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Voto de helvetico:
8
Voto de helvetico:
8
6,8
33.042
Drama
Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única ... [+]
24 de marzo de 2019
24 de marzo de 2019
2 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de ALMODÓVAR es clave en mi formación intelectual y vital. ALMODÓVAR es como una segunda madre para mi. Yo, como hijo suyo, me revelo contra el, no le soporto y le amo. Le exijo lo que no puede dar, me conformo con cualquier muestra de afecto. No soy objetivo con él, ni por arriba, ni por abajo.
Sentarse a ver una nueva película de ALMODÓVAR, sea buena, mala o regular, es como volver a casa.
Ver los muebles de las casas, los títulos de los libros de la mesilla de noche de los protagonistas, los jarroncitos, los ceniceros, la ropita, las canciones que elije, de un Madrid que como madrileño conozco muy bien, el Madrid de SIGFRIDO, de SYBILLA, de las inauguraciones de la JUANA DE AIZPURU, de CHUS BURÉS, de LA OCA, las aceras una noche de verano… El Madrid donde me he criado.
Aquí, en esta nueva película, hasta dice donde vive, para que vayamos directamente a acosarle, a fingir un encuentro fortuito, para que vayan las de VOX con las pistolas a su casa.
Sentarse a ver una nueva película de ALMODÓVAR, sea buena, mala o regular, es como volver a casa.
Ver los muebles de las casas, los títulos de los libros de la mesilla de noche de los protagonistas, los jarroncitos, los ceniceros, la ropita, las canciones que elije, de un Madrid que como madrileño conozco muy bien, el Madrid de SIGFRIDO, de SYBILLA, de las inauguraciones de la JUANA DE AIZPURU, de CHUS BURÉS, de LA OCA, las aceras una noche de verano… El Madrid donde me he criado.
Aquí, en esta nueva película, hasta dice donde vive, para que vayamos directamente a acosarle, a fingir un encuentro fortuito, para que vayan las de VOX con las pistolas a su casa.

A lo largo de la filmografía de ALMODÓVAR hay grandes obras maestras del cine (QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO, LA LEY DEL DESEO, MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS, ÁTAME sobre todo), verdaderas joyas (ENTRE TINIEBLAS, TACONES LEJANOS, PEPI LUCY BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN), fallidos títulos que no obstante son grandes películas de culto (LABERINTO DE PASIONES, KIKA, MATADOR, LA PIEL QUE HABITO), buenas películas, irregulars, sin la frescura de su etapa inicial (LA FLOR DE MI SECRETO, LA MALA EDUCACIÓN, VOLVER, JULIETA) y también auténticos bodrios (CARNE TRÉMULA, TODO SOBRE MI MADRE, HABLE CON ELLA, LOS ABRAZOS ROTOS o LOS AMANTES PASAJEROS)
Da igual que DOLOR Y GLORYHOLE sea una obra maestra o una mierda pinchada en un palo, no voy a entrar en si es buena o mala. Sea una joya o un bodrio, es lo de menos, yo estoy ahí, con él, con su cine.
De tanto leer sobre ella, es como si ya la hubiese visto mientras se rodaba…
Tiene esta película de PEDRO ALMODÓVAR una atmósfera a película póstuma, a última película. Pensaría que se está muriendo, de no ser porque de ser así ya estaría como las locas dando entrevistas sobre que va a morir. También pensaría que es su última película, de no ser porque es demasiado petarda como renunciar a un aplauso más en CANNES. Sea como sea estamos ante un cine de madurez que, pese a estar lejos de la depuración narrativa y más lejos aún de la perfección formal, sabe a ajuste de cuentas con el pasado, a serenidad, a cine confesional.
Da igual que DOLOR Y GLORYHOLE sea una obra maestra o una mierda pinchada en un palo, no voy a entrar en si es buena o mala. Sea una joya o un bodrio, es lo de menos, yo estoy ahí, con él, con su cine.
De tanto leer sobre ella, es como si ya la hubiese visto mientras se rodaba…
Tiene esta película de PEDRO ALMODÓVAR una atmósfera a película póstuma, a última película. Pensaría que se está muriendo, de no ser porque de ser así ya estaría como las locas dando entrevistas sobre que va a morir. También pensaría que es su última película, de no ser porque es demasiado petarda como renunciar a un aplauso más en CANNES. Sea como sea estamos ante un cine de madurez que, pese a estar lejos de la depuración narrativa y más lejos aún de la perfección formal, sabe a ajuste de cuentas con el pasado, a serenidad, a cine confesional.

Pedro Almodóvar
Los momentos de gran cine de DOLOR Y GLORIA, son varios y tienen que ver con los breves episodios de infancia, con el nada autocomplaciente encuentro con la madre anciana, donde ALMODÓVAR abre, generosamente, un melón doloroso de decepción, las miradas llenas de humanidad de ANTONIO BANDERAS a un magnífico LEONARDO SBARAGLIA.
Y luego hay momentos de cine frío, de cine irrelevante; el histrión intensito de ASIE ETXANDÍA (que actúa como si fuse un profesor de ÉLITE), ALMODÓVAR hablando de sus dolores (que me interesan poco, la verdad), un inciso gráfico que te saca de la película,
Tiene gracia el “regalito” que le lanza ALMODÓVAR a EUSEBIO PONCELA con el personaje de ETXANDÍA.
PENÉLOPE está fabulosa, tan MAMMA ROMA, JULIETA SERRANO con una vejez surreal y tragicómica, SBARAGLIA más guapo y luminoso que nunca, el niño que es todo carisma y picardía y por encima de todos un ANTONIO BANDERAS irreconocible, como si fuse otro actor. No había estado mejor desde ÁTAME. BANDERAS, desde que se fue a HOLLYWOOD a rodar LOS REYES DEL MAMBO, dejó de gustarme. Desde entonces le vi como un actor de opereta, pésimo intérprete. Viendo su interpretación en LA PIEL QUE HABITO llegué a sentir vergüenza ajena. Pues en DOLOR Y GLORIA me emociona profundamente su mirada, su voz…
Todo un acontecimiento cinematográfico.
Y luego hay momentos de cine frío, de cine irrelevante; el histrión intensito de ASIE ETXANDÍA (que actúa como si fuse un profesor de ÉLITE), ALMODÓVAR hablando de sus dolores (que me interesan poco, la verdad), un inciso gráfico que te saca de la película,
Tiene gracia el “regalito” que le lanza ALMODÓVAR a EUSEBIO PONCELA con el personaje de ETXANDÍA.
PENÉLOPE está fabulosa, tan MAMMA ROMA, JULIETA SERRANO con una vejez surreal y tragicómica, SBARAGLIA más guapo y luminoso que nunca, el niño que es todo carisma y picardía y por encima de todos un ANTONIO BANDERAS irreconocible, como si fuse otro actor. No había estado mejor desde ÁTAME. BANDERAS, desde que se fue a HOLLYWOOD a rodar LOS REYES DEL MAMBO, dejó de gustarme. Desde entonces le vi como un actor de opereta, pésimo intérprete. Viendo su interpretación en LA PIEL QUE HABITO llegué a sentir vergüenza ajena. Pues en DOLOR Y GLORIA me emociona profundamente su mirada, su voz…
Todo un acontecimiento cinematográfico.
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