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8
26 de diciembre de 2014
26 de diciembre de 2014
207 de 240 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puntual a su cita llega el intento anual de la compañia de los hermanos Weinstein por acaparar los grandes premios anuales en el mundo del cine. Después de que “La Gran Estafa Americana” les saliera rana en este aspecto, este año apuestan algo más sobre seguro bajo el género del biopic, que tanto suele agradar a académicos y críticos.
Ante todo, “The Imitation Game” es una película biográfica realmente ejemplar. La vida del criptógrafo Alan Turing cuenta con todos los elementos para resultar interesante y la película del noruego Morten Tyldum los aprovecha de manera inteligentísima. Turing es un personaje lo suficientemente desconocido, complejo, fascinante y relevante en la historia de la humanidad para que la dirección de Tyldum y el fantástico guión de Graham Moore salgan victoriosos apostando todo a la carta de su personaje protagonista, sin caer en la tentación de desviarse hacia otros personajes o al entorno histórico en el que se desarrolla su historia, por muy relevante que este sea.
Ante todo, “The Imitation Game” es una película biográfica realmente ejemplar. La vida del criptógrafo Alan Turing cuenta con todos los elementos para resultar interesante y la película del noruego Morten Tyldum los aprovecha de manera inteligentísima. Turing es un personaje lo suficientemente desconocido, complejo, fascinante y relevante en la historia de la humanidad para que la dirección de Tyldum y el fantástico guión de Graham Moore salgan victoriosos apostando todo a la carta de su personaje protagonista, sin caer en la tentación de desviarse hacia otros personajes o al entorno histórico en el que se desarrolla su historia, por muy relevante que este sea.

Un film de corte clásico, con un montaje sobrio que utiliza de manera elegante y sin abusar el recurso del flashback, cuyos artífices están tan seguros de su apuesta que se permiten casi prescindir de localizaciones exteriores y de escenas bélicas o que muestren en pantalla las consecuencias directas de la segunda guerra mundial, desarrollando la totalidad del film en un par de interiores y focalizando la acción en los diálogos y la interacción del omnipresente Turing y el resto de los personajes.
De esta manera se evita que la cinta se vaya a las tres horas de duración por exceso de ambientación e información (una de las lacras habituales de este tipo de películas) y además crea una constante sensación de distancia entre el conflicto bélico y los protagonistas, básica para comprender como resultaron de decisivas sus acciones, pese a los kilómetros que les separaban de la guerra propiamente dicha. La estructura subterranea de thriller y la sensación de urgencia en la carrera contra el reloj, aportan fluidez a la trama, sin olvidarse nunca del objetivo principal, que es ofrecer el más completo retrato de su protagonista.
De esta manera se evita que la cinta se vaya a las tres horas de duración por exceso de ambientación e información (una de las lacras habituales de este tipo de películas) y además crea una constante sensación de distancia entre el conflicto bélico y los protagonistas, básica para comprender como resultaron de decisivas sus acciones, pese a los kilómetros que les separaban de la guerra propiamente dicha. La estructura subterranea de thriller y la sensación de urgencia en la carrera contra el reloj, aportan fluidez a la trama, sin olvidarse nunca del objetivo principal, que es ofrecer el más completo retrato de su protagonista.

Keira Knightley & Benedict Cumberbatch
Una vez que decides apostar todo al personaje retratado, no queda otra opción que confiar tal responsabilidad a un actor descomunal. Si el año pasado fue el año de Matthew McCohaughey, este ha sido sin duda el de Benedict Cumberbatch. El actor británico está aprovechando su dulce momento eligiendo con maestría los proyectos donde interviene, siendo muy consciente de que este es el año en el que su estatus pasa de grandísimo actor a superestrella.
Consciente de que él es la película, Cumberbatch se mete en la piel de Turing regalándonos un auténtico festival de intensidad y matices. Al igual que cuando interpreta a Sherlock Holmes, es un espectáculo verle simplemente pensar. Presente en la práctica totalidad de los planos del film, no para de transmitir inteligencia, vulnerabilidad, carisma, soberbia, timidez, soledad, dolor… Sencillamente enorme, los premios cinematográficos son siempre caprichosos y habrá que contar con una fiera competencia, pero si Cumberbatch se alza con el Oscar o el Globo de Oro será con el total de los merecimientos.
El resto del fantástico reparto cumple magníficamente, sin olvidar por un momento su papel secundario y sin ensombrecer jamás a su protagonista. Destacan una Keira Knightley que mejora como actriz película trás película y un Mark Strong impecable como director del MI6. Charles Dance y Matthew Goode rebosan presencia y elegancia puramente británicas.
Más allá del descaro en la intención de acaparar galardones o ciertas similitudes en la personalidad de su protagonista o el estilo clásico de dirección que comparte con “Una Mente Maravillosa”, “The Imitation Game” es una de las mejores experiencias cinematográficas del año y, por encima de todo, un homenaje tan auténticamente sentido y necesario como desgraciadamente tardío a un ser humano cuyo único pecado fue ser diferente en una época (no tan lejana) tremendamente bárbara. Un alma atormentada devorada por los secretos que guardó durante toda su existencia y una persona absolutamente machacada y castigada por la vida de manera tan injusta e indignante como desproporcionada.
El cine consigue de nuevo hacer justicia, dándonos a conocer un personaje decisivo para nuestra historia reciente y lo hace entreteniendo, fascinando y emocionando. Poco más se puede pedir.
http://losreyesdelmando.com/2014/12/26/critica-the-imitation-game-descifrando-enigma/
Consciente de que él es la película, Cumberbatch se mete en la piel de Turing regalándonos un auténtico festival de intensidad y matices. Al igual que cuando interpreta a Sherlock Holmes, es un espectáculo verle simplemente pensar. Presente en la práctica totalidad de los planos del film, no para de transmitir inteligencia, vulnerabilidad, carisma, soberbia, timidez, soledad, dolor… Sencillamente enorme, los premios cinematográficos son siempre caprichosos y habrá que contar con una fiera competencia, pero si Cumberbatch se alza con el Oscar o el Globo de Oro será con el total de los merecimientos.
El resto del fantástico reparto cumple magníficamente, sin olvidar por un momento su papel secundario y sin ensombrecer jamás a su protagonista. Destacan una Keira Knightley que mejora como actriz película trás película y un Mark Strong impecable como director del MI6. Charles Dance y Matthew Goode rebosan presencia y elegancia puramente británicas.
Más allá del descaro en la intención de acaparar galardones o ciertas similitudes en la personalidad de su protagonista o el estilo clásico de dirección que comparte con “Una Mente Maravillosa”, “The Imitation Game” es una de las mejores experiencias cinematográficas del año y, por encima de todo, un homenaje tan auténticamente sentido y necesario como desgraciadamente tardío a un ser humano cuyo único pecado fue ser diferente en una época (no tan lejana) tremendamente bárbara. Un alma atormentada devorada por los secretos que guardó durante toda su existencia y una persona absolutamente machacada y castigada por la vida de manera tan injusta e indignante como desproporcionada.
El cine consigue de nuevo hacer justicia, dándonos a conocer un personaje decisivo para nuestra historia reciente y lo hace entreteniendo, fascinando y emocionando. Poco más se puede pedir.
http://losreyesdelmando.com/2014/12/26/critica-the-imitation-game-descifrando-enigma/
24 de diciembre de 2014
24 de diciembre de 2014
86 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como niños ansiosos incapaces de conciliar el sueño la noche anterior. Esa era la sensación ante la noticia de la llegada de una nueva entrega de “Black Mirror” por navidad.
El guionista Charlie Brooker nos recompensa la insoportable espera entre temporadas y lo hace con creces. En “Black Mirror White Christmas” muestra una vez más su genialidad con un regalo navideño envenado que engloba en 70 minutos todo lo que nos ha hecho rendirnos a los pies de una de las obras de ficción más importantes de los últimos tiempos.
Un ejercicio de concisión en el guión donde esos 70 minutos para relatarnos tres breves historias funcionan tanto como mini-temporada comprimida, como film independiente y perfectamente cohesionado. No puede caber más en menos tiempo de metraje.
La elección del realizador Carl Tibbets, que dirigió el brutal segmento “White Bear” en la temporada anterior, podría sugerir que Brooker nos destrozaría las navidades a lo bestia, sin concesiones. Sin embargo “White Christmas” está mas cerca del tono de “The Entire History of You” o “Be Right Back” que de la mencionada “White Bear” o “The National Anthem”, que eran puñetazos directos a la boca del estómago. El “Black Mirror” navideño se queda parasitando en tu mente trás su visionado y te vuela la cabeza con efecto retardado a medida que reflexionas, lo saboreas y asimilas del todo. Además en esta ocasión, Brooker atenúa el impacto de manera consciente, desperdigando pequeñas pistas hacia un final algo menos imprevisible que en otras ocasiones, pero igualmente coherente y devastador.
El guionista Charlie Brooker nos recompensa la insoportable espera entre temporadas y lo hace con creces. En “Black Mirror White Christmas” muestra una vez más su genialidad con un regalo navideño envenado que engloba en 70 minutos todo lo que nos ha hecho rendirnos a los pies de una de las obras de ficción más importantes de los últimos tiempos.
Un ejercicio de concisión en el guión donde esos 70 minutos para relatarnos tres breves historias funcionan tanto como mini-temporada comprimida, como film independiente y perfectamente cohesionado. No puede caber más en menos tiempo de metraje.
La elección del realizador Carl Tibbets, que dirigió el brutal segmento “White Bear” en la temporada anterior, podría sugerir que Brooker nos destrozaría las navidades a lo bestia, sin concesiones. Sin embargo “White Christmas” está mas cerca del tono de “The Entire History of You” o “Be Right Back” que de la mencionada “White Bear” o “The National Anthem”, que eran puñetazos directos a la boca del estómago. El “Black Mirror” navideño se queda parasitando en tu mente trás su visionado y te vuela la cabeza con efecto retardado a medida que reflexionas, lo saboreas y asimilas del todo. Además en esta ocasión, Brooker atenúa el impacto de manera consciente, desperdigando pequeñas pistas hacia un final algo menos imprevisible que en otras ocasiones, pero igualmente coherente y devastador.

Jon Hamm
Volviendo a crear una atmosfera opresiva e incómoda, el ambiente navideño es una presencia constante, con tonos de color blanco de una pureza que casi daña la vista, tanto en los escenarios nevados como en el domicilio del personaje encarnado por Oona Chaplin, con influencias del Kubrick más futurista.
Blanco puro en contraste con la negrura del alma del ser humano, al que Brooker señala una vez más y de la manera más pesimista e inmisericorde posible como incapaz de utilizar el maravilloso don de la tecnología sin ensuciarlo con una falta total de ética o moral. Las relaciones sociales, la esclavización virtual o la administración de justicia vuelven a ser retratadas de manera certera, satírica y provocadora por el genio británico.
“Black Mirror” siempre nos ha alertado de que la pesadilla se desarrolla en el presente o en un futuro a cortísimo plazo mostrando herramientas tecnológicas maravillosas, que son solo evoluciones lógicas de otras que existen y ya manejamos a diario, diseñadas para mejorar, para unir, para hacernos más libres y cuyo uso miserable desemboca en la esclavitud, la soledad y el aislamiento más absoluto. Porque si hay un tema principal en “White Christmas” trás sus muchísimas capas de lectura, es sin duda la soledad. Como no podía ser de otra manera en una visión de Charlie Brooker sobre la navidad.
Blanco puro en contraste con la negrura del alma del ser humano, al que Brooker señala una vez más y de la manera más pesimista e inmisericorde posible como incapaz de utilizar el maravilloso don de la tecnología sin ensuciarlo con una falta total de ética o moral. Las relaciones sociales, la esclavización virtual o la administración de justicia vuelven a ser retratadas de manera certera, satírica y provocadora por el genio británico.
“Black Mirror” siempre nos ha alertado de que la pesadilla se desarrolla en el presente o en un futuro a cortísimo plazo mostrando herramientas tecnológicas maravillosas, que son solo evoluciones lógicas de otras que existen y ya manejamos a diario, diseñadas para mejorar, para unir, para hacernos más libres y cuyo uso miserable desemboca en la esclavitud, la soledad y el aislamiento más absoluto. Porque si hay un tema principal en “White Christmas” trás sus muchísimas capas de lectura, es sin duda la soledad. Como no podía ser de otra manera en una visión de Charlie Brooker sobre la navidad.

Rafe Spall, Oona Chaplin & Jon Hamm
El enorme nivel actoral de la serie siempre ha sido también una constante en la calidad de la serie y aquí se dispara con la participación de una estrella como Jon Hamm, enorme en un papel confeccionado a su medida donde su carisma, su atractivo y su “norteamericanismo” son capitales para crear un personaje arrollador, repleto de matices, que aglutina todas las virtudes y defectos del ser humano que Brooker pretende retratar. Atención al sutil guiño a su papel en “Mad Men” cuando ambos protagonistas dialogan sobre su oficio. El peso más dramático recae sobre un estupendo Rafe Spall y la española Natalia Tena luce en el segmento más oscuramente divertido de la trama, casi por encima de su compañera en “Juego de Tronos” Oona Chaplin, cuyo personaje no tiene demasiada cancha para desarrollar.
Satírica, crítica, retorcida, pesimista, reflexiva y absolutamente imprescindible. “Black Mirror” sigue en buenísima forma y “White Christmas” es el mejor regalo navideño posible. Charlie Brooker sigue explotando su habilidad para instalar historias que quedan fijadas en nuestra mente, que nos hacen reflexionar y crean unas ganas tremendas de debatir las cuestiones que plantea. Además es muy recomendable varios visionados para apreciar más aun la maestría en el mecanismo de su guión y de paso, descubrir los guiños a episodios anteriores entre los nicks del chat o los titulares que aparecen en la parte baja de la pantalla durante el informativo.
No os lo perdáis. Los mejores 70 minutos del año como espectador llegan por vía televisiva desde el Reino Unido. Feliz blanca/negra navidad.
http://losreyesdelmando.com/2014/12/24/critica-black-mirror-white-christmas/
Satírica, crítica, retorcida, pesimista, reflexiva y absolutamente imprescindible. “Black Mirror” sigue en buenísima forma y “White Christmas” es el mejor regalo navideño posible. Charlie Brooker sigue explotando su habilidad para instalar historias que quedan fijadas en nuestra mente, que nos hacen reflexionar y crean unas ganas tremendas de debatir las cuestiones que plantea. Además es muy recomendable varios visionados para apreciar más aun la maestría en el mecanismo de su guión y de paso, descubrir los guiños a episodios anteriores entre los nicks del chat o los titulares que aparecen en la parte baja de la pantalla durante el informativo.
No os lo perdáis. Los mejores 70 minutos del año como espectador llegan por vía televisiva desde el Reino Unido. Feliz blanca/negra navidad.
http://losreyesdelmando.com/2014/12/24/critica-black-mirror-white-christmas/
9
3 de octubre de 2014
3 de octubre de 2014
99 de 130 usuarios han encontrado esta crítica útil
Confieso que he estado a punto de comprar la novela de Gillian Flynn en varias ocasiones este verano. Múltiples alabanzas y reseñas positivas me empujaban a ello, y seguramente lo hubiese hecho de no saber que David Fincher era el encargado de dirigir la adaptación cinematográfica. Antepuse el disfrute de la experiencia cinematográfica ante la literaria porque Fincher es uno de mis directores contemporaneos favoritos y espero cada nuevo trabajo suyo con ansia. Por eso no quise estropear dicha experiencia conociendo la trama de antemano. Creo que fué una buena decisión ya que las ganas de leer la novela no han menguado y estoy seguro de que la disfrutaré bastante.
"Perdida" es un gran thriller, muy bien escrito apoyado en el recurso de la narración desde dos puntos de vista distintos, el del personaje interpretado por Ben Affleck y el de su mujer, Rosamund Pike a través de la lectura de su diario, y que juega alterando lineas temporales de manera fluida y en ningún momento confusa. Se toma su tiempo en desgranar la trama con un ritmo tranquilo que nunca aburre debido a dicha forma de narración y al propio misterio que plantea la trama, sencillo pero tremendamente efectivo.
"Perdida" es un gran thriller, muy bien escrito apoyado en el recurso de la narración desde dos puntos de vista distintos, el del personaje interpretado por Ben Affleck y el de su mujer, Rosamund Pike a través de la lectura de su diario, y que juega alterando lineas temporales de manera fluida y en ningún momento confusa. Se toma su tiempo en desgranar la trama con un ritmo tranquilo que nunca aburre debido a dicha forma de narración y al propio misterio que plantea la trama, sencillo pero tremendamente efectivo.

El estilo de dirección de Fincher queda patente desde el minuto uno. La trinidad que ha formado con el director de fotografía Jeff Cronenweth y los músicos Trent Reznor y Atticus Ross desde "La Red Social" ha dotado al cine de Fincher de un estilo y personalidad propia capaz de lograr que el espectador identifique una película suya con ver un simple plano. También es cierto que película a película, el director se ha ido suavizando y rebajando potencia visual adquirida en sus inicios como director de videoclips, alcanzando un punto de sobriedad y elegancia que, en mi opinión, es lo que le ha catapultado al top 5 de los directores del momento. A ello sin duda debe haber ayudado la elección de los guiones elegidos, auténtica piedra angular de sus últimos proyectos. Tanto en "La Red Social" como en "Millenium: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres" o "Zodiac" decide ajustarse a ese tipo de dirección sobria y que el buen guión haga su trabajo.

Ben Affleck & Rosamund Pike
Esto sumado a que la música de Reznor y Ross tiene una menor presencia que en films anteriores, convierte a Jeff Cronenweth en el responsable principal de no hacernos olvidar en ningún momento que se trata de "A David Fincher Film". Esos tonos ambientales apagados, el uso de los contraluces, las gamas tonales... son una marca de fábrica totalmente reconocible.
Incluso se echa de menos esa pequeña secuencia que Fincher parece reservarse en cada película, saliéndose del tono general para alardear de su poderío visual como la regata de "La Red Social" o el plano secuencia de "La Habitación del Pánico". En "Perdida" solo nos deja un detallito que sabe a poco en la breve pero absolutamente mágica escena de la lluvia de azucar.
Comprobado que Fincher y su equipo siguen en forma nos centramos en el guión que es la estrella de la película. Empezamos a disfrutar de un soberbio thriller con misterio e investigación policial de por medio, para ir descubriendo tras ese lujoso disfraz una salvaje, sorprendente, provocadora, irónica y retorcida sátira del ser humano y sus relaciones en la sociedad actual. Dirigiendo el foco sobre el matrimonio y las relaciones de pareja pero sin olvidar la familia o la interacción entre personas de manera más global a través de la influencia de los medios de comunicación, todo ello con el telón de fondo de la actual crisis económica. Muchos elementos que imagino que en la novela tendrán más tiempo para desarrollarse pero que están muy bien integrados y remarcados en la película.
Quizá la manera en la que el film entra en su último tercio, donde la película decide quitarse del todo la máscara de thriller y entrar a saco en la sátira, se produce de manera algo chocante. El ritmo pega un acelerón muy brusco y casi cambia por completo el género del film, pero el shock es perdonable ya que es en esta parte donde se amplifica un sentido del humor cínico y negrísimo que aporta momentos sorprendentes y realmente divertidos.
El personaje de Amy es un absoluto bombón para cualquier actriz, pero también un enorme reto debido a la diversidad de emociones que debe mostrar a lo largo del metraje y Rosamund Pike, en su primer papel protagonista, aprovecha el regalo y aprueba con nota. Su interpretación es hipnótica, devora la pantalla aportando un sinfín de matices además de su belleza y el halo de misterio que desprende. Affleck, que me parece un director y guionista más que competente, no me ha convencido nunca como actor aunque hay que admitir que su poca expresividad ayuda en la interpretación de su personaje en gran parte de la película. El cómico Tyler Perry aprovecha bien su personaje de abogado superstar, de lo más divertido del film y Carrie Coon y Kim Dickens están magníficas en los papeles de hermana de Affleck y la detective que dirige la investigación respectivamente.
A destacar también los trabajos de la elegantísima Sela Ward y Missi Pyle, que interpretan a los dos extremos del periodismo televisivo, la entrevistadora con clase y la periodista sensacionalista, que al final se alimentan de la misma carroña.
Sobre la novela he leido todo tipo de reseñas y en alguna de ellas se denunciaba el caracter misógino de la historia y no puedo estar más en desacuerdo. Aquí nadie se salva, ni hombres ni mujeres salen bien parados, el retrato es totalmente implacable y devastador para ambos géneros.
El resto de la crítica en http://losreyesdelmando.com/2014/10/03/critica-perdida/
Incluso se echa de menos esa pequeña secuencia que Fincher parece reservarse en cada película, saliéndose del tono general para alardear de su poderío visual como la regata de "La Red Social" o el plano secuencia de "La Habitación del Pánico". En "Perdida" solo nos deja un detallito que sabe a poco en la breve pero absolutamente mágica escena de la lluvia de azucar.
Comprobado que Fincher y su equipo siguen en forma nos centramos en el guión que es la estrella de la película. Empezamos a disfrutar de un soberbio thriller con misterio e investigación policial de por medio, para ir descubriendo tras ese lujoso disfraz una salvaje, sorprendente, provocadora, irónica y retorcida sátira del ser humano y sus relaciones en la sociedad actual. Dirigiendo el foco sobre el matrimonio y las relaciones de pareja pero sin olvidar la familia o la interacción entre personas de manera más global a través de la influencia de los medios de comunicación, todo ello con el telón de fondo de la actual crisis económica. Muchos elementos que imagino que en la novela tendrán más tiempo para desarrollarse pero que están muy bien integrados y remarcados en la película.
Quizá la manera en la que el film entra en su último tercio, donde la película decide quitarse del todo la máscara de thriller y entrar a saco en la sátira, se produce de manera algo chocante. El ritmo pega un acelerón muy brusco y casi cambia por completo el género del film, pero el shock es perdonable ya que es en esta parte donde se amplifica un sentido del humor cínico y negrísimo que aporta momentos sorprendentes y realmente divertidos.
El personaje de Amy es un absoluto bombón para cualquier actriz, pero también un enorme reto debido a la diversidad de emociones que debe mostrar a lo largo del metraje y Rosamund Pike, en su primer papel protagonista, aprovecha el regalo y aprueba con nota. Su interpretación es hipnótica, devora la pantalla aportando un sinfín de matices además de su belleza y el halo de misterio que desprende. Affleck, que me parece un director y guionista más que competente, no me ha convencido nunca como actor aunque hay que admitir que su poca expresividad ayuda en la interpretación de su personaje en gran parte de la película. El cómico Tyler Perry aprovecha bien su personaje de abogado superstar, de lo más divertido del film y Carrie Coon y Kim Dickens están magníficas en los papeles de hermana de Affleck y la detective que dirige la investigación respectivamente.
A destacar también los trabajos de la elegantísima Sela Ward y Missi Pyle, que interpretan a los dos extremos del periodismo televisivo, la entrevistadora con clase y la periodista sensacionalista, que al final se alimentan de la misma carroña.
Sobre la novela he leido todo tipo de reseñas y en alguna de ellas se denunciaba el caracter misógino de la historia y no puedo estar más en desacuerdo. Aquí nadie se salva, ni hombres ni mujeres salen bien parados, el retrato es totalmente implacable y devastador para ambos géneros.
El resto de la crítica en http://losreyesdelmando.com/2014/10/03/critica-perdida/
Serie
2014
10
22 de octubre de 2014
22 de octubre de 2014
57 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Los artistas eligen sus proyectos o son los proyectos los que eligen a los artistas?. Por un lado tenemos a Steven Soderbergh en su enésimo intento de retirarse de la dirección cinematográfica y por otro a Clive Owen. El actor declaró en alguna entrevista su preferencia por medios como el cine y el teatro por delante de la televisión, ya que el trabajo en una serie implica un compromiso prolongado y cierto riesgo de encasillamiento. Pero cuando un guión de tal calidad te cae del cielo todas las convicciones quedan relegadas a un segundo plano.
El libreto escrito por Jack Amiel, Michael Begler y Steven Katz llegó a las manos de Soderbergh y no solo postpuso su retiro y se animó a volver a dirigir, el mismo ejerció de operador de cámara, de editor y productor ejecutivo. El primer nombre que vino a su mente para encarnar al doctor John Thackery fué el de Clive Owen y empezó el proceso para convencerlo. A Owen solo le hizo falta una lectura del guión para embarcarse en una serie de televisión, implicándose también en la producción ejecutiva.
El libreto escrito por Jack Amiel, Michael Begler y Steven Katz llegó a las manos de Soderbergh y no solo postpuso su retiro y se animó a volver a dirigir, el mismo ejerció de operador de cámara, de editor y productor ejecutivo. El primer nombre que vino a su mente para encarnar al doctor John Thackery fué el de Clive Owen y empezó el proceso para convencerlo. A Owen solo le hizo falta una lectura del guión para embarcarse en una serie de televisión, implicándose también en la producción ejecutiva.

Así, casi sin buscarlo resulta que acabamos encontrándonos con la obra maestra de Steven Soderbergh y el mejor trabajo interpretativo de Clive Owen hasta la fecha. “The Knick” nos devuelve al Soderbergh cronista implacable, el que disfruta y hace disfrutar poniendo encima de la mesa un tema complejo y desarrollándolo hasta sus últimas consecuencias desde el punto de vista de cada elemento afectado en mayor o menor medida. En “Traffic”, quizá su obra más redonda hasta la fecha, enfocó su mirada al peliagudo tema del tráfico de drogas centrándolo en tres frentes: el entorno que se ocupa de dicho tráfico, la labor policial que lucha infructuosamente por evitarlo y el efecto causado en una familia por el consumo. Después intentó rizar el rizo en la fallida “Contagio” donde esta vez, intentando mostrar la repercusión de la propagación de un virus, el abanico de puntos de vista se multiplicó y la cantidad de personajes y la sobredosis de información en el tiempo que dura un largometraje fué un lastre para la película.

Eve Hewson & Clive Owen
El formato televisivo ha sido un regalo para el Soderbergh cronista porque “The Knick” es más una película de 10 horas que una serie propiamente dicha y no solo es el retrato de un hospital y los seres humanos que trabajan en el. Es una descripción magnífica de los inicios de la medicina moderna, siempre bordeando peligrosamente las fronteras de la ética, tema tan interesante como poca veces relatado en el medio audiovisual, y además es un completísimo retrato social del Nueva York de principios de siglo.
La historia nos introduce en el hospital Knickerbocker de Nueva York en el año 1900. Allí trabaja el doctor John Thackery. Médico brillante, de personalidad áspera, con un ego descomunal y una vida miserable vertebrada únicamente por su trabajo y una progresiva adicción a la cocaina que alcanza el puesto de jefe de cirugía. Su dedicación obsesiva y su talento le conducen a conseguir notables descubrimientos y avances en la forma de ejercer la medicina. Esa es precisamente la base de la serie y donde resulta entretenidísima y tremendamente didáctica. El trabajo de documentación y la precisión en el detalle para mostrarnos el funcionamiento de un hospital de principios de siglo es gigantesco. Un maravilloso diseño de producción que alcanza su apogeo en las escenas de quirófano donde descubrimos el instrumental quirúrgico de la época y sus aplicaciones con todo detalle.
Es dificil encontrar algún apartado técnico que no sea sobresaliente en “The Knick”. Decorados, vehículos, atrezzo y muy en particular el espectacular trabajo de vestuario de la prestigiosa Ellen Mirojnick nos introduce literalmente en la época. La fotografía huye de los tonos cálidos y se nos muestra apagada y oscura. Tonos lúgubres para tiempos lúgubres con el único contraste del “circo” como se denominaba al quirófano, como si fuese un metafórico atisbo de luz entre las sombras de la ignorancia humana. En dicho quirófano se nos muestran las operaciones de manera cruda y directa, no apta para estómagos delicados. Incluso los recursos estilísticos más arriesgados por “modernos” como son la utilización casi permanente de la cámara en mano y la música electrónica de la banda sonora de Cliff Martinez, que podrían desentonar en una producción de época, no solo no lo hacen, sino que dotan a la serie de una personalidad arrolladora.
Diálogos fantásticos en un guión ejemplar en cuanto a desarrollo de personajes, muy bien interpretados por el elenco secundario (enormes André Holland y Juliet Rylance) donde se relacionan e interactúan tanto dentro del hospital como fuera de él para mostrarnos el papel marginal de la mujer en aquella época, el problema de la inmigración masiva, la diferencia de clases, el racismo arraigadísimo en la sociedad neoyorquina, el poder de la iglesia, las organizaciones mafiosas, el caos político y económico, la revolución tecnológica o cuestiones tan atemporales como el aborto o la adicción a las drogas. Nada queda fuera de la fotografía que nos muestra Soderbergh.
Sin duda la sensación de esta temporada. Espectacular vuelta de tuerca al género del drama médico que seguramente arrasará en la próxima edición de los Emmy, sobre todo en el apartado técnico, que coloca a Cinemax como uno de los canales a tener muy en cuenta y de la que además podremos disfrutar de 10 nuevos capítulos en su segunda temporada. Imperdonable perdérsela.
http://losreyesdelmando.com/2014/10/23/critica-the-knick/
La historia nos introduce en el hospital Knickerbocker de Nueva York en el año 1900. Allí trabaja el doctor John Thackery. Médico brillante, de personalidad áspera, con un ego descomunal y una vida miserable vertebrada únicamente por su trabajo y una progresiva adicción a la cocaina que alcanza el puesto de jefe de cirugía. Su dedicación obsesiva y su talento le conducen a conseguir notables descubrimientos y avances en la forma de ejercer la medicina. Esa es precisamente la base de la serie y donde resulta entretenidísima y tremendamente didáctica. El trabajo de documentación y la precisión en el detalle para mostrarnos el funcionamiento de un hospital de principios de siglo es gigantesco. Un maravilloso diseño de producción que alcanza su apogeo en las escenas de quirófano donde descubrimos el instrumental quirúrgico de la época y sus aplicaciones con todo detalle.
Es dificil encontrar algún apartado técnico que no sea sobresaliente en “The Knick”. Decorados, vehículos, atrezzo y muy en particular el espectacular trabajo de vestuario de la prestigiosa Ellen Mirojnick nos introduce literalmente en la época. La fotografía huye de los tonos cálidos y se nos muestra apagada y oscura. Tonos lúgubres para tiempos lúgubres con el único contraste del “circo” como se denominaba al quirófano, como si fuese un metafórico atisbo de luz entre las sombras de la ignorancia humana. En dicho quirófano se nos muestran las operaciones de manera cruda y directa, no apta para estómagos delicados. Incluso los recursos estilísticos más arriesgados por “modernos” como son la utilización casi permanente de la cámara en mano y la música electrónica de la banda sonora de Cliff Martinez, que podrían desentonar en una producción de época, no solo no lo hacen, sino que dotan a la serie de una personalidad arrolladora.
Diálogos fantásticos en un guión ejemplar en cuanto a desarrollo de personajes, muy bien interpretados por el elenco secundario (enormes André Holland y Juliet Rylance) donde se relacionan e interactúan tanto dentro del hospital como fuera de él para mostrarnos el papel marginal de la mujer en aquella época, el problema de la inmigración masiva, la diferencia de clases, el racismo arraigadísimo en la sociedad neoyorquina, el poder de la iglesia, las organizaciones mafiosas, el caos político y económico, la revolución tecnológica o cuestiones tan atemporales como el aborto o la adicción a las drogas. Nada queda fuera de la fotografía que nos muestra Soderbergh.
Sin duda la sensación de esta temporada. Espectacular vuelta de tuerca al género del drama médico que seguramente arrasará en la próxima edición de los Emmy, sobre todo en el apartado técnico, que coloca a Cinemax como uno de los canales a tener muy en cuenta y de la que además podremos disfrutar de 10 nuevos capítulos en su segunda temporada. Imperdonable perdérsela.
http://losreyesdelmando.com/2014/10/23/critica-the-knick/
Serie
2015Vince Gilligan (Creador), Peter Gould (Creador) ...
7 de febrero de 2015
7 de febrero de 2015
67 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil
La serie más esperada del año ha llegado y su episodio piloto despeja de un plumazo las pequeñas dudas que pudiésemos albergar, sobre todo los fans de “Breaking Bad”. “Uno” confirma el enfoque de “Better Call Saul” como apéndice y expansión del universo creado por Vince Gilligan.
La incomparable vís cómica del personaje interpretado por Bob Odenkirk podía hacer pensar en la creación de un show totalmente nuevo y diferente, que entrara de lleno en el terreno de la comedia pura y dura pero nada más lejos de la realidad. Gilligan apuesta sobre seguro y de manera inteligente manteniendo intacto el tono, particular y genuina mezcla de comedia y drama, además de la estructura y el estilo instaurado en “Breaking Bad” para que ambos shows sean totalmente complementarios formando un todo, haciendo totalmente imprescindible haber visto la mítica serie para disfrutar la experiencia en toda su plenitud.
En el piloto dirigido por el propio showrunner de la serie volvemos al Albuquerque creado por Gilligan, familiar y reconocible al instante gracias al personal estilo de dirección, la fotografía y recursos estructurales como el ya célebre “cold opening” previo a la cabecera de la serie, dedicado en esta ocasión a confirmar la flexibilidad en cuanto a lineas temporales, pre y post “Breaking Bad” con las que va a jugar la serie, ya comentada previamente por sus creadores. Cimientos de probada eficacia y terrenos conocidos enfocados a convertirse en un regalo a un actor y un personaje con infinitas posibilidades que pedía a gritos un protagonismo mayor en cada aparición.
La incomparable vís cómica del personaje interpretado por Bob Odenkirk podía hacer pensar en la creación de un show totalmente nuevo y diferente, que entrara de lleno en el terreno de la comedia pura y dura pero nada más lejos de la realidad. Gilligan apuesta sobre seguro y de manera inteligente manteniendo intacto el tono, particular y genuina mezcla de comedia y drama, además de la estructura y el estilo instaurado en “Breaking Bad” para que ambos shows sean totalmente complementarios formando un todo, haciendo totalmente imprescindible haber visto la mítica serie para disfrutar la experiencia en toda su plenitud.
En el piloto dirigido por el propio showrunner de la serie volvemos al Albuquerque creado por Gilligan, familiar y reconocible al instante gracias al personal estilo de dirección, la fotografía y recursos estructurales como el ya célebre “cold opening” previo a la cabecera de la serie, dedicado en esta ocasión a confirmar la flexibilidad en cuanto a lineas temporales, pre y post “Breaking Bad” con las que va a jugar la serie, ya comentada previamente por sus creadores. Cimientos de probada eficacia y terrenos conocidos enfocados a convertirse en un regalo a un actor y un personaje con infinitas posibilidades que pedía a gritos un protagonismo mayor en cada aparición.

Bob Odenkirk
El protagonismo de Odenkirk es absoluto, dominando y apareciendo en absolutamente todas las escenas de este piloto que comienza una historia de orígenes y de primeros pasos en el camino del verborreico letrado de pocos escrúpulos Jimmy McGill hacia su particular visión del éxito y su transformación en Saul Goodman. Unos dificiles comienzos en los que se nos muestra a un McGill sin blanca, sin tantas tablas y seguridad en sí mismo como el Saul que todos conocemos, pero con el mismo espíritu marrullero y la misma avidez por arrancarse la etiqueta del fracaso y alcanzar un supercaso que le lleve a prosperar económicamente por la vía rápida.
El piloto ya muestra a unos cuantos personajes conocidos que se cruzarán en ese camino, como el primer encuentro con el implacable Mike Ehrmantraut interpretado por Michael Banks, y empieza a perfilar con paciencia y con cuentagotas a los nuevos. El de más peso será Chuck, el hermano de Jimmy, interpretado por el veterano Michael McKean en un papel que puede reportarle al fin el gran reconocimento dentro de una extensísima carrera, sobre todo como secundario a lo largo de tantísimos años.
El piloto ya muestra a unos cuantos personajes conocidos que se cruzarán en ese camino, como el primer encuentro con el implacable Mike Ehrmantraut interpretado por Michael Banks, y empieza a perfilar con paciencia y con cuentagotas a los nuevos. El de más peso será Chuck, el hermano de Jimmy, interpretado por el veterano Michael McKean en un papel que puede reportarle al fin el gran reconocimento dentro de una extensísima carrera, sobre todo como secundario a lo largo de tantísimos años.

Bob Odenkirk
Trás disfrutar a Saul Goodman dominando negociaciones en despachos, comisarías y salas de interrogatorio en “Breaking Bad”, otra de las grandes satisfacciones que reporta “Uno” a los fans es el poder ver al fin como se desenvuelve nuestro protagonista en un juzgado. La escena más divertida, impregnada de un humor negrísimo marca de la casa, transcurre durante el juicio de uno de los casos de poca monta con los que sobrevive. Una escena que retrata la personalidad y métodos del abogado manipulador vendedor de humo. al igual que el discurso para líar y convencer a los hermanos skaters, primeros reclutas de su estrambótica red de contactos criminales. Saul en estado puro.
Un comienzo satisfactorio que tranquiliza a los escépticos y nos hace intuir que vamos a ver lo que deseábamos y mucho más, abriendo una trama, que a pesar de moverse en terrenos ya explorados, va a estar llena de sorpresas. Seguiremos “Better Call Saul” esperando con ansia cada ración semanal y compartiendo impresiones con vosotros. No os la perdáis.
http://losreyesdelmando.com/2015/02/07/critica-better-call-saul-episodio-1-uno/#more-4505
Un comienzo satisfactorio que tranquiliza a los escépticos y nos hace intuir que vamos a ver lo que deseábamos y mucho más, abriendo una trama, que a pesar de moverse en terrenos ya explorados, va a estar llena de sorpresas. Seguiremos “Better Call Saul” esperando con ansia cada ración semanal y compartiendo impresiones con vosotros. No os la perdáis.
http://losreyesdelmando.com/2015/02/07/critica-better-call-saul-episodio-1-uno/#more-4505
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