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1922

Terror. Drama En el año 1922 un orgulloso ranchero asesina a su mujer con la ayuda de su hijo adolescente. Lo que nunca se habría imaginado es que un grupo de ratas acabaría atacándoles, llegando al punto de convencerse a sí mismo de que está siendo acechado por su esposa muerta.
Críticas 45
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7
4 de noviembre de 2017
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo cierto es que siempre es complicado adaptar cualquier obra escrita al mundo cinematográfico, puede haberlas más fáciles o difíciles, pero de lo que no cabe duda, es que las novelas de Stephen King son uno de los géneros más difíciles de adaptar al cine. Netflix hace un gran trabajo, la historia es un acierto. La película está bien, quizás a mi me ha gustado mas por el juego psicológico que han dado las ratas, lo cual me ha encantado. El film también deja entreveer como eran las cosas en los años 20 en los pueblos, años duros y difíciles para todos, escasez de dinero, gente viviendo aislada del resto de las personas durante semanas y semanas, así era la vida en la granja. En resumen está todo bastante conseguido y bien logrado, no es una obra maestra pero es una buena adaptación y más para pasar el rato; si tuviera que poner un pero lo haría con respecto al final, pero para gustos los colores.
6
14 de noviembre de 2017
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante y entretenida adaptación de una novela de Stephen king que aborda la venganza como la ineludible consecuencia del acto perverso y pernicioso por antonomasia: asesinar.

La obra arrancará con el ranchero protagonista (Thomas Jane) plasmando éste en un papel los sucesos acaecidos en el pasado. Acontecimientos que se dieron algún tiempo atrás, pero que siguen dejando huella, al menos para él.

No busquéis en ella una película realmente terrorífica. Alguna que otra escena sobrenatural pero poco más.

La dirección y el guión pecarán del convencionalismo.

Las interpretaciones en su conjunto serán correctas, unos detalles:

La mujer del ranchero estará interpretada por la actriz que da vida a la política Jackie Sharp en la serie "House of Cards", Molly Parker.

También me agradó ver al actor que hace del teniente "Buck" Compton en la genial "Hermanos de Sangre". Este último en el largometraje hace de otro ranchero más acaudalado que el protagonista.
Thomas Jane
La escenografía y la contextualización de la época estarán bien (partiendo de la base de que se desarrolla prácticamente en su totalidad en la granja de los protagonistas y sus exteriores).

Poco más que decir, estamos ante una obra que forma parte de ese material adicional que nos ofrece "Netflix" más allá de sus series que patrocina por todo lo alto.

Gracias por leer.
7
11 de diciembre de 2017
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Está claro que soy una quejica, sobre todo cuando he leído la historia y después hay película. No puedo evitarlo, para eso estamos, para "criticar". Desde luego es una fiel adaptación de la historia corta de Stephen King. La leí hace poco y me gustó mucho. Según estaba viendo el film pensaba...¡ Ahora hay una escena de las guays ! y efectivamente, la había. La fotografía es espectacular. El paisaje es increíble y las actuaciones de sino de 10 si de 9. La atmósfera es exactamente como te la imaginas en el libro. Incluso los actores los había imaginado parecidos. La verdad es que el único fallo que tiene el film es su duración. Una cosa es ser preciso con algo y otra prácticamente copiar la obra original hasta el punto de que sobra media hora o 20 minutos y eso que no es larga. Siempre digo que las novelas de King son para leerlas, no para verlas. Nunca estoy contenta con ninguna de sus adaptaciones. Pero bueno, la recomiendo, tiene tensión, drama, temas en los que pensar, malas ideas y otras no tan malas, buenas conclusiones sobre la vida y la muerte, sobre las consecuencias de nuestros actos, en fin, se puede ver si te gusta el terror psicológico, el de pensar en lo que has hecho y en lo que podías haber cambiado.
7
16 de noviembre de 2017 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
"En 1922, la valía de un hombre se medía por lo que era de su propiedad".

Una profética sentencia abre este relato corto con sinceridad abrumadora y naturalidad inquietante, como dicen sus propios protagonistas, "sobre las cosas que pasan en ninguna parte".
La localización pasa a ser entonces un elemento primordial, un limbo que autocontiene todas las primarias emociones que viven sus habitantes, en una de esas granjas del medio oeste donde el progreso llega tarde, si es que llega alguna vez.

'1922' es historia de pecados mundanos.
Leves rencores, pequeñísimos detalles, soterradas venganzas maduradas al fuego lento del calor rural, a veces precipitadas por una mala palabra o una quietud mortal.
Herramientas habituales de esa otra persona que vive dentro de todos nosotros, cuenta Wilfred, un monumental Thomas Jane que mimetiza a la perfección el hombre rural del siglo pasado, respetuoso de la costumbre y amante de su familia, ligeramente inquieto por esos grandes propietarios que vienen a comprarle su estilo de vida.
Thomas Jane
Para él, vender significaría rendirse a la evidencia de que su existencia ya no aporta nada, y tendría que mezclarse con la gente de ciudad, ese pozo de miseria moral donde todos han perdido su individualidad, su propiedad (medio hombres se les podría llamar).
Su esposa Arlette, sin embargo, no comparte sus ideas, y ve la posible venta como una gran oportunidad: alejarse de ese pozo inmundo en medio de la nada, con dinero suficiente como para asimilar el ritmo de la gran urbe, una adecuada recompensa a esos años de malgastar belleza y juventud con un paleto cualquiera.
Entre medias, su hijo Henry, atraído por las promesas de su madre pero reciamente atado a los valores del padre, atesorando los pocos momentos plácidos que tiene con su vecina Shannon, fantaseando con una vida común donde no tengan que esconderse en el trigo para darse cariño.

La atmósfera de sudor repegado, sexo sucio y olor penetrante se incrusta en ese único escenario, extendiéndose como una mancha culpable en el perfecto retrato de familia, saliendo desagradablemente a la luz cuando Arlette se vuelve irónicamente obscena o Wilfred brutalmente taciturno: una tormenta se cuece sin que apenas podamos verla, pero se siente entre tres personas que se han marcado una hoja de ruta muy diferente, sin que ninguno se atreva a cumplirla en solitario.
Thomas Jane
El estallido de violencia posterior está contaminado por el mismo hedor, es chapucero y descuidado, fruto de un plan que tampoco se ha pensado demasiado: para mantener la propiedad vale todo, incluso fingir que se quiere algo y mantener el tipo cuando el gesto denota lo contrario.
Y esa otra persona, ese confabulador que Wilfred llevaba dentro sale a la luz, como un extraño al que nunca se ha saludado, acompañado de ratas que mordisquean un cadáver, allá abajo en el pozo profundo, donde ni la propia conciencia se atreverá a mirarlo.

El pecado mundano no deja de ser pecado.
Mata, infecta, oculta y paraliza.
Pero cabe la duda de cuánto de ese pecado es auto-generado, cuánto surge de la narración de Wilfred a través de las estaciones del año, y cuánto viene dado por dedos muertos que se arrastran desde tumba nevada, en una de esas solitarias noches de invierno que saben a frío arrepentimiento.
Las ratas siguen estando ahí, no han abandonado a pesar del clima, pero eso es porque gustan el sabor de la dulce mentira, y sus chillidos acompañan el aire de otras tantas ratas humanas, que huyen en cuanto el barco empieza a hundirse.

Nadie puede acusar a Wilfred de no querer cambiar, si eso le iba a costar su orgullo y valía.
Pero si se puede enunciar la triste pregunta de qué hubiera pasado si la casa hubiera estado vendida.
Quizá la maldición que le hace rastrear su familia por crímenes y acusaciones habría pasado de largo, quizá las ratas dejarían descansar las carnes blandas de cadáveres que ya sufrieron más en vida.

Si algo no se puede negar, es que Wilfred tenía razón: eres lo que posees.
Lo que te callas, lo que pasas de largo, lo que dices y defiendes, lo que matas y abandonas.
Con todo se quedó, dándose cuenta tarde de que eso sólo lo quería el extraño confabulador de su interior.

Y las ratas.
Las únicas que se quedan cuando no hay nada, porque se alimentan del dolor y abandono que aquella generaba.
9
20 de noviembre de 2017
10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Arranca lento, como el trabajador que siembra en su campo de sol a sol.
El padre quiere dejarle todo a su hijo, la madre tiene otros planes.
Lo de ella no es el campo y ensuciarse las manos.
Ella quiere ir a la ciudad a vender ropa
El no esta de acuerdo y se lo dice.
Discuten.
Ella quiere vender todo, El no.
Hasta acá nada del otro mundo y hasta parece una película aburrida mas.
¿Cómo hacemos para que tu madre cambie de opinión?, le dice el padre al hijo.
A partir de ahí se viene un viaje a todos los infiernos habidos y por haber en una montaña rusa de pesadilla.
Otra sombría maravilla del maestro Stephen King.
Excelentes actuaciones, muy bien filmada, casi perfecta.
La terrible sensación los atrapara hasta el final del film.
Es un 9
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