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Johan Liebhart rating:
8
Johan Liebhart rating:
8
7.3
1,680
July 7, 2023
July 7, 2023
61 of 63 users found this review helpful
Slam Dunk es el manga deportivo más popular de la historia. Ha vendido cientos de millones de copias en todo el mundo. Coincidiendo con el auge de la NBA en los noventa, su épica trama emocionó y motivó a muchos a acercarse al baloncesto. Finalizó en 1996 y todavía hoy se siente su impronta en las generaciones que la disfrutamos. Su adaptación animada fue igualmente popular; se retransmitió en las televisiones de toda la iberoesfera con excelentes doblajes autonómicos. No obstante, nunca se adaptó su arco final. Nunca pudimos ver animado el desenlace del campeonato nacional. Hasta ahora.
The First Slam Dunk llega, más de veinte años después, como la ansiada culminación audiovisual de la saga. Con Takehiko Inoue, el creador del manga original, dirigiendo personalmente el proyecto, durante casi un lustro, con un grupo veterano de Toei Animation. El resultado es un largometraje apasionante y meticuloso. Dura algo más de dos horas y se centra en el partido del Shohoku vs el Sannoh, intercalando flashbacks del pasado del base, Ryota Miyagi. Encontramos los momentos más icónicos del manga representados de forma fidedigna. Se siente la misma tensión que en las viñetas originales, gracias a las inteligentes decisiones de encuadres, contrastes de color y movimientos de cámara que acompasan e intensifican el movimiento a cada tramo del partido. Cada marcaje, cada clavada se vive así con gran emoción. Aunque se echa en falta la presencia de Hanamichi en la primera parte, este aparece redoblado en la segunda. En las gradas se notan ciertos personajes clónicos y desaparece prácticamente Haruko y demás testigos, pero no falta la vis cómica. Algunas jugadas y marcajes se despliegan a tiempo real generando variaciones de ritmo muy potentes. El ritmo general de la narración es menos efectivo.
The First Slam Dunk llega, más de veinte años después, como la ansiada culminación audiovisual de la saga. Con Takehiko Inoue, el creador del manga original, dirigiendo personalmente el proyecto, durante casi un lustro, con un grupo veterano de Toei Animation. El resultado es un largometraje apasionante y meticuloso. Dura algo más de dos horas y se centra en el partido del Shohoku vs el Sannoh, intercalando flashbacks del pasado del base, Ryota Miyagi. Encontramos los momentos más icónicos del manga representados de forma fidedigna. Se siente la misma tensión que en las viñetas originales, gracias a las inteligentes decisiones de encuadres, contrastes de color y movimientos de cámara que acompasan e intensifican el movimiento a cada tramo del partido. Cada marcaje, cada clavada se vive así con gran emoción. Aunque se echa en falta la presencia de Hanamichi en la primera parte, este aparece redoblado en la segunda. En las gradas se notan ciertos personajes clónicos y desaparece prácticamente Haruko y demás testigos, pero no falta la vis cómica. Algunas jugadas y marcajes se despliegan a tiempo real generando variaciones de ritmo muy potentes. El ritmo general de la narración es menos efectivo.

Enfocarse en Ryota como punto de vista principal no va en detrimento de los demás. Sin embargo, las continuas incursiones en su pasado, que aguantan y se justifican en la primera parte, se vuelven molestas e innecesarias en la segunda. Aunque tiene instantes de emotividad bien construida, la subtrama a base de flashbacks se descalabra ante la intensidad del partido. No solo no es equiparable, sino que destruye el ritmo interno del enfrentamiento para subrayar sensaciones y eventos que ya habían quedado claros en flashbacks anteriores. Acabas cuasi deseando que acabe el melodrama familiar para volver al partido. Dicho esto, la apertura en Okinawa me parece sublime. Un retazo de la admiración fraternal y la rivalidad deportiva con la que es fácil empatizar.
A nivel técnico la película funciona como un reloj suizo. Con un montaje bien depurado, transiciones potentes y una banda sonora que prende cada vez que suena. Destaca el uso de la animación CGI con rotoscopias hiperrealistas, que se combinan con un leve silueteado de trazo cómic para evitar la sensación de gráficos de videojuego. En ciertos momentos, se desdibuja la imagen utilizando la pantalla de forma creativa como el blanco de la página de cómic. El pulso de Inoue se nota mucho y más claramente al final del partido, donde elabora una de las secuencias más vibrantes y dinámicas variando la técnica y la velocidad de los fotogramas con absoluta maestría.
A nivel técnico la película funciona como un reloj suizo. Con un montaje bien depurado, transiciones potentes y una banda sonora que prende cada vez que suena. Destaca el uso de la animación CGI con rotoscopias hiperrealistas, que se combinan con un leve silueteado de trazo cómic para evitar la sensación de gráficos de videojuego. En ciertos momentos, se desdibuja la imagen utilizando la pantalla de forma creativa como el blanco de la página de cómic. El pulso de Inoue se nota mucho y más claramente al final del partido, donde elabora una de las secuencias más vibrantes y dinámicas variando la técnica y la velocidad de los fotogramas con absoluta maestría.

Los fanáticos y conocedores de la obra, sin duda, se entusiasmarán reviviendo la historia con sus gestos míticos, canastas espectaculares y jugadas increíbles. Los espectadores más profanos pueden disfrutar, igualmente, de una buena dosis de adrenalina animada, pero difícilmente podrán vivirla con la misma emoción; porque Inoue no se preocupa por aportar ni un mínimo de contexto sobre la importancia del partido ni el trasfondo del equipo para llegar a su estado actual. Siento que su carencia principal es, justamente, no construir las expectativas del partido que tan bien reflejaban en cada encuentro en la serie. Siquiera introducir un poco a los jugadores del Shohoku en los instantes previos en el vestuario, con las mariposas en el estómago antes de afrontar el partido, hubiera sido interesante para poder identificarse emocionalmente con ellos.
Con todo, estas objeciones no desmeritan ni mucho menos el esfuerzo titánico por llevar uno de los partidos más legendarios de la ficción al más alto nivel audiovisual. Esta película llega a una calidad que jamás soñó la serie original y despierta la misma pasión, incluso supera a la obra original en sus momentos de mayor intensidad. Toda una experiencia que enriquece al personaje de Ryota, culmina la serie y sublima al baloncesto.
Con todo, estas objeciones no desmeritan ni mucho menos el esfuerzo titánico por llevar uno de los partidos más legendarios de la ficción al más alto nivel audiovisual. Esta película llega a una calidad que jamás soñó la serie original y despierta la misma pasión, incluso supera a la obra original en sus momentos de mayor intensidad. Toda una experiencia que enriquece al personaje de Ryota, culmina la serie y sublima al baloncesto.
SPOILER ALERT: The rest of this review may contain important storyline details. View all
Spoiler:
"El sonido de la canasta, ese sonido me vuelve a resucitar" - Hisashi Mitsui.
Sabía el resultado final de antemano y el curso de los acontecimientos, pero el corazón se me volvió a disparar.
Silencio absoluto y a cámara lenta, presenciamos un último tiro para ganar el partido a manos de Hanamichi Sakuragi... Piel de gallina. Sobre la bocina, se desliza y... ¡¡entró!! Segundos después se nos concede el choque de manos más placentero de la historia.
Sabía el resultado final de antemano y el curso de los acontecimientos, pero el corazón se me volvió a disparar.
Silencio absoluto y a cámara lenta, presenciamos un último tiro para ganar el partido a manos de Hanamichi Sakuragi... Piel de gallina. Sobre la bocina, se desliza y... ¡¡entró!! Segundos después se nos concede el choque de manos más placentero de la historia.
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