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Antonio Morales rating:
7
Romance. Drama From the time of their meeting in 1912, two men, Jules (Oskar Werner) and Jim (Henri Serre), share a close friendship. Shortly before the First World War, Jules marries Catherine (Jeanne Moreau), a wilful young women the two men have befriended, but, after the war has ended, his relationship with her deteriorates rapidly. When Jim comes to stay with the couple and their daughter, he begins a relationship of his own with Catherine, ... [+]
Language of the review:
  • es
April 16, 2014
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Gracias al DVD, mi revisión de las películas de Truffaut que hacía mucho que no veía, me está resultando gratificante, y en cierto modo lo estoy redescubriendo. En esta ocasión adapta la novela de Henri-Pierre Roché, escritor de edad avanzada, del que era muy amigo y que más tarde adaptaría otra novela del mismo autor, “Las dos inglesas y el amor”. El escritor murió en 1959 sin poder ver las adaptaciones de sus novelas. “Jules y Jim” es una historia de amistad y amor a tres bandas, entre dos hombres y una mujer, a lo largo del primer cuarto del siglo XX. El relato autobiográfico de Roché es de una inmoralidad escabrosa para la época. Truffaut había encontrado a su musa capaz de dar vida a Catherine, la brillante heroína de Roché. A la vez actriz famosa y mujer libre, Jeanne Moreau. Su relación sentimental con el cineasta favoreció un rodaje eufórico y febril.

En los albores de la Primera Guerra Mundial, los protagonistas viven en un exacerbado romanticismo, Jules (Oskar Werner), el alemán, Jim (Henri Serre), el francés y Catherine viven, al margen de la sociedad de forma atípica y desinhibida. Truffaut sale airoso del reto con una delicadeza absoluta en una película llena de ternura que es un canto a la vida. El amor, la amistad, la rutina y el inconformismo, pocas historias consiguen de este modo hacer sentir a la vez el pálpito de la vida en presente y la melancolía del tiempo cumplido, de una historia ya pasada.

La estupenda fotografía de Raoul Coutard en blanco y negro, la música de George Delerue, confieren al film de Truffaut una serenidad y una sencillez pasmosa, el cineasta ama los episodios cotidianos, los paseos en bicicleta, las sonrisas, la recreación de una nueva moral que les hace libres, incluso la voz en off se agradece al hacer el relato más fluido y ameno, dado el amplio espacio de tiempo que abarca la historia. Truffaut alumbra el cine moderno, una bocanada de aire fresco, narrando sin subrayados, una mirada conmovedora e imperecedera, evocadora de tiempos pretéritos.
Antonio Morales
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