Refugio
2015 

6,4
174
Drama
Hasta mediados de los años 70, permanecieron en activo en Alemania Occidental unos internados de educación cristiana en los que prevalecían la violencia y la represión como formas de aprendizaje. Eran verdaderos santuarios del terror; reformatorios para chicos difíciles, jóvenes airados nacidos en la posguerra. Esta película nos traslada a los escenarios reales de una de esas instituciones, concebidas como campos de trabajo y centros ... [+]
24 de octubre de 2017
24 de octubre de 2017
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi “Freistatt” (Alemania, 2015), dirigida por Marc Brummund (siendo esta su ópera prima) y con guion del propio director y de Nicole Armbruster. Es un drama alemán en el que se narra la brutalidad de un centro de reeducación cristiano para jóvenes, al que es enviado el rebelde Wolfgang (Louis Hofmann). Empecemos señalando que esta cinta está basada en hechos reales; pero ¿cuánto de realidad hay detrás de la cinta? Eso no lo sabremos a ciencia cierta. Por demás, ¿se han fijado en el impacto narrativo que implica decir que “está basado en hechos reales”? ¿Y qué significa eso? Como estamos ante el cine, no hay obligatoriedad de fidelidad en la narración, pues hay otros fines muy por encima. Alguna vez pensé que debería fijarse algún criterio cualitativo que le permitiese al espectador saber qué tan fiel es la narración fílmica, pues si el director (para generar suspenso) señala que está basada en la realidad, debería decir, igualmente, qué tanto. No obstante, ¿hay un filme que no esté basado en la realidad? Hasta la ciencia ficción es la representación fantasiosa de realidades percibidas. Pero bueno… pasando a otro asunto, esta obra es de muy buena factura. Entró muy bien el novel director a la industria del cine. Entre los aspectos que me llamó la atención es la fotografía y la manera en la que se pudo, en ambientes abiertos, reflejar la angustia y los sentimientos asfixiantes de instituciones reeducativas tan duras con los jóvenes como la que allí se registra. El guion, por su parte, está bien construido, todo acorde con la historia central, y son mucho más los aciertos que los yerros. Empero, hay dos aspectos que no puedo dejar pasar por alto: la predecibilidad de muchas escenas y lo estático en lo que atañe al tiempo de la narración. A pesar de que la narración, entre principio y fin, parece atravesar aproximadamente dos años, esto no lo ve el espectador. Un joven cambia más de lo que creemos en dos años. Sí quedó registrado el cambio emocional del joven, por las duras condiciones que le tocó vivir en dicho centro, pero físicamente parece que es el mismo joven que llegó un día antes al reformatorio. Justo esta ausencia de cambio en la apariencia es lo que hace algo inverosímil la escena final: si se hubiese retratado el cambio físico de la niñez a la juventud, habría ganado en credibilidad la cinta. En lo que atañe a la reflexión (pues el cine no es solo para ver) está el tema de la dureza excesiva en la formación como alternativa de control de jóvenes difíciles. Es decir, una respuesta social común a jóvenes rebeldes, por darles un nombre, ha sido la de la dureza, el castigo, el disciplinamiento excesivo. Me acuerdo, por ejemplo, como el servicio militar obligatorio obedecía, entre otros fines, a esta función de disciplinamiento y control social del joven. Pero la cinta deja en claro que pasarse de la raya en la dureza formativa puede traer más problemas que soluciones. Además, que cuando se está en ambiente autocráticos, cada vez es más fácil -para quien detenta el poder- pasarse de la raya. Ahora bien, ¿entonces condenar la disciplina? Ese sería una respuesta fácil: pasar de un extremo al otro, como suele hacerlo la cultura antes los desmanes del pasado. ¿Qué me asusta? Que seamos un péndulo. Quien quita que, en un futuro, ante los desmanes de personas sin disciplina alguna, egoístas incapaces de vivir en sociedad por la falta de reglas introyectadas, se pida a gritos una sociedad de la disciplina más severa, que como sabemos, no conduce a nada bueno. ¿Cuándo aprenderemos la regla aurea de la filosofía práctica (todo en su justa medida)? Entonces, esta película, es una excelente excusa para las reflexiones pedagógicas que tanto apremian en la actualidad, donde tenemos, de un lado, fuerzas conservadoras que reclaman sociedades del control excesivo sobre el cuerpo, y del otro, cuerpos acostumbrados por procesos formativos demasiado perniciosos a hacer lo que se les venga en gana y a condenar a todo aquel que no obedezca sus caprichos. Seamos sinceros. Ambas cosas coexisten. En fin, buena cinta y buena excusa para un debate. La recomiendo. 2017-10-24.
6 de diciembre de 2024
6 de diciembre de 2024
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La dinámica de este centro es un caos total, tanto en lo que se refiere a la disciplina como a la indisciplina, no se dan bien ni la una ni la otra, parece que este centro solo tenga pretensiones de tener mano de obra esclava, sin importar en absoluto ningún valor, ni social, ni moral, ni religioso, ni familiar, ni de ningún otro tipo. Está muy lograda la exposición de la cultura imperante en esas épocas, de echar la vista a un lado ante demasiadas atrocidades cotidianas y normalizarlas desde una enfermiza inhibición de la realidad. Las interpretaciones, muy normalitas, casi todo el valor dramático recae en el trabajo que ofrece el protagonista Louis Hofmann, y en el argumento inquietante de la película. La fotografía, color y luz, es la de las cámaras domésticas de 8mm y Super 8mm de esas épocas, con las que se filmaban, a menudo, escenas familiares, que captaban una hipócrita e histriónica mentira
7 de julio de 2017
7 de julio de 2017
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Potente, doloroso y sobrio drama alemán, basado en hechos reales, sobre la educación de jóvenes internados en reformatorios cristianos. Se potencia con una bellísima fotografía saturada de iluminados colores ocres, una trama sensiblemente intensa y un elenco muy acertado en el que se destaca Louis Hofmann.
El debutante director y coguionista Marc Brummund ingresa con pie firme y una plausible destreza en la pantalla grande, consiguiendo contar con profundidad, solvencia y belleza fílmica un dramón en la Alemania Occidental donde supuestamente desbordaban las libertades capitalistas.
La ópera prima de Marc Brummund se muestra muy atractiva a pesar de algunas pocas resoluciones previsibles, pero esencialmente cuenta con una línea argumental es muy sólida y briosa sabiendo equilibrar sus aristas mas violentas y difíciles de digerir, con la rebeldía esperanzadora en el marco de un tortuoso entramado de amor filial controvertido. Un prometedor debut que insta a seguirle los pasos al nuevo realizador.
Calificación Fanaseriecine: 7 ½ sobre 10
El debutante director y coguionista Marc Brummund ingresa con pie firme y una plausible destreza en la pantalla grande, consiguiendo contar con profundidad, solvencia y belleza fílmica un dramón en la Alemania Occidental donde supuestamente desbordaban las libertades capitalistas.
La ópera prima de Marc Brummund se muestra muy atractiva a pesar de algunas pocas resoluciones previsibles, pero esencialmente cuenta con una línea argumental es muy sólida y briosa sabiendo equilibrar sus aristas mas violentas y difíciles de digerir, con la rebeldía esperanzadora en el marco de un tortuoso entramado de amor filial controvertido. Un prometedor debut que insta a seguirle los pasos al nuevo realizador.
Calificación Fanaseriecine: 7 ½ sobre 10
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La historia se mete en la vida de Wolfgang (Louis Hofmann), un adolescente que vive en un pequeño pueblito con su joven madre y su pequeña hermanita. Su vida es tranquila, disfruta con amigos y su mamá de la playa, pero todo se complica con ella se pone en pareja con un nuevo hombre que se instala en la casa.
Esa profunda e inquebrantable relación con su madre se obtura por esa pareja que se interpone, al punto que Wolfgang es enviado a un reformatorio de educación cristiana, abiertos en las postguerra, para encausar jóvenes huérfanos o con problemas de conducta. El cree que su estadía durará por las vacaciones escolares, pero en realidad ha sido llevado para quedarse definitivamente.
El jovencito se resiste a las estrictas reglas impuestas por el hermano (Stephan Grossmann) que lidera el represor y opresor centro de trabajo, es por eso que intentará revelarse y huir entre medio de los pantanos; pero sus fracasos se reconvierten en reprimendas para todos compañeros que le hacen pagar a golpes los castigos.
A la espera de una carta de su amada madre que nunca llega, Wolfgang no cesa en sus intenciones pero el ambiente de los celadores y de sus propios compañeros se vuelve cada vez más hostil.
Esa profunda e inquebrantable relación con su madre se obtura por esa pareja que se interpone, al punto que Wolfgang es enviado a un reformatorio de educación cristiana, abiertos en las postguerra, para encausar jóvenes huérfanos o con problemas de conducta. El cree que su estadía durará por las vacaciones escolares, pero en realidad ha sido llevado para quedarse definitivamente.
El jovencito se resiste a las estrictas reglas impuestas por el hermano (Stephan Grossmann) que lidera el represor y opresor centro de trabajo, es por eso que intentará revelarse y huir entre medio de los pantanos; pero sus fracasos se reconvierten en reprimendas para todos compañeros que le hacen pagar a golpes los castigos.
A la espera de una carta de su amada madre que nunca llega, Wolfgang no cesa en sus intenciones pero el ambiente de los celadores y de sus propios compañeros se vuelve cada vez más hostil.
7 de marzo de 2017
7 de marzo de 2017
0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Terminando de ver “Freistatt” (2015) de Marc Brummund con Louis Hofmann, Alexander Held, Stephan Grossmann, Max Riemelt, Katharina Lorenz, Uwe Bohm, entre otros. Drama alemán, sobre un joven adolescente “difícil”, criado tras La Segunda Guerra Mundial, es enviado a uno de los internados de educación cristiana, en los que prevalecían la violencia y la represión como formas de aprendizaje. La historia se centra en la vivencia de Wolfgang (Louis Hofmann), y vemos todos los hechos desde su punto de vista: Desde un impactante Complejo de Edipo, hasta la violencia imperante en “El Santuario” nombre dado al filme en la versión en español. Técnicamente es bastante convencional, y en el fondo, es predecible, pero cuidadosa en la ambientación opresiva y en la fotografía. Respecto a los hechos, no se siente por ningún lado esa Alemania de la postguerra, tampoco se ve que sean los años 60, pues se nota todo bastante moderno, casi los 80. Del reparto, toda la película recae sobre Louis Hofmann, que hace una buena caracterización de un personaje enamorado de su madre, inocente e ingenuo, que es forzado al desarraigo y a crecer con desamor; y del resto, destacan actores prolíficos como Max Riemelt, Alexander Held y Uwe Bohm como villano. Queda la curiosidad de ver que hubo fracasos en el sistema educativo alemán, que existió por mucho tiempo, muy en la línea de Los Campos de Concentración.
RECOMENDADA
NO tendrá nota en Lecturas Cinematográficas.
http://lecturascinematograficas.blogspot.com/
RECOMENDADA
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