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Spain Spain · Rivas-Vaciamadrid
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Quinto Sertorio rating:
6
Quinto Sertorio rating:
6
Drama An Irish sports journalist becomes convinced that Lance Armstrong's performances during the Tour de France victories are fueled by banned substances. With this conviction, he starts hunting for evidence that will expose Armstrong.

Tagline: Winning was in his blood.
January 11, 2026 4 of 4 users found this review helpful
Película eficaz, que no brillante, hecha con oficio por un Stephen Frears que es capaz de rodar con los ojos cerrados. Armstrong fue la sublimación de las trampas en el ciclismo. Pero es que el ciclismo ya estaba podrido desde hacia años y este corredor fue la consecuencia lógica de tanto dopaje en ese mundo. Tanto había que cuando le desposeyeron de los siete tours, no fueron capaces de dárselos a los segundos clasificados porque también habían sido condenados o sospechosos de doparse, ni a los terceros, ni a los cuartos... Y quizás en esto falla el filme, en no mostrar esa globalización de la trampa química. Siguiendo esta lógica infame, tal vez, en un mundo en el que la mayoría andaba dopado, Armstrong era el mejor de todos ellos.

La película sirve para desmitificar a un personaje que hizo muchísimo daño a ese deporte, máxime cuando era un superviviente de la lucha contra el cáncer. Sin embargo, los entresijos del interior del equipo, de cómo se dopaban, de cómo engañaban a los "vampiros", parece resuelto de manera demasiado simple. ¡Que fueron siete años y apenas vemos una secuencia sobre el tema! Casi no vemos al doctor Ferrari, un actor muy caracterizado sin apenas líneas de diálogo. El guion es simple y va a por el premio gordo, no profundizando en nadie más. Y eso es simplificar demasiado.
Yo solía seguir las grandes rondas desde niño. Las veía con mi padre en vacaciones. Esas subidas al Alpe d'Huez o al Tourmalet. Que emocionante era. Y aunque siempre hubo doping, todo lo que sucedió en la década de los 90 y de los 2000 me llevó a abandonar esa afición. Me es imposible ver un ciclista en la tele y pensar que de aquí a unos años no saltará la libre del dopaje. Es un deporte al que le he perdido la fe. No creo en ellos. Y eso fue gracias a Armstrong, pero también a Riis, Ullrich y tantos y tantos. A todos.
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