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Luis Guillermo Cardona rating:
7
War. Drama Aboard the freighter Glencairn, the lives of the crew are lived out in fear, loneliness, suspicion and cameraderie. The men smuggle drink and women aboard, fight with each other, spy on each other, comfort each other as death approaches, and rescue each other from danger.
Language of the review:
  • es
August 6, 2010
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Como persona, John Ford sentía por la amistad el más profundo respeto y la más honda valoración. Esto nadie tiene que decírnoslo: está plasmado como una huella indeleble en su cine y lo corrobora el permanente trabajo con un personal, tanto técnico como actoral, al que mantuvo en los créditos de una y otra película.

¿Y qué es la amistad? Creo yo que es un sentimiento de compenetración con otro ser al que uno respeta y por el cual se siente respetado; al que uno valora y por él se siente valorado; al que uno quiere y apoya, y de igual manera, se siente querido y apoyado. Es decir, la amistad es un grato sentimiento de reciprocidad, donde uno da de todo lo bueno que lleva en su ser, y siente que el amigo hace otro tanto con sus más nobles potenciales.

Los actores Ward Bond, John Wayne, John Carradine, Henry Fonda, Russell Simpson, Harry Carey Jr, Victor McLaglen, Jane Darwell, Charles Grapewin y Mildred Natwick, entre otros, fueron de los actores más estimados por Ford. Pensaba comúnmente en ellos a la hora de bordar los personajes de cada película y juntos compartieron alegrías y tristezas. Y entre ellos, hubo una persona muy especial: su hermano Francis Ford. Fue éste quien le enseñó lo esencial sobre la técnica cinematográfica y fue quien le sugirió su nombre artístico. Con hondo afecto y profundo agradecimiento, cuando John se convirtió en productor de sus propios filmes, al ver que la carrera como director de su hermano entraba en un serio declive, de inmediato lo convocó para que trabajara con él y lo hizo participar como actor en muchas de sus obras.

“HOMBRES INTRÉPIDOS” es también un homenaje a la amistad y ha sido hecha con muchos de sus amigos. Ahí están Wayne, Bond, Natwick, Mitchell, Fitzgerald… La historia: el regreso a sus hogares, durante la Segunda Guerra Mundial, de un puñado de disímiles hombres quienes, en el barco Glencairn, comparten sus fracasos, sus dudas, sus contradicciones… y también sus nuevas ilusiones y esperanzas.

Basado en cuatro cortas historias del célebre autor Eugene O´Neill (“Deseo bajo los olmos”, “Larga jornada hacia la noche” y “Anna Christie” son éxitosas obras suyas llevadas también al cine), el filme de Ford tiene como eje temático el sagrado calor de la amistad. Y nos la enseña como debe ser: bordada de compromiso, de apoyo, de alegría… y de acompañamiento en los últimos instantes. Y hay también lugar para comprender, con el personaje de Mildred Natwick (Freda) que, cuando la vida pone en tu camino a alguien que podría ser un sincero y leal amigo, pero tú sólo lo usas para dañarlo de alguna manera, un sentimiento de poca valía y de culpa imborrable, te perseguirá hasta cuando decidas resarcirte con la humanidad.
Luis Guillermo Cardona
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