará en puntos; y a puntos el cine nunca gana la batalla. Ambos personajes acaban reducidos a una necesidad mutua poco creíble, sumidos en una atmósfera que Melville si acierta en enrarecer en las afueras de New Orleans.
Chagolate con churros
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