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Voto de Misterchess:
6
Acción. Drama. Fantástico Un misterioso vagabundo (Josh Hartnett) y un samurái japonés llamado Yoshi (Gackt) llegan por separado a una ciudad que vive aterrorizada por la banda criminal encabezada por Nicola (Ron Perlman) y una femme fatale (Demi Moore). Cuando se conocen deciden unir sus fuerzas y acabar con ellos, actuando a las órdenes del propietario del Saloon (Woody Harrelson). (FILMAFFINITY)
31 de marzo de 2016
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Acabo de ver esta película y no puedo decir como menos que me sorprendió, sin embargo, y aunque la película se atreve a desafiarme con el consabido: te gusto no te gusto, soy incapaz de decir si me gustó, por eso le doy una nota media que más que al 6 tira al 5.6.
Bueno, señores, abróchense los cinturones; aquí comienza mi crítica.
Para empezar voy a detallar lo que me parecieron los decorados. Es cierto que todos los decorados parecen feísimos pero en la película hay momentos en que el gran Woody Harrelson le dice a Josh Harnet y al Dios de la canción japonesa, Camui Gackt, respectivamente, que su pasatiempo preferido son los recortables desplegables. Esto no anda muy lejos de lo que significa el título de la película. Decir la palabra japonesa Bunraku es tanto como decir teatro de marionetas japonés. Con lo cual ese es el porqué de que la estética parezca tan acartonada y abigarrada. Pero es que voy más allá, el narrador en todo momento cuenta la historia como si estuviera contando las historias de unas simples marionetas guiadas por su destino: uno quiere conseguir su collar… perdón, colgante xD y el otro quiere simple y llanamente venganza. Si yo tuviera que calificar la estética de la película, a casi dos horas de haberla visto, diría que está conseguida hasta el último detalle, y que incluso es genial.
En el guión nos encontramos la típica historia de venganza, reafirmación personal, amor por el poder, tiranía y despotismo que ya nos han mostrado otras películas. Esta que me ocupa ahora mismo hace lo mismo que otras, con lo cual yo creo que no ofrece nada nuevo en el más estricto sentido de la palabra. A ver, es que si me pongo a visionar una película de Bruce Lee, la que sea, no hay ni un solo elemento de los aquí presentes que le falte (bueno la estética le falta, pero en ese caso esa estética no le va al tipo de película), con lo cual imagínense ustedes lo que puede ofrecer ésta, ya que las de ese gran genio rondan el medio siglo de edad.
En cuanto a los actores sólo destaco, como casi siempre, al grandísimo Woody Harrelson, es que me parece un actor enorme capaz de enfrentar cualquier papel, por malo que sea, como en Los juegos del hambre. Gackt es cantante y no está tan dotado para la actuación como lo está para la canción, y eso dice mucho acerca de su habilidad como actor, porque como cantante hace lo que quiere con esa potente y sugerente voz pero como actor… Más bien recuerda a un palo seco en medio de la pantalla. Demi Moore hace un papel tonto, anodino, aburrido, no tiene el más mínimo protagonismo y, si se quitara, no pasaría absolutamente nada. Josh Hartnett otro carapalo que apenas aporta vida a su personaje parece, y como el símil que utilicé antes, una marioneta sin alma cuyo único destino es simplemente repartir tortas a todos aquellos que se interpongan en su camino, en ese aspecto se parece mucho al personaje de Gackt, aunque el artista japonés hace de Samurai sin espada y esa temática me gusta más que la de vaquero del salvaje Oeste, que es la que se encarga de personificar Harnett.
En cuanto al director no lo he visto especialmente mal, aunque este es el aspecto de una película que para mí es más difícil definir, yo creo que lo narra todo bien y las escenas de acción son lo suficientemente disfrutables.
La música es muy acertada porque te transporta a esa suerte de películas, de la época del avispón verde, y con una serie de sonidos, al más puro estilo videojuegos, cada vez que uno de los co o protagonistas dan algún golpe.
En conclusión: la película tiene un estilo Naif y una música psicodélica que te transporta a la época de las películas de los 70, no exactamente por su parecido, sino por las propuestas arriesgadas de algunas de las películas de aquella época. Divierte y no se hace especialmente larga. Los personajes molan y son los típicos: ``aquí planto mis reales y de aquí no me muevo hasta que consiga lo que he venido a hacer´´. La música y los efectos acompañan y la estética me sorprendió porque en efecto es como si estuvieras viendo un teatrillo, como su nombre indica: teatro de marionetas japonés. Los actores que, aún no ofreciendo sus mejores actuaciones, siempre es de agradecer ver rostros conocidos en una película; si no fuera por eso la película muy probablemente se hundirían más de lo que podría predecir cualquier crítico experto.
Lo mejor: su estética y los personajes chulos.
Lo peor: no gustará a todo el mundo, el final se ve venir desde más de la mitad de la película, es tópica, no aporta nada nuevo al género de acción, mezcla temáticas muy dispares como el Oeste y el Japón feudal (no me parece mal del todo, pero eso reafirma la primera frase de este punto de que no gustará a todo el mundo).
Misterchess
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