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España España · www.elotrofanboy.com
Voto de Blanch:
4
Romance. Comedia. Drama Lisa Jorgenson (Reese Witherspoon) es una joven atleta de 31 años que está convencida de que su vida sentimental es un fracaso. Pero, inesperadamente, se verá envuelta en un divertido triángulo amoroso con George (Paul Rudd), un ejecutivo en plena crisis, y Matty (Owen Wilson), un jugador de béisbol profesional. ¿Por cuál de los dos se decidirá? ¿Cómo saber qué es el amor verdadero? (FILMAFFINITY)
6 de febrero de 2011
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Cómo saber si tu última película es un descalabro total y absoluto? Alguna pista tiene que dar el que no recaudes ni la cuarta parte de los más de 100 millones de dólares que te has gastado en presupuesto y que crítica y público se pongan de acuerdo en darle la espalda a tu obra. Esto va dirigido a James L. Brooks, que sigue viviendo de las rentas que le proporciona ser productor de Los Simpsons y realizador de una de las mejores comedias de los 90, Mejor… imposible. Seis años después de la regular Spanglish, Brooks vuelve a dirigir una comedia romántica que a primera vista lo tiene todo para triunfar: director célebre, reparto, guión y medios. Lamentablemente, las expectativas se derrumban como un castillo de naipes a los pocos minutos de que comience la película.

Desde el principio se nota que el engranaje falla, y no es culpa de la premisa argumental. La historia de una joven a la que jubilan anticipadamente al cumplir los 31 años tiene bastante jugo, pero parece que Brooks no lo ha sabido exprimir. El guión no parece del mismo responsable de Mejor… imposible, tiene una falta acuciante de gancho, ritmo e ingenio, como si de una sitcom sin gracia se tratara, y es que la película se cree mucho más graciosa y divertida de lo que en realidad es. Las dos largas e innecesarias horas que dura pesan como losas, pues las situaciones que plantea Brooks simplemente no funcionan. Aunque eso sí, el trabajo de fotografía y la banda sonora compuesta por Hans Zimmer son meritorias.

Poco puede hacer un reparto de primera línea con un guión tan pobre. Reese Witherspoon sortea sin problemas la vena irritante de su personaje, se muestra tan encantadora como siempre pero no lo suficiente como para elevar el interés. Sus intereses amorosos son Paul Rudd, lastrado por una aburrida subtrama laboral, y Owen Wilson, cumpliendo con creces su papel de tipo simple pero con buen fondo. Sólo entiendo la participación de Jack Nicholson como un favor personal al director y por la pasta que le habrán dado. Curiosamente, la mayor vis cómica del filme proviene de una actriz secundaria poco conocida, Kathryn Hahn, que interpreta a la secretaria embarazada de Rudd, la única capaz de provocar y mantener alguna que otra sonrisa durante el abultado metraje de la cinta.

Reese Witherspoon ya se había encontrado con anterioridad en medio de un previsible triángulo amoroso. La película se llamaba Sweet Home Alabama y sin ser nada del otro mundo al menos cumplía con sus pretensiones de distracción melosa. En ¿Cómo sabes si…? no hay ni entretenimiento ni romanticismo. Tan sólo rescataría la escena en la que Paul Rudd le cuenta a Witherspoon la historia de la plastilina y de cómo podemos ser capaces de reinventarnos cuando dejamos de servir para lo que creíamos predestinados. Querido James L. Brooks, cúrratelo más o aplícate tu propio cuento.
Blanch
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