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El detective

Intriga Andrew Wyke (Laurence Olivier) es un prestigioso escritor de novelas de intriga. Además, su pasión por los juegos de ingenio y las adivinanzas lo ha llevado a convertir su gran mansión en una especie de museo, donde se exponen los juguetes y mecanismos más extravagantes. Una tarde, invita a su casa a Milo Tindle (Michael Caine), amante de su mujer y propietario de una cadena de salones de belleza, para proponerle un ingenioso plan del ... [+]
Críticas 148
Críticas ordenadas por utilidad
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8
22 de septiembre de 2007
186 de 201 usuarios han encontrado esta crítica útil
Claramente es una cinta teatral, configurada a partir del peso de la escenografía y las interpretaciones, a partir de un guión portentoso en su construcción de este duelo de ingenios (aunque caiga en algunas lagunas, creo yo, inevitables al tratar de rizar el rizo hasta el punto que lo intenta). Un guión en el que se insinúa su carácter de enorme burla y su distanciamiento de un thriller más razonable mediante varios instrumentos: el humor y su marcada teatralidad, un acusado tono de suspense psicológico y moral (inherentemente exagerado y teatral), y una sátira del género detectivesco clásico.

La resolución de la primera treta no me parece en absoluto, como algunos usuarios han insinuado, deficiente. Creo que el recurso a esa descomunal elipsis encaja y coadyuva al clima de juego y engaño constante. Gracias a ese despiste, el espectador deja de ser un observador para convertirse en parte del laberinto, en parte de la confusión. Ha de cuestionarse… ¿Lo sabe Olivier?¿Será o no será el mismo personaje?¿Vamos por delante de la cinta o vamos por detrás? El rompecabezas, por fin, se convierte en algo propio. No sólo de Caine y Olivier. Pasas a ser parte activa del complot. Mankiewicz no apura las posibilidades de este hallazgo, pero se agradece el desconcierto.
Michael Caine & Laurence Olivier
El problema es, en mi opinión, el último de los ardides. El final, seguramente por puro cansancio, es redundante… Quizás con un desenlace menos reiterativo (prolonga la manipulación hasta que la desgasta) subiría un punto la nota. Pero no por ello deja de ser una película ineludible.

Y lo es precisamente por una cuestión que se ha comentado ya, aunque se le haya adjudicado previamente la condición de defecto y no de virtud que es, según creo, la que le corresponde. Y es que ese tono íntimo y teatral es la mejor forma de rendir tributo a la raíz de esta historia, la mejor forma de presentar sus pretensiones y sus objetivos. La perfecta recreación de la encerrona de un gato a un ratón… O de un ratón a un gato.

Esta cinta es teatro, claro, desde luego. Mankiewicz siempre fue un director muy teatral en la dirección de actores y en la gestión de sus recursos técnicos. Pero en esta cinta, una especie de recuperación de las viejas claves de novelillas de misterio, una recreación de un clima de divertimento macabro, de intriga absorbente y clásica, en este caso, digo, lo teatral encaja. Como encaja la mansión, los batines de seda, los atizadores y el sótano a lo Allan Poe.
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Mankiewicz y su estilo se ajusta a una película que busca imitar el teatro, y eso no me parece mala cosa si consigue realmente que el espectador de cine se sitúe en una butaca de club (ahí esa elipsis antes mencionada encaja, es un recurso más de teatro que de guión cinematográfico). Y es que en ocasiones, un director y su estilo encuentra acomodo en una historia y otras no. En este caso cine y teatro se funden a la perfección (la propia película juega a eso desde los títulos de crédito, incluso al director se le nota incómodo en los escasos exteriores con un movimiento timorato de la cámara en espacio abierto). Mankiewicz siempre se manejó mejor, probablemente porque así aprendió el oficio, en espacios cerrados. Y a mí me parece lícito y plenamente disfrutable que un formato copie otro, que lo adapte sin pervertirlo y homenajee sus claves. Y además es completamente congruente, en este caso, con el hecho de ser la última cinta de este director. Me parece un fantástico compendio de su estilo, su particular homenaje a una forma de hacer cine y a un encanto que, ya entonces, estaba desapareciendo.
Michael Caine
En definitiva la película obtiene fantásticos resultados de la disposición de los objetos, los grotescos muñecos y los actores. Y es que los protagonistas no son, finalmente, más que marionetas… O al menos así se trata el uno al otro, como juguetes; desde la prepotencia, competitividad, la desconfianza y revancha propias de clases sociales distintas. Probablemente, diría Makiewicz, como pasa ahí fuera…
6
7 de octubre de 2007
101 de 127 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cierto, son dos grandes actores y hay un buen guión... de teatro. Pero lo que puede servir en el teatro, no necesariamente sirve en el cine. Una película debería "mostrar" más, no "decir" tanto. ¿Acaso aporta algo la versión cinematográfica frente a la obra de teatro? Muy poco. Es teatro que se filma sin más.

A medida que avanza la película y avanza también la "montée en force" vengativa, contra lo que no debiera suceder, el espectador avanza también en desimplicación. La película va dejando de transmitir. Cada vez parece más hueca, más teatral (valga la redundancia).

La película, además, explota su narración en base a las diferencias sociales y culturales de los dos personajes: el uno aristocrata, rico, triunfador, culto y anglosajón; y el otro, vulgar, mediocre y de origen italiano... Y sin embargo se parecen demasiado. El personaje del peluquero no está bien logrado, es demasiado educado; no transmite ni su supuesto caracter latino, ni se le adivina arribismo, ni tiene el aire de chulito que se le supone. Suerte que el filme nos "dice" que el personaje de Michael Caine tiene la identidad que tiene, porque si no no lo sabríamos, porque el filme no lo "muestra".
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spoiler:
En la primera parte, el juego creo que está bien conseguido y consigue plenamente el efecto buscado. No así en las dos partes siguientes.

Al inicio de la segunda parte, con la venganza de Michael Caine, su caracterización como detective deja bastante que desear y todos pueden identificarle como el peluquero italiano; lo que mina gran parte de la credibilidad de la acción que está aconteciendo, pues el espectador ya descubre el juego, y el único que parece ignorarlo es el aristocrata.

La tercera parte, con la segunda venganza de Caine, resulta ya fácil que el espectador presuponga que se trata de un juego. ¡Ya ha habido dos antes! El espectador intuye que el peluquero está volviendo a engañar al aristocrata muy poco después que éste inicie desesperadamente la búsqueda de las cuatro pruebas falsas inculpatorias.

¿Y el final? Decepcionante. Con un Caine partiéndose a mandibula batiente, después de haber sido disparado por el aristocrata... es un final ridículo. Ciertamente vence en el estúpido juego, pero pierde en la vida. En fin... Como si fuera creible esta hipótesis y, además, hasta se permite carcajearse del aristocrata homicida mientras agoniza por los suelos. Un final indigno.
9
28 de julio de 2006
83 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil
Respuesta: Mankiewicz, con la ayuda imprescindible de dos grandes actuaciones, la de Caine y la de Olivier.
Mínimo vestuario, reparto y decorado, para dar vida a un descomunal guión y unas interpretaciones majestuosas que, con ayuda de un intrigante movimiento de cámara, te meten de lleno en 'el juego'.
Nunca vi tanto con tan poco.
Siéntense, relájense y disfruten de la mansión que se construye Mankiewicz únicamente con dos enormes pilares. Y recuerden...sólo es un juego.
10
17 de abril de 2007
67 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de entrar a valorar esta película me gustaría hacer dos consideraciones previas:

1) Gracias a mi costumbre de leer las críticas de los compañeros de esta Web con posterioridad al visionado de cualquier película he podido disfrutar de La Huella en su integridad sin comentarios ni pistas que deberían incluirse en el apartado denominado spoiler, máxime en casos como éste en que el film se sustenta basicamente sobre dos pilares: intriga y suspense.

2) Cuando el 24 de Febrero de 2007 se me devolvió sin publicar mi comentario sobre La Strada de Fellini por narrar hechos fundamentales me pareció una decisión acertadísima por parte de quienes corrigen y pulen nuestros escritos. Desde entonces he procurado atenerme a esa especie de ley del silencio y por ello, lamento profundamente que algunos compañeros de aficiones descuiden esta regla que siempre es fundamental pero que en obras como ésta es imprescindible.

Dicho lo anterior y reconociendo la enorme dificultad de comentar esta película sin envolverse aun sin querer en la trama, diré también que la película me pareció magistral, que la trama sobre la que se sostiene es un prodigio de imaginación, que la puesta en escena es magnífica, los decorados excelentes, la música genial, la colección de autómatas digna de ser expuesta en un museo (y no me extrañaría que lo estuviera). Y, por encima de tantísima genialidad, dos actorazos de la talla de Michael Caine y Laurence Olivier, ó al revés, que tanto monta monta tanto.
Laurence Olivier & Michael Caine
Ellos sostienen la totalidad de la película. ¿quién está mejor? ¡Menuda pregunta! En mi opinión, cincuenta por ciento para cada uno, que es lo mismo que responder: Los dos. Tal vez, en la primera parte Olivier gane, ajustado y a los puntos, pero en la segunda, lo hace Caine. Pero si alguien opina que es al revés, pues también puede ser. No discutiremos por ello. Ambas interpretaciones son dignas de análisis en una escuela de actores. De hecho optaron los dos al Oscar. Lo ganó Marlon Brando por El padrino. Palabras mayores.

Solo una pega, pero casi tan pequeña que no enturbia para nada todo lo que acabo de afirmar. Siempre me pareció que Caine era muy inglés. Tan británico como el Big Ben. Y por eso no me creo mucho lo del latin lover italiano. Pero, como acabo de decir, con todo y eso, está increible, genial, fabuloso...

¿Cómo sino, se soportaría una película de más de dos horas, básicamente sobre dos actores? Se soporta porque sus interpretaciones son prodigiosas y porque el argumento es muy pero que muy bueno.
Laurence Olivier
Si alguien lee esto antes de ver la película, espero haberle animado a ver esta película y al mismo tiempo haber respetado de forma “virginal” (permítanme el término) su argumento.

Calificaría la película entre un 9 y un 10 pero un 9 mondo y lirondo sería injusto. De aquí mi 10.
7
13 de abril de 2006
92 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil
En mi opinión, una obra, para recibir una puntuación máxima, debe llevar al límite las posibilidades del medio artístico escogido.

Las mejores películas son aquellas que, además de ser geniales, no son imaginables bajo ninguna otra forma de arte que no sea la cinematográfica.

¿Justifica Mankiewicz el empleo del cine a tenor del resultado?
Evidentemente no, ya que su forma ideal es la de obra de teatro.

Aún así, sus cualidades - todas ellas estarían potenciadas en la escena: diálogos, situación...- son de una gran calidad, y de ahí mi nota.
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