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Israel Israel · Jerusalem
Críticas de Ehavled Jef
Ordenadas por:
103 críticas
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10
3 de noviembre de 2009
53 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda, Jaime de Armiñán merece gran admiración como director. Con películas como "Mi querida señorita", "El nido" o "Mi general", ha demostrado ser un valiente analizador que sabe tocar, desarrollar y comprender temas humanos muy delicados y cortantes, y hacerlo con lúcida profundidad y tolerancia psicológica frente a la opinión de la gente común y corriente que sólo los contemplan superficial, incomprensiva, ceporra, descalificadora y satanizadoramente.

Muy buena historia de Jaime de Armiñan donde se resalta de manera preciosa y trascendente el romance entre un hombre maduro y una niña de trece años.

El guión deja claro que es la niña la que seduce al hombre mayor, como suele pasar casi siempre con la "Lolita" de ficción o la real de carne y hueso: ella empieza poniéndole señales o reclamos para que él los vaya siguiendo y le conduzcan al hecho de quedar prendado.

Para quien aún no se haya enterado, "El nido" es de las mejores historias que se han llevado a las pantallas del cine español, estando a la altura de películas como "El Sur", "Calle Mayor" o "El crimen de Cuenca". Es una singular y espléndida obra de arte.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ehavled Jef
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8
13 de junio de 2010
45 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
He aquí una película sorprendente, en blanco y negro, producida por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), instituto nacido en 1959 con el ideario de la revolución castrista. Sin embargo, ello no quiere decir que este filme sea una obra sectariamente propagandista y apologética del castrismo. De hecho si por algo se conoce al director Tomás Gutiérrez Alea es por la sociología objetiva conque imprime el contenido de sus películas; donde, partiendo de que él simpatiza con la Revolución Cubana y no reniega de ella, es capaz de ser lo suficientemente valiente y atrevido como para ironizar, criticar, poner de relieve y hacer himcapié en algunas de las hipocresías, hastíos o absurdos que conlleva la sociedad nacida de ella, algo que se puede comprobar también en otras películas de Gutiérrez Alea, como por ejemplo: "Fresa y Chocolate" (Cuba 1993).

He aquí dos ejemplos notorios de los diálogos críticos y salinos que tienen estas “Memorias del Subdesarrollo”. Hay una escena donde el protagonista Sergio Carmona (interpretado por Sergio Corrieri) está siendo juzgado por haber tenido relaciones sexuales con una mujer de 16 años, Elena (interpretada por Daisy Granados); entonces él hace la siguiente reflexión que es un análisis de la sociedad revolucionaria que acaba de triunfar en Cuba, de su gente y del sistema marxista:

+ “Empezaron a tratarme como si yo hubiese engañado a una infeliz del pueblo. Ahora todo es el pueblo.”

Igualmente podemos entrever una curiosa y sorprendente crítica en la escena donde el protagonista acude a una conferencia sobre el Subdesarrollo, allí entre los intelectuales ponentes está precisamente el autor del libro en el cual se basa el guión de este filme, es decir, Edmundo Desnoes; al verlo fumándose un puro y luciendo entre los doctos, Sergio hace el siguiente comentario para sí mismo: “Quien te ha visto y quien te ve, Edmundo Desnoes, debes sentirte muy importante porque aquí no existe competencia, fuera de Cuba no serías nadie, aquí en cambio ya estás situado.”

A parte de todo lo dicho y de la política, si esta película tiene algún atractivo verdaderamente atrayente es la relación entre Sergio y Elena, entre el hombre maduro y la jovencita que a pesar de su aparente debilidad, cuando ve a un hombre que le puede dar mejoras, comodidades y elevarla estatutariamente en la vida, sabe usar el poder de su físico cautivador para seducirlo y conquistarlo aunque sea él el que se crea que la está conquistando a ella (de hecho en una secuencia donde ambos están visitando la casa de Ernest Hemingway en Cuba, Sergio se interesa por un librito de la biblioteca del famoso escritor estadounidense, lo toma, le quita el polvo y vemos que es “Lolita”, la novela del escritor Vladimir Nabokov (1955), con lo cual se nos está indicando que existe alguna similitud entre los llamativos amantes de aquella obra y los de esta película).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Ehavled Jef
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9
29 de septiembre de 2009
47 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
José A. Nieves Conde que al estallar la Guerra Civil, le cortó la carrera de derecho que estaba realizando, marchó al frente como voluntario falangista, donde alcanzó el grado de alférez provisional de infantería, luego en la posguerra se ganó la vida como crítico cinematográfico, ayudante de dirección y finalmente como director de cine. Es obvio que desde 1936 y su impulso juvenil de presentarse voluntario falangista a la guerra civil española hasta el año 1956, dos décadas después, en que filma como director la película "El inquilino", se había dado en él un proceso evolutivo de crítica y denuncia, de toma de consciencia humana y social.

Esto se nota fuertemente en su película "El inquilino", un filme hipercrítico contra la situación de injusticia social, de miseria, de hipocresía oficial instalada en el régimen franquista que gobernaba España: en concreto, en el campo de la vivienda, un derecho que era papel mojado, o sea, exactamente igual que ocurre también hoy en la plena democracia, menciones de los derechos humanos y leyes vigentes de igualdades para todos. Tanto ayer como hoy, el derecho a una vivienda digna es sobre todo un mero "bla, bla, bla, bla, bla", que sólo se pueden permitir los que tienen mucho dinero o se hipotecan (esclavizan) de por vida.

José Antonio Nieves Conde, se atrevió con una valentía inusual a mediados del siglo XX, en la España gobernada por el dictador General Francisco Franco, a denunciar de forma afiladamente crítica, irónica y atrevida, lo que estaba ocurriendo en las grandes ciudades españolas con la realidad de la vivienda, un bien y un derecho al que la clase media y baja no podía acceder en modo alguno dado su carestía, la especulación consentida por los poderes, la inutilidad del Ministerio de la Vivienda, la burocracia insensata y hastiante (representada aquí por una corta pero magnífica interpretación de la actriz Laura Valenzuela) para enrollar y hacer perder el tiempo a la gente sencilla, la escasa calidad de vida y el poco poder adquisitivo que en esa época tenían la gran mayoría de los españoles, además de la durísima jeta y el corazón inmisericorde de los banqueros, magnates y ricachones, etc. Con toda lógica, esta película fue censurada por los poderes del Estado: es que el filme les hacía mucho daño, porque atacaba cortantemente (por medio de la hipercrítica humorística) a la misma yugular de la gestión estatal.

Película digna de verse, comentarse y valorarse.
Ehavled Jef
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8
21 de octubre de 2010
44 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película empieza con un texto del popular Hafez, poeta iraní y místico sufí del siglo XIV, cuyos poemas se recopilaron después de su muerte en un libro que se titula "Diván":

«No actúes como el hipócrita, que cree que puede ocultar sus artimañas por andar citando el Corán en voz alta.»

Es decir, desde el primer instante el filme "La lapidación de Soraya Manutchehri" ya advierte que se trata de una historia religiosa, sobre la hipocresía y los hipócritas (que como es sabido son términos que se inventaron y suelen referirse casi siempre a los profesionales de la religión o a la gente que se la da de religiosa ante su prójimo, fingiendo cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tienen). En consecuencia, estamos ante una película del género religioso cuyo quid de la cuestión es la religión (aquí en concreto la islámica).

No es una película excelente, pero es importante darla a conocer para que la vea el mayor número de personas en todas partes, porque lo que narra y denuncia es muy serio (la lapidación), un hecho, una realidad, que se sigue dando en muchos países musulmanes, sobre todo contra las mujeres, dado que en dichos Estados de tradición islámica aún se rigen política o socialmente por la ley de la "Sharía", que castiga un tipo específico de ofensas conocidas como "ofensas hadd" o muy escandalosas, con penas como la lapidación, los azotes y la amputación de una mano; es decir, con la misma forma cruel y salvaje que se usaba hace más de dos mil años en el pueblo judío o alrededores. Sin embargo, mientras el pueblo judío y su religión, como es natural evolucionaron, el pueblo islámico y su religión (nacidos muchos siglos después del judaísmo y por tanto más jóvenes en la historia, que debían ser más flexibles, tolerantes y avanzado), resulta que son todo lo contrario: más involucionados y rídidos que su tatarabuelos en la fe monoteísta, y así en gran parte del mundo como por ejemplo Irán, siguen haciendo uso, gala y defensa de leyes anti mujeres como la susodicha "Sharía", para mayor deshonor e indignidad de la religión fundada por Mahoma, el Islam.

Hay una escena donde la señora que cuenta la historia, que es además tía de Soraya, la protagonista acusada de adulterio, le advierte a su sobrina de lo que su marido y otros hombres del pueblo están conspirando contra ella; pero la ingenua mujer no quiere admitir tanta maldad en los hombres que la rodean, ante lo cual su tía, que tiene mayor experiencia de la vida y más prospectiva de la realidad, le contesta: "Nunca has tenido paciencia suficiente para leer entre líneas". Y efectivamente, ese es un buen consejo, porque cuando uno vive entre cabrones de los que se creen mejores que los demás por ser religiosos y leer escrituras dizque "sagradas", hay que andarse con mucho cuidado y sobre todo aprender pronto a "leer entre líneas".

Fej Delvahe
Ehavled Jef
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8
15 de abril de 2011
58 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película de ciencia ficción bastante interesante, al menos desde el punto de vista filosófico: porque hace reflexionar y mucho acerca del concepto "libre albedrío". Es decir sobre si tenemos o no libertad de elegir. Por regla general parece que todo está encausado de antemano, que todo lo que consideramos como libertad humana, en realidad es algo ya diseñado y programado de manera que cada uno de nosotros elige en la mera superficie, pero en el fondo sólo está procediendo, siguiendo unas órdenes dictadas por un plan metafísico superior a lo físico y a lo humano, ya desde el interior ya desde el exterior.

Por ejemplo: si yo elijo entre una variedad de platos con comida diferente, aparentemente puede parecer que tengo "libre albedrío" y que soy yo el que está eligiendo; pero quizás mi elección es consecuencia de la necesidad que tengo en ese momento, como organismo, de unos minerales u otros, lo cual perciben mis sentidos haciendo que me incline o decante por un tipo de alimento en lugar de por otros. Igualmente podemos decir si elijo o me enamoro de un tipo de mujer y no de otra, lo más probable es que se deba a unos factores ya congénitos que traigo grabados en mis genes y en mi mente, según los cuales me atraen o me siento inclinado más por un tipo de féminas, en lugar de por otras, que complementarían mejor el ser humano orgánico que soy. Y así con todo o casi todo lo que se supone que elegimos "libremente". Con lo cual, ¿libres lo que se dice libres?, lo somos muy poco, porque cualquier elección que aparentemente realizamos, aunque parece que es una elección propia o personal, en el fondo siempre se debe a factores determinados o predeterminados, ya biológica ya química, ya psicológica ya culturalmente, ya lo que sea, pero no algo puramente elegido por nuestro libre "YO MISMO".

Nuestra libertad de acción es más una creencia, una ilusión producto del cerebro, más que la realidad misma. No somos libres para nacer, ni para elegir la familia ni el lugar del Universo donde nacer. No somos libres para ser cristianos, para ser budistas, para ser ateos o de una secta de la Nueva Era. No somos libres para tener una ideología de derecha o de izquierda, para pertenecer a un partido, a otro o a ninguno, todo está predeterminado por cantidad de circunstancias formativas, sociales, educativas, coyunturales, convenientes a nuestro organismo, mente o química neuronal predominante a nivel de cada individuo humano.

Como dice Mark Hallett, doctor en medicina por la Universidad de Harvard y eminente neurólogo de la "Harvard Medical School": «El libre albedrío existe, pero es una percepción, no una fuerza rectora.»

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Ehavled Jef
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