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Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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2 de febrero de 2025
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me parece una película excelente con una sensibilidad exquisita.

La ternura familiar combate con la violencia externa.
Con qué delicadeza la madre atiende, a su pesar, a esa joven que presintió una amenaza para su familia, sólo por su naturalidad, por la frescura de su inocente inconsciencia femenina en un mundo hostil de masculinidad y prejuicios. Y aún así, una a una, con dolor y con tiernas caricias extrae cada bala de metralla impune.

Incluso en un contexto de tanta violencia, la verdad en la familia se va revelando con respeto, y con susurros y silencios; sólo una voz se eleva, la de la hija mayor ante la intolerable injusticia paterna.

Hasta el desenlace final: los interrogatorios, el miedo, el aislamiento...

Entonces ya, surge la rebelión irrefutable, por pura supervivencia, de las mujeres sometidas a la falsedad de un sistema, en que los varones, no hombres, porque los que son hombres tienen humanidad y éstos no la tienen, han olvidado que han nacido de mujer y utilizan el nombre de Dios en vano, para justificar su violencia contra las mujeres.
Y es la última generación de mujeres, todavía adolescente, quien, con la propia arma del agresor en mano, frente a frente, no le dispara, no lo hiere y mata, sino que destruye el suelo, la base en que se asienta, decadente, en ruinas, desértica y caduca, para hacerlo caer en su propio abismo, quedando al fin sepultado, mientras su mano feminicida aparece desnuda, inerte, despojada del arma homicida que yace a su pie.
22 de julio de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Contienes la respiración durante las dos horas de metraje que tiene. Será al final, cuando vuelvas a ti, al escucharte exhalar: ¡¡¡ufffffff!!! Pero a pesar de este sufrir, la película te prende, porque el dolor de la trama es paralelo a la brillantez de la filmación.

El contexto es de hace algo más de un siglo, pero seguro que lo encontramos en la actualidad, en tantos sitios en donde sucede esto mismo hoy, por inverosímil que parezca: lisiados de cientos de guerras, monstruos para ellos mismos, títeres de los otros, mujeres desoladas que sobreviven, si sobreviven, en condiciones infrahumanas, sometidas; … y los niños, abandonados, tantos bebés no deseados. ¡¡¡Horror!!!

Durante este calvario, la intriga nos hunde aún más en otra desazón, nos plantea un escabroso dilema: el asesinato de un inocente no necesita juicio para enjuiciarlo, la moral natural lo sentencia, pero ¿queda libre aquel o aquella que libra su conciencia, entregando a un inocente o no haciéndose cargo, a pesar de ser suyo, de su propia carne, de sus genes? ¿No es tan cruel y responsable como el que mata a ese ser? Porque la vida que le correspondería a ese inocente, en la noble naturaleza, como un pajarillo en su nido, es la de vivir en su propia casa, con sus progenitores, o con su padre o con su madre, y sus hermanos si los hubiera; y privarlo de esto también es un crimen.
Victoria Carmen Sonne & Trine Dyrholm
Pero justo quien ha sobrevivido a los horrores de una guerra, que lo ha despojado de su vida anterior, dejándolo contrahecho, deforme, grotesco, abominable, es el único, en esta historia, capaz de dar cobijo a una criatura, que no es suya, y de amparar a una esposa, que lo ha repudiado, para empezar una nueva vida. Lo demás todo es crudeza y crueldad.

Aún nos salva el epílogo de la historia, como si pasáramos por última vez por esos baños públicos, y comunes, que nos lavan y nos purifican, porque nos redime con un abrazo final, maternal y compasivo, que contiene toda la humanidad que da nombre a nuestra especie.
27 de junio de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sublime, quién puede rebatirlo, el blanco y negro regresa de forma magnífica, después de décadas del sobrevalorado tecnicolor, y encandila e impregna películas emblemáticas desde entonces; pero una flor roja se abre paso, símbolo enigmático, profundo y esencial. Qué fotografía!!!

Cualquier cosa que diga, a nivel artístico, sobre esta obra maestra, está obsoleto, porque se habrá dicho ya, me centro en su mensaje, en el diálogo que entabla con ese tu otro yo, humano pero también potencialmente cruel.

Cuántas veces la he visto? No sé, y es larga, pero la sigo de un tirón, absorta. Cuántas veces más la veré y descubriré aún más sobre qué debatir y dialogar, no lo sé. Lo que sí sé, y me pregunto el porqué, es que hoy, treinta y dos años después de esta película, setenta y cinco, (!tres cuartos de siglo!), después de que se diera fin a estas inefables inmundicias y atrocidades humanas, la matanza de inocentes no ha cesado.
Más de cincuenta guerras, la mayoría no conocidas, tienen lugar hoy en nuestro planeta. Dos de ellas cercanísimas porque son de nuestra misma civilización. Y una de éstas con un protagonista-antagonista de la paz, que es precisamente quien fue víctima de la desgraciada masacre de la película en cuestión, el holocausto. Qué tristeza!!!
Me pregunto si RTVE, que ha repuesto esta película en estas fechas, pretende de forma encubierta, -en un ciclo de su protagonista-, por las circunstancias políticas bélicas actuales, hacernos sentir la náusea existencial, globalizada y terrenal del hoy. Pero si es así, les doy un ole; necesitamos que nos zarandeen y espabilen, porque hace mucho que no nos manifestamos de forma evidente frente a causas ilícitas, tan sólo en privado, en nuestras casas y tertulias.

Sabremos dentro de x años de un israelita que haya salvado al menos a mil almas de una muerte injusta? Ojalá! Esto suponiendo que acabe esta guerra imperdonable, no inverosímil, ni tampoco nueva, porque ha estado encubierta desde 1948.

Necesitamos que Spielberg, u otro "Spielberg", despierte, se haga presente y, treinta y tantos años después, nos regale otra magistral obra, en la que, con una bofetada también magistral, demuestre con arte, y alumbre, a los políticos y militares israelitas de hoy el genocidio, semejante al padecido por sus ancestros, que están cometiendo.
21 de junio de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es fácil llegar a percibir, a sentir con profundidad, en menos de dos horas de metraje, el largo sufrimiento que vive una madre y un hijo en el abismo del Alzheimer. Sin embargo esta obra muestra toda esta triste realidad con logro.

La primera escena con la melodía recurrente nos interna, in media res, en la trama: las notas, que tan magníficas empiezan, se vuelven caóticas, como la caótica mente de quien padece Alzheimer.
Y la fugaz visita del hijo, en tan emblemática fecha, terminan por adentrarnos en la historia, a la vez cruel y sublime.

Con carácter japonés, los silencios, la distancia emocional, o más bien la ausencia de manifestación emocional, el excesivo, a veces, respeto, desvelan, muy poco a poco, pero progresivamente, la difícil situación. En el caos surgen dos alegorías: los recuerdos son robados y es un terremoto esta siniestra enfermedad que destruye toda una vida, convirtiéndola en escombros, en retazos de recuerdos repetitivos y aislados, dolorosos o tiernos.
Quien ha vivido una situación semejante, yo la he vivido, sufre con Izumi ese mismo dolor, del alma, cuando quiere comprender qué sucede y no puede encontrar la solución; cuando sientes que tu madre no te reconoce, cuando nada hay en tus manos para ayudarle, para calmar el sufrimiento de ambos, para poder recomponer ese puzzle, ese rompecabezas, con tantas piezas perdidas, de la vida de quien te dio la vida.

Cien o mil flores nunca serán bastante para una madre que llegará a ser, como el bebé recién nacido, también tu niña.
4 de febrero de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
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Es la primera obra que veo de Álvaro Gago Díaz, y lo hago por segunda vez, ahora en la 2 de RTVE, gracias a Versión española, programa de merecida mención, por su hacer con el cine español y con los y las cineastas de España.

Y por éste, su primer largometraje, desde mi humilde punto de vista de espectadora y cinéfila, me atrevo a decir que promete.

El ritmo desenfrenado de la acción y la temática, salvando grandes distancias, recuerda a À plein temps de Eric Gravel (2021). Pero el corto Matria de Gago, precursora de esta otra Matria, largometraje, es del 2017, por lo que no me cabe duda de la originalidad de su autoría.

Gago saca a la luz la situación precaria de tanta mujer sola, que sobrevive con trabajos poco valorados y mal pagados e inestables; mujeres invisibles: camareras, marisqueadoras, limpiadoras de fábricas, asistentes del hogar...

Me ha atrapado, me ha conquistado ese pulso hiperrealista, ese frenético deambular que te precipita en el estrés padecido por esta mujer, tan magistralmente interpretada por María Vázquez, trabajadora y madre, no valorada ni por sí misma.
No sabemos nada de su pasado, salvo que tiene una hija, a la que intenta proteger y evitarle una vida como la suya, ni sabremos nada de su futuro; sólo presenciamos que toma las riendas, emprende un nuevo destino y, al fin, se libera de toda esa vida agobiante en busca de otra. ?De cuál, de qué?

Eso queda en puntos suspensivos, pero consigue liberarnos de toda carga, de tanto afán sin fruto, también al fin a nosotros, después de haber sufrido, y sobrevivido, con la protagonista el mismo ahogo existencial, el mismo agobio interior, la misma presión externa, social y familiar, que se muestra en esta obra de un autor joven, novel en largometraje, que promete.
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