Nacida en el oeste
6,2
332
9 de agosto de 2014
9 de agosto de 2014
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Probablemente no sea uno de los mejores westerns de Boetticher pero tampoco el peor, Scott en su papel de héroe luchando contra todo un pueblo en su contra y ayudando a un joven soldado minusválido y su mujer. Malos malísimos, otros no tan malos y Virginia Mayo en un papel con poco tirón. Por lo demás un correcto Western que los aficionados a este género no deberían dejar de ver, aunque no pase a la historia como una obra maestra consigue entretener, lo cuál no es poca cosa. Mención aparte para una radiante Karen Steele como la mujer del joven soldado al que apadrina Scott.
13 de febrero de 2018
13 de febrero de 2018
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
John Haynes (Randolph Scott), capitán del ejército de la Unión, recibe el encargo del Gobierno de establecer una línea regular de diligencias, para el transporte de oro desde el sur de California a cualquier punto del país, a fin de conseguir el dinero necesario para financiar al ejército. Será ayudado por un soldado de su regimiento que ha perdido un brazo en la contienda, -Rod Miller (Michael Dante)- y su esposa Jeannie (Karen Steele). El pueblo está dominado por Clay Putnam (Andrew Dugan), de ideas sudistas, antaño amigo de John y casado con la antigua novia de éste, Norma (Virginia Mayo).
Encuadrada cronológicamente en 5º lugar del ciclo Ranown, -conocido como el conjunto de los 7 westerns de serie B que comparten coherencia estilística y argumental, dirigidos por Budd Boetticher entre 1956 y 1960, protagonizados por RANdolph Scott, producidos por Harry Joe BrOWN (con las salvedades de "Seven Men From Now" que fue producida por Batja, propiedad de John Wayne, y precisamente esta "Nacida en el oeste" que fue una producción Warner Bros.), y con guión hasta en 4 ocasiones de Burt Kennedy -en mi opinión las mejores de toda esta serie ("Seven Men from Now", "The Tall T", "Ride Lonesome" y "Comanche Station"). No en vano, este mismo guionista participó en dos de los mejores westerns de Gordon Douglas, como son "Fort Dobbs" y la grandiosa "Yellowstone Kelly".
Todas estas películas destacan por su capacidad de síntesis a la hora de perfilar la trama y las características de los personajes, aprovechando los tiempos muertos para suministrarnos información esencial a esos respectos. Así es que el metraje de mayor duración se limita a 78 minutos.
Por otra parte, otras de las constantes son la violencia latente (son películas en las que se disparan más palabras que balas) y una atmósfera de suspense sustentada en la ambigüedad de los diferentes caracteres que completan la función.
Tomando en cuenta todas estas consideraciones, se pueden calificar a "The Tall T", "Ride Lonesome" y "Comanche Station" como el núcleo duro Ranown y a "Westbound" como la más débilmente adscrita a este septeto.
Ninguna de estas películas se llegó a estrenar nunca en cines en España, por lo que no disponíamos de doblajes hasta que empezaron a emitirse por TVE y diversos canales autonómicos, con la excepción aquí de la primera de ellas -"Seven Men from Now"-, que permanece inédita en nuestro idioma.
Encuadrada cronológicamente en 5º lugar del ciclo Ranown, -conocido como el conjunto de los 7 westerns de serie B que comparten coherencia estilística y argumental, dirigidos por Budd Boetticher entre 1956 y 1960, protagonizados por RANdolph Scott, producidos por Harry Joe BrOWN (con las salvedades de "Seven Men From Now" que fue producida por Batja, propiedad de John Wayne, y precisamente esta "Nacida en el oeste" que fue una producción Warner Bros.), y con guión hasta en 4 ocasiones de Burt Kennedy -en mi opinión las mejores de toda esta serie ("Seven Men from Now", "The Tall T", "Ride Lonesome" y "Comanche Station"). No en vano, este mismo guionista participó en dos de los mejores westerns de Gordon Douglas, como son "Fort Dobbs" y la grandiosa "Yellowstone Kelly".
Todas estas películas destacan por su capacidad de síntesis a la hora de perfilar la trama y las características de los personajes, aprovechando los tiempos muertos para suministrarnos información esencial a esos respectos. Así es que el metraje de mayor duración se limita a 78 minutos.
Por otra parte, otras de las constantes son la violencia latente (son películas en las que se disparan más palabras que balas) y una atmósfera de suspense sustentada en la ambigüedad de los diferentes caracteres que completan la función.
Tomando en cuenta todas estas consideraciones, se pueden calificar a "The Tall T", "Ride Lonesome" y "Comanche Station" como el núcleo duro Ranown y a "Westbound" como la más débilmente adscrita a este septeto.
Ninguna de estas películas se llegó a estrenar nunca en cines en España, por lo que no disponíamos de doblajes hasta que empezaron a emitirse por TVE y diversos canales autonómicos, con la excepción aquí de la primera de ellas -"Seven Men from Now"-, que permanece inédita en nuestro idioma.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Centrándonos en esta "Westbound", el sempiterno protagonista Randolph Scott sigue representando ese tipo de héroe solitario y con un pasado poco conocido -pero que vislumbramos tormentoso-, potenciándose ambos aspectos gracias al laconismo del personaje y a un arranque en plano general, atisbando únicamente la silueta de un jinete (que ya de paso, sirve para lucir ese formato en scope en el que se rodaron todos estos films). Además, está dotado de un enorme sentido de la responsabilidad (acepta un nombramiento en contra de su voluntad) y de la justicia.
Las características fisonómicas de este actor de mirada pétrea y edad avanzada (contaba ya con 57 años cuando se inició este ciclo), resultan ideales para interpretar este tipo de papeles.
El villano de turno, -Andrew Duggan-, siguiendo la estela de sus predecesores, destaca por sus dobleces morales y emocionales (en este caso la codicia -revestida de ideología nacionalista sudista- y de un importante componente de celotipia), y como es habitual, delega sus actos reprobables en otras personas (aquí "el marrón" le toca a Michael Pate, que le coge gusto al cometido para el que ha sido designado y se excede hasta límites inauditos). En este sentido, resulta magnífico el detalle de cuando Andrew Duggan se sacude el pantalón "como si limpiara su conciencia", tras la conversación con su secuaz en la que planifican el modus operandi para llevar a buen término el boicot a la línea de diligencias.
El punto álgido de este secundario tiene lugar cuando su otro "yo" despierta y toma el mando, -una vez acontecido el sobrecogedor suceso de la caravana que transportaba a una niña-, con ese magnífico plano contrapicado con Virginia Mayo en la parte alta de una escalera y él abajo del todo, ebrio y totalmente abatido, sabedor de que su única posibilidad de catarsis puede venir con su sacrificio personal.
Las mujeres son dos bellezones rubias, objeto de deseo para nuestro protagonista, pero tienen mucho de fordianas, pues toman las riendas de su destino (Virginia Mayo está dispuesta a abandonar a su marido si no ceja en sus tropelías y Karen Steel está soberbia como la mujer que lleva las riendas de su hogar -de ahí el gran complejo de "medio hombre" de su buen marido-, poseyendo un carácter de armas tomar. Esta última actriz es otra habitual del ciclo, ya que participó en un total de 3 películas.
Los buenos de la función rebosan humanidad, siendo maravilloso el plano en que Karen Steele agarra al mismo tiempo que su marido (Michael Dante) una maleta, -intentando ayudarle-, nada más reencontrase con él y recibir el palo de verle amputado de un brazo. Randolph Scott también pone gran empeño en aumentar la autoestima de este lisiado de guerra, enseñándole a cargar una escopeta con un solo brazo y proporcionándole trabajo en una estación de diligencias.
Otra característica que emparenta este western con los de John Ford son los momentos de comedia muy bien insertados en los momentos precisos para rebajar la tensión del relato. Aquí destacan el pasaje de la "tarta salada" y la conversación con Fred Sherman (en el papel de Christy) cuando le contratan como conductor de diligencias, en relación al tiempo que lleva trabajando como conductor con frases como esta: "Un hombre que ha conducido tanto tiempo debería estar muerto. ¿Seguro que este es Christian Benson?).
Resumiendo, pese a tratarse de una de las películas más flojas del ciclo, conserva gran cantidad de elementos de interés, que la convierten en al menos una propuesta ciertamente interesante.
Las características fisonómicas de este actor de mirada pétrea y edad avanzada (contaba ya con 57 años cuando se inició este ciclo), resultan ideales para interpretar este tipo de papeles.
El villano de turno, -Andrew Duggan-, siguiendo la estela de sus predecesores, destaca por sus dobleces morales y emocionales (en este caso la codicia -revestida de ideología nacionalista sudista- y de un importante componente de celotipia), y como es habitual, delega sus actos reprobables en otras personas (aquí "el marrón" le toca a Michael Pate, que le coge gusto al cometido para el que ha sido designado y se excede hasta límites inauditos). En este sentido, resulta magnífico el detalle de cuando Andrew Duggan se sacude el pantalón "como si limpiara su conciencia", tras la conversación con su secuaz en la que planifican el modus operandi para llevar a buen término el boicot a la línea de diligencias.
El punto álgido de este secundario tiene lugar cuando su otro "yo" despierta y toma el mando, -una vez acontecido el sobrecogedor suceso de la caravana que transportaba a una niña-, con ese magnífico plano contrapicado con Virginia Mayo en la parte alta de una escalera y él abajo del todo, ebrio y totalmente abatido, sabedor de que su única posibilidad de catarsis puede venir con su sacrificio personal.
Las mujeres son dos bellezones rubias, objeto de deseo para nuestro protagonista, pero tienen mucho de fordianas, pues toman las riendas de su destino (Virginia Mayo está dispuesta a abandonar a su marido si no ceja en sus tropelías y Karen Steel está soberbia como la mujer que lleva las riendas de su hogar -de ahí el gran complejo de "medio hombre" de su buen marido-, poseyendo un carácter de armas tomar. Esta última actriz es otra habitual del ciclo, ya que participó en un total de 3 películas.
Los buenos de la función rebosan humanidad, siendo maravilloso el plano en que Karen Steele agarra al mismo tiempo que su marido (Michael Dante) una maleta, -intentando ayudarle-, nada más reencontrase con él y recibir el palo de verle amputado de un brazo. Randolph Scott también pone gran empeño en aumentar la autoestima de este lisiado de guerra, enseñándole a cargar una escopeta con un solo brazo y proporcionándole trabajo en una estación de diligencias.
Otra característica que emparenta este western con los de John Ford son los momentos de comedia muy bien insertados en los momentos precisos para rebajar la tensión del relato. Aquí destacan el pasaje de la "tarta salada" y la conversación con Fred Sherman (en el papel de Christy) cuando le contratan como conductor de diligencias, en relación al tiempo que lleva trabajando como conductor con frases como esta: "Un hombre que ha conducido tanto tiempo debería estar muerto. ¿Seguro que este es Christian Benson?).
Resumiendo, pese a tratarse de una de las películas más flojas del ciclo, conserva gran cantidad de elementos de interés, que la convierten en al menos una propuesta ciertamente interesante.
10 de noviembre de 2020
10 de noviembre de 2020
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante la campaña presidencial de 1860, los republicanos en cabeza de Abraham Lincoln, apoyaron la larga protesta que abogaba por la abolición de la esclavitud. De inmediato, los estados del sur asumieron esta intervención como una violación a sus derechos constitucionales, pero, los estados del norte obtuvieron la mayoría de los votos electorales a nivel nacional y, Lincoln, fue elegido presidente. Era el primer candidato de los republicanos que llegaba a la casa blanca, pero, antes de que pudiera posesionarse, siete estados del sur que necesitaban a los esclavos (mano de obra barata) para poder sostener la siembra y recolección del algodón (del cual dependía en gran parte su economía), establecieron una confederación y declararon su propósito de secesión. Esos estados fueron: Georgia, Louisiana, Alabama, Mississippi, Texas, Carolina del sur y Florida. Aunque se sumaron a ellos otros ocho estados también esclavistas, éstos rechazaron de plano la división.
El presidente demócrata hasta entonces, James Buchanan, al igual que Lincoln, declaró ilegal la pretendida secesión, y ante la firme posición del gobierno de declarar abolida la esclavitud, el ataque de los ejércitos confederados al fuerte Sumter en Carolina del Sur, desataría la guerra cuando, Abraham Lincoln, recién asumía la presidencia.
La Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense, fue una cruenta lucha de cuatro años (1861-1865), en la que lucharon hermano contra hermano. Los de la Unión, buscando la libertad de una raza discriminada, abusada, explotada y asesinada durante muchísimos años; y los Confederados, queriendo preservar sus infames privilegios contra los derechos humanos y civiles de las minorías raciales.
En ese entonces, la principal reserva de oro se encontraba en California y para poder sostener la adquisición de armas y municiones, la Unión debía adquirir allí este mineral -pagándolo en dólares- debiendo transportarlo en diligencias hasta el norte, soportando el ataque de los confederados que buscaban impedirlo a toda costa.
Uno de estos episodios, es lo que va a contarnos el director, Budd Boetticher, en su película <<WESTBOUND>>, que, aunque no ha resultado tan jugosa como otras que realizara, deja al menos plantado lo que ocurría en aquellas aventuras por la abolición de la esclavitud. Se comprende que la austeridad presupuestal con la que trabajaba este gran director, no le daba para grandes puestas en escena, pero, en su interés de crear personajes con vida que fue siempre lo que más lo motivó, dejó minimizado el hecho central que, en este caso en particular, era lo que realmente interesaba.
Así las cosas, la historia que escribieran, Berne Giler y Albert S. Le Vino, se desliza entre dos trágicas historias de amor, y el héroe -aquí llamado John Haynes- queda como una simple esperanza entre ellos… mientras llega el momento de darse coscorrones contra los malhechores de turno. Huele un poco a deja vú y eso hace que se pierda autenticidad… aunque los personajes, sin duda, tienen su encanto.
Título para Latinoamérica: PATRULLA DE AUDACES
El presidente demócrata hasta entonces, James Buchanan, al igual que Lincoln, declaró ilegal la pretendida secesión, y ante la firme posición del gobierno de declarar abolida la esclavitud, el ataque de los ejércitos confederados al fuerte Sumter en Carolina del Sur, desataría la guerra cuando, Abraham Lincoln, recién asumía la presidencia.
La Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense, fue una cruenta lucha de cuatro años (1861-1865), en la que lucharon hermano contra hermano. Los de la Unión, buscando la libertad de una raza discriminada, abusada, explotada y asesinada durante muchísimos años; y los Confederados, queriendo preservar sus infames privilegios contra los derechos humanos y civiles de las minorías raciales.
En ese entonces, la principal reserva de oro se encontraba en California y para poder sostener la adquisición de armas y municiones, la Unión debía adquirir allí este mineral -pagándolo en dólares- debiendo transportarlo en diligencias hasta el norte, soportando el ataque de los confederados que buscaban impedirlo a toda costa.
Uno de estos episodios, es lo que va a contarnos el director, Budd Boetticher, en su película <<WESTBOUND>>, que, aunque no ha resultado tan jugosa como otras que realizara, deja al menos plantado lo que ocurría en aquellas aventuras por la abolición de la esclavitud. Se comprende que la austeridad presupuestal con la que trabajaba este gran director, no le daba para grandes puestas en escena, pero, en su interés de crear personajes con vida que fue siempre lo que más lo motivó, dejó minimizado el hecho central que, en este caso en particular, era lo que realmente interesaba.
Así las cosas, la historia que escribieran, Berne Giler y Albert S. Le Vino, se desliza entre dos trágicas historias de amor, y el héroe -aquí llamado John Haynes- queda como una simple esperanza entre ellos… mientras llega el momento de darse coscorrones contra los malhechores de turno. Huele un poco a deja vú y eso hace que se pierda autenticidad… aunque los personajes, sin duda, tienen su encanto.
Título para Latinoamérica: PATRULLA DE AUDACES
6 de julio de 2021
6 de julio de 2021
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Seré breve, porque los compañeros de reseñas ya han anotado, certeramente, las características de esta película. Solo unas pinceladas:
Aunque no figure --y me parece correcto-- entre los westerns más significativos y memorables del ciclo Budd Boetticher con Randolph Scott (el mismo Boetticher lo constataba), esta obra, cuya temática camina por las sendas del sentido de la moral, del deber, de la lealtad y de la ideología, tiene su interés; en mi opinión.
Con una trama que se acerca por momentos al thriller, un ritmo interno loable, economía en el lenguaje fílmico, personajes bien definidos, interpretaciones notables (en especial la de la actriz Karen Steele), adecuada carga emocional y consistente fuerza narrativa, esta cinta del oeste de serie B, sin llamativas fisuras argumentales, técnicas o de estilo, resulta estupenda y muy entretenida. Para disfrutar con su sobriedad formal y con la sencilla configuración de los acontecimientos.
Recomendable a todas luces.
Aunque no figure --y me parece correcto-- entre los westerns más significativos y memorables del ciclo Budd Boetticher con Randolph Scott (el mismo Boetticher lo constataba), esta obra, cuya temática camina por las sendas del sentido de la moral, del deber, de la lealtad y de la ideología, tiene su interés; en mi opinión.
Con una trama que se acerca por momentos al thriller, un ritmo interno loable, economía en el lenguaje fílmico, personajes bien definidos, interpretaciones notables (en especial la de la actriz Karen Steele), adecuada carga emocional y consistente fuerza narrativa, esta cinta del oeste de serie B, sin llamativas fisuras argumentales, técnicas o de estilo, resulta estupenda y muy entretenida. Para disfrutar con su sobriedad formal y con la sencilla configuración de los acontecimientos.
Recomendable a todas luces.
8 de abril de 2024
8 de abril de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una hora y doce minutos. Ni uno más ni uno menos. Suficiente para levantar una pequeña gran joya.
En plena guerra de Secesión la Unión necesita el oro de California para que sus billetes no pierdan valor. La Confederación lo sabe y trata por todos los medios de impedirlo. Pero ahí está el capitán Hayes (Scott) para vencer las dificultades que le opongan. Por muchos facinerosos que tenga delante. Tiene su originalidad la historia.
Se trata luego de adobar la mezcla con un par de matrimonios y nuestro Scott en medio. Un yanqui manco, medio hombre para las malas lenguas, bien apoyado por su esposa Jeannie (Miller), "Un hombre no es menos hombre por perder un brazo luchando por lo que cree". Al otro lado un antiguo amor, Norma (Mayo), ahora casada con su adversario. Excelentes personajes levantados con cuatro acertados brochazos, Randolph dando la talla siempre. Hay también guion.
Como hay realización que lleva con buen pulso el argumento con sus toques de drama, celos, tensión, sentido del deber, valentía, remordimientos y arrepentimiento ...
Una cinta humildemente fordiana con esos actores de reparto que dejan unas gotas de broma, que no de humor, suficientes para relajar la tensión.
Dos mujeres con personalidad que saben manejar bien las circunstancias. Tonadas pegadizas cuando marchan las diligencias y dramáticas cuando hace falta como en el tiroteo final en plena noche.
Setenta y dos minutos de buen cine, de excelente western ... humildemente fordiano. No se lo pierdan.
En plena guerra de Secesión la Unión necesita el oro de California para que sus billetes no pierdan valor. La Confederación lo sabe y trata por todos los medios de impedirlo. Pero ahí está el capitán Hayes (Scott) para vencer las dificultades que le opongan. Por muchos facinerosos que tenga delante. Tiene su originalidad la historia.
Se trata luego de adobar la mezcla con un par de matrimonios y nuestro Scott en medio. Un yanqui manco, medio hombre para las malas lenguas, bien apoyado por su esposa Jeannie (Miller), "Un hombre no es menos hombre por perder un brazo luchando por lo que cree". Al otro lado un antiguo amor, Norma (Mayo), ahora casada con su adversario. Excelentes personajes levantados con cuatro acertados brochazos, Randolph dando la talla siempre. Hay también guion.
Como hay realización que lleva con buen pulso el argumento con sus toques de drama, celos, tensión, sentido del deber, valentía, remordimientos y arrepentimiento ...
Una cinta humildemente fordiana con esos actores de reparto que dejan unas gotas de broma, que no de humor, suficientes para relajar la tensión.
Dos mujeres con personalidad que saben manejar bien las circunstancias. Tonadas pegadizas cuando marchan las diligencias y dramáticas cuando hace falta como en el tiroteo final en plena noche.
Setenta y dos minutos de buen cine, de excelente western ... humildemente fordiano. No se lo pierdan.
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