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El affaire de Thomas Crown

Drama. Intriga. Romance Thomas Crown (McQueen), un millonario de Boston, un hombre que se ha hecho a sí mismo, se aburre de la vida que lleva. Para huir de la rutina, prepara un golpe perfecto: robar un banco y marcharse después a Brasil. Reúne a un grupo de delincuentes, deposita tres millones de dólares en un banco suizo y da el golpe sin dejar pistas. De esclarecer el caso se ocupará una investigadora de una compañía de seguros (Dunaway). (FILMAFFINITY)
Críticas 32
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6
1 de marzo de 2023 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Steve McQueen nos dejó a la temprana edad de 50 años debido a un cáncer de pulmón, pero para la posteridad nos legó una carrera cinematográfica con unos cuantos títulos a destacar como 'La gran evasión', 'Bullitt', 'El Yang-Tsé en llamas', 'Los siete magníficos', 'Papillon' o 'El coloso en llamas', además de la película objeto de reseña junto con una en boga Faye Dunaway que venía de protagonizar 'Bonnie y Clyde', 'El caso de Thomas Crown'.

Steve McQueen aporta su mejor rasgo como actor, un carisma imparable, para dar vida al hombre cuyo nombre aparece en el título. Un hombre de negocios que está en la cima de la sociedad por su gran éxito y lujoso estilo de vida que harto de la rutina de nadar en billetes (¿se puede uno aburrir de ser millonario? Se ve que sí) busca nuevos retos en el camino del mal, el cual supone un robo al banco de Boston, consiguiendo lo que quería: un poco de casito. Un casito que si viene acompañado por la persecución de una bellísima y atractiva Faye Dunaway no va a decir que no.
Steve McQueen & Faye Dunaway
La relación entre Crown (McQueen) y Vicki Anderson (Dunaway) será el pivote de toda la trama, trama que parte con el robo del banco, si bien no es lo más importante sino ver como se las desenvuelve el personaje de McQueen cuando las fuerzas de la ley vayan acechando poco a poco a los autores del robo y, como ya se ha dicho, su relación amorosa con Anderson, una relación que parece rara en un principio, dado que normalmente no se mostrarían las cartas desde el principio, aunque viéndolo en un plano general con ese final tiene sentido.

Por lo demás, este es un filme muy efectista con el uso de pantallas separadas dentro de la misma escena y una preciosa fotografía, además de una banda sonora obra del ya fallecido Michel Legrand aportando un toque elegante y otras veces intriga a la narrativa del largometraje. Para destacar el tema de los créditos iniciales 'The Windmills of Your Mind', con Noel Harrison poniendo su voz a la letra. Poco más a destacar por encima de la media; estamos ante un filme que cumple perfectamente con su propósito de entretener en este juego del gato y el ratón y con una química natural entre los dos protagonistas, pero no la consideraría entre los grandes éxitos de 'The king of cool'.
El 'remake' dirigido por John McTiernan y protagonizado por Pierce Brosnan y Rene Russo en 1999 puede, o no, estar mejor que el filme de Norman Jewison; esa ya es harina de otro costal que se descubrirá cuando llegue el momento, que puede ser pronto o puede ser mucho más tarde.
7
19 de enero de 2024 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Thriller negro al estilo francés durante la primera media hora sobre un atraco bancario que tiene lugar en Boston perfectamente orquestado por la mente maestra de un pragmático y exitoso empresario y deportista, interpretado a su vez por Steve McQueen con el carisma y la naturalidad de quien tiene confianza en sí mismo.

Luego aparece Faye Dunaway con pestañas marca Diablo en detectivesca función por parte de la compañía aseguradora para trabajar en equipo con la policía, descubrir al autor intelectual del millonario robo por pura intuición femenina y echar mano de sus seductores encantos para enredarse con él. Entonces la película pasa del clásico ‘noir’ al suspenso romántico, por llamar de algún modo al subgénero que une intriga, engaño y traición con un escarceo amoroso en el que ninguno de los dos quiere renunciar a su rol primario. Se trata de ver quién es más listo y resulta que, al final, quien gana la partida de ajedrez pierde el juego mayor.

Bajo la dirección de Norman Jewison, con la audaz edición de varias escenas simultáneas, esta cinta de 1968 tuvo un remake en 1999 con Pierce Brosnan y Rene Russo como protagonistas, adaptando la historia original al robo de una pintura.
3
18 de diciembre de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Siguiendo las clásicas modas de la última parte de los 60s, como la pantalla partida y la música estridente y chillona, surgía una película para aprovechar el apogeo de Steve McQueen, que aquí maneja un Rolls Royce, vuela en su planeador, hace interminables piruetas en un buggy arenero y seduce y conquista a una joven y bonita Faye Dunaway que usa unas larguísimas pestañas postizas.

¿Film de robos y atracos? No. Solo al principio, unos pocos minutos de tensión e interés durante el asalto a un banco que se diluyen rápidamente cuando entra en escena la inverosímil investigadora de seguros (Dunaway). A partir de allí, todo se reduce a un romance que esconde (o no tanto) una especie de juego del gato y el ratón poco ingenioso, acrobacias en las dunas y una larga y muy tediosa escena de una partida de ajedrez cargada de (en teoría) miradas lascivas.

Solo se salva la primera parte. El resto es lento y, en general, bastante aburrido. Le sobra una hora de metraje.
6
2 de enero de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Estamos ante uno de esos clásicos con los que apetece empezar el año: intriga, glamour, estrellas de cine y una premisa atractiva. Aquí tenemos a un hombre rico (Steve McQueen) que roba por puro aburrimiento —porque, efectivamente, los ricos son así— y a la investigadora de la aseguradora (Faye Dunaway) que debe descubrir al culpable. Entre ambos surge una relación marcada por el juego de poder, el deseo y unas lealtades que se pondrán a prueba.

Sobre el papel, el planteamiento funciona. El problema es el desarrollo. El modo en que ella llega a la conclusión de que Thomas Crown es el ladrón resulta excesivamente conveniente: teoriza sin una base sólida y, sorpresa, acierta. Este tipo de resoluciones basadas más en el azar del guion que en una investigación convincente me sacan bastante de la película y le restan fuerza al componente de intriga.

Estamos, además, ante una película muy hija de su tiempo. Los roles de género, el ritmo y ciertas decisiones narrativas se sienten hoy claramente desfasados. La mítica escena del ajedrez, concebida como un momento de enorme carga erótica, resulta actualmente más cómica que sensual. No es casualidad que fuera parodiada en Austin Powers casi plano por plano, porque la escena original ya está completamente pasada de vueltas.

En el apartado visual, destaca una fotografía que abusa de la pantalla partida y de pequeños recuadros que se mueven dentro del plano. Seguramente fue un recurso innovador en su momento, pero a mí me ha resultado molesto, cansino e incluso algo desagradable, rompiendo más el ritmo de la narración que aportando dinamismo.

Eso sí, el carisma de Steve McQueen y Faye Dunaway sostienen buena parte del metraje, y la película conserva cierto encanto clásico difícil de negar. No es una mala película, pero vista hoy resulta irregular, envejecida y más interesante como objeto de época que como thriller verdaderamente eficaz.
10
31 de diciembre de 2018 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rico multimillonario, importante dueño de una empresa, que, atrapado en un vida llena de las banalidades de la selva empresarial, decide divertirse un poco con "el sistema" planificando un atraco perfecto donde los que hacen el trabajo de campo ni se conocen entre ellos ni conocen al cerebro. Todo transcurre con tranquilidad para Thomas Crown, a quien persigue un inspector un tanto peculiar. Pero las cosas se empiezan a complicar cuando una exquisita y rigurosa investigadora de una compañía de seguros decide investigar, y su "intuición femenina" la conduce directamente hasta Thomas Crown. A partir de ahí, la película juega constantemente con la mente del espectador, al que nunca deja satisfecho: ¿Le delatará y ayudará en su captura, o vencerá el amor nacido entre ellos?

Norman Jewison ya había trabajado anteriormente con Steve McQueen en "El rey del juego" en otro drama similar a este film en los tiempos y en la forma de rodar las escenas de un protagonista que busca algo más en la vida. El tono de esta película viene marcado por las dudas de ser humano con respecto a hacer lo correcto o lo que tus sentimientos encontrados te dicten. A lo largo de los 102 minutos de este buen film, el director es capaz de mostrar de forma delicada la encrucijada moral de los protagonistas. Por ejemplo, cuando Thomas está en su quad en una franja de playa rodeado por el mar a ambos lados. Así, puede que el público más cultivado en el buen cine aprecie más detalles que el público de fin de semana, que aún así se va a encontrar una película muy dinámica.

En suma, encuentro tres puntos fuertes que hacen de "El caso de Thomas Crown" una película de culto.
Una es la trama, por supuesto. Diálogos muy fluidos que inundan de naturalidad a todos los personajes. Una tensión que va 'in crescendo' durante todo el filme hasta la resolución del dilema. El director opta por dejar abierto el final, para que así cada espectador se imagine qué acontecerá tras la secuencia final.
El segundo punto es incluso más relevante: los actores.
Steve McQueen y Faye Dunaway están en su cénit como actores. McQueen haría ese mismo año otra gran producción del estilo que más le gustaba al americano: "Bullit". Las formas que adopta durante la película son las propias de la parsimonia, de la arrogancia, a lo que se añade un toque de victimismo. Todo ello lo convierten en otra pieza del puzzle compuesto por los grandes papeles que rodó o rodará más tarde, como "La gran evasión", "La huida" o "El coloso en llamas", donde también compartiría reparto con Faye Dunaway.
Faye Dunaway está despampanante con esa combinación entre ser coqueta y al mismo tiempo desvergonzada. Ya antes la habíamos visto con Warren Beatty en "Bonnie y Clyde", lo que le otorgó un prestigio que le valió el puesto de co-protagonista junto a Steve McQueen en la película que nos ocupa. Su escena final es la única en la que se demuestra plenamente humana,dejando que afloren sus sentimientos. Son una pareja de actores que realmente marcaron una época en este género.

Paul Burke, en el papel del inspector, y Jack Weston, en el de uno de los ladrones de Crown - quien por cierto también participó en "El rey del juego" - conforman una plantilla de actores muy destacada.

Todavía me queda hablar de algunos aspectos igualmente importantes de la película: el trabajo de cámara, el uso de los distintos planos, la fotografías y su director.
Es cierto que a veces la abundancia es, en vez de bastante, demasiado; pero en este caso no es así.
Jewison utiliza multitud de veces la división del plano en varios cuadros, dándole un toque personal y novedoso a su película, y haciendo que sea mucho más ligero el robo 1 y el robo 2, donde ni siquiera se utiliza la palabra: odo se sobreentiende gracias a la disposición simultánea de varias imágenes. Es una película muy lograda en el tema de los planos: su continuo juego de primeros planos deja una marca propia del director. Por ejemplo, la partida de ajedrez se convierte en una consecución de miradas, gestos y a veces silencios, con pequeños toques de música. Además, recurre a la unión de secuencias mediante fundidos luminosos muy vanguardistas para la época.

La película deja un sabor de boca dulce. Uno comprende que un cine diferente es posible. La recomiendo absolutamente a todo el público como una obra maestra.
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