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Voto de Marmánidas:
2
Voto de Marmánidas:
2
5,7
23.501
Terror. Thriller
La joven Christine Brown (Alison Lohman) trabaja en un banco de Los Ángeles concediendo préstamos hipotecarios. Un día la señora Ganush, una misteriosa anciana (Lorna Raver), va al banco para pedirle una moratoria, pero Christine se la niega, y la señora Ganush pierde su casa. La anciana decide entonces vengarse lanzándole una maldición que convierte su vida en un infierno. Ante la incomprensión de su escéptico novio Clay Dalton (Justin ... [+]
26 de agosto de 2012
26 de agosto de 2012
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me sorprende ver la colección de estrellas que esta película ha obtenido por parte de los asiduos a esta página. El film es una auténtica chapuza creativa, y lo digo acentuando todas y cada una de las sílabas de la palabra "chapuza".
Lo malo de hacer una comedia de terror es que, como le sucede a "Arrástrame al infierno", uno puede quedarse a medias en ambos géneros. La película no produce ni carcajadas ni terror, sino un resoplido de disgusto tras otro. Parece hecha con desgana, resolviendo cada momento "aterrador" de la misma manera, y denotando con ello una absoluta dejadez creativa. Para más detalles, junto a la explicación del título de mi crítica (una pista: en el cartel, se muestra a la protagonista con la boca abierta), leer el spoiler.
Lo malo de hacer una comedia de terror es que, como le sucede a "Arrástrame al infierno", uno puede quedarse a medias en ambos géneros. La película no produce ni carcajadas ni terror, sino un resoplido de disgusto tras otro. Parece hecha con desgana, resolviendo cada momento "aterrador" de la misma manera, y denotando con ello una absoluta dejadez creativa. Para más detalles, junto a la explicación del título de mi crítica (una pista: en el cartel, se muestra a la protagonista con la boca abierta), leer el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tanto la protagonista como buena parte de los personajes se pasan medio film vomitando y/o tragando toda clase de elementos, a cual más repugnante. Así es como Raimi decide que nos quiere asustar. La primera vez, cuando la vieja (sacada de un cuento de los hermanos Grimm) se aparece en los sueños de la protagonista y le vomita gusanos en la boca, la cosa da asquea. Vale.
Poco después, a la protagonista le da por potar sangre, igualita que el caño de la fuente de mi pueblo, sobre la camisa de su director de banco. Bueeeeno, también lo pasamos. Pero a medida que el film avanza, uno no tarda en descubrir que la mayoría de las escenas de terror terminan de la misma manera. Alguien vomita en la boca de alguien, algo se le mete por la boca a la protagonista, o algo sale de la boca del primero que la abre.
Y así llega un momento, casi al final de la película, en la que el pañuelo de la vieja bruja (animado sin duda por las flemas que ella escupe sobre el mismo cuando espera en el banco) intenta asfixiar a la chica pegándose a su cara. Por un momento, ésta consigue quitárselo del rostro. Da la impresión de que el peligro ha pasado... pero el espectador ya sabe lo que va a suceder, ¿lo adivináis? ¡Premio! Se le mete por la boca.
Poco después, a la protagonista le da por potar sangre, igualita que el caño de la fuente de mi pueblo, sobre la camisa de su director de banco. Bueeeeno, también lo pasamos. Pero a medida que el film avanza, uno no tarda en descubrir que la mayoría de las escenas de terror terminan de la misma manera. Alguien vomita en la boca de alguien, algo se le mete por la boca a la protagonista, o algo sale de la boca del primero que la abre.
Y así llega un momento, casi al final de la película, en la que el pañuelo de la vieja bruja (animado sin duda por las flemas que ella escupe sobre el mismo cuando espera en el banco) intenta asfixiar a la chica pegándose a su cara. Por un momento, ésta consigue quitárselo del rostro. Da la impresión de que el peligro ha pasado... pero el espectador ya sabe lo que va a suceder, ¿lo adivináis? ¡Premio! Se le mete por la boca.

Cuando se recurre a la misma solución un par de veces en la misma película, se puede hablar de fallo. Si son más de tres, es una chapuza.
Pero claro, ahí no termina la cosa. Tenemos a la santera hispana que lleva toda su vida esperando para dar su merecido al Lamia (el demonio encargado de hacer chirriar verjas). En su juventud, esta buena mujer que lleva 30 años con los mismos pendientes no pudo impedir que un muchacho inocente fuera devorado y arrastrado al infierno, y desea vengarse. Eso sí, cuando le surge una oportunidad, cobra 10.000 dólares. En fin, uno supone que el detalle de los pendientes está para que la identifiquemos al personaje (en el caso de que nos estén tomando por idiotas) y puede aventurar que cobrar por algo así es otra de las bromas con las que el director lleva acosándonos desde el principio. Pero ambos detalles son tan soberanamente malos...
El siervo médium de esta mujer tampoco se apresura presentarle al posible objetivo de su venganza; la protagonista, justo cuando la conoce. ¡Pa qué!, su jefa lleva treinta años esperando, un poco más no la va a hacer daño. En lugar de ello propone el sacrificio de un animal (todos sabemos cual va a ser, por cierto).
Y así nos acercamos al final de la película, en el cual se produce un ritual para machacar al Lamia. Cosas que se mueven, gritos y chillidos, alguien expulsa algo por la boca, magnífica interpretación por parte de una cabra... y el ritual falla.
La chica está consternada "¿Qué me meterán por la boca ahora?", se pregunta sin duda. Pero el médium ayudante de la santera le expone la última fórmula de la maldición: liberarse del botón que la vieja de la casita de chocolate le ha entregado, vil instrumento del maleficio. El espectador se golpea la frente. ¡Claro! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¿Será que la maldición, además de visiones horrendas e ingesta de guarrerías, también provoca tontuna severa? Debe ser que sí.
Pero el director nos reserva lo mejor para el final. La chica guarda el botón en un sobre que, ¡ay!, por accidente se mezcla con los papeles de su inocente novio. Eso sí, al poco ella recupera "el sobre auténtico", claaaaro... no, no sabemos lo que ha pasado. Ni siquiera nos vemos venir el final. Qué va...
En conclusión. La película comienza mal, continúa peor, y termina antes de que nos lo muestren. Un desastre de pies a cabeza.
Pero claro, ahí no termina la cosa. Tenemos a la santera hispana que lleva toda su vida esperando para dar su merecido al Lamia (el demonio encargado de hacer chirriar verjas). En su juventud, esta buena mujer que lleva 30 años con los mismos pendientes no pudo impedir que un muchacho inocente fuera devorado y arrastrado al infierno, y desea vengarse. Eso sí, cuando le surge una oportunidad, cobra 10.000 dólares. En fin, uno supone que el detalle de los pendientes está para que la identifiquemos al personaje (en el caso de que nos estén tomando por idiotas) y puede aventurar que cobrar por algo así es otra de las bromas con las que el director lleva acosándonos desde el principio. Pero ambos detalles son tan soberanamente malos...
El siervo médium de esta mujer tampoco se apresura presentarle al posible objetivo de su venganza; la protagonista, justo cuando la conoce. ¡Pa qué!, su jefa lleva treinta años esperando, un poco más no la va a hacer daño. En lugar de ello propone el sacrificio de un animal (todos sabemos cual va a ser, por cierto).
Y así nos acercamos al final de la película, en el cual se produce un ritual para machacar al Lamia. Cosas que se mueven, gritos y chillidos, alguien expulsa algo por la boca, magnífica interpretación por parte de una cabra... y el ritual falla.
La chica está consternada "¿Qué me meterán por la boca ahora?", se pregunta sin duda. Pero el médium ayudante de la santera le expone la última fórmula de la maldición: liberarse del botón que la vieja de la casita de chocolate le ha entregado, vil instrumento del maleficio. El espectador se golpea la frente. ¡Claro! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¿Será que la maldición, además de visiones horrendas e ingesta de guarrerías, también provoca tontuna severa? Debe ser que sí.
Pero el director nos reserva lo mejor para el final. La chica guarda el botón en un sobre que, ¡ay!, por accidente se mezcla con los papeles de su inocente novio. Eso sí, al poco ella recupera "el sobre auténtico", claaaaro... no, no sabemos lo que ha pasado. Ni siquiera nos vemos venir el final. Qué va...
En conclusión. La película comienza mal, continúa peor, y termina antes de que nos lo muestren. Un desastre de pies a cabeza.
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