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Agenda oculta

Intriga. Drama Irlanda del Norte, a comienzos de los años ochenta, Paul Sullivan y Ingrid Jessner, dos abogados norteamericanos que luchan en favor de los derechos humanos, se encuentran en Belfast investigando cuál es el trato que reciben los presos del IRA. Cuando reciben una información comprometedora para el Gobierno Thatcher, Paul es asesinado y, además, desaparece una cinta con información altamente secreta. El inspector que se encarga del caso, ... [+]
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Críticas 33
Críticas ordenadas por utilidad
23 de setiembre de 2021
2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ritos tribales. La cinta.
Tanto susto, unción e investigación para al final descubrir que los políticos son muy malos y las famosas cloacas del estado funcionan a todo trapo, sin descanso, de día y de noche, tanta seriedad y drama para una conclusión que cualquier hijo de vecino la lleva tatuada en la sangre desde que nace, una obviedad más grande que de Gibraltar el peñón.
Para ese triste viaje no se necesitaban unas alforjas tan aparatosas, valía con preguntar a cualquier fulano o mengano, mindundi o chisgarabís que anduviera pelando la pava por allí, todo ese trabajo cinematográfico tan fatigoso y costoso que te hubieras ahorrado de un sencillo plumazo, hermoso mío, majo.
Ahora, eso sí, todo con mucha tensión, orden y taxonomía, con clasificación, buenos, malos y esas cosas tan sabrosas y divinas, las que más solazan al inmenso personal; claridad, conocimiento, discernimiento y mucho descubrimiento arduo y peligroso en mundo tenebroso tras un discurrir la mar de proceloso.
Por un lado tenemos, cómo no, al mal absoluto en forma de extrema derecha Tatcheriana, qué mala, menuda bruja (las mujeres -no- al poder), con sus servicios secretos de ¿inteligencia? y fuerzas de seguridad o como se las quiera llamar al retortero; por el otro, más bien justo el contrario, a los abogados yanquis que luchan por los maltratados derechos humanos y se van por el mundo de misiones, a esparcir el bien y la belleza por doquier, bravo, hermanos, de Chile a Irlanda nada por el camino nos dejamos; un poco más al medio, siempre también gente muy buena, los laboristas izquierdistas británicos víctimas de tanta infame conspiración fascista, ese horroroso tinglado que han montado los otros tan malvados, ay; y ya por último el IRA que en principio parecía el protagonista de la película, pero que en verdad es casi solo el cebo, penosas comparsas, decorado, monigotes, fantasmas, gente del terruño que pasaba por allí, a los que han robado la tierra y no les queda más remedio que hincharse a matar para compensar, un mal necesario, para poderla recuperar/liberar, nativos pintureros/pinturescos en el fondo más bien majetes y tal vez hasta pacifistas de corazón y del todo, de mucho cancionero llenos y de tanta tortura receptores, sufrientes, repletos; pero el partido se juega en realidad en Inglaterra (el tablero político, la lucha de los hunos contra los jotros) y nada le importa, más allá de guiños, cariños y disimulos, en realidad irlanda al bueno de Loach, mera excusa, vulgar macguffin, trampa para lerdos.
Y todo contado a través de un policía, el inspector Kerrigan, que da la risa nada más verlo llegar con una ingenuidad y candor que serían dignos de ser analizados o contemplados en una autoescuela, como una novicia con presbicia. No, eso es imposible, dice, jajaja, me corto las venas, pardiez, para un rato después, si te he visto no me acuerdo, yo lo dejo, me muero, no me esperaba esto, no me lo creo, qué tremendo escándalo, qué increíble gatuperio, qué sorpresa tan inesperada, cuánto manejo feo, me meo, qué gran decepción y descojonación, y yo que creía que esas cosas en mi santa patria no pasaban, que reinaban el amor y el anhelo, ahora me entero, ya veremos cómo hacemos, hay que ponerle freno, mañana ya si eso.
Y con un didactismo ramplón y muy explicativo para que no nos perdamos, para que el importante y novedoso mensaje, la buena nueva, nos llegue pronto y claro, para que nos entre de una vez por todas en nuestras duras entendederas, en nuestra reacia sesera.
Y todos conocemos a Ken, sabemos por donde van los tiros, es un viejo amigo, no hace falta haber ido a Oxford para cazarlas al vuelo, es muy tierno y amoroso el individuo, nos enseña y nos deleita, dos en uno.
Sí, sí, que el fin (no) justifica los medios (bueeenoooo... los del ejército republicano irlandés tal vez.... si.... ), que el poder (no) se puede saltar la ley cuando le da la real gana, que el gran dinero (no) debería intervenir en la política, que todo (no) vale, que (no) me sacas de una duda, que... (sí) nos vamos a morir todos, que deberíamos ser, por el contrario, inmortales, para saltarnos penas tontas e ir directos a la gran gozadera, lo tengo dicho.
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Ferdydurke
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9 de noviembre de 2010
2 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si algo nos intenta demostrar esta película, es que siempre hay muchos intereses políticos dispuestos a callar bocas tras cada atentado terrorista. Cientos de tapaderas, corrupción, etc...
Hasta los cimientos del gran Kerrigan siendo el mejor inspector de toda Inglaterra. Las teorías de Ken Loach sobre el 11S y el 11M serían fabulosas.
erpichonino
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2 de abril de 2022
0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carta abierta a Ken Loach

Querido Ken:

Veo que te esforzaste a la hora de hacer "Agenda oculta", no te debió resultar fácil armarla y que te quedara sólida. Enhorabuena, como producto cinematográfico el resultado es positivo. Tampoco te comas los mocos, lo tuyo es contar historias, no eres un preciosista del estilo.

Oye Ken, el estar tan pegado a ideologías izquierdistas no te hace bien. Lo digo porque te hace perder ecuanimidad, pierdes credibilidad en tus enfoques. Por ideologizado. Por tendencioso. Porque no discuto tu hipótesis de "agenda oculta", seguro que todo es más que verosímil, aunque al final de la cinta te hayan hecho poner que todos lo personajes y situaciones son ficticias, normal, sino no te dejan filmar. Pero si solo señalas a la ultraderecha y a la Tatcher, no ayudas al personal a entender cómo funciona todo el tinglado. Si sólo señalas a los peces gordos, aisladamente, el análisis se te queda algo maniqueo.

Ken, en parte has sido valiente, no hay mucha gente que se atreva a meter los dedos en esa llaga, por eso te he puesto el 6,7. Por un momento me pareció que habías visto más allá de Orión. Pero sospecho que tu visión ha sido algo más corta, aunque de rebote has tocado lo esencial (del tema tratado).

En la conversación del inspector Kerrington con los jerifaltes está una de las claves. Allí se apunta lo central, el cáncer que es el Estado. Todos lo intentan maquillar, adornándolo con "democracias" y "justicias", pero lo cierto es que lo estatal son todo cloacas. Y a sus órdenes todos los funcionarios y contratados, dispuestos a obedecer.

También es clave lo que dice F. McDormand en un momento dado, y que viene a ser lo mismo que referí en el párrafo anterior, que la democracia, usada de aquella manera, se convierte en fascismo.

Hay un enfoque que no es atinado y que convendría hacer entender. Me lo explicó un amigo: Los mandamases, los que toman las decisiones o actúan impunemente cobijados a la sombra de los recovecos del Estado, no practican "la conspiración", la conspiración sólo la podrían ejercer como tal los sectores populares (esa es la acepción terminológica), cuando la acción va de arriba a abajo nunca es conspiración, en este caso es ejercicio de poder. El que tiene el poder lo ejerce, no conspira.

Ken, has estado algo acomodaticio con lo del Inspector Kerrington, lo pintas demasiado bueno, a los americanos parece que no los querías tocar (aunque luego señalas a la CIA), es un retrato buenista que te hace perder algo de enteros. De todos modos tiene tal presencia Brian Cox que me ha hecho olvidar que te estabas desviando, Ken.

Oye Ken, mírate la serie española "11-M: el principio del fin", cuando la veas lo vas a entender, que tanto la derecha como la izquierda son las dos caras de la misma moneda, al servicio de lo mismo, de la misma mierda. Sí Ken, con esta serie vas a aprender a juzgar menos y mostrar más.

Ken, tu mensaje, aunque no rotundo, es lo que hace que la cinta sea de interés: Las "democracias" son una milonga, igual allí en la Gran Bretaña como aquí en Iberia. Vivimos en una gran mentira, y la mayoría de la población lo permite porque es muy cómodo mirar para otro lado. Y es que no me puedo creer que haya tanto tontarra que no comprenda cómo funcionan realmente nuestras sociedades modernas.

Aunque no suelo mirar las críticas de FA antes de hacer las mías, en este caso sí las miré. He visto mucha gente ciñéndose al tema nacionalismos, IRA o ETA... ya ves Ken, tu guion es limitado, no has ayudado a entender al personal que aquellas cuestiones son menores, no son lo central, son posicionamientos que simplemente enfrentan a la población para que los "tapados" del Estado actúen impunemente.

Ken, te voy a poner un 6,7, porque sospecho que te han dejado publicar ya que tu enfoque es tendenciosamente izquierdista, y eso, a los psicópatas del poder no les hace daño, todo lo contrario.

Sincerely yours
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Tombol
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14 de marzo de 2013
4 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Agenda oculta" es un solvente thriller que maneja una intriga que conecta el IRA, los servicios de seguridad del estado, una misteriosa cinta y un par de abogados defensores de los derechos humanos. Trabajo rodado con austeridad, sin artificios, ni giros vistosos de cara a engatusar al espectador. Dentro de la típica sobriedad británica, llama la atención su oscuridad, un guión excelente, unos actores de primera y sobre todo, la carga ideológica que subyace, hasta el punto que puede dejarla en segundo plano. De hecho ésta se inscribe en ese subgénero de "cine de denuncia", como "Desaparecido" de Costas-Gravas. Evidentemente tiene mucha miga y conviene ir por partes. Primero, Ken Loach es un izquierdista de pro con auténticos panfletos como "Tierra y Libertad" (1995). Aquí se contiene muchísimo lo cual no impide que se note su simpatía hacia el bando irlandés, IRA incluido, ni su animadversión hacia el partido conservador. Sin embargo, llega tan lejos en su denuncia antisistema que se convierte en eso que decían los comunistas de los ingenuos que los seguían, un "compañero de viaje" excelente.

Segundo, me irrita esa manía de negar las similitudes del problema irlandés con el vasco. Diferencias puede haber algunas, siempre secundarias, pero en esencia es igual: un grupo terrorista que pide la independencia de un territorio. ¿Es que si llevan más tiempo luchando, es lícito matar? Esta distinción que lleva a algunos a negar la independencia vasca y conceder la irlandesa lo único que esconde es la profunda hipocresía y el progresismo de los que la sostienen y su defensa encubierta del terrorismo "según qué circunstancias". Porque si rechazan el terrorismo de verdad, se quedan sin héroes, sin nación y sin democracia, pues la gran mayoría de "luchadores por la libertad" fueron terroristas. Como dice un irlandés en esta película, George Washington también fue considerado un terrorista y hoy se la hace la pelota casi al nivel de Gandhi. Yo aquí no tengo ningún problema, terroristas y asesinos fueron todos los que lo fueron, desde Washington a Bolívar, y por supuesto, desde el IRA a la ETA. Pero una cosa es que sean criminales y otra que un pueblo tenga derecho o no lo tenga a la independencia.

Yo veo muy difícil que un demócrata se niegue a que un pueblo decida su futuro. En teoría deberían defender todas las secesiones, incluida las que le afecten, como en el País Vasco y Cataluña. En cambio, como no me considero demócrata, ni creo que el pueblo tenga, ni deba tener la soberanía, puedo argumentar que no creo en el derecho de autodeterminación. Ningún pueblo tiene derecho a la independencia entre otras razones porque eso de los derechos colectivos es un atentado contra el individuo. Ahora bien, en la vida real, los que se niegan a "liberar" el Ulster son precisamente los demócratas. No obstante, en "Agenda Oculta" el tema nacional queda en un segundo plano. El ataque de Loach llega precisamente a los agujeros negros del estado de derecho. Pero, atención, siempre es la democracia la que se trata de salvaguardar. Por ejemplo, se dice que el golpe de Pinochet en Chile era para conseguir una "democracia segura". En una esclarecedora conversación se desvela que no es la democracia la que sufre los crímenes del poder oculto sino que es ella misma la que los genera (SPOILER, no desvelo nada).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Reaccionario
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12 de junio de 2020
1 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algún día debería hablarse en profundidad sobre el papel que determinado cine "social" británico de los 80, 90 y 2000 ha desempeñado de cara a la opinión pública en su percepción sobre la época de los gobiernos conservadores en Reino Unido (1979-1997) y en particular la presidencia de Margaret Thatcher (1979-1990). Años sin duda incómodos para mineros y obreros, por la acción de la Dama de Hierro contra el poder de los sindicatos, pero que "gracias" a estos cineastas "comprometidos", a músicos y a guionistas de cómic como Alan Moore ("V de Vendetta") se convirtieron en un periodo en el cual en Inglaterra campaba la ultraderecha y se estaba entrando casi en el totalitarismo fascista. Pues bien, los años fueron pasando y en Reino Unido lo único que ha subido como se ha visto ha sido el euroescepticismo (eurofobia en algunos ambientes y algún hecho racista muy minoritario), ya que la auténtica extrema derecha sigue siendo residual y sin poder alguno. Incluso los tories han ido a peor, perdiendo el pulso de antaño, ahí está el inepto de Cameron.

Así, aunque los entendidos digan que es la mejor película de Ken Loach y la menos maniquea y panfletaria, acaba estropeándola, ya que "Agenda Oculta" resulta muy interesante y loable, pero el director carga más las tintas en el terrorismo de Estado y en una delirante acusación sin prueba alguna contra la odiada Thatcher y el partido conservador. Si uno no se fija en esas memeces, similares a las de muchos directores españoles bienintencionados o no respecto a ETA, puede disfrutar con una buena película de gran reparto, magníficamente rodada y con alguna poderosa escena en ese negro Belfast de los ochentas.
Ferdin
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