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Spain Spain · Santa Coloma de Gramenet
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CC Buxter rating:
8
CC Buxter rating:
8
Drama An Army Lieutenant, Frederick Manion (Ben Gazarra), is accused of murdering a man, Barney Quill, for allegedly raping his beautiful wife, Laura Manion (Lee Remick). Manion’s lawyer, Paul Biegler (James Stewart), is assisted by his friend, Parnell McCarthy (Paul O’Connell), an alcoholic lawyer. They oppose the district attorney, Mitch Lodwick, and a state assistant attorney general, Claude Dancer (George C. Scott). Judge Weaver (Joseph ... [+]
November 26, 2011 5 of 5 users found this review helpful
"Anatomía de un asesinato" es una de las peliculas clásicas dentro del género judicial, que tantas obras maestras ha dado en el cine estadounidense. No es para menos, teniendo en cuenta que su director es Otto Preminger y que en su reparto cuenta no solo con James Stewart, sino con otras estrellas como Lee Remick y Ben Gazzara.

"Anatomía de un asesinato" se centra en la labor de Paul Biegler (James Stewart), ex fiscal de distrito y ahora abogado defensor del teniente Frederick Manion (Ben Gazzara), acusado de asesinar a un hombre que, supuestamente, habría violado a su mujer Laura (Lee Remick). Uno de los aciertos de la película es insinuar la relación de dominación y violencia que el teniente Manion lleva a cabo sobre su mujer, de manera que ni el abogado defensor ni el espectador llegan nunca a empatizar con él, poniendo en tela de juicio si una absolución del acusado sería realmente una forma de hacer "justicia".

El film de Preminger muestra con todo detalle las diferentes fases del proceso penal en EEUU, especialmente desde el punto de vista de la defensa, y lo hace aprovechando magistralmente la teatralidad y flexibilidad de su juicio oral. Los mejores momentos de la película se dan en los duelos verbales entre el abogado defensor y los fiscales, aderezados con los comentarios jocosos e irónicos del juez Weaver. Por esta razón, sorprende que Preminger obvie el trámite de conclusiones finales, en el que las partes hacen un último intento de convencer al jurado, y que podría haber dado lugar a brillantes monólogos.
Pese a las dos horas y media de metraje, la película no se hace pesada en ningún momento, gracias a la agilidad de los diálogos y a la forma en la que la historia avanza, lentamente pero sin meandros innecesarios.

En definitiva, una película con la que disfrutar del mejor cine clásico (aun cuando la compañía no sea del todo grata...).
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