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Luis Guillermo Cardona rating:
7
Comedy When he flunks out of med school, Jerome Littlefield goes to work as an orderly in a private rest home where he wreaks havoc for everyone concerned. Dr. Jean Howard is the exasperated head of the sanitarium who almost becomes a patient after the antics of the frantic employee. When talkative patient Mrs. Fuzzibee happily and continuously relates her maladies to Jerome, he hilariously has psychosomatic symptoms that mirror those of the ... [+]
Language of the review:
  • es
June 15, 2011
7 of 7 users found this review helpful
Jerome Littlefield, ha tenido que abandonar la carrera de medicina porque sufre “empatía de identificación neurótica”, lo que quiere decir que, se sensibiliza tanto con el sufrimiento de los pacientes, que llega a sentir lo que ellos sienten. Mientras está en tratamiento de este problema con el Dr. Davenport, Jerome trabaja como enfermero de la clínica Whitestone, donde recibe el afecto y el apoyo de la también enfermera Julie. Pero, Jerome, ha comenzado a tener otros intereses cuando, por intento de suicidio, ingresa al centro hospitalario Susan Andrews y él descubre que se trata de la bella rubia de la que estuvo enamorado en tiempos de la U.

Frank Tashlin, especialista en comedias, quien dirigía aquí por octava y última vez a Jerry Lewis, cierra con broche de plata esta serie, al conseguir una comedia que además de ser bastante divertida, con gags muy ingeniosos y diálogos muy efectivos, logra un certero cuestionamiento al sistema de la salud, donde el dinero se antepone al sentido humanitario y se asume como principio indeclinable: “Sin dinero no hay cama” deja sentado el prepotente director del hospital, y esto pone a la paciente Susan a punto de ser botada sin acabar de sanarse… pero, para su fortuna, y con aroma al característico paternalismo chapliniano que tantos adeptos ganó, Lewis vuelve y juega -como lo hacía el cómico inglés-, y al igual que en “Yo soy el padre y la madre”, pone a su personaje en disposición de sacrificio, asumiendo trabajos de horas extras con tal de obtener el dinero para mantener los servicios de su anhelada chica.

No sé si era por sugerencia de Lewis, quien, como estrella absoluta (todo gira en torno suyo) de seguro proponía cambios o inclusiones a la hora de rodar, pero detalles como el dedo encendido con el que rememora a su ídolo Stan Laurel, al igual que asumir la mirada que caracterizaba al genial partenaire de Oliver Hardy, vuelve y se repiten, al punto que parece hacer ya parte de la personalidad del también clown americano. Son pequeños detalles que, quizás disminuyen un tanto la legitimidad de ésta como de otras de sus películas, pero contribuyen sin duda al éxito comercial que, comúnmente, tuvo este popularísimo comediante.

Un par de bellas chicas que llegan a su corazón, dos damas que le ponen en apuros cada que se las encuentra, y un director que aprieta para motivar la lucha, hacen parte de esta comedia que se luce con la trepidante y alocada persecución final, donde la sociedad de consumo entra en un caos absoluto, como si Lewis presintiera que de esta forma podrá volver la calma a nuestro bello mundo.

Ocasión para ver o re-ver a la alocada Kathleen Freeman y también a Alice Pearce, la fisgona vecina de Samantha en la inolvidable serie de tv “Embrujada”.

Título para Latinoamérica: “EL MATASANOS”
Luis Guillermo Cardona
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