Earwig
5,2
597
Drama. Intriga
En algún lugar de Europa, a mediados del siglo XX, Albert (Paul Hilton) trabaja cuidando de Mia (Romane Hemelaers), una niña con dientes de hielo. Mia nunca sale de un apartamento donde las puertas y ventanas siempre están cerradas. El teléfono suena con regularidad, y un individuo conocido como "el maestro" se interesa por el estado de Mia. Un día, Albert recibe instrucciones: debe preparar a la niña y salir al exterior. (FILMAFFINITY)
21 de septiembre de 2021
21 de septiembre de 2021
15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
No entiendo tan buenas críticas por parte de los profesionales .
La vi ayer en el festival de San Sebastián y me pareció un sinsentido rayando a veces el mal gusto.
Si bien su lúgubre y siniestra puesta en escena y la iluminación funciona, son las dos únicas cosas que considero que valen la pena.
La historia no engancha porque no tiene ni pies ni cabeza. El público salió del cine bastante contrariada.
La vi ayer en el festival de San Sebastián y me pareció un sinsentido rayando a veces el mal gusto.
Si bien su lúgubre y siniestra puesta en escena y la iluminación funciona, son las dos únicas cosas que considero que valen la pena.
La historia no engancha porque no tiene ni pies ni cabeza. El público salió del cine bastante contrariada.
1 de noviembre de 2021
1 de noviembre de 2021
7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
No la vi en el Festival de San Sebastián ante los comentarios del público que salía de los cines alarmado diciendo que era un rollazo de aupa. Decidí verla en Sitges ante las magníficas reseñas de los críticos especializados y ya con la idea de ver algo raro. Tengo que decir que se me hizo bola desde el primer momento y no pude entrar en la historia que me estaban contando.
Una lentitud en las escenas alargadísimas que termina con tu paciencia es la tónica dominante del film, por lo que hay veces que cuestiono si mis gustos cinéfilos van al revés o nos invade otra ola de gafapastismo y culturetismo ante "obras" que dejan mucho que desear.
La película comienza en algún lugar no identificado de Europa a mediados del siglo XX, donde una niña con dientes de cristal vive encerrada en un apartamento siniestro y lúgubre bajo la estricta vigilancia de un hombre que, llegado un momento, deberá entregarla a un no menos misterioso castillo.
Una lentitud en las escenas alargadísimas que termina con tu paciencia es la tónica dominante del film, por lo que hay veces que cuestiono si mis gustos cinéfilos van al revés o nos invade otra ola de gafapastismo y culturetismo ante "obras" que dejan mucho que desear.
La película comienza en algún lugar no identificado de Europa a mediados del siglo XX, donde una niña con dientes de cristal vive encerrada en un apartamento siniestro y lúgubre bajo la estricta vigilancia de un hombre que, llegado un momento, deberá entregarla a un no menos misterioso castillo.

Una atmosfera de terror enfermizo está presente durante todo el metraje y eso es uno de los grandes logros del film, pero un guion tan denso y los pocos diálogos que tiene, no ayudan a comprender a donde quiere llegar la directora con esta extraña historia difícil de entender.
La directora Lucile Hadžihalilović tiene dos largometrajes anteriores "Innocence" y "Evolution" que no he visto, y que después de ver este film se me han quitado las ganas. Esta narrativa de tipo contemplativo esquivando dar respuestas a lo que estás viendo no me resulta nada convincente y creo que comercialmente estamos ante un film de nulo recorrido.
Destino Arrakis.com
La directora Lucile Hadžihalilović tiene dos largometrajes anteriores "Innocence" y "Evolution" que no he visto, y que después de ver este film se me han quitado las ganas. Esta narrativa de tipo contemplativo esquivando dar respuestas a lo que estás viendo no me resulta nada convincente y creo que comercialmente estamos ante un film de nulo recorrido.
Destino Arrakis.com
30 de septiembre de 2021
30 de septiembre de 2021
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tercera película de mi primera jornada del Festival de Cine de San Sebastián, y me topo, a las cuatro de la tarde, después de comer, con el nuevo trabajo de Lucile Hadzihalilovic, que regresaba al festival donostierra tras haber ganado el premio New Directors con su primer largometraje, Innocence, y el Premio Especial del Jurado con su segundo, Évolution. Con este tercero compite también en la Sección Oficial de este año.
En un lugar indeterminado de Europa, mitad del siglo XX, un misterioso hombre llamado Albert cuida a una niña llamada Mia. La labor del hombre es atender todos los días su boca, ya que la niña tiene dientes de hielo, y alimentarla. Periódicamente atiende las llamadas telefónicas del Maestro, que se preocupa por el estado de la niña, hasta que, llegado un día, debe prepararla para que salga al exterior.
Desde el comienzo, con los títulos de crédito, la película nos intenta adentrar en una especie de cuento gótico, en el que los silencios (la primera palabra suena pasados los veinte minutos de proyección), la oscuridad que inunda todo, las texturas sonoras que acompañan el relato y la sobriedad de los actores, ayudan a crear un denso y claustrofóbico ambiente.
En un lugar indeterminado de Europa, mitad del siglo XX, un misterioso hombre llamado Albert cuida a una niña llamada Mia. La labor del hombre es atender todos los días su boca, ya que la niña tiene dientes de hielo, y alimentarla. Periódicamente atiende las llamadas telefónicas del Maestro, que se preocupa por el estado de la niña, hasta que, llegado un día, debe prepararla para que salga al exterior.
Desde el comienzo, con los títulos de crédito, la película nos intenta adentrar en una especie de cuento gótico, en el que los silencios (la primera palabra suena pasados los veinte minutos de proyección), la oscuridad que inunda todo, las texturas sonoras que acompañan el relato y la sobriedad de los actores, ayudan a crear un denso y claustrofóbico ambiente.

Tengo que reconocer que esta adaptación de la novela homónina de Brian Catling no logró engancharme del todo: el rompecabezas que la directora crea con los variopintos personajes que pueblan la historia me deja tan descolocado que salgo con una sensación extraña del cine, por un lado apabullado por su oscura puesta en escena, pero por otro sin acabar de desentrañar su esquiva trama.
A pesar de todo, es de reseñar y agradecer que un festival como éste dé visibilidad a películas como la que ahora nos ocupa, que apuestan más por las sensaciones que por la narrativa.
www.sudandocine.com
A pesar de todo, es de reseñar y agradecer que un festival como éste dé visibilidad a películas como la que ahora nos ocupa, que apuestan más por las sensaciones que por la narrativa.
www.sudandocine.com
16 de enero de 2023
16 de enero de 2023
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
En ocasiones, hay autores de intenciones opacas que a medida que van sembrando de películas su filmografía se vuelven cada vez más conscientes y abiertos en sus mundos particulares –necesariamente no tiene por qué ser una desventaja con sus obras mas primitivas y enrevesadas–. En ocasiones, sucede exactamente lo contrario –Erice, Cronenberg o Godard, por mencionar autores completamente dispares en intenciones y resultados–, cada obra es un reto mayor para la audiencia, no se casan con nadie, ni siquiera se dejan embaucar por ellos mismos. Lucile es una de ellas, y "Earwig" es su película más críptica y sobria a la vez.
Las referencias son claras –mas allá del texto del ciclópeo Brian Catling en el que se basa–, el surrealismo belga, ese que va del cineasta André Delvaux al pintor Rene Magritte –las escenas más alucinadas de la película son absolutamente referenciales en el mejor sentido de la palabra, pienso en el constante juego de trampantojos temporales y espaciales que explora la película–, o el olvidado y demoniaco Harry Kümel.
Las referencias son claras –mas allá del texto del ciclópeo Brian Catling en el que se basa–, el surrealismo belga, ese que va del cineasta André Delvaux al pintor Rene Magritte –las escenas más alucinadas de la película son absolutamente referenciales en el mejor sentido de la palabra, pienso en el constante juego de trampantojos temporales y espaciales que explora la película–, o el olvidado y demoniaco Harry Kümel.

Una obra hipnótica –adjetivo tan manido que recupera, por fin, su verdadero significado en las largas y bellas secuencias de esta hermosa película–, profundamente pérfida, con un protagonista que deambula por la pantalla como el Spider de David Cronenberg; absorto en su propia realidad, fascinado por el brillo del cristal de una copa estriada. Su título es tan misterioso como la propia película, hace referencia a un insecto dermáptero –una especia de cucaracha que en España conocemos como tijereta o "cortapichas"; me pregunto si la asociación inglesa será similar a la española por lo que tiene de castrador, algo profundamente asociado a su protagonista–, pero también contiene la palabra oído, sentido que cumple una función muy importante dentro de la trama.
Pero lo más perturbador de toda la película es esa impasible niña encerrada en un ciclo de solidificación, de carga y descarga de líquido salivar, víctima, pero a la vez, verdugo de una mente perturbada, trasunto de ese gato negro que la acompaña. En estos tiempos donde el contenido se merienda al continente, da gusto encontrarse con una obra tan sugerente, donde las imágenes y acciones son las que transmiten y dirigen la narración, cine fantástico de gran altura, sin discursos ni tesinas de manual. Un, ¿suicidio?... veremos.
Pero lo más perturbador de toda la película es esa impasible niña encerrada en un ciclo de solidificación, de carga y descarga de líquido salivar, víctima, pero a la vez, verdugo de una mente perturbada, trasunto de ese gato negro que la acompaña. En estos tiempos donde el contenido se merienda al continente, da gusto encontrarse con una obra tan sugerente, donde las imágenes y acciones son las que transmiten y dirigen la narración, cine fantástico de gran altura, sin discursos ni tesinas de manual. Un, ¿suicidio?... veremos.
9 de diciembre de 2023
9 de diciembre de 2023
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Earwig (2021) de Lucile Hadzihalilovic
Nota: 8
Una película de atmósfera, de las que si te atrapa no te suelta. Una historia genuina, un valor a la baja en la actualidad, que se imbrica perfectamente con la narración visual y puesta en escena de reminiscencias góticas creando extrañeza y desasosiego tras la aparente seguridad de lo congénere y lo conocido. En este sentido, la ambientación, escritura de personajes (o seres) y manejo de la intriga que consigue la directora durante toda la primera parte de la cinta es admirable. Hay algo que está ahí aunque no podamos acceder a ello. Hay secuencias que se apilan sin un tiempo como inventario.
Destacar un tratamiento del sonido sublime y de vital importancia debido a la ausencia de diálogos en gran parte de su metraje. Consigue meternos de lleno, no sé si en la piel de los protagonistas porque siempre hay un distanciamiento, pero sí en la diégesis. Buen diseño de producción y localizaciones. Magnífica fotografía en cuanto a color, luz, sombra, encuadre, desenfoque… Lucile y Jonathan saben a qué juegan para hacer que nos perdamos en el frío y oscuro mundo que esbozan, siempre estético, algo así como un melancólico y enquistado estado de ánimo que todo lo inunda.
Nota: 8
Una película de atmósfera, de las que si te atrapa no te suelta. Una historia genuina, un valor a la baja en la actualidad, que se imbrica perfectamente con la narración visual y puesta en escena de reminiscencias góticas creando extrañeza y desasosiego tras la aparente seguridad de lo congénere y lo conocido. En este sentido, la ambientación, escritura de personajes (o seres) y manejo de la intriga que consigue la directora durante toda la primera parte de la cinta es admirable. Hay algo que está ahí aunque no podamos acceder a ello. Hay secuencias que se apilan sin un tiempo como inventario.
Destacar un tratamiento del sonido sublime y de vital importancia debido a la ausencia de diálogos en gran parte de su metraje. Consigue meternos de lleno, no sé si en la piel de los protagonistas porque siempre hay un distanciamiento, pero sí en la diégesis. Buen diseño de producción y localizaciones. Magnífica fotografía en cuanto a color, luz, sombra, encuadre, desenfoque… Lucile y Jonathan saben a qué juegan para hacer que nos perdamos en el frío y oscuro mundo que esbozan, siempre estético, algo así como un melancólico y enquistado estado de ánimo que todo lo inunda.
Un cine con peso. Una obra para saborearse lentamente y aprender a mirar de nuevo.
@laquimeracultural
@laquimeracultural
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana




