arrow
Spain Spain · Málaga
You must be a loged user to know your affinity with Kaori
/
Kaori rating:
3
Kaori rating:
3
Horror. Action. Thriller The film, a sequel to "Train to Busan", will revisit the same zombie virus that was seen in the original movie, except this time the focus will be expanded to the entire Korean peninsula
August 14, 2022 3 of 3 users found this review helpful
Me considero fan incondicional de «Tren a Busan», así que a pesar de las malas críticas y los comentarios disuasorios, tenía que ver «Península». Por supuesto, no esperaba que fuera como su predecesora, pero tampoco imaginé que sería tan mala. Porque es muy mala. Eso sí, lo que me he reído ha sido bestial. A carcajada limpia y con lágrimas en los ojos. Toda la recta final, lo que se supone que es épico, funciona como secuencia cómica de altura.

Así pues, ¿qué problema fundamental tiene «Península»? Fácil: estamos en una península de Corea plagada de zombis… y el peligro son un grupo de militares chalados. ¿Zombis? ¿Qué zombis? El grueso de la acción la protagoniza el enfrentamiento entre los militares estos que se divierten en una especie de circo romano con zombis y el grupo protagonista. Que, claro, son muy malos pero muy puros: saben que hay tres mujeres escondidas por ahí y pasan del tema. Súper creíble.

Hablemos de las mujeres. La acción con mujeres no funciona. Siento no ser igualitaria, pero es la realidad. Si la escena final resulta tan chistosa es entre otras razones porque la protagoniza una mujer, coja además, en medio de una marabunta de zombis. Una mujer de cincuenta kilos de peso más o menos. Súper creíble. No ya solo eso, es que tenemos a una adolescente y a una niña que son las más chulas del globo: estas chicas salen por su cuenta a explorar, ahí con los zombis y los militares locos al lado. Tranqui, que ellas controlan.
Todo esto en un guion que seriamente pienso que se ha escrito con guasa, en plan broma. No hay tensión, ni miedo, ni un momento de angustia; pero es que tampoco es comedia, se esfuerzan en ser dramáticos. El protagonista masculino encaja para la acción, pero queda como secundario sin chispa con trauma incluido porque «no me esforcé lo suficiente». En fin, el límite entre la cobardía y la sensatez es un muy fino.

Que se los coman a todos, me da igual.
arrow