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Antonio Blovk rating:
8
Adventure. Fantasy. Action Ann Darrow (Naomi Watts) is an actress who finds herself out of a job in Depression-era New York. Her luck changes when she meets Carl Denham (Jack Black), an entrepreneur, adventurer and filmmaker, who is struggling to make a name for himself. Adrien Brody plays Jack Driscoll, a New York playwright, who becomes an unlikely hero in a romantic adventure story that is set to test his physical courage and heart. Denham and his film crew, ... [+]
Language of the review:
  • es
April 7, 2006
102 of 126 users found this review helpful
Existe en el cine comercial norteamericano de estos tiempos una clara tendencia al exceso. Las tremendas mejoras tecnológicas permiten a los artistas de Hollywood introducir todo lo que deseen en sus películas, sin que haya límite alguno. Todo se puede hacer, toda idea se plasma. Claro ejemplo de esta tendencia es la saga Matrix, de los hermanos Wachowski. Ahora, de la mano de alguien muy curtido en estas batallas (Peter Jackson, responsable de la estupenda trilogía de El señor de los anillos), nos llega este abrumador remake del clásico King Kong, con tres horas de duración, momentos de una espectacularidad y un exceso nunca vistos en una pantalla de cine pero también algo más.

Y es que Jackson vuelve a demostrar con esta cinta, que su cine no consiste solamente en vacíos fuegos de artificio y que es capaz de añadirle emoción y sensibilidad. Es entretenida hasta convertirse en algunos momentos en una montaña rusa que parece que nunca para (toda la parte de la isla); es muy hermosa cuando nos cuenta su historia de amor, que podría haber caído en el ridículo, pero de alguna forma se salva. Incluso los actores, con la dificultad añadida de tener que actuar ante elementos irreales que luego servirán para añadir los incontables efectos, rayan a gran altura. Yo resaltaría especialmente a dos: Naomi Watts, confirmada ya como una de las grandes actrices del momento y el excelente cómico Jack Black, que ejerce aquí de mesiánico director de cine, puede que inspirado por Orson Welles o por el propio Jackson. Tampoco la música, que dio problemas y tuvo que ser cambiada en las últimas semanas de posproducción, chirría en absoluto y contribuye a la constante emoción que transmite la película. Un montaje rápido y eficaz hace el resto.

No entraré en este caso a cuestionar la naturaleza discutible de todo remake. Y es cierto que en momentos se pasa de abrumadora y efectista. Pero los aspectos positivos terminan pesando más que los negativos. Y es que Peter Jackson no es un director cualquiera y es por ello que, una vez más, no ha hecho la típica superproducción navideña despojada de contenidos. Sólo con ver el artesanal retrato de la Gran Depresión en los primeros minutos todo esto queda confirmado.
Antonio Blovk
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