Críticas ordenadas por utilidad
Movie added to list
Movie removed from list
An error occurred
8
10 de diciembre de 2021
10 de diciembre de 2021
4 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El poder del perro - The Power of the Dog
“Libra de la espada mi alma y mi vida del poder del perro”. Salmos 22:20-21
El escritor norteamericano Thomas Savage publicó en 1967 “El poder del perro”, su novela más sombría y representativa. Savage era homoxesual y creció entre reses y ovejas en un rancho entre Idaho y Montana junto a su madre alcohólica y buena parte del relato contiene evidentes pinceladas autobiográficas.
Ahora, la directora neozelandesa Jane Campion, casi dos décadas después de que nos maravillara con su inolvidable película “El piano”, adapta para el cine la historia de Savage. Y el resultado es una obra de indescriptible belleza y el empleo lúcido de toda una serie de recursos cinematográficos puestos al servicio de una directora capaz de usarlos con una delicadeza y sabiduría deslumbrantes.
En 1925, el viejo Oeste parece perpetuarse en un próspero rancho del Estado de Montana del que los hermanos George y Phil Burbank son los ricos propietarios. Ya no hay pistolas, ni duelos a muerte, ni colonos defendiendo sus parcelas de las bandas de forajidos, ni tribus indias amenazando al hombre blanco.
“Libra de la espada mi alma y mi vida del poder del perro”. Salmos 22:20-21
El escritor norteamericano Thomas Savage publicó en 1967 “El poder del perro”, su novela más sombría y representativa. Savage era homoxesual y creció entre reses y ovejas en un rancho entre Idaho y Montana junto a su madre alcohólica y buena parte del relato contiene evidentes pinceladas autobiográficas.
Ahora, la directora neozelandesa Jane Campion, casi dos décadas después de que nos maravillara con su inolvidable película “El piano”, adapta para el cine la historia de Savage. Y el resultado es una obra de indescriptible belleza y el empleo lúcido de toda una serie de recursos cinematográficos puestos al servicio de una directora capaz de usarlos con una delicadeza y sabiduría deslumbrantes.
En 1925, el viejo Oeste parece perpetuarse en un próspero rancho del Estado de Montana del que los hermanos George y Phil Burbank son los ricos propietarios. Ya no hay pistolas, ni duelos a muerte, ni colonos defendiendo sus parcelas de las bandas de forajidos, ni tribus indias amenazando al hombre blanco.

Benedict Cumberbatch
El automóvil es ya una presencia familiar como tiempo atrás lo fueron las diligencias y el ferrocarril posteriormente. Sin embargo las hábitos y costumbres, el prepotente dominio del hombre sobre la mujer o el rechazo frontal a todo signo que no sea representativo de la recia masculinidad tradicional, que forjó la leyenda del Oeste Americano, permanecen inalterables en el imaginario de esta nueva generación de vaqueros del s. XX.
En la áspera piel de este escenario, Campion crea una atmósfera tan tensa y sofocante que por momentos se vuelve irrespirable. George y Phil presentan dos personalidades diametralmente opuestas. Mientras George es tranquilo, sensible, culto y conciliador, Phil exhibe un carácter hosco, violento y abiertamente ofensivo.
George decide casarse con Rose, una viuda sensible y educada con un hijo veinteañero de nombre Peter, producto de su anterior matrimonio. Ambos se trasladan a la vivienda familiar del rancho de los Burbank.
La estremecedora figura de Phil -magistralmente protagonizado por un Benedict Cumberbatch colosal e imbatible, bendecido por la gracia de algún dios de la interpretación- enrarece el ambiente doméstico haciendo la vida imposible a Rose y a Peter a los que sistemáticamente humilla y ridiculiza.
En la áspera piel de este escenario, Campion crea una atmósfera tan tensa y sofocante que por momentos se vuelve irrespirable. George y Phil presentan dos personalidades diametralmente opuestas. Mientras George es tranquilo, sensible, culto y conciliador, Phil exhibe un carácter hosco, violento y abiertamente ofensivo.
George decide casarse con Rose, una viuda sensible y educada con un hijo veinteañero de nombre Peter, producto de su anterior matrimonio. Ambos se trasladan a la vivienda familiar del rancho de los Burbank.
La estremecedora figura de Phil -magistralmente protagonizado por un Benedict Cumberbatch colosal e imbatible, bendecido por la gracia de algún dios de la interpretación- enrarece el ambiente doméstico haciendo la vida imposible a Rose y a Peter a los que sistemáticamente humilla y ridiculiza.

Y aunque nada es explícito en la sutil narrativa de Campion, todo queda nítidamente implícito.
En la inabarcable grandeza del paisaje de Montana, en la majestuosa e intimidante proximidad de sus montañas, se encierra buena parte de la nostálgica belleza que recoge la luminosa fotografía de la australiana Ari Wegner para consumar una de las películas más turbias y perturbadoras que he visto en mucho tiempo.
Emilio Castelló Barreneche
En la inabarcable grandeza del paisaje de Montana, en la majestuosa e intimidante proximidad de sus montañas, se encierra buena parte de la nostálgica belleza que recoge la luminosa fotografía de la australiana Ari Wegner para consumar una de las películas más turbias y perturbadoras que he visto en mucho tiempo.
Emilio Castelló Barreneche
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El poder del perro - The Power of the Dog
“Libra de la espada mi alma y mi vida del poder del perro”. Salmos 22:20-21
El escritor norteamericano Thomas Savage publicó en 1967 “El poder del perro”, su novela más sombría y representativa. Savage era homoxesual y creció entre reses y ovejas en un rancho entre Idaho y Montana junto a su madre alcohólica y buena parte del relato contiene evidentes pinceladas autobiográficas.
Ahora, la directora neozelandesa Jane Campion, casi dos décadas después de que nos maravillara con su inolvidable película “El piano”, adapta para el cine la historia de Savage. Y el resultado es una obra de indescriptible belleza y el empleo lúcido de toda una serie de recursos cinematográficos puestos al servicio de una directora capaz de usarlos con una delicadeza y sabiduría deslumbrantes.
En 1925, el viejo Oeste parece perpetuarse en un próspero rancho del Estado de Montana del que los hermanos George y Phil Burbank son los ricos propietarios. Ya no hay pistolas, ni duelos a muerte, ni colonos defendiendo sus parcelas de las bandas de forajidos, ni tribus indias amenazando al hombre blanco.
“Libra de la espada mi alma y mi vida del poder del perro”. Salmos 22:20-21
El escritor norteamericano Thomas Savage publicó en 1967 “El poder del perro”, su novela más sombría y representativa. Savage era homoxesual y creció entre reses y ovejas en un rancho entre Idaho y Montana junto a su madre alcohólica y buena parte del relato contiene evidentes pinceladas autobiográficas.
Ahora, la directora neozelandesa Jane Campion, casi dos décadas después de que nos maravillara con su inolvidable película “El piano”, adapta para el cine la historia de Savage. Y el resultado es una obra de indescriptible belleza y el empleo lúcido de toda una serie de recursos cinematográficos puestos al servicio de una directora capaz de usarlos con una delicadeza y sabiduría deslumbrantes.
En 1925, el viejo Oeste parece perpetuarse en un próspero rancho del Estado de Montana del que los hermanos George y Phil Burbank son los ricos propietarios. Ya no hay pistolas, ni duelos a muerte, ni colonos defendiendo sus parcelas de las bandas de forajidos, ni tribus indias amenazando al hombre blanco.

Benedict Cumberbatch & Kodi Smit-McPhee
El automóvil es ya una presencia familiar como tiempo atrás lo fueron las diligencias y el ferrocarril posteriormente. Sin embargo las hábitos y costumbres, el prepotente dominio del hombre sobre la mujer o el rechazo frontal a todo signo que no sea representativo de la recia masculinidad tradicional, que forjó la leyenda del Oeste Americano, permanecen inalterables en el imaginario de esta nueva generación de vaqueros del s. XX.
En la áspera piel de este escenario, Campion crea una atmósfera tan tensa y sofocante que por momentos se vuelve irrespirable. George y Phil presentan dos personalidades diametralmente opuestas. Mientras George es tranquilo, sensible, culto y conciliador, Phil exhibe un carácter hosco, violento y abiertamente ofensivo.
George decide casarse con Rose, una viuda sensible y educada con un hijo veinteañero de nombre Peter, producto de su anterior matrimonio. Ambos se trasladan a la vivienda familiar del rancho de los Burbank.
La estremecedora figura de Phil -magistralmente protagonizado por un Benedict Cumberbatch colosal e imbatible, bendecido por la gracia de algún dios de la interpretación- enrarece el ambiente doméstico haciendo la vida imposible a Rose y a Peter a los que sistemáticamente humilla y ridiculiza.
Pero la verdadera maldad no siempre se exterioriza. Mientras que el deleznable comportamiento de Philp sólo es una coraza tras la que ocultar su larvada homosexualidad, bajo los sedosos y afeminados ademanes de Peter germina la terrorífica pulsión de una venganza dulce y pacientemente planificada.
Y aunque nada es explícito en la sutil narrativa de Campion, todo queda nítidamente implícito en un inesperado final tan aterrador como desconcertante.
En la inabarcable grandeza del paisaje de Montana, en la majestuosa e intimidante proximidad de sus montañas, se encierra buena parte de la nostálgica belleza que recoge la luminosa fotografía de la australiana Ari Wegner para consumar una de las películas más turbias y perturbadoras que he visto en mucho tiempo.
Emilio Castelló Barreneche
En la áspera piel de este escenario, Campion crea una atmósfera tan tensa y sofocante que por momentos se vuelve irrespirable. George y Phil presentan dos personalidades diametralmente opuestas. Mientras George es tranquilo, sensible, culto y conciliador, Phil exhibe un carácter hosco, violento y abiertamente ofensivo.
George decide casarse con Rose, una viuda sensible y educada con un hijo veinteañero de nombre Peter, producto de su anterior matrimonio. Ambos se trasladan a la vivienda familiar del rancho de los Burbank.
La estremecedora figura de Phil -magistralmente protagonizado por un Benedict Cumberbatch colosal e imbatible, bendecido por la gracia de algún dios de la interpretación- enrarece el ambiente doméstico haciendo la vida imposible a Rose y a Peter a los que sistemáticamente humilla y ridiculiza.
Pero la verdadera maldad no siempre se exterioriza. Mientras que el deleznable comportamiento de Philp sólo es una coraza tras la que ocultar su larvada homosexualidad, bajo los sedosos y afeminados ademanes de Peter germina la terrorífica pulsión de una venganza dulce y pacientemente planificada.
Y aunque nada es explícito en la sutil narrativa de Campion, todo queda nítidamente implícito en un inesperado final tan aterrador como desconcertante.
En la inabarcable grandeza del paisaje de Montana, en la majestuosa e intimidante proximidad de sus montañas, se encierra buena parte de la nostálgica belleza que recoge la luminosa fotografía de la australiana Ari Wegner para consumar una de las películas más turbias y perturbadoras que he visto en mucho tiempo.
Emilio Castelló Barreneche
26 de marzo de 2018
26 de marzo de 2018
1 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gorrión rojo (Red Sparrow)
Hace cuatro años el novelista estadounidense especializado en novela negra Jason Matthews inició una espléndida triología de espías con el título de "Gorrión rojo", cuya última entrega ha visto la luz muy recientemente. Se da la circunstancia -ciertamente feliz en este caso- que Matthews fue durante muchos años agente de la CIA, por lo que no cabe duda de que este hombre sabe muy bien de lo que habla y que muchas de las peripecias que relata pertenecen a experiencias vividas en carne propia y narradas en la línea de las mejores novelas de John le Carré.
De forma que el director Francis Lawrence, basado en la triología de Matthews, ha filmado con el mismo título una potente y brillante película a la que no resultaría excesivamente arriesgado compararla con la magistral "El espía que surgió del frío".
Y buena parte de esta poderosa puesta en escena se debe a la intervención de una bellísima, atractiva y gran actriz de apenas 27 años que responde al nombre de -no le une parentesco alguno con su director- Jennifer Lawrence. Ella es el alma de la cinta. Alma y carne viva en una milagrosa simbiosis que destila a manos llenas el embriagador veneno de la seducción, dejando al espectador indefenso ante el encanto y talento de esta maravillosa criatura.
Hace cuatro años el novelista estadounidense especializado en novela negra Jason Matthews inició una espléndida triología de espías con el título de "Gorrión rojo", cuya última entrega ha visto la luz muy recientemente. Se da la circunstancia -ciertamente feliz en este caso- que Matthews fue durante muchos años agente de la CIA, por lo que no cabe duda de que este hombre sabe muy bien de lo que habla y que muchas de las peripecias que relata pertenecen a experiencias vividas en carne propia y narradas en la línea de las mejores novelas de John le Carré.
De forma que el director Francis Lawrence, basado en la triología de Matthews, ha filmado con el mismo título una potente y brillante película a la que no resultaría excesivamente arriesgado compararla con la magistral "El espía que surgió del frío".
Y buena parte de esta poderosa puesta en escena se debe a la intervención de una bellísima, atractiva y gran actriz de apenas 27 años que responde al nombre de -no le une parentesco alguno con su director- Jennifer Lawrence. Ella es el alma de la cinta. Alma y carne viva en una milagrosa simbiosis que destila a manos llenas el embriagador veneno de la seducción, dejando al espectador indefenso ante el encanto y talento de esta maravillosa criatura.

Jennifer Lawrence
"Gorrión rojo" no recurre al muy trillado procedimiento de atiborrar la narración con espectaculares persecuciones por tierra, mar y aire, o interminables y zigzagueantes carreras de coches que acaban por aturdir al auditorio. No, el admirable ejercicio de contención que ejecuta Francis Lawrence responde a un estilo narrativo mucho más sobrio y reflexivo, más turbador e incisivo, mérito que distingue y hace diferente a esta cinta de otras de su mismo género. Contiene una realidad pavorosa, no nos ahorra escenas de una truculencia y crueldad casi insoportables y, sin embargo, es difícil dudar de su autenticidad en un mundo en que los altos intereses de la política no se detienen ante insignificantes dilemas morales que puedan frenar el funcionamiento de su engrasada maquinaria.
La Guerra Fría ha cobrado un nuevo impulso, ha vuelto con renovada virulencia a ocupar un lugar preferente en la escena política de la Rusia de Putin y la América de Trump. Los servicios secretos y de inteligencia de ambas potencias reanudan su soterrada y diabólica partida de ajedrez. Y yo que ustedes no renunciaría a saber qué clase de métodos se emplean en las nauseabundas alcantarillas del poder, donde las ratas se mueven con total y recalcitrante libertad.
La Guerra Fría ha cobrado un nuevo impulso, ha vuelto con renovada virulencia a ocupar un lugar preferente en la escena política de la Rusia de Putin y la América de Trump. Los servicios secretos y de inteligencia de ambas potencias reanudan su soterrada y diabólica partida de ajedrez. Y yo que ustedes no renunciaría a saber qué clase de métodos se emplean en las nauseabundas alcantarillas del poder, donde las ratas se mueven con total y recalcitrante libertad.
Emilio Castelló Barreneche
7
7 de agosto de 2017
7 de agosto de 2017
8 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pieles
Históricamente, encontramos en la literatura numerosos ejemplos de la monstruosa deformidad que afecta a algunos seres humanos y sus funestas consecuencias. Jorobados, enanos, cojos y contrahechos, han desfilado en cualquier época ocupando páginas y páginas en un sinfín de relatos. También en la pintura y en la escultura ocurre otro tanto. Antiguos templos y catedrales están repletos de criaturas horrendas, retorcidas y atormentadas. En pórticos y gárgolas, pavorosas y grotescas figuras de aspecto diábolico nos estremecen y observan imperturbables. E históricamente también, estos pobres desgraciados han sido objeto de burla y marginación, apartados de la sociedad como apestados, humillados, torturados y, frecuentemente, su fealdad, como el estigma de un castigo divino, fue asociada a la maldad más absoluta.
Y a pesar de que, en la actualidad, nuestras sociedades occidentales han entendido y moderado sus instintos más primitivos, elaborado leyes y promulgado derechos, estas personas nos siguen produciendo rechazo cuando no repugnancia, por mucho y que utilicemos la máscara de la hipocresía como escudo protector.
Históricamente, encontramos en la literatura numerosos ejemplos de la monstruosa deformidad que afecta a algunos seres humanos y sus funestas consecuencias. Jorobados, enanos, cojos y contrahechos, han desfilado en cualquier época ocupando páginas y páginas en un sinfín de relatos. También en la pintura y en la escultura ocurre otro tanto. Antiguos templos y catedrales están repletos de criaturas horrendas, retorcidas y atormentadas. En pórticos y gárgolas, pavorosas y grotescas figuras de aspecto diábolico nos estremecen y observan imperturbables. E históricamente también, estos pobres desgraciados han sido objeto de burla y marginación, apartados de la sociedad como apestados, humillados, torturados y, frecuentemente, su fealdad, como el estigma de un castigo divino, fue asociada a la maldad más absoluta.
Y a pesar de que, en la actualidad, nuestras sociedades occidentales han entendido y moderado sus instintos más primitivos, elaborado leyes y promulgado derechos, estas personas nos siguen produciendo rechazo cuando no repugnancia, por mucho y que utilicemos la máscara de la hipocresía como escudo protector.

Y algo de todo esto contiene el lacerante y transgresor primer largometraje que escribe y dirije Eduardo Casanova. Porque "Pieles" nos es una película desdeñable aunque haya pasado -como tantas otras, para nuestra desgracia- totalmente desapercibida. Casanova construye un relato crudo, amargo, doloroso y, aunque en su furiosa embestida incurra en ciertos excesos, la película hiere profundamente y remueve las vísceras de nuestras buenas y adormecidas conciencias; nos somete a un doloroso ejercicio de reflexión, nos incomoda y en ocasiones irrita al punto de hacernos sentir la náusea de nuestra propia bilis.
A través de un guion incuestionablemente original, nuestro jovencísimo director madrileño respeta y ampara a sus desdichados personajes, les dota de dignidad y muestra una gran compasión hacia ellos al extremo de redimirlos y liberarlos de su propio sufrimiento.
No me atrevo a afirmar si he visto una buena película. Sólo sé que durante la proyección de esta intensa, aunque breve (apenas 77 m), realización, he tenido sentimientos extrañamente contradictorios. Más de aquellos que te avergüenzan que de los que te enorgullecen. Y esa, creo, era la intención de nuestro atrevido director que ha firmado un arriesgado trabajo al filo del precipicio sin llegar a despeñarse. Y a fe mía que lo consigue.
A través de un guion incuestionablemente original, nuestro jovencísimo director madrileño respeta y ampara a sus desdichados personajes, les dota de dignidad y muestra una gran compasión hacia ellos al extremo de redimirlos y liberarlos de su propio sufrimiento.
No me atrevo a afirmar si he visto una buena película. Sólo sé que durante la proyección de esta intensa, aunque breve (apenas 77 m), realización, he tenido sentimientos extrañamente contradictorios. Más de aquellos que te avergüenzan que de los que te enorgullecen. Y esa, creo, era la intención de nuestro atrevido director que ha firmado un arriesgado trabajo al filo del precipicio sin llegar a despeñarse. Y a fe mía que lo consigue.
Emilio Castelló Barreneche
Miniserie
2020Chris Van Dusen (Creador), Sheree Folkson ...
7
16 de enero de 2021
16 de enero de 2021
6 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los Bridgerton
El romanticismo, un movimiento revolucionario en el que los sentimientos prevalecen sobre la razón, arraiga con toda su fuerza expresiva en el s. XIX, coincidentemente la época más deslumbrante de la literatura universal. En Inglaterra tuvo aguerridas representantes como Jane Austen, las hermanas Emily y Charlotte Brontë, Elizabeth Barrett o Mary Ann Evans, más conocida por el seudónimo de George Eliot. Y aunque este movimiento decayó en la segunda mitad de la centuria, algunas otras tomaron su relevo durante el pasado s. XX. Y un ejemplo se encuentra en la escritora estadounidense Julia Quinn, cuyas ventas alcanzan cifras estratosféricas, famosa por su serie de novelas “Los Bridgerton”, cuyas peripecias sitúa precisamente en la primera mitad del XIX.
Ahora, la plataforma Netfix, basándose en los relatos de Quinn, ha estrenado con el mismo título una miniserie de ocho episodios que con toda probabilidad tendrán continuidad más adelante.
El romanticismo, un movimiento revolucionario en el que los sentimientos prevalecen sobre la razón, arraiga con toda su fuerza expresiva en el s. XIX, coincidentemente la época más deslumbrante de la literatura universal. En Inglaterra tuvo aguerridas representantes como Jane Austen, las hermanas Emily y Charlotte Brontë, Elizabeth Barrett o Mary Ann Evans, más conocida por el seudónimo de George Eliot. Y aunque este movimiento decayó en la segunda mitad de la centuria, algunas otras tomaron su relevo durante el pasado s. XX. Y un ejemplo se encuentra en la escritora estadounidense Julia Quinn, cuyas ventas alcanzan cifras estratosféricas, famosa por su serie de novelas “Los Bridgerton”, cuyas peripecias sitúa precisamente en la primera mitad del XIX.
Ahora, la plataforma Netfix, basándose en los relatos de Quinn, ha estrenado con el mismo título una miniserie de ocho episodios que con toda probabilidad tendrán continuidad más adelante.

La serie es una adorable parodia costumbrista de la nobleza inglesa hace 200 años. Comienza en 1813, durante la regencia de la reina Carlota. Las nobles y distinguidas familias londinenses disfrutan de su privilegiada posición en un interminable rosario de fiestas palaciegas en las que todo tipo de morbosos chismorreos domésticos corren como la pólvora y suponen la mayor fuente de entretenimiento.
Mientras los hombres gozan de una libertad absoluta para satisfacer sus muy comprensibles apetitos sexuales, las mujeres deben salvaguardar su castidad hasta el altar si no desean convertirse en la deshonra familiar y perder todo su valor como moneda de cambio en el muy lucrativo mercado de las alianzas.
“Los Bridgerton” conserva el aroma narrativo de la época y ese estilo folletinesco tan característico de la novela del XIX. La serie es divertida, desenfadada, se ve con gusto y aunque contiene pasajes ciertamente dramáticos, un vendaje protector evita consumar la tragedia. Si bien el relato se ciñe en muchos aspectos a la realidad histórica, en otros la falsea descaradamente. Puede que ello origine el enfado de algún purista pero, para este cronista, no supone sino una licencia intencionadamente paródica para aliñar un guion tan extravagante y atractivo como exquisitamente frívolo.
Mientras los hombres gozan de una libertad absoluta para satisfacer sus muy comprensibles apetitos sexuales, las mujeres deben salvaguardar su castidad hasta el altar si no desean convertirse en la deshonra familiar y perder todo su valor como moneda de cambio en el muy lucrativo mercado de las alianzas.
“Los Bridgerton” conserva el aroma narrativo de la época y ese estilo folletinesco tan característico de la novela del XIX. La serie es divertida, desenfadada, se ve con gusto y aunque contiene pasajes ciertamente dramáticos, un vendaje protector evita consumar la tragedia. Si bien el relato se ciñe en muchos aspectos a la realidad histórica, en otros la falsea descaradamente. Puede que ello origine el enfado de algún purista pero, para este cronista, no supone sino una licencia intencionadamente paródica para aliñar un guion tan extravagante y atractivo como exquisitamente frívolo.

En definitiva, “Los Bridgerton” es un ingenioso pasatiempo, visualmente fastuoso. Ambientación, vestuario, localizaciones -tanto en interiores como en exteriores- y banda sonora, suponen un festín para el espectador. Y la enrevesada y tupida red de rivalidades, celos, secretos, engaños, envidias y un largo etcétera, hubieran merecido la aprobación de Jane Austen de haber asistido a esta deliciosa feria de las vanidades.
Emilio Castelló Barreneche
Emilio Castelló Barreneche
19 de noviembre de 2021
19 de noviembre de 2021
3 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
El buen patrón
Decido ir a a ver “El buen patrón” por varias razones. La primera porque Fernando León de Aranoa es un director que nos ha dejado estupendas realizaciones como “Familia”, “Barrio” o “Los lunes al sol”. Segunda porque Javier Bardem, uno de los actores con más carácter del cine español, siempre supone una garantía. Y la tercera porque una película que ha sido elegida por la Academia para representar a España en los Oscar del año próximo, alguna virtud, digo yo, habrá de tener.
Y siguiendo la lógica que me brindan estas tres premisas, la película, lejos de defraudarme, ha supuesto una auténtica sorpresa, la he disfrutando muchísimo y me ha provocado una amplia variedad de sensaciones y estados de ánimo a lo largo de su desarrollo.
A ratos, me enerva, desconcierta, absorbe, incomoda y me asalta el amargo sabor de la náusea. Y en otros, me sorprende, entretiene, conmueve, apasiona o me provoca el irreprimible impulso de una sonrisa y de alguna que otra carcajada.
Decido ir a a ver “El buen patrón” por varias razones. La primera porque Fernando León de Aranoa es un director que nos ha dejado estupendas realizaciones como “Familia”, “Barrio” o “Los lunes al sol”. Segunda porque Javier Bardem, uno de los actores con más carácter del cine español, siempre supone una garantía. Y la tercera porque una película que ha sido elegida por la Academia para representar a España en los Oscar del año próximo, alguna virtud, digo yo, habrá de tener.
Y siguiendo la lógica que me brindan estas tres premisas, la película, lejos de defraudarme, ha supuesto una auténtica sorpresa, la he disfrutando muchísimo y me ha provocado una amplia variedad de sensaciones y estados de ánimo a lo largo de su desarrollo.
A ratos, me enerva, desconcierta, absorbe, incomoda y me asalta el amargo sabor de la náusea. Y en otros, me sorprende, entretiene, conmueve, apasiona o me provoca el irreprimible impulso de una sonrisa y de alguna que otra carcajada.

Fernando León de Aranoa & Almudena Amor
León de Aranoa, que como en el resto de sus trabajos, también en esta ocasión se encarga de escribir el guion, logra una película redonda. Y aunque la trama funciona como una comedia de enredos, el director madrileño se las ingenia para introducir diversos elementos como son la parodia, violencia, ironía, cinismo, drama y una buena dosis de ácida crítica social, sin que en ningún momento la historia sufra de sobredosis narrativa.
Permítanme, mis improbables lectores, una breve reflexión antes de terminar. Cuando un actor consuma una buena actuación es frecuente escuchar aquello de: “es que le han dado un papel hecho a su medida”. Este topicazo, aunque ocasionalmente goce de alguna validez, resulta, en general, una irritante falsedad.
Porque si hablamos de actores excepcionales, son ellos y no al revés, como pregona la manoseada falacia, los que se adaptan y se meten en la piel del personaje para hacerlo creíble. Por eso, cuando nos seducen en papeles de tan diversa índole, supondría una ingenuidad concluir que, todos sin excepción fueron escritos para su personal lucimiento. Y me parece oportuna la observación porque algo parecido he oído ya decir sobre la soberbia actuación que Javier Bardem nos ofrece en esta película.
Permítanme, mis improbables lectores, una breve reflexión antes de terminar. Cuando un actor consuma una buena actuación es frecuente escuchar aquello de: “es que le han dado un papel hecho a su medida”. Este topicazo, aunque ocasionalmente goce de alguna validez, resulta, en general, una irritante falsedad.
Porque si hablamos de actores excepcionales, son ellos y no al revés, como pregona la manoseada falacia, los que se adaptan y se meten en la piel del personaje para hacerlo creíble. Por eso, cuando nos seducen en papeles de tan diversa índole, supondría una ingenuidad concluir que, todos sin excepción fueron escritos para su personal lucimiento. Y me parece oportuna la observación porque algo parecido he oído ya decir sobre la soberbia actuación que Javier Bardem nos ofrece en esta película.

Sonia Almarcha & Almudena Amor
La relación del que manda con el que obedece se torna casi siempre muy complicada cuando no endiabladamente conflictiva. Es la lucha eterna entre el poder y la sevidumbre. Cada cual defiende sus propios intereses. Por eso cuando se invierten las posiciones la lucha continúa. De esta tan poco edificante condición humana, nos habla Fenando León de Aranoa en su último estreno “El buen patrón”.
Y remata su obra con un final humanamente cruel y realista, sin considerar, de ahí su honestidad, los gustos de un público mayoritariamente adocenado y felizmente instalado en el confortable diván del pensamiento buenista.
Emilio Castelló Barreneche
Y remata su obra con un final humanamente cruel y realista, sin considerar, de ahí su honestidad, los gustos de un público mayoritariamente adocenado y felizmente instalado en el confortable diván del pensamiento buenista.
Emilio Castelló Barreneche
Más sobre Rómulo
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
