The Return
5,9
2.598
Aventuras. Acción. Drama
Tras 20 años de ausencia, Odiseo aparece en las costas de Ítaca, demacrado e irreconocible. El rey ha regresado por fin a casa, pero muchas cosas han cambiado en su reino desde que partió para luchar en la guerra de Troya. Ahora, se verá obligado a enfrentarse a su pasado para salvar a su familia y recuperar el amor que ha perdido.
28 de diciembre de 2024
28 de diciembre de 2024
73 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carmen Machi protagonizó hace años sobre las tablas Juicio a una zorra, donde la guerra de Troya y el secuestro de Helena se veía bajo la óptica de la misma Helena y de la ética del siglo XXI.
The Return tiene esa misma visión sobre Odiseo (Ulises, para los amigos) quien, avergonzado de sus actos, se mantiene lejos de casa durante una década y viviendo durante años en una isla con otra mujer que solo se menciona. Lo encontramos al comienzo de la película medio muerto en las costas de Ítaca solo para, cuando se recupera, ver su tierra devastada y a su hijo que no conoció y a su mujer asediados por pretendientes. Incluso la puesta en escena es más teatral que cinematográfica
The Return es un clamor contra la guerra, contra lo que convierte a los hombres hasta no hacerles reconocerse. Es poner ante el espejo de la vergüenza las violaciones, fratricidios e infanticidios cometidos durante cualquier contienda hasta no querer recordar, no tener valor de enfrentarse a los seres queridos y que vean el hombre en que te has convertido; es solo querer olvidar; y, sin embargo, tener que recordar y olvidar para poder volver a vivir, algo que Fiennes y Binoche reflejan muy bien en su interpretación (y menos los secundarios, salvo Eumeas). Y dado que está historia real no conmueve a la gente, no les hace sentir mejor, Homero se inventó La Odisea.
The Return tiene esa misma visión sobre Odiseo (Ulises, para los amigos) quien, avergonzado de sus actos, se mantiene lejos de casa durante una década y viviendo durante años en una isla con otra mujer que solo se menciona. Lo encontramos al comienzo de la película medio muerto en las costas de Ítaca solo para, cuando se recupera, ver su tierra devastada y a su hijo que no conoció y a su mujer asediados por pretendientes. Incluso la puesta en escena es más teatral que cinematográfica
The Return es un clamor contra la guerra, contra lo que convierte a los hombres hasta no hacerles reconocerse. Es poner ante el espejo de la vergüenza las violaciones, fratricidios e infanticidios cometidos durante cualquier contienda hasta no querer recordar, no tener valor de enfrentarse a los seres queridos y que vean el hombre en que te has convertido; es solo querer olvidar; y, sin embargo, tener que recordar y olvidar para poder volver a vivir, algo que Fiennes y Binoche reflejan muy bien en su interpretación (y menos los secundarios, salvo Eumeas). Y dado que está historia real no conmueve a la gente, no les hace sentir mejor, Homero se inventó La Odisea.

Charlie Plummer, Claudio Santamaria & Ralph Fiennes
Porque a todo el mundo les gustan los héroes y las gestas y no tanto cómo son las personas reales en quienes se basan lo héroes y los efectos reales de una guerra.
En resumen, una vuelta a Ítaca bajo la psicología y la ética del siglo XXI y que, sin embargo, recoge los momentos más memorables del mito de una forma mucho más que correcta con diálogos realmente buenos.
Seguramente no sea para todos.
Lo ha sido para mí.
En resumen, una vuelta a Ítaca bajo la psicología y la ética del siglo XXI y que, sin embargo, recoge los momentos más memorables del mito de una forma mucho más que correcta con diálogos realmente buenos.
Seguramente no sea para todos.
Lo ha sido para mí.
30 de diciembre de 2024
30 de diciembre de 2024
56 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
Uberto Pasolini se pone al mando de esta nueva adaptación de "La Odisea" centrada en el regreso del héroe a ítaca y la superación de sus traumas a causa de la guerra y de los años posteriores fuera de su patria. Al llegar se encuentra con que la tierra se encuentra empobrecida, su esposa Penélope aún lo espera, el palacio está lleno de pretendientes esperando que ella elija un nuevo esposo, y que su hijo Telémaco, al que no conoce, ha partido a averiguar su paradero.
La película cuenta con un montaje austero y simple, que va desde el vestuario de los actores hasta el mismo palacio y los exteriores, a veces dedicando amplios planos a las riquezas de la zona donde se filmó, como Corfú, en especial los bosques, cascadas y playas. También abundan los primeros planos a los personajes, en donde la iluminación en interiores dan mayor protagonismo a las expresiones y miradas en vez de la ambientación, además de varias secuencias sin diálogos.
Ralph Fiennes encarna a un Odiseo atormentado por su pasado que hace que no se reconozca y que dude de quién es; su trauma pesa más que la alegría de volver a Ítaca con su esposa. De esta forma, se siente culpable por su comportamiento en la guerra y teme haberse convertido en un asesino. Juliette Binoche es una Penélope que al principio cree firmemente en que su marido está vivo en algún lugar, pero luego deja aflorar su resentimiento por los crímenes de guerra en una potente escena a solas con Fiennes (sin que ella lo reconozca) llegando a ser un personaje al que le gana la frialdad. Ambos actores se reúnen luego de 28 años de "El Paciente Inglés" y es su tercera película juntos (la otra era "Cumbres Borrascosas" en 1992), por lo que la dupla se convertía en un factor interesante para el espectador, pero que aquí por alguna extraña razón no se completa y ambos parecen fríos y distantes. De los secundarios se destacan Charlie Plummer como Telémaco, que toma peso bastante avanzada la película demostrando una rabia desmedida hacia su padre al que acaba de conocer, Claudio Santamaría como Eumeo, el porquero que rescata a Odiseo y lo aloja en su humilde cabaña y Ángela Molina como Euriclea, la criada de Penélope que reconoce al héroe pero que luego pasa a ser su cómplice.
La película cuenta con un montaje austero y simple, que va desde el vestuario de los actores hasta el mismo palacio y los exteriores, a veces dedicando amplios planos a las riquezas de la zona donde se filmó, como Corfú, en especial los bosques, cascadas y playas. También abundan los primeros planos a los personajes, en donde la iluminación en interiores dan mayor protagonismo a las expresiones y miradas en vez de la ambientación, además de varias secuencias sin diálogos.
Ralph Fiennes encarna a un Odiseo atormentado por su pasado que hace que no se reconozca y que dude de quién es; su trauma pesa más que la alegría de volver a Ítaca con su esposa. De esta forma, se siente culpable por su comportamiento en la guerra y teme haberse convertido en un asesino. Juliette Binoche es una Penélope que al principio cree firmemente en que su marido está vivo en algún lugar, pero luego deja aflorar su resentimiento por los crímenes de guerra en una potente escena a solas con Fiennes (sin que ella lo reconozca) llegando a ser un personaje al que le gana la frialdad. Ambos actores se reúnen luego de 28 años de "El Paciente Inglés" y es su tercera película juntos (la otra era "Cumbres Borrascosas" en 1992), por lo que la dupla se convertía en un factor interesante para el espectador, pero que aquí por alguna extraña razón no se completa y ambos parecen fríos y distantes. De los secundarios se destacan Charlie Plummer como Telémaco, que toma peso bastante avanzada la película demostrando una rabia desmedida hacia su padre al que acaba de conocer, Claudio Santamaría como Eumeo, el porquero que rescata a Odiseo y lo aloja en su humilde cabaña y Ángela Molina como Euriclea, la criada de Penélope que reconoce al héroe pero que luego pasa a ser su cómplice.

Charlie Plummer
La película no es una cinta de acción tipo "Furia de Titanes" o "Troya" ni menos se asemeja a las anteriores adaptaciones de "La Odisea" (de 1954 y la miniserie de 1997), sino que la primera mitad se dedica a criticar las guerras, el ataque a la población inocente y a sus perpetradores, mientras que la segunda mitad se convierte en una cacería y un baño de sangre con gran tensión. Por ello, el espectador debe tener paciencia al verla, pues es una cinta carente de acción, dioses y criaturas míticas y se desenvuelve con bastante lentitud. De hecho, si a Odiseo no lo reconocen de inmediato es por su cambio físico, omitiendo la ayuda divina recibida por Atenea para pasar desapercibido y no morir. Puede que no sea un largometraje para todos y para ver más acción habría que esperar la adaptación de Nolan.
LO MEJOR: Ofrece una nueva perspectiva de los últimos cantos de "La Odisea" y es una feroz crítica a las guerras.
LO PEOR: Es un poco lenta y quizás el excesivo maquillaje de Juliette Binoche desentona con la austeridad del montaje. También las extensas críticas del estado físico de los personajes y extras, alegando que la película debería haber sido protagonizadas por actores griegos o que se les pasó la mano en el gimnasio.
LO MEJOR: Ofrece una nueva perspectiva de los últimos cantos de "La Odisea" y es una feroz crítica a las guerras.
LO PEOR: Es un poco lenta y quizás el excesivo maquillaje de Juliette Binoche desentona con la austeridad del montaje. También las extensas críticas del estado físico de los personajes y extras, alegando que la película debería haber sido protagonizadas por actores griegos o que se les pasó la mano en el gimnasio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Como curiosidad, Uberto Pasolini y Ralph Fiennes ya habían trabajado juntos en la película "Lawrence Después de Arabia", donde el director figuraba como productor.
17 de enero de 2025
17 de enero de 2025
33 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
"The Return" (2024) nos narra un tema mitológico: el regreso del héroe Odiseo (Ulises) a su hogar en Ítaca. Pero quien espere un relato épico al estilo de "Troya" se equivocará. Odiseo (Ralph Fiennes) es un héroe cansado, que ha experimentado los horrores de una guerra que duró diez años. Una guerra desbastadora donde se masacró, violó y exterminó a toda una ciudad. Y él fue participe. Uno de los principales, de hecho.
En la película no veremos dioses ni intervenciones divinas; se trata de una revisión realista del mito clásico griego. Por ejemplo, me ha llamado la atención la interpretación que se da acerca del motivo por el que Ulises tardó diez años en regresar desde Troya a Ítaca, cuando hubiera tardado diez veces menos si hubiera vuelto nadando. Los eventos de la Odisea son un invento de Homero para no contar la verdadera razón de tal tardanza.
Pero, paradójicamente, esa visión menos idealizada y más veraz del mito no la hace menos fiel al relato de Homero. De hecho, es bastante fidedigna a la Odisea. O, al menos, a su parte final donde se narra la consabida historia de Penélope (Juliette Binoche), tejiendo y destejiendo un sudario para demorar la elección de un esposo de entre los muchos pretendientes que infestaban el palacio de Ítaca, y de la irrupción de Ulises disfrazado de mendigo para recuperar su trono. Y recordemos que este retorno es violento, cosa que la película asume cuando es necesario.
En la película no veremos dioses ni intervenciones divinas; se trata de una revisión realista del mito clásico griego. Por ejemplo, me ha llamado la atención la interpretación que se da acerca del motivo por el que Ulises tardó diez años en regresar desde Troya a Ítaca, cuando hubiera tardado diez veces menos si hubiera vuelto nadando. Los eventos de la Odisea son un invento de Homero para no contar la verdadera razón de tal tardanza.
Pero, paradójicamente, esa visión menos idealizada y más veraz del mito no la hace menos fiel al relato de Homero. De hecho, es bastante fidedigna a la Odisea. O, al menos, a su parte final donde se narra la consabida historia de Penélope (Juliette Binoche), tejiendo y destejiendo un sudario para demorar la elección de un esposo de entre los muchos pretendientes que infestaban el palacio de Ítaca, y de la irrupción de Ulises disfrazado de mendigo para recuperar su trono. Y recordemos que este retorno es violento, cosa que la película asume cuando es necesario.

Ralph Fiennes & Juliette Binoche
Hasta tal punto se ajusta al relato clásico homérico, que incluye una escena secundaria, pero bellísima, donde Ulises, envejecido y vestido con harapos para que nadie lo reconozca, entra en su palacio y se encuentra con su perro "Argos" que, moribundo y lleno de pulgas, le ha estado esperando por 20 años. Al ver a su amo, tan solo tiene fuerzas para mover la cola, siendo el único ser vivo que lo reconoce. Ulises, que no quiere revelar su identidad, tan solo lo acaricia y derrama una lágrima por su fiel amigo. Tras esto, el perro muere y Ulises, destrozado, sigue su destino. He de reconocer que esta escena me emocionó.
La película es pausada, algo que no veo un inconveniente en este mundo de rapidez y cambios acelerados. Se ha de degustar como un buen vino. Y, además, tiene un calado claramente antibelicista que nos muestra que los horrores de la guerra siguen siendo horrores, sin importar que fuera una guerra de hace 3000 años o de ayer.
Los diálogos son austeros y delicados, bellos y reflexivos. Me gusta especialmente la conversación entre Ulises y Penélope que se da justo al final de la cinta. Escuchadla un par de veces y reflexionad sobre ella. Recordar para poder olvidar para poder vivir. Poesía.
La película es pausada, algo que no veo un inconveniente en este mundo de rapidez y cambios acelerados. Se ha de degustar como un buen vino. Y, además, tiene un calado claramente antibelicista que nos muestra que los horrores de la guerra siguen siendo horrores, sin importar que fuera una guerra de hace 3000 años o de ayer.
Los diálogos son austeros y delicados, bellos y reflexivos. Me gusta especialmente la conversación entre Ulises y Penélope que se da justo al final de la cinta. Escuchadla un par de veces y reflexionad sobre ella. Recordar para poder olvidar para poder vivir. Poesía.
6 de septiembre de 2025
6 de septiembre de 2025
23 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
El regreso de Ulises (2024), dirigida por Uberto Pasolini, intenta ofrecer una relectura intimista del clásico homérico, pero termina por asfixiarse en su propio minimalismo. El ritmo excesivamente contenido convierte el metraje en un tránsito tedioso, donde la ausencia de impulso narrativo genera la sensación de estar ante un relato que nunca despega.
El despojo de elementos míticos, que en principio podría dar lugar a un drama humano potente, priva a la historia de su grandeza épica y de la capacidad de asombro que la Odisea siempre ha suscitado. Lo que queda es un «slow-burn» que carece de verdadero dinamismo y que se mueve en una monotonía que, lejos de invitar a la reflexión, se vuelve plomiza.
A pesar del buen trabajo interpretativo de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, y de una fotografía cuidada que dota a la película de cierta belleza plástica, nada de esto logra compensar el vacío emocional. El relato se siente frío, distante y falto de pasión, salvo en un breve instante de auténtica emotividad: el reencuentro de Ulises con su perro. Todo lo demás, en cambio, me provocó hastío y pereza, confirmando que este regreso carece de alma y corazón.
El despojo de elementos míticos, que en principio podría dar lugar a un drama humano potente, priva a la historia de su grandeza épica y de la capacidad de asombro que la Odisea siempre ha suscitado. Lo que queda es un «slow-burn» que carece de verdadero dinamismo y que se mueve en una monotonía que, lejos de invitar a la reflexión, se vuelve plomiza.
A pesar del buen trabajo interpretativo de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, y de una fotografía cuidada que dota a la película de cierta belleza plástica, nada de esto logra compensar el vacío emocional. El relato se siente frío, distante y falto de pasión, salvo en un breve instante de auténtica emotividad: el reencuentro de Ulises con su perro. Todo lo demás, en cambio, me provocó hastío y pereza, confirmando que este regreso carece de alma y corazón.
23 de agosto de 2025
23 de agosto de 2025
15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un tiempo en que los grandes relatos mitológicos parecen abocados a la espectacularidad digital, The Return (2024) sorprende por su radical sencillez. Dirigida con un espíritu casi teatral, esta versión del regreso de Ulises a Ítaca prescinde de dioses, monstruos, cíclopes, magas, sirenas y tormentas para concentrarse en lo esencial: la humanidad del héroe y el peso emocional del reencuentro.
Ralph Fiennes compone un Odiseo / Ulises cansado, marcado por el tiempo y la memoria, más cercano a un hombre común que a un semidiós. Frente a él, Juliette Binoche ilumina a Penélope con una ternura acerada, una mujer que ha sabido esperar, resistir y mantener vivo un hogar en medio de la incertidumbre. Ambos, inolvidable pareja romántica de Cumbres borrascosas (1992) y El paciente inglés (1996), convierten la película en una tragedia íntima, donde cada palabra y cada silencio pesan más que los hipotéticos decorados colosales.
Este enfoque contrasta deliberadamente con las versiones más conocidas de La Odisea: la producción de Mario Camerini (1954) con Kirk Douglas y Anthony Quinn, que apostaba por la aventura clásica y el colorido mediterráneo, o la miniserie televisiva de Andrei Konchalovsky (1997), con Armand Assante e Isabella Rossellini, que desplegaba efectos y criaturas fantásticas para narrar el periplo completo. The Return decide apartarse de esa tradición para explorar otra Odisea: la odisea interior, la del regreso a la identidad, al tiempo perdido y al amor que, a pesar del tiempo y la distancia, se resiste a morir.
Ralph Fiennes compone un Odiseo / Ulises cansado, marcado por el tiempo y la memoria, más cercano a un hombre común que a un semidiós. Frente a él, Juliette Binoche ilumina a Penélope con una ternura acerada, una mujer que ha sabido esperar, resistir y mantener vivo un hogar en medio de la incertidumbre. Ambos, inolvidable pareja romántica de Cumbres borrascosas (1992) y El paciente inglés (1996), convierten la película en una tragedia íntima, donde cada palabra y cada silencio pesan más que los hipotéticos decorados colosales.
Este enfoque contrasta deliberadamente con las versiones más conocidas de La Odisea: la producción de Mario Camerini (1954) con Kirk Douglas y Anthony Quinn, que apostaba por la aventura clásica y el colorido mediterráneo, o la miniserie televisiva de Andrei Konchalovsky (1997), con Armand Assante e Isabella Rossellini, que desplegaba efectos y criaturas fantásticas para narrar el periplo completo. The Return decide apartarse de esa tradición para explorar otra Odisea: la odisea interior, la del regreso a la identidad, al tiempo perdido y al amor que, a pesar del tiempo y la distancia, se resiste a morir.

Juliette Binoche
En este punto, la película parece dialogar con la sugerente teoría de Robert Graves, quien sostenía que La Odisea contenía en realidad a dos héroes distintos: el navegante que desafiaba a Poseidón en los mares, y el hombre que, de regreso a Ítaca, debía recuperar su trono y su lugar en la familia. The Return se apropia de esa segunda figura: un Odiseo despojado de lo mítico, reducido a la fragilidad y la grandeza de lo humano.
Con esta propuesta minimalista, el film abre un espacio de intimidad y contemplación, alejándose de la pompa visual que, con toda seguridad, volverá a dominar la esperada versión de Christopher Nolan anunciada para 2026, que ya cuenta con Matt Damon, Tom Holland, Robert Pattinson, Anne Hathaway, Charlize Theron y Zendaya en el reparto original.
Mientras tanto, The Return ofrece algo raro y valioso: la posibilidad de escuchar de nuevo La Odisea en susurros, como si uno de los rapsodas de Homero nos la contara al calor del hogar, en la quietud de la noche.
Con esta propuesta minimalista, el film abre un espacio de intimidad y contemplación, alejándose de la pompa visual que, con toda seguridad, volverá a dominar la esperada versión de Christopher Nolan anunciada para 2026, que ya cuenta con Matt Damon, Tom Holland, Robert Pattinson, Anne Hathaway, Charlize Theron y Zendaya en el reparto original.
Mientras tanto, The Return ofrece algo raro y valioso: la posibilidad de escuchar de nuevo La Odisea en susurros, como si uno de los rapsodas de Homero nos la contara al calor del hogar, en la quietud de la noche.
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